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martes, 6 de diciembre de 2016

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 61

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Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


Capítulo 61


El Experimento de la Prisión Stanford, Parte 11, Secretos y Sinceridad

minerva hpmor

A través de la flama verde se arremolinaron, a través de la red Floo giraron, el corazón de Minerva corriendo con un latido de horror que no había sentido en diez años y tres meses, los corredores entre el espacio los tosieron y escupieron en el vestíbulo de Gringotts (el receptor Floo más seguro en el Callejón Diagon, la conexión más difícil de interceptar, el camino más rápido para salir de Hogwarts sin un fénix). Un asistente duende se giró hacia ellos, sus ojos se ensancharon, él comenzó una inclinación ligeramente respetuosa -

¡Determinación, Destinación, Deliberación!

Y los dos Aparecieron en el callejón justo en la parte trasera del Lugar de Mary, varitas afuera y alzadas, girando espalda contra espalda y las palabras de un Encantamiento Anti-Desilusionador ya surgiendo de los labios de Severus.

El callejón estaba vacío.

Cuando ella se giró para ver a Severus, su varita ya estaba golpeando su propia cabeza produciendo un sonido similar al del romper un huevo, al tiempo que sus labios conjuraban palabras de invisibilidad; él adquirió los colores que lo rodeaban, se convirtió en un difuminado de lo que estaba alrededor, el borrón se movía y se igualaba con lo que había detrás de él y entonces ya no hubo nada allí.

Ella bajó su varita y dio un paso adelante para recibir su propio Desilusionador -

Atrás de ella, el inconfundible sonido de una explosión de fuego.

Ella giró y vio a Albus allí, su larga varita ya esgrimida y levantada en su mano derecha. Sus ojos estaban ensombrecidos bajo sus gafas de media luna, y Fawkes sobre sus hombros había desplegado sus alas coloreadas por el fuego dispuesto para volar y pelear.

"¡Albus!" ella exclamó. "Pensé -" Ella acababa de verlo partir para Azkaban, y pensó que ni siquiera un fénix podía regresar de allí con tanta facilidad.

Entonces se dio cuenta.

"Ella escapó," confirmó Albus. "¿Tu Patronus lo alcanzó?"

El latido en su corazón creció en fuerza, el horror en sus venas se solidificó. "Él dijo que estaba aquí, en el lavabo -"

"Tengamos la esperanza de que haya hablado con la verdad," la interrumpió Albus, la varita golpeó suavemente su cabeza produciendo una sensación de agua goteando sobre ella, y un momento después los cuatro (incluso Fawkes había sido vuelto invisible, aunque a veces veías un chasquido de algo como fuego en el aire) estaban corriendo hacia el frente del restaurante. Hicieron una pausa ante la puerta mientras Albus susurró algo, y un momento después uno de los clientes visibles a través de la ventana se levantó con una expresión vaga sobre su rostro y abrió la puerta como si fuera a echar una mirada rápida en busca de algún amigo; y los tres entraron por ahí, pasaron corriendo a un lado de los inocentes clientes (Severus ya estaba identificando sus caras, sabía Minerva, y Albus descubriría cualquier Desilusionador) hacia la señal que apuntaba al lavamanos -

Una envejecida puerta de madera marcada con la señal de un inodoro, se abrió de par en par con un portazo, y los cuatro rescatadores invisibles penetraron en el lugar.

El pequeño aunque limpio cuarto de madera estaba vacío, se veían frescas gotas de agua en el fregadero, sin embargo no había rastro de Harry, únicamente una hoja de papel dejada sobre la tapa cerrada del inodoro.

Ella no pudo respirar.

La hoja de papel se elevó en el aire pues Albus la cogió, y un momento después fue arrojada en su dirección.

M: ¡Qué me pidió el sombrero que le dijera?

- H

"Ah," Minerva pronunció en voz alta por la sorpresa, su mente requiriendo un momento para ubicar la pregunta, no era el tipo de cosa que olvidabas mas ella no había estado pensando en ese modo, realmente – "Soy una jovenzuela impúdica y que debía salirme de sus dominios."

"¿Eh?" titubeó en el aire la voz de Albus, como si incluso él pudiera ser sorprendido.

Y luego la cabeza de Harry Potter apareció, suspendida en el aire a un lado del inodoro, su rostro frío y alerta, el Harry demasiado-adulto que ella había visto a veces, ojos que apuntaban para atrás y adelante y alrededor.

"Qué está pasando -" el niño inició.

Albus, visible una vez más junto con ella y Fawkes, avanzó hacia adelante en un instante, su mano izquierda se extendió y arrancó un cabello de la cabeza de Harry (produciendo un chillido asombrado por parte del niño), Minerva aceptó el cabello en su propia mano, y un momento después Albus levantó al niño mayormente invisible en sus brazos y hubo un estallido de fuego rojo-dorado.

Y Harry Potter estaba a salvo.

Minerva dio unos cuantos pasos hacia adelante, se apoyó contra la pared donde Albus y Harry habían estado, intentando recuperar su serenidad.

Ella había... perdido algunos hábitos, en diez años desde que la Orden del Fénix se había disuelto.

A su lado, Severus brillo hasta ser visible. Su mano derecha ya estaba extrayendo el matraz de entre su túnica, su mano izquierda ya estirándose hacia ella demandante. Ella le dio el cabello de Harry, y tras un momento, lo soltó dentro del matraz de la inacabada Poción Multijugos, que de inmediato empezó a fermentar y burbujear al tiempo que alcanzaba la potencia que le permitiría a Severus actuar su parte como la carnada.

