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jueves, 27 de noviembre de 2014

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 27

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Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


Capítulo 27


Empatía

Harry Potter y Snape
Original

J. K. Rowling está 87% segura de que arderás en llamas.

Roger Bacon vivió en el siglo 13 y se le acredita como uno de los primeros avocados del método científico. Darle a un científico su diario experimental es como darle a un escritor la pluma, no de Shakespeare, sino de alguien que ayudó a inventar la escritura.

...

No todos los días podías ver rogar a Harry Potter.

"Por favooor," chilló Harry Potter.

Fred y George sacudieron sus cabezas de nuevo, sonriendo.

Hubo una agonizante mirada sobre el rostro de Harry Potter. "Pero yo les conté cómo hice aquella cosa con el gato de Kevin Entwhistle, y Hermione y la gaseosa que se desvanece, y no puedo hablarles sobre el Sombrero Seleccionador o la Recordadora o el Profesor Snape..."

Fred y George se encogieron de hombros y se alejaron.

"Si alguna vez lo descubres," dijo uno de los gemelos Weasley, "asegúrate de hacérnoslo saber."

"¡Ustedes son malos! ¡Los dos son malos! "

Fred y George cerraron firmemente la puerta dejando el salón vacío a sus espaldas, y obligándose a mantener la mueca en sus caras por un rato, nada más en caso de que Harry Potter pudiera ver a través de las paredes.

Cuando dieron vuelta en una esquina sus caras se deprimieron.

"Supongo que las suposiciones de Harry -"

"¿- no te dieron alguna idea?" se dijeron ambos al mismo tiempo, y luego sus hombros se derrumbaron juntos.

Su última memoria relevante era la de Flume rehusándose a ayudarlos, aunque no podían recordar qué era lo que ellos le habían pedido hacer...

...pero debieron haber buscado en otro lugar y haber encontrado a alguien más que les ayudara a hacer algo ilegal, o ellos no hubieran accedido a ser Desmemorizados después.

¿Cómo había sido posible haber logrado todo eso con tan sólo cuarenta Galeones?

Al principio les preocupaba haber forjado evidencia tan buena que Harry en verdad tuviera que casarse con Ginny... pero ellos también pensaron en ello, aparentemente. Los procedimientos del Wizengamot habían sido alterados de nuevo para que quedaran del mismo modo en que estaban originalmente, el falso contrato de compromiso había desaparecido de su bóveda protegida por dragón en Gringotts, y así con todo lo demás. Era bastante aterrador, de hecho. La mayoría de personas ahora pensaban que el Diario el Profeta había inventado todo por razones inimaginables, y el Quibbler había ayudado a enterrar el cuchillo en mayor profundidad con el titular del día siguiente, HARRY POTTER COMPROMETIDO SECRETAMENTE CON LUNA LOVEGOOD.

Quien fuera que ellos hubieran contratado les contaría después de que los estatutos de limitación expiraran, eso esperaban con desesperación. Mientras tanto era espantoso, habían concretado su más grande broma de todos los tiempos, tal vez la broma más grande en la historia de las bromas, y no podían recordar cómo. Era descabellado, que hubieran sido capaces de pensar en una forma de hacerlo la primera vez, ¿por qué no podían verla ahora tras conocer todo lo que habían logrado?

Su único consuelo era que Harry no sabía que ellos no sabían.

Ni siquiera Mamá los había interrogado al respecto, a pesar de la obvia conexión Weasley. Lo que fuera que se hubiera hecho, estaba lejos del alcance de cualquier estudiante de Hogwarts... excepto posiblemente uno, quien, si los rumores eran ciertos, podría haberlo hecho al chasquear sus dedos. Harry había sido cuestionado bajo Veritaserum, él les contó... con Dumbledore presente y dirigiéndole aterradoras miradas a los Aurores. Los Aurores le habían preguntado tan sólo lo suficiente como para determinar que Harry no había elaborado la broma por su cuenta o desaparecido a alguien, y luego habían salido de Hogwarts como si los persiguieran todos los diablos.

Fred y George no estaban seguros si debían sentirse insultados porque Harry Potter hubiera sido interrogado por los Aurores a causa de la broma de ellos, mas la mirada en el rostro de Harry, probablemente por la misma razón, hacía que todo valiera la pena.

Como era de esperarse, Rita Skeeter y el editor de el Diario el Profeta habían desaparecido juntos y de esperarse que estuvieran en otro país a estas alturas. Les hubiera gustado poder decirles a su familia esa parte. Papá los hubiera felicitado, pensaron, después de que Mamá hubiera acabado de matarlos y Ginny de quemar los restos.

Por ahora todo seguía bien, se lo revelarían a Papá algún día, y mientras tanto...

...mientras tanto Dumbledore había estornudado al pasar junto a ellos en un pasillo, y un pequeño paquete se había caído de su bolsillo, y adentro habían dos monóculos rompe-encantamientos de increíble calidad. Los gemelos Weasley había probado sus nuevos monóculos en el corredor “prohibido” del tercer piso, realizando un viaje rápido al espejo mágico y regresado, y no habían logrado ver todas las redes de detección con claridad, pero los monóculos les habían mostrado mucho más de lo que habían visto la primera vez.

Por supuesto tendrían que ser muy cuidadosos para nunca ser atrapados con los monóculos en su posesión, o terminarían en la oficina del Director recibiendo un severo sermón y quizá incluso amenazas de expulsión.

Era bueno saber que no todos los que eran Seleccionados en Gryffindor crecían y se convertían en la Profesora McGonagall.

...

Harry estaba dentro de un cuarto blanco, sin ventanas y uniforme, sentándose frente a un escritorio, encarando a un hombre inexpresivo que vestía una túnica formal de negro sólido.

El cuarto estaba protegido contra detección, y el hombre había realizado exactamente veintisiete hechizos antes de tan siquiera decir "Hola, Sr. Potter."

Era extrañamente apropiado que el hombre de túnica negra estuviera a punto de intentar leer la mente de Harry.

"Prepárate," el hombre señaló en tono monótono.

Una mente humana, explicaba el libro de Oclumancia de Harry, sólo era expuesta a un Legeremante a lo largo de ciertas superficies. Si fallabas en defender tus superficies, el Legeremante cruzaría y sería capaz de acceder a cualquier parte de ti que su propia mente fuera capaz de comprender...

...lo que no solía ser mucho. Las mentes humanas, en apariencia, eran difíciles de entender para los humanos en cualquier nivel excepto el menos profundo. Harry se había preguntado si conocer un montón de ciencia cognitiva lo podría hacer un Legeremante increíblemente poderoso, pero repetidas experiencias finalmente lo habían conducido a la lección de que él necesitaba excitarse menos en sus anticipaciones para este tipo de cosas. No era como si cualquier científico cognitivo entendiera a los humanos tan bien como para hacer uno.

Para aprender el contra, Oclumancia, el primer paso era imaginarte a ti mismo siendo una persona diferente, pretendiendo tan rigurosamente como pudieras, sumergiéndote enteramente en esa persona alterna. No siempre tendrías que hacer eso, mas al principio, era así como aprendías dónde estaban tus superficies. El Legeremante procuraría leerte, y tú sentirías que estaba pasando si ponías suficiente atención, notarías cuando ellos intentaran entrar. Y tu trabajo era asegurarte de que ellos en todo momento tocaran a tu persona imaginaria y no a la real.

Cuando fueras al menos bueno en eso, podrías imaginar que eras un tipo muy simple de persona, pretender ser una roca, y hacer un habito el dejar la pretensión en el lugar donde estaban todas tus superficies. Esa era una barrera regular de Oclumancia. Pretender ser una roca no era fácil de aprender, sin embargo era fácil de hacer con el tiempo, y la superficie expuesta de la mente era mucho más frívola que su interior, así que con bastante práctica podrías mantenerla activa como un habito al fondo.

O si eras un Oclumante perfecto, podrías adelantarte a toda prueba, respondiendo inquietudes tan rápido como eran planteadas, para que así el Legeremante entrara a tus superficies y viera una mente indistinguible de quien fuera que pretendieras ser.

