Buscar este blog

martes, 11 de agosto de 2015

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 46

Capítulo 45             Capítulo 47


Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


Capítulo 46

Humanismo, Parte 4

Dumbledore Malo

Imagen Original


El último rayo de Sol se estaba hundiendo bajo el horizonte, la luz roja desvaneciéndose de las copas de los árboles, únicamente el cielo azul iluminando a las seis personas de pie sobre la seca hierba de invierno cubierta con nieve, cerca de una jaula vacía sobre cuyo suelo reposaba un hueco, agujereado manto.

Harry se sintió... bien, normal de nuevo. Cuerda-mente. El hechizo no había deshecho el día y su daño, no había hecho como si las heridas nunca hubiera ocurrido, pero su daño había sido... ¿vendado, aliviado? Era difícil de describir.

Dumbledore también se veía más saludable, aunque no totalmente restaurado. La cabeza del anciano mago se giró por un momento, cruzó sus ojos con los del Profesor Quirrell, entonces se giró a mirar a Harry. "Harry," Dumbledore dijo, "¿estás apunto de colapsar exhausto y posiblemente morir?"

"No, lo que es bastante extraño," Harry comentó. "Eso tomó algo de mí, sin embargo fue mucho menos de lo que pensé." O quizá le devolvió algo, al igual que se llevó algo... "Honestamente, estaba esperando que mi cuerpo golpeara la tierra a estas alturas."

Se produjeron otros sonidos de cuerpos-golpeando-la-tierra.

"Gracias por encargarte de eso, Quirinus," le comunicó Dumbledore al Profesor Quirrell, quien ahora se erguía sobre y detrás de las formas inconscientes de los tres Aurores. "Confieso que todavía me siento un poco mareado. Aún así yo mismo voy a manejar los Encantamientos de Memoria."

El Profesor Quirrell inclinó su cabeza, y entonces miró a Harry. "Omitiré un buen montón de inútil incredulidad," habló el Profesor Quirrell, "apuntes al efecto de que el propio Merlín falló en hacer algo así, etcétera. Vayamos directamente a realizar la pregunta importante. ¿Por las dulces serpientes deslizándose qué fue eso?"

"El Encantamiento Patronus," Harry respondió. "Versión 2.0."

"Me da gusto ver que de nuevo se comporta de manera usual," celebró Dumbledore. "Sin embargo usted no va a ir a ninguna parte, joven Ravenclaw, hasta que usted me cuente exactamente cuál fue ese pensamiento cálido y feliz."

"Mmm..." dudó Harry. Se tocó su mejilla con un dedo contemplativo. "¿Me cuestiono si debería?"

De repente el Profesor Quirrell se rió maliciosamente.

"¿Por favor?" insistió el Director. "¿Un dulce por favor con azúcar en la cima?"

Harry sintió un impulso y decidió seguirlo. Era peligroso, mas podría no haber una mejor oportunidad hasta el final de los tiempos.

"Tres sodas," Harry invocó de su monedero, entonces levantó la vista hacia el Profesor de Defensa y el Director de Hogwarts. "Caballeros," Harry exclamó, "Compré estas sodas durante mi primera visita a la Plataforma Nueve y Tres-Cuartos, en el día que entré a Hogwarts. Las he guardado para ocasiones especiales; hay un encantamiento menor en ellas para asegurarse de que sean bebidas en el momento justo. Estas son las últimas que tengo, pero no creo que nunca vuelva a haber una ocasión más propicia. ¿Empezamos?"

Dumbledore tomó una soda en lata de Harry, y Harry le arrojó otra al Profesor Quirrell. Los dos hombres mayores murmuraron encantamientos idénticos sobre la lata y se paralizaron brevemente por el resultado. Harry, por su parte, simplemente levantó la tapa y bebió.

El Profesor de Defensa y el Director de Hogwarts cortésmente imitaron el gesto.

Harry dijo, "Pensé en mi rechazo absoluto de la muerte como un orden natural."

Podría no ser el tipo de correcto de sentimiento cálido que necesitabas para lanzar un Encantamiento Patronus, pero iba a estar en el Top 10 de Harry de todos modos.