"Eso fue inesperado," el Maestro de Pociones dijo lentamente. "¿Por qué nuestro Director no retiró al Sr. Potter antes, me preguntó, si iba a llegar tan lejos como para retorcer el Tiempo? No debió haber nada previniendo que lo hiciera así... en efecto, tu Patronus debió haber hallado al Sr. Potter ya a salvo..."

Ella no había pensado en eso, un descubrimiento diferente había saltado al frente de su mente. No era ni de cerca tan horroroso como el que Bellatrix Black hubiera escapado de Azkaban, sin embargo -

"¿Harry tiene una capa de invisibilidad? " ella espetó.

El Maestro de Pociones no respondió; se estaba encogiendo.

...

Tick-snick, drip-blip, ding-ring-ting-

Todavía la molestaba, aunque se había relegado fuera de su atención tras un tiempo; y cuando y si ella se volvía Directora, tenía el propósito de Silenciarlos a todos. ¿Cuál Director de Hogwarts, ella se cuestionaba, había sido el primero en ser tan inconsiderado como para crear un dispositivo que hacía ruido, para pasarlo a sus sucesores?

Estaba sentada en la oficina del Director usando un escritorio que ella misma había Transformado rápidamente, haciendo algunos de las cientos de pequeños papeleos necesarios que mantenían a Hogwarts girando sin parar; se podía perder en ello fácilmente, y evitaba que pensara en otras cosas. Albus había señalado una vez, sonando más bien burlón, que Hogwarts parecía funcionar con mayor agilidad cuando había una crisis externa sobre la cual ella intentaba no pensar...

...hace diez años, esa fue la última vez que Albus había pronunciado eso.

Hubo un campaneo que indicaba a un visitante que se aproximaba.

Minerva siguió leyendo su pergamino actual.

La puerta se abrió de par en par, revelando a Severus Snape, quien dio tres pasos hacia adentro y demandó sin hacer pausa alguna, "¿Alguna palabra de parte de Ojo-Loco?"

Albus ya se estaba levantando de su silla, al tiempo que ella guardó sus pergaminos y deshizo el escritorio. "El Patronus de Moody se está reportando al yo que está en Azkaban," Albus declaró. "Su Ojo no vio nada; y si el Ojo de Vance no ve una cosa, entonces tal cosa no existe. ¿Tu reporte?"

"Nadie ha intentado tomar mi sangre por la fuerza," Severus respondió. Entregó una rápida mueca de una sonrisa. "Excepto el Profesor de Defensa."

"¿Qué?" exclamó Minerva.

"Me vio como un impostor antes de que yo pudiera abrir mis labios, y con bastante razón me atacó de inmediato, demandando saber la localización del Sr. Potter." Otra mueca como imitación de sonrisa. "Gritar que yo era Severus Snape no pareció tranquilizarlo, por alguna razón. Creo que ese hombre me mataría por un Sickle y daría a cambio cinco Knuts. Tuve que paralizar a nuestro buen Profesor Quirrell, lo que no fue sencillo, y entonces él reaccionó pobremente al maleficio. 'Harry Potter', naturalmente alarmado, salió corriendo y le dijo al propietario, y el Profesor de Defensa fue llevado a San Mungos -"

"¿San Mungos?"

"- donde dijeron que él probablemente había estado trabajando demasiado durante semanas antes de colapsar, tal era su estado de agotamiento. Tu precioso Profesor de Defensa está bien, Minerva, el paralizador puede haberle ayudado al forzarlo a tomar un par de días de descanso. Después decliné la oferta de usar un Floo a Hogwarts, y regresé al Callejón Diagon y anduve por ahí; pero nadie parece haber querido tomar la sangre del Sr. Potter el día de hoy."

"Nuestro Profesor de Defensa está en las mejores manos, de eso estoy seguro," declaró Albus. "Asuntos más importantes comandan nuestra atención, Minerva."

Le requirió considerable esfuerzo traer su atención de vuelta, mas al final volvió a sentarse, y Severus hizo un gesto para conjurar una silla para sí mismo, y los tres se sentaron juntos para iniciar su concilio.

Se sentía como un impostor que había usado Poción Multijugos, sentada entre aquellos dos. La guerra no era su arte, ni la intriga. Ella tenía que esforzarse para mantenerse un paso por delante de los gemelos Weasley, y a veces ella fallaba en eso. Estaba sentada aquí, en últimas, únicamente porque había escuchado la profecía...

"Enfrentamos," el Director habló primero, "un misterio realmente alarmante. Sólo puedo pensar en dos magos que hayan organizado este escape."

Minerva apenas y logró respirar. "¿Hay una oportunidad de que no sea Quien-Tú-Sabes?"

"Me temo que sí," reiteró el Director.

Ella echó una mirada a su lado y vio que Severus parecía tan confundido como ella misma. ¿Temer que el Señor Oscuro no estuviera de regreso? Ella habría dado casi cualquier cosa para que eso fuera verdad.

