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martes, 26 de mayo de 2015

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 41

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Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


Capítulo 41

Anulación Directa

Dramione
Draco tienes que dejarme ir

El mordiente viento de Enero aulló alrededor de los vastos, limpios muros de piedra que demarcaban los limites materiales del castillo de Hogwarts, susurrando y silbando con extraños movimientos mientras soplaba contra ventanas cerradas y torres de piedra. La nieve más reciente había desaparecido casi por completo, pero ocasionalmente parches de derretido y recongelado hielo seguían pegándose a la superficie de piedra y destellaban con la reflejada luz del sol. Desde la distancia, debía verse como si Hogwarts estuviera parpadeando cientos de ojos.

Un repentino golpe de viento hizo retroceder a Draco, e intentó, imposiblemente, presionar su cuerpo un poco más a la piedra, que se sentía como hielo y olía como hielo. Un instinto completamente inútil parecía convencido de que iba a ser arrojado a los muros exteriores de Hogwarts, y que la mejor forma de prevenir esto era retorcerse alrededor con reflejos involuntarios y posiblemente vomitar.

Draco estaba intentando muy fuerte para no pensar en los seis pisos de aire vacío por debajo de él, y enfocarse, más bien, en cómo iba a matar a Harry Potter.

"Sabe, Sr. Malfoy," dijo la jovencita a su lado con una voz convencional, "si una vidente me hubiera revelado que algún día estaría colgando de los dedos en los muros de un castillo, intentando no bajar la mirada o pensar en qué tan duro gritaría Mamá si me pudiera ver, no hubiera tenido ni idea de cómo sucedería, excepto que sería la culpa de Harry Potter."

...

Antes:

Los dos Generales aliados pasaron por encima del cuerpo de Longbottom, sus botas pisando el suelo casi en perfecta sincronía.

Únicamente un soldado permanecía entre ellos y Harry, un chico de Slytherin llamado Samuel Clamons, cuya mano estaba blanca y aferrada sobre su varita, sostenida hacia arriba para mantener su Muro Prismático. La respiración del chico era muy agitada, sin embargo su expresión mostraba la misma fría determinación que encendía los ojos de su general, Harry Potter, quien estaba de pie atrás del Muro Prismático en un corredor sin salida que estaba al lado de una ventana abierta, con sus manos misteriosamente ocultas atrás de su espalda.

La batalla había sido ridículamente difícil, para un enemigo que estaba siendo superado en número dos-a-uno. Debió haber sido fácil, el Ejército Dragón y el Regimiento Rayo de Sol se habían combinado fácilmente en las sesiones de práctica, habían combatido el uno contra el otro lo bastante como para conocerse muy bien en efecto. La Moral estaba alta, ambos ejércitos sabían que en esta ocasión no estaban solamente luchando para ganar para sí mismos, sino peleando por un mundo libre de traidores. A pesar de las sorprendidas protestas de ambos generales, los soldados del ejército fusionado insistieron en llamarse a sí mismos el Ejérmiento Drayo Dramione, y produjeron parches para sus insignias con una carita feliz envuelta en llamas.

Mas los soldados de Harry habían oscurecido sus propias insignias – no se veía como pintura, más como si hubieran quemado esa parte de sus uniformes – y lucharon a través de los niveles superiores de Hogwarts con una furia desesperada. La fría ira que Draco a veces había visto en Harry parecía haber introducido dentro de sus soldados, y combatieron como si no se hubiera tratado de un juego. Y Harry había vaciado entera su bolsa de trucos, como las diminutas bolas de metal (Granger las había identificado como "bolas rodadoras") sobre los pisos y las escaleras, haciéndolas intransitables hasta que fueran limpiadas, sólo que el ejército de Harry ya había practicado el Encantamiento Levitador coordinado y podían hacer volar a sus propios miembros justo sobre los obstáculos que habían hecho...

No podías traer al juego dispositivos de afuera, pero podías Transformar cualquier cosa que desearas durante el juego, siempre y cuando fuera seguro. Y eso no era justo cuando estabas combatiendo a un chico criado por científicos, que conocía cosas como bolas rodadoras y patinetas y cuerdas elásticas.