Las expresiones que obtuvo brevemente del Profesor de Defensa y del Director hicieron que Harry se pusiera nervioso, al tiempo que el escupido Comedia-Té se desvanecía de la existencia; sin embargo los dos se miraron entre ellos y aparentemente decidieron cada uno por su cuenta que no podían salirse con la suya si le hacían algo realmente feo a Harry en la presencia del otro.

"Sr. Potter," dijo el Profesor Quirrell, "incluso yo sé que no es así como se supone que funcionen las cosas."

"En efecto," concordó Dumbledore. "Explíquese."

Harry abrió su boca, y entonces, en cuanto se dio cuenta, rápidamente volvió a cerrar su boca. Godric no se lo había enseñado a nadie, ni lo había hecho Rowena si es que también lo sabía; podría haber un buen número de magos que lo habían descubierto y se quedaron con sus bocas cerradas. No lo podías olvidar si sabías que eso era lo que estabas tratando hacer; una vez que te dabas cuenta de cómo funcionaba, la forma animal del Encantamiento Patronus nunca serviría para ti otra vez – y la mayoría de los magos no tenían la crianza correcta para irse en contra de los Dementores y destruirlos -

"Eh, lo siento por esto," titubeó Harry. "Mas acabo de darme cuenta que explicarlo podría ser una idea increíblemente mala a menos que ustedes mismos hayan comprendido ciertas cosas por su propia cuenta."

"¿Es esa la verdad, Harry?" Dumbledore replicó lentamente. "O nada más estás pretendiendo ser sabio -"

"¡Director!" exclamó el Profesor Quirrell, sonando genuinamente sorprendido. "¡El Sr. Potter ha afirmado que este hechizo no debe ser discutido con aquellos que no pueden lanzadlo! ¡No se presiona a un mago sobre tales asuntos!"

"Si se los contara -" Harry inició.

"No," el Profesor Quirrell lo interrumpió, oyéndose bastante severo. "No nos explique por qué, Sr. Potter, simplemente señale que lo debemos conocerlo. Si desea elaborar una pista, lo hace cuidadosamente, en su tiempo libre, no en el medio de la conversación."

Harry asintió.

"Pero," protestó el Director. "Pero, ¿pero que le voy a contar al Ministro? ¡Un Dementor no se puede perder así como así!"

"Informe que yo me lo comí," propuso el Profesor Quirrell, causando que Harry se ahogara con la soda que sin pensar se había llevado a sus labios. "A mí no me importa. ¿Deberíamos regresar ya, Sr. Potter?"

Los dos empezaron a caminar el sucio camino de regreso a Hogwarts, dejando atrás a Albus Dumbledore contemplando tristemente la jaula vacía y a los tres Aurores durmientes esperando sus Encantamientos de Memoria.

...

Complemento, Harry Potter y el Profesor Quirrell:

Anduvieron por un rato antes de que el Profesor Quirrell hablara, y todo el ruido de trasfondo se convirtió en silencio en cuanto lo hizo.

"Eres excepcionalmente bueno matando cosas, mi estudiante," felicitó el Profesor Quirrell.

"Gracias," Harry expresó con sinceridad.

"No quiero ser entrometido," continuó el Profesor Quirrell, "¿mas para descartar que fuera sólo al Director a quien no le querías confiar el secreto...?"

Harry consideró esto. El Profesor Quirrell ya carecía la capacidad para invocar un Encantamiento Patronus animal.

Sin embargo no podías des-revelar un secreto, y Harry aprendía con la suficiente velocidad como para darse cuenta que su obligación era por lo menos considerarlo un tiempo antes de liberar esto por el mundo.

Harry sacudió su cabeza, y el Profesor Quirrell asintió en señal de aceptación.

"Por mera curiosidad, Profesor Quirrell," teorizó Harry, "si el que usted trajera un Dementor a Hogwarts hubiera sido parte de un plan malévolo, ¿cuál hubiera sido su objetivo?"