"Así que," Albus expuso pesadamente, "nuestro primer sospechoso es Voldemort, levantándose de nuevo y en busca del poder para resucitarse a sí mismo. He estudiado muchos libros que desearía no haber leído, investigando cada posible opción para regresar, y he hallado no más que tres. Su camino más fuerte para la vida es la Piedra Filosofal, que Flamel asevera ni siquiera Voldemort podría crear por su cuenta; por ese camino se elevaría más grande y más terrible que antes. No hubiera pensado que Voldemort fuera capaz de resistirse a la tentación de la Piedra, todavía menos porque una trampa tan obvia es un reto a su inteligencia. Sin embargo su segunda opción es casi tan poderosa: La carne de su sirviente, dada por voluntad; la sangre de su enemigo, tomada por la fuerza; y el hueso de su ancestro, legado sin saberlo. Voldemort es un perfeccionista -" Albus le echó una ojeada a Severus, quien asintió para mostrar su acuerdo, "- y ciertamente él buscaría la combinación más poderosa: la carne de Bellatrix Black, la sangre de Harry Potter, y el hueso de su padre. La opción final de Voldemort es seducir a una victima y drenar su vida por un largo periodo de tiempo; en cuyo caso Voldemort sería débil comparado a su poder anterior. Su motivación para llevarse misteriosamente a Bellatrix es clara. Y si la está manteniendo a ella en reserva, para usarla nada más en caso de que no pueda obtener la Piedra, eso explicaría por qué ningún intento de secuestro fue hecho sobre Harry éste día."

Minerva miró otra vez de reojo a Severus, lo vio escuchando atentamente pero sin sorpresa.

"Lo que no es claro," el Director continuó, "es cómo Voldemort pudo haber organizado éste escape. Una muñeca muerta fue dejada en lugar de Bellatrix, se suponía que su escape pasara desapercibido; y aún cuando eso salió mal, los Dementores no pudieron encontrarla tras su primera advertencia. Azkaban ha permanecido impenetrable durante siglos, y no puedo imaginar medio alguno por el cual Voldemort podría haber logrado esto."

"Eso significa poco," Severus dijo, sin expresión. "Para que el Señor Oscuro haga lo que nosotros no podemos imaginar requiere solamente que él tenga una mejor imaginación."

Albus asintió con severidad. "Infortunadamente hay ahora otro mago que se ríe de las imposibilidades. Un mago quien, no hace mucho, desarrolló un nuevo y poderoso Encantamiento que pudo haber cegado a los Dementores ante el escape de Bellatrix Black. Y está implicado por otras razones, también."

El corazón de Minerva estaba perdiéndose algunos latidos, no supo cómo, o por qué, pero una terrible aprehensión estaba cayendo sobre ella en cuanto a quién -

"¿Quién sería ese?" inquirió Severus, sonando confundido.

Albus se recostó en el asiento y pronunció las fatales palabras, las mismas que ella tanto temía: "Harry James Potter-Evans-Verres."

"¿Potter?" cuestionó el Maestro de Pociones, lo más conmocionado que ella lo había llegado a escuchar con esa voz que usualmente era como la seda. "Director, ¿es acaso uno de sus chistes? ¡Él está en su primer año en Hogwarts! Un berrinche y unas cuantas bromas infantiles con una capa invisible no lo hacen -"

"No es un chiste," intervino Minerva, su voz apenas por encima de un murmullo. "Harry ya está haciendo descubrimientos originales en Transformación, Severus. Aunque desconocía que también estaba investigando Encantamientos."

"Harry no es un estudiante de primer año ordinario," el Director declaró solemnemente. "Él está marcado como el igual del Señor Oscuro, y tiene poder que el Señor Oscuro no conoce."

Severus la estaba contemplando, y tenías que conocerlo bien para reconocer que su mirada era suplicante. "¿Debo tomar esto seriamente?"

Minerva simplemente asintió.

"¿Alguien más conoce éste... nuevo y poderoso Encantamiento?" Severus interrogó.

El Director le lanzó una mirada apologética -

De alguna manera ella supo, lo supo antes que él lo revelara, y tuvo deseos de gritar con toda la fuerza de sus pulmones.

- y él contestó, "Quirinus Quirrell."

"Por qué," ella clamó, con una voz que debió haber derretido la mitad de los dispositivos en la oficina, "el Sr. Potter tan siquiera le CONTÓ a nuestro Profesor de Defensa sobre este nuevo y brillante Encantamiento para salir de prisiones -"

El Director pasó una mano fatigada y arrugada a través de su frente igualmente arrugada. "Quirinus estaba ahí por casualidad, Minerva. Ni siquiera yo lo vi como algo malo en su momento." El Director titubeó. "Y Harry afirmó que este Encantamiento era demasiado peligroso para ser explicado a alguno de nosotros; y cuando le volví a preguntar, este día, insistió que todavía no lo había explicado a Quirinus, ni había bajado sus barreras de Oclumancia ante la presencia del Profesor de Defensa -"

"¿El Sr. Potter es un Oclumante? ¿Le diste una capa de invisibilidad y es inmune al Veritaserum y es amigo de los gemelos Weasley? Albus, ¿tienes alguna idea de lo que has soltado sobre ésta escuela?" Su voz era ya casi un grito. "¡Para su séptimo año no quedará nada de Hogwarts excepto un hueco humeante en el suelo!"

Albus volvió a recostarse en su gran silla acolchada, y comentó, sonriendo, "No te olvides del Giratiempo."

Ella gritó entonces, pero en voz baja.

Severus arrastró las palabras, "¿Debería enseñarle a fabricar Poción Multijugos, Director? Pregunto únicamente en aras de ser exhaustivo, en caso de que no esté satisfecho con la magnitud de su desastre local."

"Quizá el próximo año," respondió Albus. "Mis queridos amigos, la pregunta ante nosotros es si Harry Potter ha participado en la salida de Bellatrix Black de Azkaban, que es demasiado espíritu juvenil incluso para mis tolerantes estándares."

"Excúseme, Director," Severus declaró con una de las sonrisas más secas que ella le había visto dirigir hacia Albus, "sin embargo registraré mi opinión de que la respuesta para eso es no. Éste es el trabajo del Señor Oscuro, puro y simple."

