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domingo, 3 de mayo de 2020

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 120

Capítulo 119             Capítulo 121


Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


hpmor podcast
Imagen del podcast de HPMOR en Inglés

Capítulo 120: Conclusión, Algo Para Proteger, Draco Malfoy


Nota del Autor: Buen viaje, Terry Pratchett, 1948-2015. Tus personajes fueron una inspiración para mí, y ahora puedo ver cuánto me enseñaron sobre Personajes de Inteligencia de Nivel 1 y Nivel 3: que la consciencia de ser a menudo se manifiesta como humor o consciencia de los clichés; que una chispa interna hacia el mejoramiento puede brillar con igual fulgor a través de los personajes que se dice (pero no se muestran) son miserables y estúpidos; que los personajes inteligentes pueden avanzar junto con una chispa de bondad y luz corriendo a través de la historia, en vez de cinismo. Desearía haberte conocido, y haber charlado sobre tus métodos. Fuiste amado por muchos, y de seguro al menos una persona habría destrozado las fundaciones de la realidad para traerte de regreso; pero tu cerebro está muerto y caliente ahora, así que tu historia ha terminado.

Incluso si las estrellas deben morir en el cielo,

Nuestros pecados nunca pueden ser borrados.

Ni una sola muerte será perdonada

Cuando se desvanezca por fin el último sol luminoso.

Entonces dentro del frío y silencioso negro

Mientras la luz y la materia se acaban,

Tendremos una última retrospectiva

Y celebraremos a un amigo ausente.


Un buen lugar para empezar a leer a Pratchett es el libro Mort.

...

El niño estaba sentado en una oficina cercana a donde la otrora Directora Adjunta había tenido la suya. Sus lágrimas se habían secado desde hace horas. Ahora sólo quedaba esperar para ver qué iba a suceder con él, el huérfano protegido por Hogwarts, cuya vida y felicidad yacía en las manos de los enemigos de su familia. El niño había sido llamado a este cuarto, y había venido porque no había otra cosa por hacer ni otro lugar al cual ir. Vincent y Gregory lo habían dejado solo, pues sus madres los habían llamado para asistir a los funerales apresurados de sus padres. Quizá el niño tendría que haber ido con ellos, pero no fue capaz de obligarse a hacerlo. No habría sido capaz de actuar la parte de un Malfoy. La sensación de vacío que lo había llenado era tan profunda que no había dejado espacio ni siquiera para la pretensión de cortesía.

Todos estaban muertos.

Su padre estaba muerto, y su padrino el Sr. MacNair, y su padrino de respaldo el Sr. Avery. Incluso Sirius Black, el primo de su madre, se las había arreglado para morir, y los que quedaban de la Casa Black no eran amigos de ningún Malfoy.

Todos estaban muertos.

Hubo un llamado sobre la puerta de la oficina; y luego, cuando el niño no contestó, la puerta se abrió, revelando -

"Vete," Draco Malfoy le dijo al Niño-Que-Vivió. No pudo meter fuerza en ninguna de sus palabras.

"Pronto lo haré," Harry Potter replicó, al tiempo que entró en el cuarto. "Pero hay una decisión que debe ser tomada, y únicamente depende de ti."

Draco giró su cabeza hacia la pared, porque el mero hecho de observar a Harry Potter requería más energía de la que tenía.

"Tienes que decidir," Harry explicó, "que le va a pasar a Draco Malfoy después de esto. No lo digo de una manera ominosa. Sin importar qué, vas a crecer para ser el rico heredero de una Más Noble y Antigua Casa. Lo que pasa es que," la voz de Harry estaba temblando, "lo que pasa es que, hay una horrible verdad que no sabes, y sigo pensando que si tú lo supieras, me dirías que ya no sea tu amigo. Y yo no quiero dejar de ser tu amigo. Sin embargo - nunca decirte - y mantener siempre esa mentira para seguir siendo tu amigo - no puedo hacer eso. Eso también sería incorrecto. Yo no... ya no quiero esto, no te quiero manipular. Ya te he hecho demasiado daño."