Incluso el mejor Legeremante podía ser engañado de ese modo. Si un Oclumante perfecto declaraba que estaba bajando sus defensas de Oclumancia, no había forma de saber si estaban mintiendo. Peor, podrías no saber que estás lidiando con un Oclumante perfecto. Eran escasos, pero el hecho de que existieran significaba que no podías confiar por completo en usar la Legeremancia en nadie.

Era un triste comentario el que los humanos comprendieran tan poco los unos de los otros, que cualquier mago pudiera comprehender tan poco de las profundidades subyacentes a la superficie humana, que podías engañar a los mejores telépatas humanos nada más pretendiendo ser alguien más.

Desde un principio los seres humanos sólo se entendían los unos a los otros pretendiendo. No hacías predicciones de las personas al modelar los cientos de trillones de sinapsis en su cerebro como objetos separados. Pídele al mejor manipulador social sobre la Tierra que te construya una Inteligencia Artificial desde cero, y nada más recibirás una estúpida mirada. Predices a las personas ordenando a tu cerebro que se comporte como el de los otros. Te pones a ti mismo en su lugar. Si querías conocer lo que haría una persona enojada, activabas los circuitos de ira de tu propio cerebro, y lo que fuera que ese circuito arrojara, esa era tu predicción. ¿Cómo se veía en verdad el circuito neuronal por dentro? ¿Quién lo sabía? El mejor manipulador social sobre la Tierra podría no saber lo que eran las neuronas, y tampoco los mejores Legeremantes.

Cualquier cosa que un Legeremante pudiera comprender, un Oclumante lo podía pretender ser. Era el mismo truco de todos modos – probablemente implementado por los mismos circuitos neuronales en ambos casos, un único conjunto de circuitos de control para reconfigurar tu cerebro para actuar como el modelo de alguien más.

Y así la carrera entre la ofensiva telepática y la defensiva telepática había sido una decisiva victoria para la defensa. De otro modo todo el mundo mágico, tal vez la Tierra entera, hubiera sido un lugar muy diferente...

Harry inhaló profundamente, y se concentró. Había una ligera sonrisa en su rostro.

Por una vez, sólo una vez, Harry no se había quedado corto en el departamento de poderes misteriosos.

Tras casi un mes de trabajo, y más por un capricho que por una verdadera corazonada, Harry había decidido ponerse fríamente enojado y luego intentar los ejercicios del libro de Oclumancia de nuevo. En ese punto casi había renunciado a toda esperanza en ese tipo de cosas, sin embargo al menos merecía un rápido intento -

Había recorrido por completo los ejercicios más difíciles del libro en dos horas, y al día siguiente había ido e informado al Profesor Quirrell de que estaba listo.

Su lado oscuro, había resultado, era muy, muy bueno para pretender ser otra persona.

Harry pensó en su gatillo usual, desde la primera vez que se había sumergido por entero en su lado oscuro...

Severus hizo una pausa, viéndose bastante complacido consigo mismo. "Y eso serán... ¿cinco puntos? No, que sean diez puntos de Ravenclaw por su descaro."

La sonrisa de Harry se volvió más helada, y observó al hombre de la túnica negra que pensaba que iba a leer la mente de Harry.

Y luego Harry se convirtió por completo en alguien más, alguien que había parecido apropiado para la ocasión.

...en un cuarto blanco, sin ventanas y uniforme, sentándose frente a un escritorio, encarando a un hombre inexpresivo que vestía una túnica formal de negro sólido.

Kimball Kinnison observó al hombre de la túnica negra que pensaba que iba a leer la mente de un Lensman de Segunda-Etapa de la Patrulla Galáctica.

Argumentar que Kimball Kinnison tenía confianza en el resultado sería una sutileza. Él había sido entrenado por el Mentor de Arisia, la mente más poderosa conocida en este o cualquier otro universo, y que el mero mago sentado al otro lado vería precisamente lo que el Lensman Gris quería que viera...

...la mente del chico que actualmente era su disfraz, un niño inocente llamado Harry Potter.

"Estoy listo," anunció Kimball Kinnison con voz nerviosa que era exactamente apropiada para un niño de once años.

"Legilimens," exclamó el mago de túnica negra.

Hubo una pausa.

El mago de túnica negra parpadeó, como si hubiera visto algo tan estremecedor que hubiera sido suficiente como para hacer que sus parpados se movieran. Su voz ya no era tan atonal cuando habló, "¿El Niño-Que-Vivió tiene un misterioso lado oscuro? "

El calor trepó lentamente a las mejillas de Harry.

"Bueno," el hombre dijo. Su cara se había afianzado de nuevo en una perfecta calma. "Disculpe. Sr. Potter, es bueno conocer sus ventajas, mas eso no es lo mismo que sobrestimar locamente su confianza. Usted podría en efecto aprender Oclumancia a los once años de edad. Esto me deja atónito. Había considerado que se trataba del Sr. Dumbledore pretendiendo ser un chiflado otra vez. Su talento disociativo es tan fuerte que me sorprende no encontrar otras señales de abuso infantil, y con el tiempo podría convertirse en un Oclumante perfecto. Pero hay una diferencia considerable entre eso y esperar colocar una barrera eficiente de Oclumancia en su primer intento. Eso es meramente ridículo. ¿Sintió algo mientras le leía su mente?"

Harry sacudió su cabeza, sonrojándose furiosamente.

"Entonces ponga más atención la próxima vez. La meta no es crear una imagen perfecta en el primer día de sus lecciones. La meta es aprender dónde se encuentran sus superficies. Prepárese."

Harry intentó pretender ser Kimball Kinnison otra vez, procuró poner más atención, aunque sus pensamientos estaban un poco desperdigados y de repente era consciente de todas las cosas sobre las que no debería estar pensando...

Oh, esto iba a apestar.

Harry apretó los dientes. Al menos el instructor sería Desmemorizado después.

"Legilimens."

Hubo una pausa -

...

...en un cuarto blanco, sin ventanas y uniforme, sentándose frente a un escritorio, encarando a un hombre inexpresivo que vestía una túnica formal de negro sólido.

Era su cuarto día, en la tarde de un Domingo. Cuando pagabas tanto, obtenías tus sesiones en cualquier condenado tiempo que desearas, ya no tiene importancia el concepto de fines de semana.

"Hola, Sr. Potter," el telépata saludó en tono monótono, habiendo conjurado todo el conjunto de hechizos para la privacidad.

"Hola, Sr. Bester," Harry replicó cansado. "Saquemos primero la conmoción inicial del camino, ¿podríamos?"

"¿Logró sorprenderme?" el hombre preguntó, oyéndose ligeramente interesado. "Bien entonces." Él apuntó con su varita y se fijó en los ojos de Harry. "Legilimens."

Hubo una pausa, y luego el mago de túnica negra se sacudió como si alguien lo hubiera tocado con un bastón eléctrico.

"¿El Señor Oscuro está vivo? " él se atragantó. Sus ojos estaban repentinamente enloquecidos. "¿Dumbledore se vuelve invisible y merodea en los dormitorios de las chicas? "

Harry suspiró y bajó la vista a su reloj. Más o menos en tres segundos...

"Así que," el hombre siguió. No había recuperado del todo su tono monótono. "Genuinamente crees que vas a descubrir las reglas secretas de la magia y volverte todo-poderoso."

"Eso es correcto," Harry admitió con serenidad, todavía mirando su reloj. "Soy así de arrogante."

"Quien sabe. Parece que el Sombrero Seleccionador cree que serás el siguiente Señor Oscuro."

"Y usted sabe que me estoy esforzando en no serlo, y observó que ya tuvimos una larga discusión sobre si estaba dispuesto a enseñarme Oclumancia, y al final se decidió a hacerlo, ¿así que podemos continuar?"

"De acuerdo," declaró el hombre tras seis segundos exactos, al igual que a la vez anterior. "Prepárese." Él hizo una pausa, y luego confesó, con una voz bastante anhelante, "Aunque desearía que yo pudiera recordar ese truco con el oro y la plata."