Y así habían llegado a esto.

Los sobrevivientes de las fuerzas aliadas habían arrinconado los últimos remanentes del ejército de Harry Potter en un corredor sin salida.

Weasley y Vincent se habían lanzado sobre Longbottom al mismo tiempo, moviéndose juntos como habían practicado por semanas en vez de horas, y de algún modo Longbottom había logrado maldecirlos a ambos antes de desfallecer.

Y ahora eran Draco y Granger y Padma y Samuel y Harry, y por la expresión de Samuel, su Muro Prismático no podía durar mucho más.

Draco ya había levantado su varita hacia Harry, esperando a que el Muro Prismático cayera bajo su propio peso; no había necesidad de desperdiciar un Maleficio Perforador antes de eso. Padma alzó su propia varita a Samuel, Granger apuntó la suya a Harry...

Harry seguía escondiendo sus manos detrás de su espalda, en lugar de apuntarlos con su varita; y mirándolos con una cara que podría haber estado labrada en hielo.

Podría haber sido una finta. Probablemente no lo era.

Hubo un breve, tenso silencio.

Y ahí fue cuando Harry habló.

"Soy el villano ahora," el jovencito amenazó con frialdad, "y si creen que los villanos son fáciles de acabar, mejor piénsenlo de nuevo. Si me derrotan cuando estoy luchando seriamente, permaneceré derrotado; mas si pierden, estaremos haciendo esto una y otra vez."

El chico trajo sus manos adelante, y Draco vio que Harry estaba usando guantes extraños, con un material grisáceo sobre las puntas de los dedos, y hebillas que ajustaban los guantes a sus muñecas con firmeza.

A un lado de Draco, la General Rayo de Sol quedó con la boca abierta por el horror; y Draco, sin tan siquiera preguntar por qué, disparó un Maleficio Perforador.

Samuel se tambaleó, dejó escapar un grito al trastabillar, sin embargo mantuvo el Muro; y si Padma o Granger disparaban ahora, gastarían sus propias fuerzas tanto que podrían haberlo perdido todo.

"¡Harry!" gritó Granger. "¡No puedes hacerlo en serio!"

Harry ya estaba en movimiento.

Y mientras se escabullía por la ventana abierta, su voz fría dijo, "Avancen si se atreven."

...

El viento helado aulló alrededor de ellos.

Las brazos de Draco estaban comenzando a sentirse cansados.

...Había resultado que, ayer, Harry le había demostrado a Granger cuidadosamente exactamente como Transformar los guantes que él estaba usando ahora mismo, que usaban algo llamado 'setas gecko'; y cómo pegarlas a parches Transformados del mismo material a las puntas de sus zapatos; y Harry y Granger habían, en un inocente juego de niños, intentado trepar alrededor de las paredes y del techo.

Y que, también ayer, Harry había equipado a Granger con un gran total de exactamente dos dosis de Poción de Caída de Pluma para que cargara con ella en su monedero, "sólo por si las dudas".

No que Padma los hubiera seguido, de todos modos. Ella no estaba loca.

Draco despegó la mano derecha con maña, la estiró tanto como pudo, y la estampó sobre la piedra otra vez. A su lado, Granger hizo lo mismo.

Ya habían tragado la Poción de Caída de Pluma. Era doblar los limites de las reglas del juego, pero la poción no se activaría a menos que uno de ellos cayera realmente, y siempre y cuando no cayeran ellos no estaban usando el objeto.

El Profesor Quirrell los estaba observando.

Los dos estaban perfectamente, completamente, absolutamente a salvo.

Harry Potter, por otro lado, iba a morir.

"Me pregunto por qué Harry está haciendo esto," comentó la General Granger en un tono reflexivo, al tiempo que despegaba las puntas de los dedos de una mano en la pared con un sonido viscoso. Su mano volvió a bajar para pegarse casi tan pronto como la había levantado. "Tendré que preguntarle eso después de que lo mate."

Era asombroso lo mucho que ellos dos estaban encontrando tener en común.

Draco en verdad no tenía ganas de hablar, sin embargo se las arregló para mascullar, a través de los dientes apretados, "Podría tratarse de venganza. Por la cita."