"Entonces por qué," Albus replicó, y ahora no había nada de humor en su voz, "cuando planeé retirar a Harry inmediatamente después de su llegada al Callejón Diagon, ¿descubrí que esto resultaría en una paradoja?"

Minerva se hundió aún más dentro de su silla, dejó caer su codo izquierdo encima del brazo duro y sin acolchar, apoyó su cabeza dentro de su mano, y cerró sus ojos en desesperación.

Había un proverbio que circulaba, entre unos pocos, que rezaba que sólo un Auror entre treinta estaba calificado para investigar casos que involucraban Giratiempos; y que de aquellos pocos, la mitad que ya no estaban locos, pronto lo estarían.

"Así que usted sospecha," la voz de Severus conjeturaba, "que Potter fue del Callejón Diagon a Azkaban, entonces regresó en el tiempo al Callejón Diagon después para ser recogido por nosotros -"

"Precisamente," explicó la voz de Albus. "Aunque también es posible que Voldemort o sus sirvientes observaran para asegurarse de que Harry si llegó al Callejón Diagon, antes de que ellos iniciaran su intento contra Azkaban. Y que tuvieran a alguien con un Giratiempo que pudiera enviar el mensaje de su éxito, para dar inicio al secuestro. En efecto, fue mi sospecha de esta posibilidad que causó que yo te enviara a ti y a Minerva en su propia misión, antes de que yo mismo fuera a Azkaban. Pensé que su fuga fracasaría, mas si retirar a Harry Potter significara observar el hecho de su eventual fracaso, entonces yo mismo no podría haber ido a Azkaban tras haber interactuado con él, pues el futuro de Azkaban no puede tocar su pasado. Cuando, dentro de Azkaban, no recibí reporte alguno de tu parte o de Minerva, ni de Flitwick a quien le pedí que intentara contactarse con ustedes, supe que su interacción con Harry Potter había sido una interacción con el futuro de Azkaban, indicando que alguien estaba enviando mensajes a través del tiempo -"

Entonces la voz de Albus se detuvo.

"Pero Director," arguyó Severus, "usted regresó del futuro de Azkaban e interactuó con nosotros..."

La voz del Maestro de Pociones se apagó.

"Sin embargo Severus, si yo hubiera recibido reporte de tu parte y de Minerva sobre la seguridad de Harry, yo no habría, en primer lugar, regresado en el tiempo para -"

"Director, creo que debemos dibujar diagramas para ésto."

"De acuerdo, Severus."

Hubo el sonido de pergaminos siendo esparcidos sobre la mesa, y luego las plumas garrapateando, y más argumentos.

Minerva se quedó sentada en su silla, cabeza reposando dentro de su mano, ojos cerrados.

Había una historia que ella había escuchado una vez sobre un criminal que había poseído un Giratiempo que el Departamento de Misterios había sellado para él, en un caso extremo de mal juicio sobre quien necesitaba uno; y hubo un Auror que había sido asignado a rastrear a éste desconocido criminal del tiempo, a quien también se le dio un Giratiempo; y la historia terminó con ambos en el ala de San Mungo para Demencias Totalmente Irrecuperables.

Minerva sentada allí con sus ojos cerrados, esforzándose por no escuchar, intentando no pensar sobre ello, y procurando no enloquecerse.

Tras un rato, cuando la discusión pareció haber mermado, ella habló en voz alta, "El Giratiempo del Sr. Potter está restringido a las horas entre las nueve PM y la medianoche. ¿Acaso el caparazón fue alterado, Albus?"

"No según mis Encantamientos más discernidores," contestó Albus. "Pero los caparazones son cosas nuevas; y derrotar las precauciones de los Innombrables sin dejar rastro de la derrota... podría no ser imposible."

Ella abrió sus ojos, y contempló a Severus y al Director mirando con intensidad a un pergamino cubierto con garabatos enredados que sin duda alguna la habrían enloquecido de haberlos comprendido.

"¿Han llegado ustedes a alguna conclusión?" Minerva preguntó. "Y por favor no me revelen cómo llegaron hasta allí."

Severus y el Director se miraron entre sí, entonces se giraron para verla a ella.

"Hemos concluido," el Director explicó con gravedad, "que bien Harry estuvo involucrado o no lo estuvo; que bien Voldemort tiene acceso a un Giratiempo o no lo tiene; y que sin importar lo que pudiera haber pasado dentro de Azkaban, nadie habría visitado la tumba de Little Hangleton durante el periodo en que Moody la estuvo vigilando dentro de mi propio pasado."

"En resumen," arrastró Severus las palabras, "no sabemos nada, querida Minerva; aunque al menos parece probable que otro Giratiempo estuvo involucrado, de alguna manera. Mi propia sospecha es que Potter ha sido sobornado, engañado, o amenazado para que envíe mensajes de regreso en el tiempo, quizá incluso sobre éste escape de prisión. No haré la sugerencia obvia de quién está jalando sus hilos. Pero sugiero que a las nueve de la noche de hoy, comprobemos si Potter es capaz de viajar las seis horas completas hacia atrás hasta las tres de la tarde, para ver si había usado su Giratiempo."

"Eso parece sabio de hacer en cualquier caso," reconoció Dumbledore. "Mira que se haga, Minerva, y ordena a Harry que vaya a mi oficina al tiempo que le convenga, después de eso."

"¿Sin embargo ustedes todavía sospechan que Harry haya estado involucrado directamente en el escape mismo de la prisión?" Minerva inquirió.