Harry se estaba encontrando muy perturbado por la reproducibilidad de los pensamientos humanos cuando se restauraban a las personas a las mismas condiciones iniciales y expuestos a los mismos estímulos. Estaba disipando las ilusiones que un buen reduccionista no debía tener en primer lugar.

...

Harry estaba de muy mal humor cuando entró zapateando a su clase de Herbología el siguiente Lunes en la mañana.

Hermione estaba echando humo a su lado.

Los otros niños aún permanecían adentro, un poco lentos para reunir sus cosas porque estaban los unos con los otros murmurando excitados sobre la segunda victoria del año de Ravenclaw en un partido de Quidditch.

Parecía que la noche anterior después de la cena, una chica había flotado por ahí sobre una escoba durante treinta minutos y entonces atrapó una especie de mosquito gigante. Hubo otros hechos que ocurrieron durante ese juego, mas eran irrelevantes.

Harry se había perdido este excitante evento deportivo a causa de su lección de Oclumancia, y porque además tenía una vida.

Luego él había evitado todas las conversaciones en el dormitorio de Ravenclaw, ¿no eran maravillosos los Encantamientos Silenciadores y los baúles mágicos? Había comido su desayuno en la mesa de Gryffindor.

Sin embargo Harry no podía evadir Herbología, y los Ravenclaws habían hablado sobre ello antes de la clase, y después de la clase, y durante la clase, hasta que Harry había levantado la vista del bebe furcot cuyo pañal estaba cambiando, y anunciado que algunos de ellos estaban intentando aprender sobre plantas y las Snitches no crecían en nada así que podían todos ellos por favor callarse con respecto al Quidditch. Todos los demás presentes le habían dirigido conmocionadas miradas, excepto Hermione, que se veía como si quisiera aplaudir, y la Profesora Sprout, quien le había otorgado un punto para Ravenclaw.

Un punto para Ravenclaw.

Un punto.

Los siete idiotas montados en sus escobas en su idiota juego habían ganado ciento noventa puntos para Ravenclaw.

Aparentemente los puntos de Quidditch se añadían de forma directa a los puntos de Casa totales.

En otras palabras, coger un mosquito dorado valía 150 puntos de Casa.

Harry ni siquiera podía imaginar lo que él tendría que hacer para ganar ciento cincuenta puntos de Casa.

Además de, ya sabes, rescatar a ciento cincuenta Hufflepuffs, o inventar quince ideas tan buenas como poner corazas protectoras sobre maquinas del tiempo, o inventar mil quinientas formas creativas de matar personas, o ser Hermione Granger por el resto del año.

"Tendríamos que asesinarlos," Harry le comentó a Hermione, quien estaba caminando a su lado con su mismo aire de afrenta.

"¿A quiénes?" Interrogó Hermione. "¿Al equipo de Quidditch?"

"Estaba pensando en todos los que estuvieran involucrados de cualquier forma con el Quidditch en cualquier lugar del mundo, pero el equipo de Ravenclaw sería un inició, sí."

Los labios de Hermione estaban fruncidos en desaprobación. "¿ sabes que matar gente es incorrecto, Harry?"

"Sí," Harry contestó.

"De acuerdo, nada más me cercioraba," Hermione prosiguió. "Vayamos por la Buscadora primero. He leído algunos misterios de Agatha Christie, ¿sabes cómo podemos hacer que aborde un tren?"

"Dos estudiantes planeando un asesinato," dijo una voz seca. "Que escándalo."

Desde una esquina cercana se paseó un hombre en una túnica ligeramente manchada, su cabello grasiento cayendo largo y despeinado sobre sus hombros. Un mortal peligro parecía irradiar de su persona, llenando el pasillo con pociones mezcladas de forma inapropiada y caídas accidentales y personas muriendo en sus camas de lo cual los Aurores juzgarían habían sido causas naturales.

Sin pensarlo, Harry se interpuso delante de Hermione.

Se produjo un profundo respiro detrás suyo, y un momento después Hermione lo hizo a un lado y se interpuso en frente de él. "¡Corre, Harry!" ella anunció. "Los niños no deberían ser puestos en peligro."

Severus Snape sonrió sin alegría. "Que divertido. Requiero un momento de su tiempo, Potter, si es capaz de alejarse de sus filtraciones con la Señorita Granger."

De repente había una expresión muy preocupada en la cara de Hermione. Ella se giró hacía Harry y abrió su boca, luego se pausó, viéndose consternada.

"Oh, no se preocupe, Señorita Granger," arremetió la sedosa voz de Severus. "Le prometo que le regresaré a su novio sin un rasguño." Su sonrisa desapareció. "Ahora Potter y yo nos vamos a ir y tener una conversación privada, sólo nosotros dos. Espero que esté claro que usted no está invitada, pero por si las dudas, considere eso como una orden de un profesor de Hogwarts. Estoy seguro que una buena chica como usted no desobedecerá."

Y Severus se volteó y regresó caminando a la esquina. "¿Viene, Potter?" su voz habló.

"Um," Harry tanteó a Hermione. "¿Puedo irme y seguirlo para dejarte a ti investigando qué es lo que debería explicar para asegurarme de que no estés preocupada y ofendida?"

"No," Hermione rechazó, con voz temblorosa.

La risa de Severus hizo eco a la vuelta de la esquina.

Harry bajó su cabeza. "Lo siento," él se disculpó con lentitud, "en verdad," y se fue detrás del Maestro de Pociones.

...

"Así que," Harry inició. No había otro sonido aparte del de dos pares de piernas, las largas y las cortas, abultando un corredor de piedra cualquiera. El Maestro de Pociones estaba dando zancadas largas aunque no muy rápidas para que Harry pudiera mantener el ritmo, y hasta donde Harry podía aplicar el concepto direccional en Hogwarts, se estaban distanciando de las áreas frecuentadas. "¿De qué se trata?"

"Supongo que no puede explicar," Severus declaró con sequedad, "¿por qué ustedes dos estaban tramando el asesinato de Cho Chang?"

"Supongo que usted no puede explicar," Harry declaró con sequedad, "en su capacidad como un oficial del sistema escolar de Hogwarts, ¿por qué atrapar un mosquito dorado es considerado un logro académico digno de ciento cincuenta puntos de Casa?"

Una sonrisa cruzó los labios de Severus. "Vaya, y yo que pensé que se suponía que usted era perceptivo. ¿Es usted realmente incapaz de comprender a sus compañeros, Potter, o le desagradan demasiado como para intentarlo? Si los resultados del Quidditch no contaran en la Copa de las Casas entonces a nadie le importarían los puntos de Casa. Sería meramente un oscuro concurso para estudiantes como usted y la Señorita Granger."

Fue una respuesta increíblemente buena.

Y esa conmoción hizo que la mente de Harry despertara por completo.

En retrospectiva no debió haber sido una sorpresa que Severus comprendiera a sus estudiantes, que los comprendiera muy bien en efecto.

Él había estado leyendo sus mentes.

Y...

...el libro afirmaba que un Legeremante exitoso era extremadamente raro, más raro que un Oclumante perfecto, porque casi nadie tenía suficiente disciplina mental.

¿Disciplina mental?

Harry había recolectado historias sobre un hombre que de forma rutinaria perdía su temperamento en clase y explotaba con niños jóvenes.

...pero este mismo hombre, cuando Harry había dicho que el Señor Oscuro seguía con vida, había respondido de forma instantánea y perfecta – reaccionado en la manera precisa en que lo haría alguien por completo ignorante.

El hombre acechaba Hogwarts con el aire de un asesino, radiando peligro...

...que era exactamente lo que un asesino real no haría. Los asesinos de verdad se debían ver como pequeños y sumisos contadores públicos hasta que te mataban.

Él era el Jefe de Casa de la orgullosa y aristocrática Slytherin, y usaba una túnica manchada con restos de pociones e ingredientes, que dos minutos de magia podrían haber removido.