"Asesinar a Dumbledore mientras estuviera debilitado," el Profesor Quirrell contestó sin tan siquiera dudarlo. "Mmm. ¿El Director le confió que tenía sospechas de mí?"

Harry no dijo nada por un segundo mientras intentaba pensar en una respuesta, y entonces se rindió cuando se dio cuenta que ya había contestado.

"Interesante..." el Profesor Quirrell concluyó. "Sr. Potter, no está fuera de cuestión que había un plan en funcionamiento el día de hoy. Su varita acabando tan cerca de la jaula del Dementor pudo haber sido un accidente. O uno de los Aurores pudo actuar influenciado al estar bajo el Imperius, la Confusión, o la Legeremancia. Flitwick y yo mismo no podemos ser excluidos como sospechosos, en sus cálculos. Es de notar que el Profesor Snape canceló todas sus clases para el día de hoy, y sospecho de que es lo bastante poderoso como para usar el Encantamiento Desilusionador en sí mismo; los Aurores lanzaron encantamientos de detección al principio, pero no los repitieron justo antes de su turno. Mas lo más fácil de todo, Sr. Potter, es que el suceso pudo haber sido planeado por el propio Dumbledore; y si él lo hizo, entonces, él podría también haber dado pasos por adelantado para llevar sus sospechas a otro lado."

Caminaron por un rato.

"¿Pero por qué lo haría?" Harry inquirió.

El Profesor de Defensa guardó silencio por un momento, y entonces pronunció, "Sr. Potter, ¿qué pasos ha tomado para investigar el carácter del Director?"

"No muchos," contestó Harry. Apenas se había dado cuenta recientemente... "Ni de cerca los necesarios."

"Entonces observaré," añadió el Profesor Quirrell, "que no hallará todo lo que hay para saber de un hombre al preguntarle solamente a sus amigos."

Ahora fue el turno de Harry de andar en silencio sobre el camino ligeramente cubierto por el mugre que llevaba de vuelta a Hogwarts. De verdad se suponía que él tendría que saber eso a estas alturas. Prejuicio de confirmación era el termino técnico; indicaba, entre otras cosas, que cuando escogías fuentes de información, había una notable tendencia a elegir fuentes de información que estuvieran a favor de tus opiniones actuales.

"Gracias," Harry dijo. "De hecho... no lo expliqué antes, ¿o sí? Gracias por todo. Si otro Dementor lo llega a amenazar de nuevo, o incluso, si lo molesta aunque sea un poco, nada más déjemelo saber y yo le presentaré al Señor Persona Resplandeciente. No me gusta cuando los Dementores molestan ni un poco a mis amigos."

Eso lo hizo conseguir una mirada indescifrable del Profesor Quirrell. "¿Destruiste el Dementor porque me amenazó?"

"Mmm," Harry carraspeó, "Más o menos lo decidí antes de eso, sin embargo sí, eso hubiera sido una razón suficiente por sí sola."

"Ya veo," prosiguió el Profesor Quirrell. "¿Y qué hubieras hecho sobre la amenaza hacia mí si tu hechizo no hubiera funcionado para destruir el Dementor?"

"Plan B," respondió Harry. "Encerrar al Dementor dentro de metal denso cuyo punto de fusión fuera alto, probablemente tungsteno, arrojarlo dentro de un volcán activo, y esperar que termine debajo del manto de la Tierra. Ah, todo el planeta está lleno con lava derretida bajo la superficie -"

"Sí," lo interrumpió el Profesor Quirrell. "Lo sé." El Profesor de Defensa estaba usando una sonrisa muy rara. "Realmente debí haber pensado en eso yo mismo, considerándolo todo. Cuénteme, Sr. Potter, si usted quisiera perder algo en donde nadie pudiera volverlo a encontrar, ¿dónde lo pondría?"

Harry consideró esta pregunta. "Supongo que no debo cuestionar qué se encontró que necesita ser perdido -"

"Correcto," señaló el Profesor Quirrell, como había esperado Harry; y entonces, "Quizá le contaré cuando sea mayor," lo que Harry no había anticipado.