Entonces ya no sigas intentando ser mi amigo, de todos modos no eres bueno para eso. Las palabras llegaron hasta la consciencia de Draco, y fueron rechazadas en sus labios. Sentía como si también hubiese perdido a Harry por completo, por los juegos que Harry había orquestado con su amistad, las mentiras y manipulaciones; y aún así el pensamiento de regresar a Slytherin solo, quizá sin Vincent y Gregory si sus madres le ponían fin al acuerdo... Draco no quería hacer eso, no quería regresar a Slytherin y vivir su vida únicamente entre personas que habían aceptado ser Seleccionados en la Casa Slytherin. Draco apenas y tenía la suficiente sensibilidad como para recordar que muchos de sus amigos reales también eran amigos de Harry, que Padma era una Ravenclaw e incluso Theodore era un Teniente Caótico. Ahora todo lo que quedaba de la Casa Malfoy era una tradición; y esa tradición decía que no era muy astuto pedirle al ganador de la guerra que se fuera y dejara de ser tu amigo.
"De acuerdo," Draco pronunció con voz hueca. "Dime."

"Eso es lo que voy a hacer," Harry explicó. "Y luego la Directora vendrá después de que yo me vaya, y va a sellar la última media hora de tu memoria. Pero antes de eso, sabiendo toda la verdad, podrás decidir si quieres seguir involucrado conmigo." La voz de Harry' seguía temblando. "Pues. De acuerdo a los registros que leí antes de venir aquí, la historia realmente empezó en 1926 con el nacimiento de un mago de sangre mestiza llamado Tom Morfin Riddle. Su madre murió tras dar a luz, y creció en un orfanato Muggle, hasta que su carta de Hogwarts le fue entregada por el Profesor Dumbledore..."

El Niño-Que-Vivió continuó hablando, palabras que fueron aplastando lo que quedaba de la mente de Draco como una casa siendo derribada.

El Señor Oscuro había sido un sangre mestiza. Nunca había creído en la pureza de sangre ni por una fracción de segundo.

Tom Riddle se había inventado la idea del Señor Voldemort como un mal chiste.

Se suponía que los Mortífagos debían perder con David Monroe, para que Monroe pudiera apoderarse de todo.

Tras rendirse con eso, Tom Riddle siguió jugando a Voldemort en vez de intentar ganar, porque le había gustado ser el jefe de los Mortífagos.

Voldemort me usó para intentar culpar a Padre de mi intento de homicidio, luego me volvió a usar para conseguir la Piedra Filosofal. Draco no podía recordar esa parte, aunque ya le habían dicho que había sido usado como un peón junto con la Profesora Sprout, y que ningún cargo le sería levantado.

Y luego el horror final.

"Tú -" susurro Draco Malfoy. "Tú -"

"Yo soy el que asesinó a tu padre y el resto de Mortífagos ayer en la noche. Se les había ordenado dispararme en el momento que yo hiciera cualquier cosa, así que los tuve que matar para tener la oportunidad de enfrentar a Voldemort, quien era un peligro para el mundo entero." La voz de Harry Potter era tensa. "No pensé en ti ni en Theodore ni Vincent ni Gregory, pero de haberlo hecho, eso no me habría detenido. Mi mente se las arregló para no darme cuenta en el momento que el Sr. Blanco era Lucius, aunque de haberme dado cuenta, de todos modos no podía correr el riesgo de dejarlo con vida, en caso de que supiera magia sin varita. Sí tuve el pensamiento desde hace mucho que sería muy conveniente, en términos de terreno político, que todos los Mortífagos se murieran de repente. Siempre pensé que los Mortífagos eran personas horribles, mucho más de lo que te permití saber, desde el primer día en que nos conocimos. Pero si tu padre no hubiese estado allí, y yo hubiese tenido un botón para poderlo matar remotamente, no habría presionado el botón solamente por razones políticas. La forma en que me siento sobre lo que he hecho, y si eso es remordimiento o no... bueno, hay una parte de mí que está gritando por el horror general de haber matado a alguien. Y otra parte que afirma que desde un punto de vista moral, los Mortífagos ya habían renunciado a sus vidas el día que aceptaron unirse a Voldemort. Me apuntaron con sus varitas primero, bla bla y otras cosas. Sin embargo ahora mismo me siento mal por todo lo que te he hecho a ti. Otra vez. Me siento como si," la voz de Harry Potter se apagó un poco, "todo lo que hago te termina lastimando, sin importar mis buenas intenciones, que solamente terminas perdiendo cosas al estar a mi lado, así que si me pides alejarme por completo de Draco Malfoy después de esto, entonces lo voy a hacer. Y si quieres que intente ser tu amigo de verdad, sin intentar manipularte nunca más, sin volverte a usar de nuevo o correr el riesgo de volverte a herir, entonces lo voy a hacer, juro que lo voy a hacer."