Harry notó que estaba confundido.

Y su amenaza estimada del Jefe de la Casa de Slytherin se disparó en forma astronómica.

Dumbledore parecía creer que Severus le pertenecía, y no había nada para contradecir eso; el Maestro de Pociones había sido "aterrador pero no abusivo", como se había prometido. Así que, Harry había razonado antes, se trataba de un asunto de la Comunidad. Si Severus lo hubiera querido lastimar, de seguro no vendría por Harry en frente de Hermione, un testigo, cuando era más simple esperar por un momento en que Harry estuviera a solas...

Harry mordió sus labios en silencio.

"Una vez conocí a un chico que en verdad adoraba el Quidditch," dijo Severus Snape. "Él era un completo troglodita. Justo como usted y yo lo esperaríamos, nosotros dos."

"¿De qué se trata esto?" Harry cuestionó lentamente.

"Paciencia, Potter."

Severus volteó su cabeza, y luego se deslizó con su presencia asesina hacia un espacio cercano en las paredes del corredor, un más pequeño y angosto callejón.

Harry lo siguió, preguntándose si lo más inteligente sería simplemente correr.

Giraron e hicieron otro giro, y llegaron a un camino sin salida, una simple pared en blanco. Si Hogwarts hubiera sido construida de verdad, en lugar de conjurada o invocada o nacida o lo que fuera, Harry hubiera tenido algunas palabras muy finas para el arquitecto sobre pagarle a las personas para construir pasillos que no iban a ningún lugar.

"Quietus," murmuró Severus, y unas cuantas cosas más.

Harry retrocedió, cruzó sus brazos frente a su pecho, y observó el rostro de Severus.

"¿Viéndome a los ojos, Potter?" aventuró Severus Snape. "Sus lecciones de Oclumancia no pueden haber progresado tan lejos como para que pueda protegerse de la Legeremancia. Pero quizá han avanzado lo suficiente como para que la pueda detectar. Ya que no lo puedo saber con certeza, no me arriesgaré a intentarlo." El hombre sonrió débilmente. "Y lo mismo frenará a Dumbledore, creo. Es por eso que estamos teniendo ahora esta pequeña conversación."

Los ojos de Harry se abrieron de par en par involuntariamente.

"Para empezar," Severus explicó, con ojos resplandecientes, "Me gustaría que prometiera que no compartirá nuestras conversaciones con nadie. Hasta donde le concierne a la escuela, estamos discutiendo su tarea de Pociones. Sea que lo crean o no eso no es importante. Hasta donde le concierne a Dumbledore y McGonagall, estoy violando las confidencias que Draco Malfoy puso en mí, y ninguno de los dos piensa que sea apropiado profundizar en detalles."

El cerebro de Harry intentó calcular las ramificaciones e implicaciones de esto y se le acabó el espacio para procesar.

"¿De acuerdo?" inquirió el Maestro de Pociones.

"De acuerdo," Harry aceptó despacio. Era difícil ver cómo tener una conversación y ser incapaz de contárselo a nadie podía ser más restrictivo que no tenerla, en cuyo caso tampoco podías revelar a nadie los contenidos. "Lo prometo."

Severus estaba observando a Harry con intensidad. "Usted juró una vez en la oficina del Director que no toleraría ningún maltrato ni abuso. Así que me preguntó, Harry Potter. ¿Cuánto se asemeja usted a su padre?"

"A menos que estemos hablando de Michael Verres-Evans," Harry respondió, "la respuesta es que conozco muy poco sobre James Potter."

Severus asintió, como pensando para sí mismo. "Hay un Slytherin en quinto año. Un chico llamado Lesath Lestrange. Él está siendo abusado por Gryffindors. Yo estoy... limitado, en mi habilidad para lidiar con tales situaciones. Usted podría ayudarlo, tal vez. Si lo deseara. No le estoy pidiendo un favor, y no quedaré en deuda con usted. Es una mera oportunidad para hacer lo que usted hace."

Harry contempló a Severus, pensativo.

"¿Cuestionándose si se trata de una trampa?" se burló Severus, una desfallecida sonrisa cruzando sus labios. "No lo es. Es una prueba. Lo puede llamar curiosidad por parte mía. Pero los problemas de Lesath son reales, al igual que mis propias dificultades para intervenir."

Ese era el problema cuando otras personas sabían que eras un buen tipo. Aún si sabías que ellos sabían, todavía no podías ignorar la carnada.

Y si su padre también había protegido a los estudiantes de los abusones... no importaba si Harry desconocía por qué Severus se lo había dicho. Aún lo hacía sentirse cálido por dentro, y orgulloso, y le hacía imposible escapar.

"Está bien," Harry accedió. "Cuénteme sobre Lesath. ¿Por qué está siendo abusado?"

El rostro de Severus perdió su ligera sonrisa. "¿Cree que hay razones, Potter?"

"Tal vez no," Harry replicó en voz baja. "Sin embargo tuve la idea de que él podría haber empujado a alguna chica sangre sucia sin importancia por las escaleras."

"Lesath Lestrange," Severus arguyó, con voz fría, "es el hijo de Bellatrix Black, la más fanática y malvada sirviente del Señor Oscuro. Lesath es el reconocido bastardo de Rabastan Lestrange. Poco después del fallecimiento del Señor Oscuro, Bellatrix y Rabastan y el hermano de Rabastan, Rodolphus, fueron capturados mientras torturaban a Alice y Frank Longbottom. Todos tres están en Azkaban de por vida. Los Longbottoms fueron llevados a la locura por repetidos Cruciatus y permanecen en el pabellón incurable de San Mungo. ¿Es algo de eso una buena razón para abusar de él, Potter?"

"No hay razón alguna en ello," Harry admitió, todavía en voz baja. "¿Y el mismo Lesath no ha hecha nada malo que usted sepa"

La tenue sonrisa atravesó los labios de Severus otra vez. "Él no es más santo que cualquier otro. Pero no ha empujado a ninguna chica de sangre sucia por las escaleras, no que yo haya escuchado."

"O visto en su mente," declaró Harry.

La expresión de Severus fue helada. "Yo no invadí su privacidad, Potter. Yo miré dentro de los Gryffindors, de hecho. Él es simplemente un objetivo conveniente para sus pequeñas satisfacciones."

Un frío flujo de ira recorrió la espina dorsal de Harry, y tuvo que recordarse a sí mismo que Severus podría no ser una fuente confiable de información.

"Y usted piensa," Harry dedujo, "que una intervención de Harry Potter, el Niño-Que-Vivió, podría ser efectiva."

"En efecto," concordó Severus Snape, y le comunicó a Harry cuándo y dónde los Gryffindors estaban planeando su próximo juego.

...

Hay un corredor principal que une la mitad del segundo piso de Hogwarts sobre el eje norte-sur, y cerca al centro de éste corredor hay una apertura hacia un pasillo corto que llega hasta una docena de pasos antes de regresar al angulo derecho, haciendo una figura-L, y luego avanza una docena de pasos antes de terminar en una brillante, enorme ventana, donde se derramaba la luz de un tercer piso, al Este de los terrenos de Hogwarts. De pie al lado de la ventana no puedes escuchar nada del corredor principal, y nadie en el corredor escuchará lo que ocurre cerca la ventana. Si crees que hay algo curioso con respecto a eso, has estado muy poco tiempo en Hogwarts.

Cuatro chicos con túnicas de bordes rojos estaban riendo, y un chico con túnica de bordes verdes estaba gritando y frenéticamente agarrándose con sus manos de los extremos de la ventana abierta, mientras que los cuatro chicos se esforzaban por tirarlo. No era más que una broma, por supuesto, y además, una caída desde esa altura no mataría a un mago. Pura y sana diversión. Si crees que hay algo curioso con respecto a eso -

"¿Qué están haciendo? " preguntó la voz de un sexto chico.

Los cuatro chicos en túnicas de bordes rojos se giraron con repentino sobresalto, y el chico con túnica de bordes verdes se tiró a sí mismo desaforadamente lejos de la ventana y cayó al suelo, la cara llena de lágrimas.