"Bueno," prosiguió Harry, "además de intentar ponerlo en el núcleo de lava del planeta, también podrías enterrarlo en roca sólida un kilómetro bajo la superficie en una localización escogida al azar – tal vez teletransportarse allí, si hay alguna forma de hacerlo al azar, o perforar un hoyo y volverlo a llenar después; lo importante es no dejar ninguna pista que lleve allí, para que no sea más que un metro cúbico anónimo sobre la corteza terrestre. Podrías tirarlo en la Fosa de las Marianas, que es la más profunda de las profundidades del océano en el planeta – o sólo escoger cualquier otra fosa oceánica al azar, para hacerlo menos obvio. Si pudieras hacerlo flotante e invisible, entonces podrías expulsarlo a la estratosfera. O idealmente llevarlo al espacio, con un manto contra la detección, y un factor de aceleración fluctuante al azar que lo lleve por fuera del Sistema Solar. Y al final, por supuesto, te Desmemorizas a ti mismo, para que así ni tú mismo sepas dónde están exactamente."

El Profesor de Defensa se estaba carcajeando, y sonaba aún más raro que su sonrisa.

"¿Profesor Quirrell?" Harry preguntó.

"Todas son excelentes sugerencias," comentó el Profesor Quirrell. "Pero dígame, Sr. Potter, ¿por qué esos cinco lugares exactamente?"

"¿Oh?" dudó Harry. "Nada más parecen como el tipo de ideas obvias."

"¿Oh?" replicó el Profesor Quirrell. "Sin embargo hay un patrón interesante en ellos, ya ve. Uno podría pensar que se oye como una especie de acertijo. Debo admitir, Sr. Potter, que aunque tuvo sus altos y bajos, en totalidad, este ha sido un día inesperadamente bueno."

Y continuaron caminando por el camino descendente que llevaba a las puertas de Hogwarts, una distancia bastante larga; el algún momento Harry, sin tan siquiera pensarlo, permaneció automáticamente lo más lejos posible del Profesor de Defensa para no activar esa sensación de peligro, la que por alguna razón ahora estaba más fuerte de lo usual.

...

Complemento, Daphne Greengrass:

Hermione se había rehusado a responder cualquier pregunta, y tan pronto como pasaron por la grieta que las dirigía a los calabozos de Slytherin, Daphne y Tracey se alejaron en el acto, andando tan rápido como podían. Los rumores viajaban veloces en Hogwarts, así que tenían que ir a los calabozos de inmediato si querían ser las primeras en contarle la historia a todos.

"Y recuerda," advirtió Daphne, "no vayas a soltar lo del beso en cuanto entremos, ¿de acuerdo? Funciona mejor si contamos la historia completa en orden."

Tracey asintió con excitación.

Y tan pronto como penetraron en la sala común de Slytherin, Tracey Davis respiró profundamente y gritó, "¡Todos! ¡Harry Potter no pudo invocar el Encantamiento Patronus y el Dementor casi se lo come y el Profesor Quirrell lo salvó mas Potter se volvió absolutamente malvado hasta que Granger lo trajo de regreso con un beso! ¡De seguro es amor verdadero!"

Era algún tipo de narración ordenada, supuso Daphne.

Las noticias fracasaron en cuanto a producir la reacción esperada. La mayoría de las chicas levantaron la vista y no se movieron de sus sofás, y los chicos simplemente siguieron leyendo en sus sillones.

"Sí," dijo Pansy agriamente, desde donde estaba sentada con los pies de Gregory sobre su regazo, recostada y leyendo lo que parecía ser un libro para colorear, "Millicent ya nos contó."

Cómo -

"¿Por qué no lo besaste primero, Tracey?" preguntaron Flora y Hestia Carrow desde sus sillones. "¡Ahora Potter se va a casar con una chica sangre sucia! ¡ pudiste haber sido su verdadero amor y ser parte de una rica Casa Noble y todo lo demás si tan sólo lo hubieras besado primero!"

El rostro de Tracey era la imagen de alguien que acababa de comprender repentinamente.

"¿Qué?" chilló Daphne. "¡El amor no funciona así!"