El próximo Señor Malfoy estaba llorando, abiertamente en frente de su enemigo, abandonados el decoro y la compostura, porque ya no le quedaba nadie por quién guardar las apariencias.

Una mentira.

Una mentira.

Todo había sido una mentira, todo era un montón de mentiras una sobre la otra, mentiras mentiras mentiras -

" deberías morir," Draco se forzó a hablar. "Tendrías que morir por haber asesinado a mi Padre." Las palabras sólo lo llenaron con más vacío, pero tenían que ser pronunciadas.

Harry Potter solamente sacudió su cabeza. "¿Y si esa no es una opción?"

"Deberías ser herido."

Harry nada más sacudió su cabeza de nuevo.

El Niño-Que-Vivió presionó al Señor Malfoy para una decisión.

El Señor Malfoy se rehusó a responder. No lo podía decir, no se podía obligar a decirlo, ni sí ni no. No quería que el ganador de la guerra y sus amigos mutuos lo fueran a abandonar, y tampoco le iba dar a Harry la absolución que él deseaba.
Así que Draco Malfoy se rehusó a responder, y entonces el tiempo de esa memoria contenida terminó.

...

El niño estaba sentado en una oficina cercana a donde la otrora Directora Adjunta había tenido la suya. Sus lágrimas se habían secado desde hace horas. Ahora sólo quedaba esperar para ver qué iba a suceder con él, el huérfano protegido por Hogwarts, cuya vida y felicidad yacía en las manos de los enemigos de su familia. El niño había sido llamado a este cuarto, y había venido porque no había otra cosa por hacer ni otro lugar al cual ir. Vincent y Gregory lo habían dejado solo, pues sus madres los habían llamado para asistir a los funerales apresurados de sus padres. Quizá el niño tendría que haber ido con ellos, pero no fue capaz de obligarse a hacerlo. No habría sido capaz de actual la parte de un Malfoy. La sensación de vacío que lo había llenado era tan profunda que no había dejado espacio ni siquiera para las mentiras..

Todos estaban muertos.

Todos estaban muertos, y todo había sido fútil desde el principio.

Hubo un llamado sobre la puerta de la oficina, y luego, tras una pausa cortes, se abrió para revelar a la Directora McGonagall, vestida igual de como se había vestido cuando era una Profesora. "¿Sr. Malfoy?" la victoriosa enemiga de su familia habló. "Por favor venga conmigo."

Con desgano, Draco se puso de pie, y la siguió afuera de la oficina. Ver a Harry Potter esperando al lado de ella lo hizo vacilar, sin embargo su mente simplemente se cerró.

"Aquí está la última cosa," Harry Potter explicó. "La encontré en un pergamino doblado cuyo exterior tenía escrito que era el arma final para ser usada contra la Casa Malfoy, que no debía leer más hasta que la guerra estuviera a punto de perderse. No te lo quise mencionar antes porque pensé que podría predisponer tu decisión de manera injusta. Si fueras una buena persona que nunca asesinó ni mintió, pero tuvieras que hacer una o la otra, ¿cuál sería peor?"