"Oh," exclamó el más guapo de los chicos con túnicas de bordes rojos, sonando aliviado, "eres tú. Oye, Lessy, ¿sabes quién es este?"

No hay ninguna respuesta por parte del chico en el suelo, quien está procurando controlar su lloriqueo, y el chico con la túnica de bordes rojos dobla su pierna para dar una patada -

"¡Alto! " gritó el sexto chico.

El chico con la túnica de bordes rojos se tambalea al abortar la patada. "Um," él farfulla, "¿sabes quien es este?"

La respiración del sexto chico sonó extraña. "Lesath Lestrange," él respondió, su aliento surgiendo en inhalaciones cortas, "y él no le hizo nada a mis padres, tenía cinco años."

...

Neville Longbottom contempló a los cuatro enormes abusones de quinto año en frente de él, esforzándose mucho por controlar su tembladera.

Tendría que haberle dicho que no a Harry Potter.

"¿Por qué lo estás defendiendo?" acusó el guapo, lentamente, oyéndose intrigado con los primeros indicios de ofensa. "Él es un Slytherin. Y un Lestrange."

"Él es un chico que perdió a sus padres," clamó Neville Longbottom. "Yo sé lo que es eso." Él no sabía de dónde provenían las palabras. Se oían muy buena onda, como algo que Harry Potter expresaría.

Sin embargo, la tembladera prosiguió.

"¿Quién te crees que eres? " preguntó el guapo, empezando a sonar enojado.

Yo soy Neville, el último heredero de la Noble y Más Antigua Casa de Longbottom -

Neville no podía decirlo.

"Creo que es un traidor," expuso otro de los Gryffindors, y se produjo una inesperada sensación de hundimiento en el estómago de Neville.

Lo sabía, de seguro lo había sabido. Harry Potter había estado equivocado después de todo. Los abusones no se detendrían sólo porque Neville Longbottom les pidiera que se detuvieran.

El guapo dio un paso hacía adelante, y los otros tres lo siguieron.

"Conque así son las cosas para ustedes," Neville formuló, asombrado de lo firme que era su voz. "No importa si se trata de Lesath Lestrange o Neville Longbottom."

Lesath Lestrange dejó escapar un rápido jadeo, desde el suelo donde yacía.

"El mal es el mal," gruñó el mismo chico que había hablado antes, "y si eres amigo del mal, tú eres malo también."

Los cuatro avanzaron otro paso.

Lesath se levantó, sollozando, y se puso de pie. Su faz era gris, y dio unos cuantos pasos, y se apoyó contra la pared, y no dijo nada. Sus ojos estaban fijos en la vuelta de la esquina, la salida.

"Amigos," Neville replicó. Ahora su voz se estaba volviendo un poco aguda. "Sí, yo tengo amigos. Uno de ellos es el Niño-Que-Vivió."

Un par de Gryffindors se vieron preocupados de pronto. El apuesto ni siquiera titubeó. "Harry Potter no está aquí," él siseó, con voz dura, "y si estuviera aquí, no creo que quisiera ver a un Longbottom defender a un Lestrange."

Y los Gryffindors avanzaron otro paso largo, y tras ellos, Lesath se arrastró pegado a la pared, esperando su oportunidad.

Neville tragó saliva, y alzó su mano derecha con el pulgar y el dedo corazón presionados juntos.

Cerró sus ojos, porque Harry Potter le había hecho prometer que no iba a fisgonear.

Si esto no funcionaba, nunca volvería a confiar en nadie.

Su voz surgió con sorprendente claridad, considerando.

"Harry James Potter-Evans-Verres. Harry James Potter-Evans-Verres. Harry James Potter-Evans-Verres. Por la deuda que tienes conmigo y el poder de tu verdadero nombre te invoco, abro un camino para ti, te llamo a ti para que te manifiestes ante mí."

Neville chasqueó sus dedos.

Y entonces Neville abrió sus ojos.

Lesath Lestrange lo estaba mirando a él.

Los cuatro Gryffindors lo estaban mirando a él.

El guapo empezó a carcajear, y pronto lo imitaron los otros tres.

"¿Se suponía que Harry Potter apareciera a la vuelta de la esquina o algo así?" preguntó el guapo. "Ay. Parece que te han engañado."

El guapo dio un paso amenazador hacia Neville.

Los otros tres lo siguieron en fila.

"Ejem," espetó Harry Potter detrás de ellos, apoyándose contra la pared de la ventana, en el camino sin salida del pasillo, desde donde no era posible que nadie hubiera arribado sin ser visto.

Si ver a las personas gritar siempre se sentía así de bien, Neville casi podía entender porque las personas se volvían abusones.

Harry Potter se desplazó escrutándolos, ubicándose entre Lesath Lestrange y los otros. Con su helada mirada barrió a los chicos con túnicas de bordes rojos, y luego sus ojos se posaron sobre el guapo, el cabecilla. "Sr. Carl Sloper," habló Harry Potter. "creo que he comprendido esta situación completamente. Si Lesath Lestrange ha cometido aunque sea un acto malvado por sí mismo, en vez de haber nacido con los padres equivocados, el hecho no es conocido por usted. Si no estoy en lo correcto al respecto, Sr. Sloper, le sugiero que me informe de inmediato."

Neville vio el miedo y asombro en los rostros de los otros chicos. Él mismo lo estaba sintiendo. Harry había declarado que todo sería un truco, ¿mas cómo era posible?

"Pero él es un Lestrange," reclamó el cabecilla.

"Él es un niño que perdió a sus padres," Harry Potter aclaró, su voz volviéndose más fría.

Esta vez los tres Gryffindors retrocedieron.

"Así que," continuó Harry Potter. "Observaron que Neville no quería que ustedes atormentaran a un chico inocente en beneficio de los Longbottoms. Esto no logró conmoverlos. Si les digo que el Niño-Que-Vivió también piensa que están equivocados, que lo que hicieron el día de hoy fue un terrible error, ¿hace eso una diferencia?"

El cabecilla dio un paso hacia Harry.

Los otros no lo siguieron.

"Carl," uno de ellos murmuró, tragando saliva. "Quizá deberíamos irnos."

"Dicen que vas a ser el próximo Señor Oscuro," el cabecilla acusó, mirando a Harry.

Una mueca cruzó la cara de Harry Potter. "También dicen que estoy comprometido en secreto con Ginevra Weasley y hay una profecía sobre nosotros dos conquistando Francia." La sonrisa se desvaneció. "Ya que está determinado a forzar este asunto, Sr. Carl Sloper, déjeme poner las cosas en claro. Deje a Lesath tranquilo. Lo sabré si no lo hace."

"Entonces Lessy fue de quejica contigo," replicó el cabecilla con frialdad.

"Seguro," exclamó Harry Potter secamente, "y él también me contó lo que hiciste hoy cuando saliste de la clase de Encantamientos, en un recluido lugar privado donde nadie podía verte, con una cierta chica de Hufflepuff que usaba una cinta blanca en su cabello -"

La mandíbula del cabecilla se descolgó por la conmoción.

"Hic," soltó otro de los Gryffindors con voz aguda, giró sobre sus talones y salió corriendo perdiéndose en la esquina. Sus pisadas rápidamente se alejaron y desaparecieron.

Y entonces quedaron seis.

"Ah," celebró Harry Potter, "allá va un joven ligeramente inteligente. El resto de ustedes podría aprender siguiendo el ejemplo de Bertram Kirke, antes de que se metan en, digamos, problemas."

"¿Estás amenazando con aventarnos?" resopló el guapo Gryffindor, su voz procurando ser enojada, y quedando harto vacilante. "Malas cosas le pasan a los soplones."

Los otros dos Gryffindors empezaron a retirarse lentamente.

Harry Potter se comenzó a reír. "Oh, no acabas de pronunciar eso. ¿En verdad quieres intimidarme? ¿A ? Honestamente, ¿piensas que eres más aterrador que Peregrine Derrick, Severus Snape o incluso Quien-Tú-Sabes?"