"Por supuesto que sí," sentenció Millicent desde donde estaba practicando alguna clase de Encantamiento al tiempo que miraba por una ventana hacia las agitadas aguas del Lago de Hogwarts. "El primer beso consigue al príncipe."

"¡No fue su primer beso!" espetó Daphne. "¡Hermione ya era su verdadero amor! ¡Por eso es que ella lo pudo traer de regreso!" Entonces Daphne se dio cuenta de lo que acababa de pronunciar y se contrajo de dolor internamente, pero como rezaba el dicho, tenías que encajar la lengua en la oreja.

"Guau, guau, guau, ¿qué?" exclamó Gregory, quitando sus pies del regazo de Pansy. "¿Cómo así? La Señorita Bulstrode no mencionó esa parte."

Todos los demás también estaban mirando a Daphne, en ese momento.

"Oh, sí," explicó Daphne, "Harry la empujó y gritó, '¡Te dije, sin besos!' Entonces Harry gritó como si fuera a morir y Fawkes empezó a cantarle – No estoy segura de cual de esos pasó primero, realmente -"

"Eso no suena como amor verdadero para ," opinaron los gemelos Carrow. "Eso se oye como que lo besó la persona equivocada."

"Se suponía que fuera yo," susurró Tracey. Su rostro seguía paralizado. "Se suponía que yo fuera su amor verdadero. Harry Potter es mi general. Yo debí, yo debí combatir a Granger para ganarlo a él -"

Daphne se giró hacia Tracey, indignada. "¿Tú? ¿Quitarle Harry a Hermione?"

"¡Sí!" replicó Tracey. "¡Yo!"

"Estás loca," Daphne afirmó con convicción. "Aún si lo hubieras besado primero, ¿sabes en qué te convertiría eso? La triste chiquilla enamorada que muere al final del Acto Dos."

"¡Retira tus palabras!" estalló Tracey.

Mientras tanto, Gregory había cruzado el cuarto hacia donde Vincent estaba haciendo su tarea. "Sr. Crabbe," Gregory habló en voz baja, "creo que el Sr. Malfoy necesita conocer sobre esto."

...

Complemento, Hermione Granger:

Hermione contempló el sobre de papel sellado con cera, sobre cuya superficie simplemente estaba inscrito el número 42.

Descubrí por qué no podíamos invocar el Encantamiento Patronus, Hermione, no tiene nada que ver con que nosotros no seamos lo suficientemente felices. Pero no puedo contarte. Ni siquiera se lo pude revelar al Director. Necesita ser más secreto que la Transformación parcial, por ahora, al menos. Mas si alguna vez necesitas pelear contra los Dementores, el secreto está escrito aquí, de manera críptica, así que si alguien no sabe que es sobre Dementores y el Encantamiento Patronus, no entenderá lo que significa...

Ella le dijo a Harry sobre verlo morir, sus padres muriendo, todos sus amigos muriendo, todos muriendo. No le confesó su terror de morir sola, por alguna razón eso seguía siendo demasiado doloroso.

Harry le había explicado que recordó a sus padres muriendo, y que había pensado que eso era gracioso.

No hay luz en el lugar al cual te lleva el Dementor, Hermione. No hay calidez. Nada te importa. Es un lugar donde ni siquiera puedes comprender la felicidad. Hay dolor, y miedo, y esos todavía pueden conducirte. Puedes odiar, y disfrutar al destruir aquello que odias. Puedes reír, cuando ves a otras personas sufriendo. Sin embargo nunca puedes ser feliz, ni siquiera puedes recordar lo que es que eso ya no esté allí... No creo que haya una forma en que te pueda explicar de qué me salvaste. Usualmente estoy avergonzado de poner a otras personas en problemas, usualmente no puedo soportar cuando las personas hacen sacrificios por mí, pero esta vez observaré que sin importar cuánto terminara costándote el haberme besado, nunca dudes ni por un segundo que era lo más correcto por hacer.

Hermione no se había dado cuenta de lo poco que la había tocado el Dementor, qué tan pequeña y hueca había sido la oscuridad en que la habían metido.

Había visto morir a todos, y eso había sido suficiente para herirla.