"En serio," dudó Granger. "Después de todo este tiempo."

Pega. Despega.

"Muy dulce de su parte," añadió Granger.

Pega. Despega.

"Supongo que encontraré alguna forma verdaderamente romántica de agradecérselo," juró Granger.

Pega. Despega.

"¿Qué tiene él contra ti?" preguntó Granger.

Pega. Despega.

El viento helado aulló a su alrededor.

...

Uno podría pensar que se sentiría más seguro tener suelo bajo tus pies de nuevo.

Pero si el suelo era un techo inclinado de azulejos con listones de madera sin aserrar, el cual tenía mucho más hielo que el que había en las paredes de piedra, y estabas corriendo por ahí a toda velocidad...

Entonces estarías tristemente equivocado.

"¡Luminos!" gritó Draco.

"¡Luminos!" exclamó Granger.

"¡Luminos!" clamó Draco.

"¡Luminos!" bramó Granger.

La figura distante estaba esquivando y virando al tiempo que corría, y ni uno solo de sus tiros lo alcanzó, sin embargo estaban ganando terreno.

Hasta que Granger se resbaló.

Era inevitable, en retrospectiva, en la vida real no era posible correr sobre tejados inclinados y congelados a una gran velocidad.

Y también inevitable, porque sucedió sin la más mínima reflexión, que Draco se giró y agarró el brazo derecho de Granger, y la atrapó, sólo que ella ya había perdido demasiado balance, ella estaba cayendo y arrastrando a Draco consigo, todo pasó tan rápido -

Se produjo un fuerte, doloroso impacto, por el peso de Draco al pegarse contra el tejado sumado al peso de Granger también, y si ella hubiera caído un poco más cerca del borde lo podrían haber logrado, mas en vez de eso su cuerpo se inclinó otra vez y sus piernas se resbalaron y su otra mano sujetó frenéticamente...

Y así fue como Draco terminó sosteniendo el brazo de Granger en un agarre desesperado, mientras que la otra mano de ella se asía frenéticamente del borde del tejado y las puntas de los zapatos de Draco se habían clavado en medio de una teja.

"¡Hermione!" la voz de Harry chilló distante.

"Draco," susurró la voz de Granger, y Draco bajó la vista.

Eso podría haber sido un error. Había mucho aire debajo de ella, nada excepto aire, estaban en el borde de un tejado que sobresalía de los muros principales de Hogwarts.

"Él va a venir a ayudarme," murmuró la chica, "sin embargo primero va a usar Luminos con nosotros dos, no hay forma de que no lo haga. Tienes que dejarme ir."

Debió haber sido la cosa más fácil del mundo.

No era más que una sangre sucia, sólo una sangre sucia, ¡una mera sangre sucia!

¡No siquiera iba a salir lastimada!

...El cerebro de Draco no estaba escuchando a nada de lo que Draco estaba diciendo ahora.

"Hazlo," Hermione Granger susurró, sus ojos brillando sin una pizca de temor, "hazlo, Draco, hazlo, ¡tú puedes vencerlo por tu cuenta tenemos que ganar Draco!"

Se produjo el sonido de alguien corriendo y que se estaba acercando.

Oh, se racional...

La voz en la cabeza de Draco se escuchaba horrendamente similar a las lecciones impartidas por Harry Potter.

¿...vas a permitir que tu cerebro gobierne tu vida?

...

Conclusión, 1:

Estaba requiriendo un poco de esfuerzo para Daphne Greengrass mantenerse a sí misma callada, mientras Millicent Bulstrode recontaba la historia en el cuarto común de las chicas de Slytherin (un lugar confortable y templado en los calabozos que cruzaban debajo del Lago de Hogwarts, con pescados nadando al lado de cada ventana, y muebles en los que podías acostarte si lo querías). Principalmente porque, en la opinión de Daphne, era una historia perfectamente buena sin todas las mejoras de Millicent.

"¿Y entonces qué?" corearon Flora y Hestia Carrow.

"General Granger alzó la vista hacia él," Millicent continuó dramáticamente, "y pronunció, '¡Draco! ¡Tienes que dejarme ir! No te preocupes por mí, Draco, ¡prometo que estaré bien!' ¿Y qué suponen ustedes que Malfoy hizo entonces?"