Aún el cabecilla brincó ante eso.

Harry Potter alzó su mano, con los dedos en pose, y los tres Gryffindors saltaron hacía atrás, y uno de ellos espetó "¡No - !"

"Miren," dijo Harry Potter, "aquí es donde yo chasqueó mis dedos y ustedes se vuelven parte de una hilarante y divertida historia que será relatada con muchas risas nerviosas en la cena de esta noche. Pero sucede que, personas en las que confío me siguen insistiendo que no haga eso. La Profesora McGonagall me explicó que estaba tomando la salida fácil en toda ocasión y el Profesor Quirrell dice que necesito aprender a cómo perder. ¿Así que recuerdan esa historia donde permití que me golpearan algunos Slytherins más grandes? Podríamos hacer eso. Ustedes podrían abusar de mí por un rato y yo podría dejar que lo hicieran. ¿Excepto que recuerdan esa parte al final donde le pido a mis muchos, muchos amigos dentro de la escuela que no hicieran nada por eso? Esta vez nos saltaremos esa parte. Así que adelante. Abusen de mí."

Harry Potter dio un paso hacia adelante, invitándolos con sus brazos abiertos.

Los tres Gryffindors se desmoronaron y escaparon, y Neville tuvo que hacerse a un lado con rapidez para evitar que lo atropellaran.

Hubo silencio, luego sus pisadas desapareciendo, y por último más silencio.

Y entonces quedaron tres.

Harry Potter respiró profundamente, después exhaló. "Uff," él suspiró. "¿Cómo te va, Neville?"

La voz de Neville surgió como un chirrido agudo. "De acuerdo, eso fue realmente bueno."

Una mueca se asomó en el rostro de Harry Potter. " también estuviste muy bien, sabes."

Neville sabía que Harry Potter sólo hablaba por hablar, intentando que él se sintiera bien, y aún así se inició un cálido resplandor dentro de su pecho.

Harry se giró hacia Lesath Lestrange -

"¿Estás bien, Lestrange?" Inquirió Neville antes que Harry pudiera abrir su boca.

Eso sí era algo que tú mismo no esperabas decir, jamás.

Lesath Lestrange se giró lentamente, y contempló a Neville, su rostro ceñudo, ya sin llanto, lágrimas resplandeciendo al secarse.

"¿Crees que sabes cómo es?" acusó Lesath, su voz alta y temblorosa. "¿Crees que lo sabes? Mis padres están en Azkaban, Intento no pensar en eso y ellos siempre me lo recuerdan, ellos piensan que es genial que Madre esté allí en la fría oscuridad con los Dementores succionando su vida, desearía ser como Harry Potter, al menos sus padres ya no están sufriendo, mis padres siempre están heridos, cada segundo de cada día, desearía ser como tú, al menos puedes ver a tus padres de vez en cuando, al menos conoces que te amaron, si Madre me amó alguna vez los Dementores ya se habrán comido ese pensamiento a estas alturas -"

Los ojos de Neville estaban abiertos por la conmoción. No había esperado esto.

Lesath se giró hacia Harry Potter, cuyos ojos estaban llenos de horror.

Lesath se echó al suelo en frente de Harry Potter, tocando el piso con la frente, y susurró, "Ayúdeme, Señor."

Hubo un horrendo silencio. A Neville no se le ocurría ni una cosa que decir, y a juzgar por la desnuda expresión de sorpresa de Harry, él tampoco podía pensar en nada.

"Ellos aseguran que usted puede hacer cualquier cosa, por favor, por favor mi Señor, saqué a mis padres de Azkaban, seré su sirviente leal por siempre, mi vida será suya al igual que mi muerte, sólo por favor -"

"Lesath," Harry lo interrumpió, su voz rota, "Lesath, yo no puedo, realmente no puedo hacer cosas como esa, no son más que estúpidos trucos."

No lo son! " chilló Lesath, su voz aguda y desesperada. "Lo vi, las historias son verdad, ¡usted puede! "

Harry tragó saliva. "Lesath, yo organicé todo con Neville, lo planeamos por adelantado, ¡pregúntale!"

Lo habían hecho, aunque Harry no había explicado cómo iba hacer todo eso...

Cuando Lesath lo miró desde el piso su cara estaba translucida, y su voz fue como un chirrido que lastimó las orejas de Neville. "¡Hijo de sangre sucia! Puedes sacarla, ¡sólo que no lo vas a hacer! Me puse de rodillas y te supliqué y aún así no me ayudarás! Debí haberlo sabido, eres el Niño-Que-Vivió, ¡tú crees que ella pertenece allí! "

"¡Yo no puedo! " Harry exclamó, su voz tan desesperada como la de Lesath. "No se trata de lo que yo quiero, ¡yo no tengo el poder! "

Lesath se puso de pie, y escupió en el suelo en frente de Harry, luego se giró y se fue caminando. Cuando estaba dando la vuelta en la esquina el sonido de sus pies se aceleró, y mientras fueron desapareciendo Neville pensó que escuchó un solitario sollozo.

Y entonces quedaron dos.

Neville miró a Harry.

Harry miró a Neville.

"Guau," Neville habló en voz baja. "No se vio muy agradecido de ser rescatado."

"Él creyó que yo le podía ayudar," Harry susurró, con la voz ronca. "Tuvo esperanza por primera vez en años."

Neville tragó saliva, y dijo. "Lo siento."

"¿Qué?" preguntó Harry, sonando totalmente confundido.

"Yo no fui agradecido cuando me ayudaste -"

"Cada cosa que señalaste antes era la completa verdad," afirmó el Niño-Que-Vivió.

"No," Neville rechazó, "no lo era."

De forma simultanea intercambiaron breves y tristes sonrisas, cada uno siendo condescendiente con el otro.

"Sé que esto no fue real," continuó Neville, "Sé que yo no habría podido hacer nada si no hubieras estado aquí, pero gracias por dejarme pretender."

"Dame un respiro," pidió Harry.

Harry le dio la espalda a Neville, y estaba contemplando por fuera de la ventana las nubes sombrías.

Un pensamiento completamente ridículo llegó hasta Neville. "¿Te estás sintiendo culpable porque no puedes sacar a los padres de Lesath de Azkaban?"

"No," respondió Harry.

Transcurrieron unos pocos segundos.

"Sí," admitió Harry.

"Eres un tonto," apuntó Neville.

"Soy consciente de ello," aceptó Harry.

"¿Literalmente tienes que hacer todo lo que cualquiera te pida?"

El Niño-Que-Vivió se giró y miró a Neville de nuevo. "¿Hacerlo? No. ¿Sentirme culpable por no hacerlo? Sí."

Neville tenía problemas para encontrar las palabras correctas. "Una vez que el Señor Oscuro murió, Bellatrix Black fue literalmente la persona más malvada en el mundo entero y eso fue antes de que fuera a Azkaban. Ella torturó a mi madre y a mi padre hasta la locura porque quería descubrir qué había pasado con el Señor Oscuro -"

"Lo sé," Harry dijo en voz baja. "Entiendo eso, pero -"

"¡No! ¡No lo haces! Ella tenía una razón para hacer eso, ¡y mis padres eran Aurores! ¡Eso ni siquiera está cerca a la peor cosa que ella llegó a hacer!" La voz de Neville estaba agitada.

"Aún así," replicó el Niño-Que-Vivió, sus ojos distantes como si vieran algo más allá, algún lugar que Neville no podía imaginar. "Podría haber alguna solución increíblemente ingeniosa que hace posible salvar a todos y permitir que vivan felizmente para siempre, y si yo fuera lo suficientemente inteligente ya habría pensado en ello -"

"Tienes problemas," indicó Neville. "Crees que tu obligación es ser lo que Lesath Lestrange cree que eres."

"Sí," capituló el Niño-Que-Vivió, "eso más o menos lo define. Cada vez que alguien clama una suplica que no puedo responder, me siento culpable por no ser Dios."

Neville no lo entendía del todo, sin embargo... "Eso no se oye bien."