Draco lo ignoró y continuó en la compañía de la Directora McGonagall, dejando atrás a un Harry de expresión triste.

Llegaron a la vieja oficina de la Directora, donde encendió su fuego Flu con una agitación de su varita, diciendo a la llama verde "oficina de viajes de Gringotts" y entró allí tras una firme mirada dirigida a él.

Por falta de más opciones, Draco Malfoy la siguió.

...

Estaba acostada en la cama, sintiéndose más desganada esa mañana que lo usual, despertó demasiado temprano cuando el Sol apenas empezaba a despuntar - aunque la luz directa del sol era bloqueada por los rascacielos que oscurecían su casa. Una débil nota de resaca roían sus sienes, la boca reseca; intentaba no exagerar con la bebida (aunque no sabía por qué se cuidaba) sin embargo ayer se había sentido... incluso más deprimida que lo usual, como si hubiese perdido algo, de alguna manera. No por primera vez, ni siquiera por centésima vez, consideró mudarse - a Adelaide, a Perth, quizá a Perth Amboy si eso era lo que se necesitaba. Siempre tenía la sensación de que ella tendría que estar en otro lugar; pero aunque podía vivir una vida cómoda con los pagos que la compañía aseguradora le entregaba, no se podía permitir lujos. No se podía permitir vagar por el mundo buscando un lugar que fuera a encajar con su insatisfecha sensación de encajar. Había visto TV por suficiente tiempo, había rentado suficiente documentales de viaje, para saber que ningún lugar le iba a dar una sensación diferente a Sydney.

Se sentía congelada, detenida en el tiempo, desde el accidente de tráfico que había robado sus memorias - no a causa de la familia muerta que ahora no significaba nada para ella, sino por memorias útiles como el funcionamiento correcto de una estufa. Ella sospechaba, no, ella sabía, que fuera lo que su corazón estaba esperando, cual fuera la llave necesaria que se debía girar dentro de ella para hacer que su vida volviera a moverse de nuevo, era una cosa más que había perdido con esa miniván fugitiva. Pensaba sobre eso casi todas las mañanas, intentando deducir qué era lo que le faltaba, faltaba, lo que faltaba en su vida y su mente.

Alguien presionó el timbre de la puerta.

Ella gruñó, girando su cabeza para ver el reloj LED a un lado de su cama. 6:31, decía, con el AM encendido. ¿En serio? Bueno, ese idiota podía esperar hasta que ella saliera a paso lento de la cama, entonces.

A paso lento salió de su cama, ignorando el timbre que volvía a sonar, mientras entró al baño y mientras se vestía.

Bajó las escaleras arrastrando los pies, ignorando la sensación siempre molesta de que alguien más debía abrir la puerta en vez de ella. "¿Quién está allí?" ella le dijo a la puerta cerrada; la puerta tenía una mirilla, pero afuera estaba nublado.

"¿Es usted Nancy Manson?" pronunció la voz de una mujer, hablando con preciso acento Escocés.

"Sí," ella respondió con cautela.

"Eunoe," dijo la voz Escocesa, y Nancy retrocedió conmocionada cuando un rayo de luz salió desde la puerta y la golpeó y...

Nancy se tambaleó, poniendo una mano sobre su frente. Rayos de luz atravesando las puertas y golpeando a la gente, eso era... eso era... eso no era particularmente sorprendente...

"¿Puede abrir la puerta por favor?" pidió la voz de la mujer Escocesa. "La guerra ha terminado y sus memorias deberían regresar pronto. Hay alguien aquí que necesita verla."

Mis memorias -

La cabeza de Nancy se estaba sintiendo atascada, como si algo estuviera a punto de partir algo en su cerebro, aunque se las arregló para estirar la mano y abrir la puerta de un jalón.