"Posible mas improbable," contestó Severus, al mismo tiempo que Albus respondió, "Sí."

Minerva se pinchó la punta de su nariz, respiró profundamente, lo dejó salir. "Albus, Severus, ¡qué posible razón tiene el Sr. Potter para hacer semejante cosa!"

"Ninguna que yo pueda pensar," admitió Albus, "sin embargo es un hecho que solamente la magia de Harry, de todos los medios conocidos para mí, podrían haber -"

"Alto," pidió Severus. Toda expresión desaparecida de su cara. "Un pensamiento se me ocurre, debo revisar -" El Maestro de Pociones cogió un puñado de polvos Floo, cruzó con zancadas largas el cuarto hacia la chimenea – Albus agitó su varita a toda prisa para encenderla – y luego tras una flama verde, y las palabras "Oficina del Jefe de la Casa de Slytherin," Severus se había ido.

Ella y Albus se miraron entre sí y se encogieron de hombros; y Albus regresó a estudiar el pergamino.

Fueron sólo unos minutos después que Severus surgió por fuera del Floo, sacudiendo rastros de ceniza de sí mismo.

"Bueno," expresó el Maestro de Pociones. Otra vez un rostro sin emociones. "Me temo que el Sr. Potter sí tiene un motivo."

"¡Habla!" solicitó Albus.

"Encontré a Lesath Lestrange en la sala común de Slytherin, estudiando," expuso Severus. "No fue reluctante a verme a los ojos. Y parece que al Sr. Lestrange no le gustaba pensar en sus padres dentro de Azkaban, dentro del frío y la oscuridad, con los Dementores chupando su vida, hiriéndolos cada segundo de cada día, y le dijo así al Sr. Potter con tales palabras, y le suplicó a él que los sacara de allí. Ya que, ven ustedes, el Sr. Lestrange había escuchado que el Niño-Que-Vivió podía hacer cualquier cosa."

Ella y Albus intercambiaron oteadas.

"Severus," Minerva opinó, "de seguro... ni siquiera Harry... tiene más sentido común que eso..."

Su voz se fue apagando.

"El Sr. Potter piensa que es un Dios," Severus afirmó sin expresión, "y Lesath Lestrange se arrodilló ante él para rezar y llorar de todo corazón."

Minerva se quedó observando a Severus, sintiendo el estómago revuelto. Había estudiado religión Muggle – era la razón más común para necesitar el Encantamiento Desmemorizador para los padres Muggles de algunos magos – y ella sabía suficiente como para comprender lo que Severus acababa de explicar.

"En cualquier caso," prosiguió el Maestro de Pociones. "Busqué dentro del Sr. Lestrange para ver si sabía cualquier cosa sobre el escape de su madre. No había escuchado nada. Pero en el instante que lo descubra, concluirá que la persona responsable fue Harry Potter."

"Ya veo..." Albus habló despacio. "Gracias, Severus. Estas son buenas noticias."

"¿Buenas noticias?" Minerva espetó.

Albus la oteó, su rostro ahora tan inexpresivo como el de Severus; y ella recordó, conmocionada, que el propio Albus – "Es la mejor razón posible que puedo imaginar para remover a Bellatrix de Azkaban," Albus señaló con calma. "Y si no es Harry, recordemos, que entonces ciertamente se trata del propio Voldemort haciendo sus primeros movimientos. Sin embargo no seamos apresurados a juzgar mientras hay tanto que desconocemos todavía, mas pronto lo sabremos."

Albus una vez más se levantó de su escritorio, dio zancadas largas para llegar a la chimenea aún encendida, lanzó otro puñado de polvo verde, y metió su cabeza dentro de las flamas. "Departamento de Refuerzo de la Ley Mágica," él pronunció, "Oficina de la Directora."

Tras un momento, la voz de Madam Bones surgió clara y afilada, "¿Qué ocurre, Albus? Estoy algo ocupada."

"Amelia," dijo Albus, "Te suplicó que compartas cualquier descubrimiento que hayas hecho con relación a éste asunto."

Hubo una pausa. "Oh," replicó la fría voz de Madam Bones desde el resplandeciente fuego, "¿y es esa una vía en doble sentido entonces, Albus?"

"Podría serlo," el mago anciano declaró con serenidad.

"Si cualquier Auror muere a causa de tu reticencia, viejo entrometido, te haré el completo responsable."

"Entiendo, Amelia," Albus arguyó, "sin embargo no deseo dar un inicio innecesario a la alarma e incredulidad -"

Bellatrix Black ha escapado de Azkaban! ¿Qué alarma o incredulidad piensas que yo llamaría innecesaria, en vista de los acontecimientos?"

"Puede ser que te haga recordar tus palabras," comentó el mago anciano dentro de las flamas verdes. "Porque si descubro que mis temores no son infundados, yo te lo revelaré. Ahora, Amelia, te suplico, si has hallado cualquier cosa sobre este asunto, por favor compártela."

Hubo otra pausa, y luego la voz de Madam Bones añadiendo, "Tengo información que conseguí dentro de cuatro horas en el futuro, Albus. ¿Aún la quieres?"

Albus hizo una pausa -

(sopesando, Minerva sabía, la posibilidad de que él podría querer regresar más de dos horas a partir de este instante; pues no se podía enviar información más que seis horas para atrás en el tiempo, sin importar la cadena de Giratiempos,)

- y finalmente dijo, "Sí, por favor."

"Tuvimos un golpe de suerte," declaró la voz de Madam, "una de las Aurores que atestiguó el escape era una hija de Muggles, y ella nos contó que el hechizo de Fuego-Volador, como lo estábamos llamando, podría no ser ningún hechizo en realidad, sino un artefacto Muggle."