"¡Él respondió '¡Nunca!'," gritó Charlotte Wiland, "¡y la agarró con más firmeza!"

Todas las chicas que estaban escuchando excepto Pansy Parkinson asintieron.

"¡No!" reveló Millicent. "Él la dejó caer. Y luego dio un salto y le disparó al General Potter. El fin."

Hubo una pausa paralizante.

"¡No puedes hacer eso!" protestó Charlotte.

"Ella es una sangre sucia," opinó Pansy, sonando confundida. "¡Por supuesto que la dejó caer!"

"Bueno, Malfoy no debió haberla sujetado en primer lugar, ¡entonces!" replicó Charlotte. "Pero una vez que la agarró, ¡él tenía que seguir sosteniéndola! ¡Especialmente en la cara de un cierto peligro aproximándose!" Tracey Davis, sentada al lado de Daphne, estaba asintiendo para mostrar que estaba de acuerdo.

"No veo por qué," dijo Pansy.

"Eso es porque no tienes ni la más mínima pizca de romance dentro de ti," replicó Tracey. "Además, no se puede andar por ahí dejando caer a las chicas. Un chico que bota a una chica de ese modo... él dejaría caer a cualquiera. Él te botaría a ti, Pansy."

"¿A qué te refieres, botarme?" Pansy preguntó.

Daphne ya no lo pudo resistir más. "Sabes," Daphne añadió siniestramente, "estás desayunando un día en nuestra mesa, y sin previo aviso, Malfoy te suelta, ¡y estás cayendo de lo más alto de Hogwarts! ¡Eso es lo que pasa!"

"¡Sí!" concordó Charlotte. "¡Él es un tirador de brujas!"

"¿Sabes por qué cayó Atlantis?" se mofó Tracey. "Porque alguien como Malfoy la dejó caer, ¡ese es el por qué!"

Daphne bajo su voz. "De hecho... que tal si fue Malfoy el que hizo que Hermione, o sea la General Granger, ¿se resbalara en primer lugar? ¿Qué tal si se ha revelado para hacer que todos los hijos de Muggle se tropiecen y caigan?"

"¿Estás insinuando que - ?" Tracey se quedó con la boca abierta.

"¡Correcto!" Daphne exclamó dramáticamente. "¿Qué tal si Malfoy es – el heredero de Resbaladín?"

"¡El próximo Señor Resbalón!" aulló Tracey.

Lo que era una linea demasiado buena para que alguna se quedara callada, así que al caer la noche se había esparcido por todo Hogwarts, y a la mañana siguiente era el encabezado del Quibbler.

...

Conclusión, 2:

Esa tarde Hermione se aseguró de ir al acostumbrado salón de clases bien temprano, sólo para poder estar a solas, en una silla, pacíficamente leyendo un libro, cuando Harry llegara allí.

Si había alguna forma en que una puerta crujiera de manera apologética, así fue como crujió la puerta al abrirse.

"Este," inició la voz de Harry Potter.

Hermione siguió leyendo.

"Yo, este, como que lo siento, no era mi intención que en verdad te cayeras del techo o algo así..."

Había sido una experiencia bastante entretenida, en realidad.

"Yo, ah... no tengo mucha experiencia pidiendo disculpas, me arrodillaré si lo deseas, o te voy a comprar algo costoso, ¿Hermione no sé cómo disculparme contigo por esto qué puedo hacer nada más dime?"

Ella siguió leyendo el libro en silencio.

No era como si ella tuviera idea de cómo podía disculparse Harry, tampoco.


Ahora mismo únicamente estaba sintiendo una especie de rara curiosidad por lo que sucedería si seguía leyendo su libro por un rato más.

Capítulo 40             Capítulo 42


Nota del traductor

Para más información sobre las setas gecko. 


Y pues sí, regresó a poner las notas de traducción al final del capítulo. Reitero que estaré una semana en compañía de mi novia por unos días así que el siguiente capitulo de HPMOR tendrá algo de retraso, quiero disfrutar al máximos el tiempo con mi pareja.

Muchas gracias por su paciencia y por este esta traducción.

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