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domingo, 17 de mayo de 2015

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 40

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Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


Capítulo 40

Pretendiendo Ser Sabio, Parte 2

ORIGINAL


Harry, sosteniendo la taza de té en la forma exactamente correcta que el Profesor Quirrell había necesitado demostrar tres veces, bebió un pequeño, cuidadoso sorbo. Al otro lado de la larga, ancha mesa que era la pieza central del Cuarto de Mary, el Profesor Quirrell tomó un sorbo de su propia copa, haciendo que se viera mucho más natural y elegante. El te en sí mismo era algo cuyo nombre ni siquiera podía pronunciar, o al menos, cada vez que Harry había intentado repetir las palabras Chinas, el Profesor Quirrell lo había corregido, hasta que finalmente Harry se había rendido.

Harry había maniobrado hasta obtener un vistazo de la cuenta la última vez, y el Profesor Quirrell había permitido que él se saliera con la suya.

Antes sintió un impulso de beber Comedia-Té.

Aún teniendo eso en cuenta, Harry casi pierde la piel por la conmoción.

Y para él seguía sabiendo como, bueno, té.

Había una silenciosa, regañona sospecha en la mente de Harry de que el Profesor Quirrell era consciente de esto, y que deliberadamente estaba comprando un té ridículamente caro que Harry no podía apreciar nada más para molestarlo. Al propio Profesor Quirrell podría no gustarle tanto que digamos. Tal vez a nadie le gustaba ese té en realidad, y su único punto era ser ridículamente caro y hacer que la víctima sintiera que no lo apreciaba. De hecho, quizá era sólo un té ordinario, sólo que tú lo solicitabas en un cierto código, y ellos ponían un falso precio gigantesco en la cuenta...

La expresión del Profesor Quirrell era estirada y pensativa. "No," el Profesor Quirrell dijo, "no debiste haberle contado al Director sobre tu conversación con el Señor Malfoy. Por favor procure pensar más rápido la próxima vez, Sr. Potter."

"Lo siento, Profesor Quirrell," Harry comentó con docilidad. "Sigo sin verlo." Había unas veces en las que Harry se sentía como un impostor, pretendiendo ser astuto en la presencia del Profesor Quirrell.

"El Señor Malfoy es el oponente de Albus Dumbledore," explicó el Profesor Quirrell. "Al menos por el tiempo presente. Toda Bretaña es su tablero de ajedrez, todos los magos sus piezas. Considere: El Señor Malfoy amenazó con hacer todo a un lado, abandonar su juego, para tomar venganza en usted si el Sr. Malfoy es herido. ¿En cuyo caso, Sr. Potter...?"

Harry requirió más largos segundos para entenderlo, pero era claro que el Profesor Quirrell no le iba a dar más pistas, no que Harry las quisiera.

Entonces la mente de Harry finalmente hizo la conexión, y quedó horrorizado. "Dumbledore asesina a Draco, lo hace parecer como que yo lo hice, ¿y Lucius sacrifica su juego contra Dumbledore para llegar a mí? Eso... no parece ser el estilo del Director, Profesor Quirrell..." La mente de Harry regresó a una escena con una advertencia similar de parte de Draco, que había hecho que Harry pronunciara lo mismo.

El Profesor Quirrell se encogió de hombros, y sorbió su té.

Harry sorbió su propio té, y se quedó sentado en silencio. El mantel puesto sobre la mesa tenía un patrón muy pacífico, pareciendo al principio una tela sin gracia, pero si la contemplabas por suficiente tiempo, o guardabas silencio por un rato largo, empezabas a ver un débil rastro de flores resplandecientes encima; las cortinas del cuarto habían cambiado su patrón para combinar, y parecía brillar como si fuera una brisa silenciosa. El Profesor Quirrell estaba en un humor contemplativo ese Sábado, e igual estaba Harry, y el Cuarto de Mary, aparentemente, no había sido negligente en notarlo.

"Profesor Quirrell," Harry dijo de repente, "¿hay una vida después de la muerte?"