Hermione puso el papel de vuelta en el monedero, como estaba obligada a hacerlo cualquier niña buena.

En verdad quería leerlo, sin embargo.

Le tenía miedo a los Dementores.

...

Complemento, Minerva McGonagall:

Se sentía petrificada; no debió sentirse tan conmocionada, no debió encontrar tan difícil encarar a Harry, mas tras lo que él había pasado... Había buscado alguna señal de Dementación en el niño frente a ella, y no pudo encontrar ninguna. Pero algo sobre la calma con que le había hecho una pregunta tan clarividente parecía profundamente preocupante. "¡Sr. Potter, no me es posible hablar de tales asuntos sin el permiso del Director!"

El niño en su oficina recibió esto sin cambiar expresión. "Preferiría no perturbar al Director con este asunto," Harry Potter dijo calmadamente. "Insisto en no molestarlo, de verdad, y usted prometió que nuestra conversación sería privada. Así que permita que lo ponga de este modo. Sé que hubo, de hecho, una profecía. Sé que usted fue quien originalmente la escuchó de la Profesora Trelawney. Sé que la profecía identificó al hijo de James y Lily como alguien peligroso para el Señor Oscuro. Y yo sé quien soy, en efecto todos conocen quién soy yo, por lo que no está revelando nada nuevo o peligroso, si nada más me cuenta lo siguiente: ¿Cuáles fueron las palabras exactas que me identificaron a , el hijo de James y Lily?"

La voz retumbante de Trelawney hizo eco en su mente -

NACIDO DE AQUELLOS QUE LO HAN DESAFIADO TRES VECES,
Y NACERÁ CUANDO EL SÉPTIMO MES MUERA...

"Harry," replicó la Profesora McGonagall, "¡No me es posible hablar de eso contigo!" Le heló los huesos que Harry ya supiera tanto, ni siquiera se podía imaginar cómo es que Harry había aprendido -

El niño la contempló con extraños, tristes ojos. "¿No puede estornudar sin el permiso del Director, Profesora McGonagall? Porque yo prometo que tengo una buena razón para preguntar, y una buena razón para querer mantenerlo privado."

"Por favor no, Harry," ella susurró.

"De acuerdo," Harry espetó. "Una cuestión simple. Por favor. ¿Fue mencionada por nombre la familia Potter? ¿Acaso la profecía señala literalmente 'Potter'?"

Ella fijo la mirada en Harry por un rato. Ella no podría haber explicado por qué o de dónde le venía la sensación de que este era un punto crítico, al cual no se podía rehusar tan a la ligera, ni tampoco acceder tan a la ligera -

"No," ella habló finalmente. "Por favor, Harry, no me interrogues más."

El niño sonrió, con algo de tristeza aparente, y añadió, "Gracias, Minerva. Eres una buena y verdadera mujer."

Y mientras su boca seguía abierta por la pura conmoción, Harry Potter se levantó y abandonó la oficina; y sólo entonces ella entendió que Harry había acogido su negativa como una respuesta, y la respuesta verdadera a eso -

Harry cerró la puerta detrás de él.

La lógica se presentaba a sí misma con una claridad igual a la del diamante. Harry no estaba seguro de si vino a él durante la canción de Fawkes, o quizá antes de eso.

El Señor Voldemort había asesinado a James Potter. Había preferido perdonar la vida de Lily Potter. Había continuado su ataque, por lo tanto, con el único propósito de asesinar a su infante hijo.

Los Señores Oscuros normalmente no le tenían miedo a los niños pequeños.

Así que había una profecía sobre Harry Potter siendo peligroso para el Señor Voldemort, y el Señor Voldemort había conocido esa profecía.

"Te otorgo esta rara oportunidad para huir. Sin embargo no voy a pasar apuros para reducirte, y tu muerte aquí no salvará a tu niño. Hazte a un lado, tonta mujer, ¡si es que tienes por lo menos una pizca de sensatez!"