Frente a ella estaba una mujer vestida como una (perfectamente normal) bruja, con túnica negra y un alto sombrero puntiagudo -

- y a su lado había un niño, con corto cabello blanco-dorado y vistiendo una (perfectamente normal) túnica oscura con bordes verdes, mirándola fijamente a ella con la boca abierta y ojos abiertos que comenzaban a llenarse de lágrimas.

Túnica de bordes verdes y cabello blanco-dorado...

Algo cálido revolvió su memoria. Sintió como si su corazón saltara hasta su garganta al darse cuenta que la cosa que había estado buscando durante diez años podría estar justo en frente de ella en ese mismo instante. En algún lugar muy profundo dentro de ella, el hielo estaba crujiendo alrededor de su corazón, la pieza de ella que se había detenido desde hace tanto se estaba preparando para moverse de nuevo.

El niño la estaba contemplando a ella, su boca se movía sin producir sonido.

Un nombre misterioso llegó hasta su mente, surgió en sus labios.

"¿Lucius?" ella murmuró.

...

Capítulo 119             Capítulo 121


Nota del Traductor (26 de Abril de 2.020)


El siguiente episodio está alrededor de las 1.000 palabras, a ritmo de cuarentena, debería publicarlo el 27 de Abril de 2.020 para los Patrocinadores y el 4 de Mayo en el blog de Rhaidot y FFN.

Faltan 2 capítulos para el final de Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad.

Esta entrada fue posible gracias a Rocio Tou, Sergio Andres Rodriguez Vargas, Nkp, Richard Nole, Kbrem y Claudio Andres Cayulao Martinez.


Si lo deseas puedes apoyarme siendo un Patrocinador de Rhaidot.


Gracias por leer.

viernes, 1 de mayo de 2020

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 119

Capítulo 118             Capítulo 120


Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


albus dumbledore
Albus Dumbledore en la Wiki de HPMOR

Capítulo 119: Conclusión, Algo Para Proteger, Albus Dumbledore


Ahora Harry estaba frente a las gárgolas que protegían la oficina del Director - no, la oficina de la Directora. Había sido invocado por la Profesora Sinistra, diciendo que era una emergencia, pero la puerta no se estaba abriendo para él.

Los experimentos le habían mostrado que la Piedra realizaba una Transformación permanente cada tres minutos con cincuenta y cuatro segundos, sin importar el tamaño del objeto Transformado. Sólo una vez, sosteniendo la Piedra Filosofal bajo la luz de la linterna más poderosa de Harry dentro de un armario muy oscuro, Harry había creído ver un conjunto de puntos diminutos dentro del pedazo de vidrio escarlata; sin embargo Harry no había sido capaz de verlo después, y sospechaba que lo había imaginado. La Piedra no tenía otros poderes que Harry podía detectar, ni respondía a ningún intento de comando mental.

Harry se había dado a sí mismo hasta el mediodía de mañana para descubrir cómo empezar a usar la Piedra sin que le fuera robada por alguien más, y al mismo tiempo, intentando no pensar sobre lo que seguía sucediendo, lo que siempre había estado sucediendo.

Diez minutos después, Minerva McGonagall llegó, caminando a paso rápido. Sus brazos estaban cargados de papeles, de nuevo tenía puesto el Sombrero Seleccionador.

Las gárgolas, con un breve sonido de piedra al rozarse, se inclinaron ante ella.

"La nueva contraseña es 'Resiliencia'," Minerva le dijo a las gárgolas, y estas se hicieron a un lado. "Lo lamento, Sr. Potter, me vi retrasada -"

"Comprendido."

Minerva trepó las largas escaleras en espiral, subiendo los escalones en vez de esperar a que la llevaran, Harry la siguió.

"Nos vamos a reunir con Amelia Bones, Directora del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica; con Alastor Moody, a quien ya has conocido; y con Bartemius Crouch, Director del Departamento de Cooperación Mágica Internacional," Minerva explicó mientras subía. "Son los herederos de Dumbledore tanto como tú y yo."