Harry había escogido la pregunta cuidadosamente. No, ¿usted cree en la vida después de la muerte? Sino simplemente, ¿hay una vida después de la muerte? Lo que las personas realmente creían no se presentaban a ellos como creencias. Las personas no pronunciaban, '¡Fuertemente creo que el cielo es azul!' Nada más aseveraban, 'el cielo es azul'. Lo que era tu mapa interno del mundo se sentía igual que la forma en que era el mundo...

El Profesor de Defensa alzó su taza de nuevo antes de contestar. Su expresión era pensativa. "Si la hay, Sr. Potter," replicó el Profesor Quirrell, "entonces una gran cantidad de magos han desperdiciado una gran cantidad de esfuerzo en sus búsquedas por la inmortalidad."

"Esa no es una respuesta real," Harry observó. Ya había aprendido a darse cuenta de ese tipo de cosas cuando hablaba con el Profesor Quirrell.

El Profesor Quirrell descansó su taza de té con un pequeño, agudo sonido de viscosidad sobre su platillo. "Algunos de esos magos eran razonablemente inteligentes, Sr. Potter, así que usted podría tomar eso como indicativo de que una existencia después de la muerte no es obvia. Yo mismo he investigado en ese asunto. Ha habido muchas afirmaciones de ese tipo que esperan producir esperanza y temor. Entre aquellos reportes cuya veracidad no está en duda, no hay nada que no pueda ser el resultado de mera magia. Hay ciertos dispositivos que dicen sirven para comunicarse con los muertos, sin embargo estos, sospecho, únicamente proyectan una imagen de la mente; el resultado parece indistinguible de la memoria porque es la memoria. El supuesto espíritu no cuenta secretos que sabían en vida, ni que podrían haber aprendido después de la muerte, que no sean conocidas por el portador -"

"Razón por la cual la Piedra de la Resurrección no es el artefacto mágico más valioso en el mundo," supuso Harry.

"Precisamente," concordó el Profesor Quirrell, "aunque no le negaría una oportunidad para intentarlo." Hubo una seca, fina sonrisa en sus labios; y algo frío, más distante, en sus ojos. "También hablaste con Dumbledore de eso, asumo."

Harry asintió.

Las cortinas estaban tomando un tenue patrón azul, y un turbio rastro de elaborados copos de nieve parecía ponerse visible sobre el mantel. La voz del Profesor Quirrell se oía muy calmada. "El Director puede ser muy persuasivo, Sr. Potter. Espero que no lo haya persuadido a usted."

"Rayos no," infirmó Harry. "No me engañó ni por un segundo."

"Espero que no," reiteró el Profesor Quirrell, todavía con un tono muy sosegado. "Estaría extremadamente descompuesto si descubriera que el Director lo ha convencido de desperdiciar su vida en algún tonto plan al contarle que la muerte es la próxima gran aventura."

"No pienso que el Director mismo lo crea, de hecho," Harry opinó. Sorbió su té de nuevo. "Me preguntó que podría hacer yo con la eternidad, me dio la linea usual sobre que sería aburrido, y aparentemente no vio ningún conflicto entre eso y su propia declaración de tener un alma inmortal. Además, me dio todo un discurso sobre que tan horroroso era querer la inmortalidad antes de reclamar que tenía un alma inmortal. No puedo visualizar del todo que debió estar sucediendo dentro de su cabeza, pero no creo que él tenga un verdadero modelo de sí mismo continuando eternamente en la vida después de la muerte..."

La temperatura del cuarto parecía estar descendiendo.

"Usted percibe," dijo una voz como el hielo al otro lado de la mesa, "que Dumbledore realmente no cree en lo que habla. No es que él haya comprometido sus principios. Es que nunca los tuvo desde el inicio. ¿Se está volviendo cínico, Sr. Potter?"

Harry bajó sus ojos a la taza de té. "Un poco," Harry respondió hacia su posiblemente-ultra-de-gran-calidad, quizá-ridículamente-costoso té Chino. "Ciertamente me estoy volviendo un poco frustrado con... lo que sea que esté fallando dentro de las cabezas de las personas."