Como un puño en el estómago, así fue como se sintió, y la pesadez en la panza de Minerva se redobló. Cualquiera que observara una batalla de la Legión del Caos sabía de que manos se trataba...

La voz de Madam Bones continuó. "Trajimos a Arthur Weasley de la Oficina Contra el Uso Incorrecto de los Artefactos Muggles – él sabe más sobre artefactos Muggle que cualquier otro mago con vida – le dimos la descripción de los Aurores en la escena, y lo descifró. Fue un artefacto Muggle llamado un cabezón, y lo llaman así porque tienes que estar mal de la cabeza para pilotar uno. Apenas hace seis años uno de sus cabezones explotó, asesinó cientos de Muggles en un instante y casi hace arder la Luna en llamas. Weasley afirma que los cabezones usan un tipo especial de ciencia llamada reacción opuesta, así que el plan es desarrollar un maleficio que evitará que esa ciencia funcione alrededor de Azkaban."

"Gracias, Amelia," Albus manifestó gravemente. "¿Es eso todo?"

"Voy a revisar si obtenemos algo para dentro de seis horas," contestó la voz de Madam Bones, "de ser así no me lo comentarán a mí, pero les ordenaré que te lo informen a ti. ¿Tienes algo que quieras revelarme, Albus? ¿Cuál de las posibilidades será?"

"No aún, Amelia," Albus respondió, "mas podría tener una palabra para ti pronto."

Se levantó del fuego, entonces, que volvió a convertirse en ordinarias llamas amarillas. Cada minuto de los años del mago anciano, casa segundo natural desde su nacimiento y cada segundo que el Giratiempo había añadido, todo eso más unas cuantas décadas extras por el estrés, fue visible sobre las lineas de su cara.

"¿Severus?" el mago anciano preguntó. "¿Qué fue en realidad?"

"Un cohete," afirmó el mestizo Maestro de Pociones, quien había crecido en el pueblo Muggle de Spinner's End. "Una de las más impresionantes tecnologías Muggle."

"¿Qué tan probable es que Harry conozca tales artes?" inquirió Minerva.

Severus arrastró las palabras, "Oh, un niño como el Sr. Potter conoce todo sobre los cohetes; eso, querida Minerva, es una certeza. Debes recordar que las cosas se hacen diferente en el mundo Muggle." Severus hizo una mueca. "Sin embargo los cohetes son peligrosos, y costosos..."

"Harry ha robado y escondido una cantidad desconocida de dinero de su bóveda en Gringotts, quizá miles de Galeones," comentó el Director, recibiendo sendas miradas gemelas de desaprobación, "Ese no fue mi plan, pero cometí el error de enviar al Profesor de Defensa a supervisar a Harry en el retiro de cinco Galeones para regalos de Navidad..." El Director se encogió de hombros. "Sí, estoy de acuerdo, pura tontería en retrospectiva, continuemos."

En silencio Minerva golpeó su cabeza unas cuantas veces contra el respaldo de su silla.

"A pesar de todo, Director," Severus expuso. "Sólo porque los Mortífagos nunca usaron artefactos Muggle en la primera guerra, eso no significa que él sea ignorante. Cayeron cohetes sobre Bretaña como armas, en el lado Muggle de la guerra de Grindelwald. Si él pasó el verano de aquellos años en un orfanato Muggle, como usted nos contó, Director... entonces él, también, ha escuchado de los cohetes. Y si ha estado oyendo reportes del Sr. Potter y sus batallas burlescas usando artefactos Muggle, ciertamente aprendería las fuerzas de su enemigo e intentaría multiplicarlas para sí mismo. Justo así es como él piensa; cualquier poder que vea él procurará tomar para sí mismo."

El mago anciano seguía de pie quieto, completamente inmóvil, incluso los pelos de su barba congelados como si fueran cables sólidos; y le llegó el pensamiento a Minerva, el pensamiento más aterrador que ella había tenido en su vida, que Albus Dumbledore estaba petrificado en ese lugar por el horror.

"Severus," Albus Dumbledore clamó, con voz casi rota, "¿te das cuenta de lo que afirmas? ¡Si Harry Potter y Voldemort luchan su guerra con armas Muggle no quedará nada de este mundo excepto fuego!"

"¿Qué?" espetó Minerva. Ella había escuchado de las pistolas, por supuesto, mas esas ni siquiera eran tan peligrosas para una bruja experimentada -

Severus habló como si ella no estuviera en el cuarto. "Entonces quizá, Director, él está enviando una advertencia deliberada a Harry Potter de exactamente eso; diciendo que cualquier ataque con armas Muggle será respondido con retaliación similar. Comande al Sr. Potter cesar su uso de tecnología Muggle en sus batallas; eso le mostrará que el mensaje ha sido recibido... y no le de más ideas." Severus hizo una mueca. "Aunque, pensando en ello, el Sr. Malfoy – y por supuesto la Señorita Granger – bueno, pensándolo mejor parece más sabio una prohibición total sobre la tecnología -"

El mago anciano presionó ambas manos contra su frente, y de sus labios surgió una voz inestable, "Comienzo a esperar que sea Harry quien esté detrás de éste escape... oh, Merlín nos defienda a todos, qué he hecho, qué he hecho, ¿qué sucederá con el mundo?"

Severus se encogió de hombros. "De los rumores que he escuchado, Director, las armas Muggle son apenas ligeramente peores que los más... recónditos aspectos de la hechicería -"

"¿Peores?" Minerva se quedó con la boca abierta, y luego la cerró forzosamente.