"¿Cómo - cómo está Hermione?" Harry no había tenido oportunidad de preguntar antes.

"Filius me informó que parecía bastante conmocionada, lo que supongo no es una sorpresa. Ella preguntó en dónde estabas tú, cuando se le respondió que en un juego de Quidditch, volvió a preguntar en dónde estabas realmente, y se rehusó a hablar con cualquiera sobre lo ocurrido hasta que se le permitiera hablar contigo. Fue llevada a San Mungo, donde," la Directora sonó un poco perturbada, "un Encantamiento de diagnóstico estándar reveló que la Señorita Granger era un saludable unicornio con excelente condición física excepto que necesita que le peinen su crin. Los Encantamientos para detectar magia activa han detectado que en todo momento ella está en el proceso de transformarse a otra forma. Hubo un Inefable que apareció antes de que Filius, ah, lo hiciera irse. El Inefable realizó ciertos hechizos que probablemente no tendría que haber conocido, y declaró que el alma de Hermione estaba en condición saludable pero al menos a un kilómetro de distancia de su cuerpo. Para ese momento los sanadores de mayor rango se rindieron. Actualmente está sola dentro de una habitación con ratas y moscas -"

"¿Ella está en dónde?"

"Lo lamento, Sr. Potter, es jerga de Transformación. La Señorita Granger está en una cámara de aislamiento con una jaula de ratas domadas, y una caja de moscas que se reproducirá de un día para otro. La lógica sugiere que sea cual sea el misterio que subyace a su resurrección, dejó una emanación que causa que los Encantamientos de los sanadores produzcan incoherencias. Pero si no le sucede nada malo a las ratas ni a las moscas nuevas, se declarará que la Señorita Granger puede regresar a Hogwarts sin problemas cuando despierte mañana en la mañana."

Harry todavía no estaba seguro... para nada seguro, sobre lo que Hermione iba a pensar tras haber sido resucitada, al menos bajo aquellas circunstancias en particular. Realmente no creía que Hermione le fuera a gritar por haber hecho lo incorrecto. Eso no era más que el cerebro de Harry intentando imaginarla a ella como un estereotipo. Harry había estado legítimamente exhausto y no pensaba con mucha claridad cuando se le ocurrió la historia de la Niña-Que-Revivió, y Hermione probablemente iba a comprender eso. Sin embargo no podía imaginar lo que Hermione iba a pensar...

"Me pregunto cómo se sentirá la Señorita Granger sobre haber vencido a Quien-Tú-Sabes," Minerva habló pensativa, subiendo las escaleras en movimiento tan rápidamente que Harry sintió que le faltaba el aire para seguir su paso. "Y sobre las personas creyendo las cosas más interesantes sobre ella."

"O sea, ¿porque ella siempre se ha identificado a sí misma como una genio académica normal, y ahora un montón de gente la ven como la Niña-Que-Revivió y todos quieren estrechar su mano?" Harry habló. Aunque ella no recuerda haber hecho nada para merecerlo. Aunque todo fue el trabajo de alguien más y por los sacrificios de otras personas, y ella está recibiendo el crédito. Aunque ella no siente que en realidad haya hecho algo digno para que las personas la traten así, y no está segura de poder ser aquella persona que los demás se imaginan. "Vaya, no lo sé, no puedo ni imaginar lo que se siente."

Quizá no debería haberla puesto en esa situación. Pero a las personas se les tiene que dar algo para creer o quién sabe qué se inventarían. Sentir culpa por esto sería estúpido. Creo.

Ambos llegaron a la cima de las escaleras, y entraron a la oficina llena con docenas de objetos extraños, todos encarando un gran escritorio y al poderoso trono.

La mano de Minerva pasó por encima de uno de aquellos objetos, uno con cachivaches dorados, cerrando sus ojos brevemente. Luego Minerva se quitó el Sombrero Seleccionador y lo puso sobre un perchero que tenía tres pantuflas sobre su lado izquierdo. Ella cambió el poderoso trono en una simple silla mullida y el gran escritorio en una mesa redonda, alrededor de la cual se se levantaron cuatro sillas.