"Sí," afirmó esa voz helada. "Yo también lo encuentro frustrante."

"¿Hay alguna forma de hacer que las personas no actúen así?" inquirió Harry hacia su taza de té.

"Hay en efecto un hechizo ciertamente útil que puede resolver el problema."

Ante eso Harry alzó la vista esperanzado, y vio una fría, fría sonrisa sobre la cara del Profesor de Defensa.

Entonces Harry lo captó. "O sea, aparte de Avada Kedavra."

El Profesor de Defensa se rió. Harry no lo hizo.

"Como sea," Harry añadió apresuradamente, "Yo pensé lo suficientemente rápido como para no sugerir la idea obvia sobre la Piedra de la Resurrección en frente de Dumbledore. ¿Ha visto alguna vez una piedra con una linea, dentro de un circulo, dentro de un triangulo?"

El escalofrío mortal pareció retroceder, doblarse sobre sí mismo, al tiempo que el ordinario Profesor Quirrell replicó. "No que yo lo recuerde," el Profesor Quirrell añadió después de un rato, una pensativa mueca sobre su rostro. "¿Esa es la Piedra de la Resurrección?"

Harry dejó a un lado su taza de té, entonces dibujó sobre su platillo el símbolo que había sobre el reverso de su capa. Y antes de que Harry pudiera extraer su varita para lanzar el Encantamiento Levitador, el platillo se fue flotando oblicuamente a través de la mesa hacia el Profesor Quirrell. Harry realmente quería aprender esa cosa de la magia sin varita, sin embargo eso, aparentemente, estaba muy por encima de su actual currículum.

El Profesor Quirrell estudió el platillo para té de Harry por un momento, luego sacudió su cabeza; y un momento después, el platillo se fue flotando de regreso a Harry.

Harry puso su taza de té de regreso en el platillo, notando de manera ausente que el símbolo que había dibujado se había desvanecido. "Si por casualidad ve una piedra con ese símbolo," dijo Harry, "y habla con los que ya han muerto, déjeme saberlo. Tengo unas cuantas preguntas para Merlín o cualquiera que viviera en los tiempos de Atlantis."

"Comprendo," comentó el Profesor Quirrell. Luego el Profesor de Defensa levantó su taza de té otra vez, y la sorbió hasta finalizar todo lo que quedaba allí. "Por cierto, Sr. Potter, me temo que tendremos que acortar la visita de hoy al Callejón Diagon. Estaba esperando que sería – pero ya no importa. Que quede claro que hay algo más que debo hacer esta tarde."

Harry asintió, y acabó su propio té, entonces se levantó de su silla al mismo tiempo que el Profesor Quirrell.

"Una última pregunta," Harry añadió, mientras el abrigo del Profesor Quirrell se elevaba a sí mismo del perchero e iba flotando hacia el Profesor de Defensa. "La magia está suelta en el mundo, y ya no confío en mis propias suposiciones como alguna vez lo hice. Así que sobre su propia y mejor suposición y sin pretender ser sabio, ¿usted cree que hay una vida después de la muerte?"


"Si lo hiciera, Sr. Potter," replicó el Profesor Quirrell pasándose el abrigo sobre sus hombros, "¿seguiría yo aquí?"

Capítulo 39             Capítulo 41


Nota del Traductor


Un capítulo corto pero muy, extremadamente muy importante y revelador.

Harry la embarró muchísimo en este capítulo. Las proporciones de su error son tremendas.

El próximo capítulo debería estar listo en una semana, en teoría. Pero lo estoy dudando, porque estoy bastante ocupado con la publicación del Cazador. Trabajando en la música, en la precuela/prólogo y en un dibujos que quisiera aportar.

Así que, dudo que lo tenga listo en una semana, sin embargo, haré todo lo posible para lograrlo.

...

Escrito por Less Wrong / Eliezer Yudkowsky

Traducido al español por Rhaidot

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