Harry suspiró. "Comprendo que tengo un problema, y conozco lo que necesito hacer para resolverlo, ¿de acuerdo? Estoy trabajando en ello."

...

Harry observó a Neville retirarse.

Por supuesto que Harry no le había revelado cuál era la solución.

La solución, obviamente, era apresurarse y convertirse en Dios.

Las pisadas de Neville se fueron yendo, y pronto ya no fueron escuchadas.

Y entonces quedó uno.

"Ejem," carraspeó la voz de Severus Snape directamente detrás suyo.

Harry dejó escapar un pequeño grito e instantáneamente se odio a sí mismo.

Lentamente, Harry se volteó.

El alto y repulsivo hombre dentro de la túnica manchada se estaba apoyando contra la pared en la misma posición que Harry había ocupado.

"Una fina capa de invisibilidad, Potter," arrastró las palabras el Maestro de Pociones. "Mucho ha sido explicado."

Oh, condenadas estupideces.

"Y tal vez he estado en compañía de Dumbledore por demasiado tiempo," tanteó Severus, "pero no puedo evitarme preguntar si esa es la Capa de la Invisibilidad."

Harry de inmediato se convirtió en alguien que nunca había escuchado sobre la Capa de la Invisibilidad y quien era exactamente tan inteligente como Harry pensó que Severus pensaba que Harry era.

"Oh, posiblemente," replicó Harry. "Confío en que se dará cuenta de las implicaciones, ¿no es así?"

La voz de Severus era condescendiente. "Usted no tiene ni idea de lo que estoy diciendo, ¿o sí, Potter? Un intento bastante mediocre para hacerme hablar."

(El Profesor Quirrell había recalcado en su almuerzo que Harry en verdad necesitaba ocultar su mente con algo mejor que poner el rostro en blanco cuando alguien discutía un tópico peligroso, y le había explicado sobre engaños de nivel uno, engaños de nivel dos, y de ahí en adelante. Así que Severus o bien en verdad estaba modelando a Harry como un jugador de nivel uno, lo que hacía al mismo Severus alguien de nivel dos, y el movimiento de nivel tres de Harry había sido exitoso; o Severus era un jugador de nivel cuatro y quería que Harry creyera que su engaño había sido exitosa. Harry, sonriendo, le había preguntado al Profesor Quirrell a qué nivel jugaba él, y el Profesor Quirrell, también con una sonrisa, había respondido, Un nivel por encima del tuyo.)

"Así que usted estaba viendo todo este tiempo," dedujo Harry. "Desilusionador, me parece que se llama."

Una ligera sonrisa. "Hubiera sido tonto de mi parte tomar el mínimo riesgo de que usted fuera lastimado."

"Y quería ver los resultados de su prueba de primera mano," supuso Harry. "Así que. ¿Soy como mi padre?"

Una triste y extraña expresión recayó sobre el hombre, una que se veía extraña en su cara. "Debí decir antes, Harry Potter, que tú te pareces a -"

Severus hizo una pausa.

Él contempló a Harry.

"Lestrange te llamó un hijo de sangre sucia," Severus recordó con lentitud. "No pareció molestarte mucho."

Harry frunció sus cejas. "No bajo aquellas circunstancias, no."

"Lo acababas de ayudar," Severus insistió. Sus ojos se clavaban con intensidad sobre Harry. "Y él te rechazó en tu cara. ¿Seguramente eso no es algo que puedas perdonar tan pronto?"

"Él acaba de pasar a través de una experiencia muy desgarradora," Harry contestó. "Y tampoco creo que ser rescatado por niños de primer año le ayudara mucho a su orgullo."

"Supongo que sí fue lo suficientemente fácil de perdonar," Severus señaló, y su voz era extraña, "ya que Lestrange no significa nada para ti. No es más que un Slytherin extraño. Si fuera un amigo, tal vez, te hubieras sentido mucho más herido por lo que dijo."

"Si él fuera un amigo," Harry replicó, "con mayor razón lo perdonaría."

Se produjo un largo silencio. Harry sintió, y no habría podido explicar por qué o de dónde, que el aire se estaba llenando con una siniestra tensión, como agua elevándose, y elevándose, y elevándose.

Entonces Severus sonrió, mostrándose más relajado de repente una vez más, y toda la tensión desapareció.

"Eres una persona muy indulgente," Severus reconoció, sin perder la sonrisa. "Supongo que tu padrastro, Michael Verres-Evans, fue el que te enseñó."

"Más bien la colección de ciencia ficción y fantasía de Papá," arguyó Harry. "Algo así como mi quinto padre, realmente. He vivido la vida de todos los personajes en mis libros, y toda su poderosa sabiduría resuena en mi cabeza. En algún lugar de allí había alguien como Lesath, espero, aunque no podría decir quién. No fue difícil ponerme en sus zapatos. Y fueron mis libros los que me contaron lo que debía hacer sobre ello, también. Los tipos buenos perdonan."

Severus soltó una tenue, divertida carcajada. "Me temo que no sé mucho sobre lo que hace la gente buena."

Harry lo observó. Eso era medio triste, de hecho. "Le prestaré algunas novelas con personas buenas dentro de ellas, si usted lo desea."

"Me gustaría más pedirle su consejo sobre algo," Severus habló, con voz casual. "Conozco a otro Slytherin de quinto año que estaba siendo abusado por Gryffindors. Él estaba cortejando a una bella chica hija de Muggle, quien se topó con él cuando estaba siendo abusado, e intentó rescatarlo. Y él la llamó sangre sucia, y ese fue el fin para ellos. Él se disculpó muchas veces, pero ella nunca lo perdonó. ¿Tiene alguna idea sobre lo que él pudo haber dicho o hecho, para recibir de ella el perdón que usted le entregó a Lestrange?"

"Erm," Harry dudó, "basado nada más en esa información, no estoy seguro de que fuera él quien tenía un gran problema. Yo le hubiera dicho que no saliera con alguien incapaz de perdonar. Suponga que se hubieran casado, ¿puede imaginar la vida en esa familia?"

Hubo una pausa.

"Oh, pero ella podía perdonar," Severus añadió con alegría en su voz. "Porque, después, ella fue y se volvió novia del abusón. Cuénteme, ¿por qué ella perdonaría al abusón, y no al abusado?"

Harry se encogió de hombros. "Como suposición al azar, porque el abusador había lastimado bastante a alguien más, y el abusado la había lastimado a ella un poco, y para ella eso se sintió más imperdonable de algún modo. O, para ponerlo de un modo poco refinado, ¿era el abusón apuesto? ¿O incluso, rico?"

Hubo otra pausa.

"Sí a los dos," informó Severus.

"Ahí lo tiene," concluyó Harry. "No es que yo haya estado en secundaria, pero mis libros me dan a entender que existe un cierto tipo de chica adolescente que se pondrá furiosa por un solo insulto si el chico es feo o pobre, y aún así se las arregla para encontrar espacio en su corazón para perdonar a un chico rico y atractivo sus abusos. Ella era una frívola, en otras palabras. Dígale a quien sea que fuera que ella no era digna de él y que él necesita superarlo y seguir avanzando y que la próxima vez salga con una chica que sea profunda en lugar de bonita."

Severus contempló a Harry en silencio, sus ojos resplandecientes. La sonrisa se había desvanecido, y aunque el rostro de Severus se retorció, la sonrisa no regresó.

Harry estaba empezando a sentirse un poco nervioso. "Um, no que yo mismo tenga experiencia alguna en esa área, obviamente, pero creo que es un buen aviso que mis libros proveerían."

Hubo más silenció y resplandor.

Probablemente era un buen momento para cambiar el tema.

"Así que," Harry indagó. "¿Pasé su prueba, cualquiera que fuera?"

"Pienso," Severus respondió, "que no deberían haber más conversaciones entre nosotros, Potter, y usted sería excesivamente sabio en nunca mencionar esta."

Harry parpadeó. "¿Le importaría revelarme en qué me equivoqué?"