"Peor que cualquier peligro en estos años de declinación," añadió Albus. "No peor que aquello que borró a Atlántida del Tiempo."

Minerva se lo quedó mirando fijamente, sintiendo el sudor deslizarse por toda su espina dorsal.

Severus continuó, todavía dirigiéndose a Albus. "Todos los Mortífagos excepto Bellatrix lo habrían traicionado, todos los que lo apoyaban le habrían dado la espalda, todos los poderes del mundo convergerían para destruirlo, de haber sido él imprudente con cualquier potencia verdaderamente peligrosa. ¿Es ésto acaso tan diferente, entonces?"

Algo de movimiento, algo de color, había regresado al rostro del mago anciano. "Quizá no..."

"Y en cualquier caso," Severus dijo con una sonrisa ligeramente condescendiente, "las armas Muggle no son fáciles de obtener, no por miles de Galeones o miles de miles."

¿Acaso Harry no sólo Transforma los dispositivos que usa en sus batallas? pensó Minerva, pero antes de que ella pudiera abrir su boca para preguntar -

La chimenea eructó llamas verdes, en ese momento, y la cara de Pius Thicknesse, el asistente de Madam Bones, apareció allí adentro. "¿Jefe Supremo?" interrogó Thicknesse. "Tengo un reporte para usted, transmitido desde -" Los ojos de Thicknesse titubearon sobre Minerva y Severus, "hace seis minutos."

"Seis horas en el futuro, te refieres," aclaró Albus. "Éstos dos lo pueden escuchar; entrega tu reporte."

"Sabemos cómo fue hecho," expuso Thicknesse. "En la celda de Bellatrix Black, escondida en una esquina, había un vial de pociones; y comprobando los rastros de fluidos remanentes mostró que se trataba de una poción de Animago."

Hubo una larga pausa.

"Ya veo..." Albus concluyó con pesadez.

"¿Disculpe?" inquirió Minerva. Ella no entendía.

La cabeza de Thicknesse se giró hacia ella. "Un Animago, Madam McGonagall, en su forma Animal, son de menor interés para los Dementores. Todos los prisioneros son revisados antes de su ingreso a Azkaban; y de ser Animagos, su forma Animal es destruida. Sin embargo no habíamos considerado que alguien protegido por un Encantamiento Patronus mientras tomaba la poción y realizaba la meditación, podría ser capaz de convertirse en Animal después de estar dentro de Azkaban -"

"Hasta donde sé," Severus interrumpió, luciendo su cara de desprecio acostumbrada, "la meditación de Animago requiere considerable tiempo."

"Bueno, Sr. Snape," ladró Thicknesse, "los registros enseñan que Bellatrix Black era una Animaga antes de ser sentenciada a Azkaban y su forma fue destruida; ¡por lo que tal vez su segunda meditación no necesitó tanto tiempo como la primera!"

"No habría considerado que fuera posible para ningún prisionero de Azkaban hacer tal cosa..." Albus reflexionó. "Mas Bellatrix Black era una hechicera poderosa antes de su encarcelamiento, y ella podría haberlo hecho si cualquier bruja podía hacerlo. ¿Puede Azkaban ser protegido contra éste método?"

"Sí," afirmó la confiada cabeza de Pius Thicknesse. "Nuestro experto asevera que es casi inimaginable que una meditación de Animago pudiera ser realizada en menos de tres horas, sin importar la experiencia. Todas las visitas a los prisioneros que se les permita recibirlas serán limitadas a dos horas de ahora en adelante, y los Dementores nos informarán si cualquier Encantamiento Patronus es mantenido en las áreas de la prisión por más tiempo que eso."

Albus se mostró infeliz ante eso último, pero asintió. "Ya veo. No habrá más intentos de esa clase, por supuesto, mas no relajen su vigilancia. Y cuando a Amelia se le cuente sobre ésto, dile que tengo información para ella."

La cabeza de Pius Thicknesse se desvaneció sin otra palabra.

"¿No habrá más intentos...?" preguntó Minerva.

"Porque, querida Minerva," Severus arrastró las palabras, no habiéndose quitado del todo su habitual desprecio, "si el Señor Oscuro hubiera planeado liberar algún otro de sus sirvientes de Azkaban, él no habría dejado el vial de poción para indicarnos cómo fue hecho." Severus hizo una mueca. "Confieso que... a pesar de todo no veo por qué ese vial fue dejado allí."

"Es algún tipo de mensaje..." Albus habló despacio. "Y no puedo ver qué significa, para nada..." Él tamborileó con sus dedos sobre el escritorio.

Por un largo minuto o tres, el mago anciano se quedó contemplando la nada, con una arruga en el rostro; mientras Severus también se quedó sentado en silencio.

Entonces Albus sacudió su cabeza por la desesperación, e inquirió, "Severus, ¿comprendes ésto?"

"No," respondió el Maestro de Pociones, y con una sonrisa sardónica, "lo que probablemente es mejor para todos nosotros; lo que sea que él pretendía que concluyéramos de ello, esa parte de su plan ha fallado."

"Están seguros, ahora, de que se trata de Quien-Tú... ¿es Voldemort?" interrogó Minerva. "¿No podría ser otro Mortífago que concibió éste astuto plan?"

"¿Y que supiera también sobre cohetes?" Severus replicó secamente. "No creo que los otros Mortífagos estuvieran tan encariñados con los Estudios Muggle. Se trata de él."