Había sido un capricho, ¿darle esa oportunidad? Pero entonces el Señor Voldemort no la hubiera procurado persuadir. ¿La profecía había advertido al Señor Voldemort en contra de matar a Lily Potter? En ese caso el Señor Voldemort sí hubiera pasado apuros para reducirla. El Señor Voldemort había estado medianamente inclinado a no matar a Lily Potter. La preferencia había sido más fuerte que un capricho, mas no tanto como una advertencia.

Así que supón que alguien a quién el Señor Voldemort consideraba un aliado menor o un sirviente, útil pero no indispensable, le había suplicado al Señor Oscuro que perdonara la vida a Lily. La de Lily, sin embargo no la de James.

Esta persona había sabido que el Señor Voldemort atacaría la casa de los Potter. Había conocido tanto sobre la profecía, y el hecho de que el Señor Oscuro la conocía. De otro modo no habría pedido por la vida de Lily.

De acuerdo a la Profesora McGonagall, además de ella, los otros dos que sabían sobre la profecía eran Albus Dumbledore y Severus Snape.

Severus Snape, quien había amado a Lily antes de que fuera Lily Potter, y odiaba a James.

Severus, entonces, había aprendido sobre la profecía, y se la contó al Señor Oscuro. Lo que él había hecho porque la profecía no había descrito a los Potter por nombre. Había sido un acertijo, y Severus había resuelto ese acertijo demasiado tarde.

Mas si Severus había sido el primero en oír la profecía, y estaba dispuesto a contársela al Señor Oscuro, ¿por qué también se la revelaría a Dumbledore o a la Profesora McGonagall?

Por lo tanto Dumbledore o la Profesora McGonagall la habían escuchado antes.

El Director de Hogwarts no tenía razón obvia para informar a la Profesora de Transformación sobre una profecía extremadamente sensible y crucial. Sin embargo la Profesora de Transformación tenía todas las razones para informar al Director.

Parecía probable, por lo tanto, que la Profesora McGonagall había sido la primera en escucharla.

Las probabilidades preferentes señalaban que había sido la Profesora Trelawney, la vidente residente en Hogwarts. Los videntes eran raros, así que si contabas la mayoría de segundos que la Profesora McGonagall había pasado ante la presencia de una vidente en el curso de su vida, la mayoría de esos videntes-segundos serían Trelawney-segundos.

La Profesora McGonagall se lo había comunicado a Dumbledore, y no le hubiera comentado a nadie más sobre la profecía sin permiso.

Por lo tanto, fue Albus Dumbledore quien había arreglado que Severus Snape de algún modo aprendiera de la profecía. Y el mismo Dumbledore había resuelto el acertijo exitosamente, o no hubiera elegido a Severus, quien una vez amó a Lily, como el intermediario.

Dumbledore había arreglado deliberadamente que el Señor Voldemort escuchara la profecía, con la esperanza de traerlo hacia su muerte. Tal vez Dumbledore había organizado que Severus aprendiera sólo una parte de la profecía, o había otras profecías de las cuales Severus había permanecido inocente... de alguna forma Dumbledore había sabido que un ataque inmediato sobre los Potter provocaría la derrota inmediata del Señor Voldemort, aunque el mismísimo Señor Voldemort no había creído esto. O quizá no había sido más que un golpe de suerte de la locura de Dumbledore, su agrado por los planes bizarros...

Severus había terminado sirviendo a Dumbledore después; a lo mejor los Mortífagos no miraron con buenos ojos a Severus si Dumbledore revelaba su rol en su derrota.

Dumbledore había intentado acomodar que la madre de Harry fuera perdonada. Pero esa parte de su plan había fallado. Y conscientemente había condenado a James Potter a su muerte.

Dumbledore era responsable de la muerte de los padres de Harry. Si toda la cadena de lógica era correcta. Harry no podía, en justicia, concluir que finalizar la Guerra Mágica no contara como circunstancias atenuantes. Sin embargo esto todavía... lo molestaba bastante.


Y era tiempo y desde hace rato que lo había sido de preguntarle a Draco Malfoy lo que el otro lado de la guerra tenía para describir al personaje de Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore.

Capítulo 45             Capítulo 47


Publicar un comentario