"Usted me ofendió," afirmó Severus. "Y ya no confió en su ingenio."

Harry miró a Severus, sintiéndose bastante atónito.

"Pero me dio un consejo bien intencionado," prosiguió Severus Snape, "así que le daré un consejo verdadero a cambio." Su voz era casi regular y estable. Como una cuerda estirada casi perfectamente horizontal, a pesar del masivo peso colgando de su mitad, gracias a millones de toneladas de tensión jalando a ambos lados. "Usted casi murió el día de hoy, Potter. En el futuro, nunca comparta su sabiduría con cualquiera a menos que usted sepa exactamente de qué están hablando los dos."

La mente de Harry finalmente hizo la conexión.

"Usted era ese -"

La boca de Harry se cerró cuando la parte de casi muerto penetró dentro suyo, dos segundos demasiado tarde.

"Sí," reconoció Severus, "Era yo."

Y la terrible tensión inundó de nuevo el cuarto como agua presurizada en el fondo del océano.

Harry no podía respirar.

Pierde. Ahora.

"No lo sabía," Harry susurró. "Lo si-"

"No," dijo Severus. Sólo esa única palabra.

Harry se quedó parado ahí en silencio, su mente buscando otras opciones de forma desesperada. Severus estaba de pie entre él y la ventana, lo que era una verdadera lastima, porque una caída desde esa altura no mataría a un mago.

"Sus libros lo traicionaron, Potter," indicó Severus, todavía con una voz estirada finamente por un millón de toneladas jalando. "No le mostraron la única cosa que necesitaba conocer. Usted no puede aprender de las historias lo que es perder a alguien que ama. Eso es algo que usted nunca entendería sin sentirlo usted mismo."

"Mi padre," Harry susurró. Era su mejor suposición, la única cosa que podría salvarlo. "Mi padre intentó protegerlo de los abusones."

Una abominable sonrisa alargó la cara de Severus, y el hombre se movió hacia Harry.

Y siguió sin detenerse.

"Adiós, Potter," clamó Severus, sin mirar hacia atrás al salir. "Tendremos poco que decirnos el uno al otro de hoy en adelante."

Y en la esquina, el hombre se detuvo, y sin voltearse, habló una última vez.

"Su padre era el abusón," aclaró Severus Snape, "y lo que su madre vio en él fue algo que nunca comprendí hasta este día."

Él se fue.

Harry se giró y caminó hacia la ventana. Sus manos temblorosas se posaron en la cornisa.

Nunca dar a nadie consejo a menos que sepas exactamente de qué estás hablando. Lo tengo.

Harry observó las nubes y la ligera llovizna por un rato. La ventana daba a los terrenos del Este, y era pasada la tarde, así que aunque el sol fuera un poco visible a través de las nubes, Harry no lo podía ver.

Sus manos ya no se movían involuntariamente, pero había un sensación aguijoneando en el pecho de Harry, como si hubiera sido comprimido con una liga de metal.

Así que su padre había sido un abusón.

Y su madre una frívola.

Quizá ellos habían madurado después. Personas buenas como la Profesora McGonagall parecían pensar lo mejor de ellos, y podría no ser sólo porque fueran mártires heroicos.

Por supuesto, eso era escasa consolación cuando tenías once años y a punto de convertirte en un adolescente, y preguntándote en qué tipo de adolescente te podrías convertir.

Tan terrible.

Tan triste.

Tan horrenda vida llevaba Harry.

Al enterarse que sus padres genéticos no habían sido perfectos, justamente, él se sentía obligado a pasar un rato lamentándose por ello, apenado por sí mismo.

A lo mejor pudiera quejarse con Lesath Lestrange.

Harry había leído sobre Dementores. Frío y oscuridad los rodeaba, y temor, ellos robaban todos tus pensamientos felices y en esa ausencia todas tus peores memorias salían a la superficie.

Podía imaginarse a sí mismo en los zapatos de Lesath, sabiendo que sus padres estaban en Azkaban de por vida, ese lugar del cual nadie había escapado jamás.

Y Lesath se imaginaría a sí mismo en el lugar de su madre, en el frío y la oscuridad y el temor, a solas con sus peores memorias, incluso en sus sueños, cada segundo de cada día.

Por un instante Harry imaginó a su propia Mamá y Papá en Azkaban con los Dementores extrayendo su vida, drenando las memorias felices de su amor por él. Nada más por un instante, antes que a su imaginación se le explotara un fusible y ordenara un bloqueo de emergencia y le pidiera nunca volver a imaginar eso otra vez.

¿Era correcto hacerle eso a cualquiera, incluso si se trataba de la segunda persona más malvada en el mundo?

No, contestó la sabiduría de los libros de Harry, no si había otra forma, cualquier otra.

Y a menos que el sistema de justicia mágico fuera tan perfecto como sus prisiones – y eso se oía bastante improbable, considerando todas las cosas – que en algún lugar de Azkaban había una persona que era completamente inocente, y probablemente más de uno.

Se produjo una sensación ardiente en la garganta de Harry, y humedad se juntó en sus ojos, y él quería teletransportar a todos los prisioneros de Azkaban a un espacio seguro e invocar fuego desde el cielo y destrozar ese terrible lugar hasta sus cimientos. Pero no podía, porque no era Dios.

Y Harry recordó que el Profesor Quirrell había dicho bajo la luz de las estrellas: A veces cuando este defectuoso mundo se vuelve desusadamente odioso, me preguntó si podría haber algún otro lugar, muy lejos, donde yo debí haber estado... Pero las estrellas están tan, tan lejos... Y me intriga lo que soñaría, si duermo por un largo, largo tiempo...

Ahora mismo este defectuoso mundo se mostraba desusadamente odioso.

Y Harry no podía comprender las palabras del Profesor Quirrell, podría haber sido un extraterrestre que había hablado, o una Inteligencia Artificial, algo construido a partir de unos lineamientos tan diferentes que el cerebro de Harry no podía ser forzado a operar de ese modo.

No podías abandonar tu planeta hogar mientras contenía un lugar como Azkaban.


Tenías que quedarte y pelear.

Capítulo 26             Capítulo 28

Nota del traductor


Ahora sí, hablemos sobre el capítulo.

¡Que largas veintitrés páginas para traducir! ¡Creí que nunca acabaría!

Suficientes quejas.

La serie de Lensman (el hombre lente) no es muy conocida en español, pero se le considera una de las obras precursoras en el género de aventuras espaciales, y fue inspiración de la mucho más conocida Star Wars.

Furcot es un animal que aparece en la novela Midworld. Los seres humanos pueden formar vínculos místicos con estos animales fotosintéticos que duran toda la vida. Midway sirvió de inspiración para la película Avatar de James Cameron. Aunque inspiración aquí significa plagiar directamente la trama del libro sin pudor alguno.

¿Soy el único al que le parece un poco aterradora la invocación que hace Neville de Harry Potter?

No estaba del todo seguro que la palabra "aventarnos" fuera suficiente para dar el contexto de chantaje, dando a entender que Harry va a ser un soplón que ventilará sus secretos, pero no se me ocurrió una mejor.

La forma de hablar del pobre Lesath, refiriendose a "ellos" constantemente, muestra lo insolado que está. En mi opinión, para él, todos son "ellos." Confieso que es uno de esos personajes cuya historia me hace llorar.

Es necesario marcar una diferencia entre HPMOR y el canon de J. K. Rowling. Lily, la madre de Harry Potter canon, sí perdonó a Snape por llamarla sangre sucia, lo que no aceptó fueron sus malas amistades que eventualmente lo llevaron a unirse a los Mortífagos.

Por ahora sigo sin regularidad para traducir HPMOR, sobretodo por los cambios que estoy estableciendo para producir contenido en YouTube. Al menos espero traducir un capítulo por mes.

Muchas gracias por leer, por los comentarios y por los favoritos, por compartir HPMOR con tus amigos y por cualquier cosa que hagas para apoyar esta humilde traducción.

Escrito por Less Wrong / Eliezer Yudkowsky

Traducido al español por Rhaidot

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