"Ajá, es él," Albus expuso. "Azkaban ha permanecido impenetrable durante años, para caer únicamente ante una poción de Animago ordinario. Es demasiado astuto y también imposible, lo que fue desde siempre la firma de Voldemort desde que era conocido como Tom Riddle. Cualquiera que desee forjar esa firma tendría que ser tan inteligente como el propio Voldemort. Y no hay nadie más en el mundo que accidentalmente sobrestimaría mi ingenio, y dejarme un mensaje del cual yo no puedo comprender nada."

"A menos que él lo haya evaluado con exactitud," Severus explicó con tono neutral, "en cuyo caso todo ésto es justamente lo que él pretendía que usted pensara."

Albus suspiró. "En efecto. Pero aún si él me ha engañado perfectamente, podemos al menos estar confiados en la conclusión de que no fue Harry Potter."

Debió haber sido un alivio, y aún así Minerva sintió el escalofrío recorrer su espina dorsal y sus venas, sus pulmones y sus huesos.

Ella recordaba conversaciones como ésta.

Ella recordaba conversaciones como ésta hace diez años atrás, de un tiempo cuando la sangre había corrido a chorros través de Bretaña, cuando los magos y brujas a los que había enseñado alguna vez en clase habían sido masacrados por cientos, recordaba las casas ardiendo y los gritos de los niños y los destellos de luz verde -

"¿Qué le dirás a Madam Bones?" ella susurró.

Albus se levantó de su escritorio y caminó hasta el centro del cuarto, su mano tocando ligeramente los dispositivos, aquí un instrumento de luz, por allí un instrumento de sonido; ajustó sus gafas con una mano, usó la otra mano para acomodar la larga barba plateada contra su túnica, y entonces finalmente el mago antiguo dio la vuelta y los encaró.

"Le contaré lo poco que conozco sobre el Arte Oscura llamada horrocrux, por la cual una alma es privada de la muerte," explicó Albus Dumbledore, con una voz suave que pareció llenar todo el cuarto, "y le revelaré lo que podría ser hecho con la carne de la sirviente."

"Le informaré que voy a reconstituir la Orden del Fénix."

"Le diré que Voldemort ha regresado."

"Y que la Segunda Guerra Mágica ha empezado."

...

Algunas horas después...

El anticuado reloj sobre la pared en el despacho de la Subdirectora tenía manecillas doradas, y números plateados que conformaban la cara del reloj; sin hacer sonido cosquilleaba y se sacudía a través de sus movimientos, pues tenía un encantamiento Silenciador sobre sí.

La mano dorada de la hora se aproximaba al número nueve, la mano dorada del minuto hacia lo mismo, los dos componentes enlazados del Tiempo acercándose entre ellos, pronto estarían en el mismo lugar y nunca colapsarían.

Eran las 8:43 PM, y se acercaba el momento cuando el Giratiempo de Harry se abriría, para ser comprobado en la única forma que ningún hechizo imaginable podía engañar, a menos que el hechizo pudiera sobrepasar las leyes del Tiempo mismo. Ningún cuerpo o mente, ningún conocimiento o substancia, podía alargar unas siete horas extras en un mismo día. Ella improvisaría un mensaje, y le pediría a Harry llevar el mensaje de regreso en seis horas para el Profesor Flitwick a las 3PM, y ella le preguntaría al Profesor Flitwick si lo había recibido a esa hora.

Y el Profesor Flitwick le indicaría que en efecto él lo había recibido a las 3PM.

Y ella le diría a Severus y Albus que tuvieran un poco más de fe en Harry la próxima vez.

La Profesora McGonagall invocó el Encantamiento Patronus, y le ordenó a su resplandeciente gato, "Ve donde el Sr. Potter, y pronuncia lo siguiente para él: Sr. Potter, por favor venga a mi oficina tan pronto como escuche ésto, sin hacer nada más en el camino."

Capítulo 60             Capítulo 62


...

Nota del Traductor

El próximo capítulo lo tendré listo como mínimo en dos semanas. Tiene el mote de final para la saga de la Prisión de Standford pero no se apresuren a celebrar, porque después siguen las Conclusiones y ese es un capítulo de extensión larga que podría tardarme un mes en traducir. Y sumando el omake, faltan dos meses para que yo por fin empiece a trabajar en la versión PDF de HPMOR. Si quieren hacer recomendaciones de dónde puedo ponerlo disponible para comodidad de todos, hagan un comentario para hacérmelo saber. Creo que en primer lugar lo pondré en mi blog, mas sigo abierto a sugerencias.

Éste capítulo es muy intenso, podemos ver todo desde la perspectiva de Minerva y conocer más a Dumbledore y Severus. Una vez más, en éste episodio podemos ver como usando las pistas correctas se puede llegar a una conclusión equivocada.

Tras leer la parte sobre lo perfeccionista que es Voldemort y cómo era lógico que buscara a su sirviente más fiel y fuerte, me hace pensar que la verdadera causa de la caída del Voldemort canon es haber escogido la mano de Colagusano. Es un pensamiento muy divertido para mí, no sé para otros. Igualmente, el intercambio sobre el desastre local que es Harry, precioso.

Creo que no me quedó tan mal el Photoshop de Minerva, para ser cosa elaborada en minutos desde luego.

Ya casi llega Diciembre época de feliz reencuentro con mi novia y eso me pone de buen humor. También les deseo a ustedes felices fiestas.

Agradecimientos especiales a MadameNullaRen, SrtaPoetry y Dorabel Essa que me enviaron comentarios que me alegraron mucho.

Como siempre, gracias por leer.

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Escrito por Less Wrong / Eliezer Yudkowsky


Traducido al español por +Rhaidot 

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