Harry observó todo con un extraño nudo en la garganta. Sabía, sin que ninguno de los dos lo dijera en voz alta, que tendría que haber más ceremonia para el cambio de los muebles, el cambio de la mesa. Mucha más ceremonia, para la primera vez que la Directora se sentaba en su nueva oficina. Pero por la razón que fuera, no se podían dar ese lujo, y Minerva McGonagall estaba haciendo todo eso a un lado para llegar a tiempo.

Un movimiento de la varita de Minerva encendió el fuego Flu de la chimenea, al mismo tiempo que se sentó en la silla que había sido de Dumbledore.

En silencio Harry cogió una de las sillas alrededor de la mesa, sentándose a la izquierda de Minerva.
Casi de inmediato, el fuego Flu ardió como una esmeralda y escupió a Alastor Moody, quien dio un giró con su varita alzada, evaluando todo el cuarto de un vistazo, y luego apuntó su varita directamente hacia Harry y pronunció "Avada Kedavra."

Ocurrió tan rápido, y lo cogió tan completamente por sorpresa, que la varita de Harry no iba alzada ni a la mitad para cuando Alastor Moody terminó de hablar.

"Nada más estaba revisando," Alastor le comentó a la Directora, quien ya tenía su varita apuntando a Alastor, con la boca abierta como si ella no pudiera encontrar cuáles palabras decir. "Voldie habría intentado esquivar, de haberse apoderado del cuerpo del niño anoche. Aún necesito revisar la chica Granger." Alastor Moody se sentó a la derecha de Minerva.

Harry había pensado, en ese medio segundo, intentar producir un Patronus plateado sin palabras con su varita; sin embargo su varita no había estado en la posición correcta para bloquear a tiempo, ni siquiera estuvo cerca.

Bueno, si me estaba sintiendo invencible antes, ya no más. Qué lección de vida tan valiosa, Sr. Moody.

Entonces el fuego Flu ardió verde otra vez, y escupió a la bruja de apariencia más vieja, siniestra, y ruda que Harry hubiese llegado a conocer, como si le hubiesen dado forma humana a la carne seca. La bruja vieja no tenía su varita en su mano, pero proyectaba un aire de autoridad que era más fuerte y estricto que el de Dumbledore.

"Esta es la Directora Amelia Bones, Sr. Potter," presentó la Directora McGonagall, quien había recuperado su compostura. "Seguimos esperando al Director Crouch -"

"El cadáver de Bartemius Crouch Jr. fue identificado entre los Mortífagos muertos," la vieja bruja dijo sin preámbulo, al tiempo que se dirigía hacia las sillas. "Nos tomó enteramente por sorpresa, me temo que Bartemius es presa de considerable remordimiento, con motivos de sobra. No estará con nosotros el día de hoy."

Harry mantuvo su reacción como algo interno.

Amelia Bones de dejó caer sobre una silla, sentándose al lado derecho de Moody.

"Directora McGonagall," expresó la bruja anciana, aún sin duda ni demora, "La Intacta Línea de Merlín, que Dumbledore me dejó en regencia, no está respondiendo a mi mano. El Wizengamot debe tener un Jefe de Magos que sea de confianza, de inmediato; las cosas están muy revueltas en Bretaña. ¡Debo saber lo que Dumbledore ha hecho, ahora mismo!"

"Rayos," murmuró Moody. Su ojo-loco estaba girando salvajemente. "Eso no es bueno, para nada bueno."

"Sí, bueno," habló Minerva McGonagall, quien se mostraba bastante aprehensiva. "No puedo tener certeza al respecto. Albus - bueno, él claramente tenía el presentimiento de que podría no sobrevivir esta guerra. Aunque no me parece que él estuviera esperando que la Señorita Granger fuera a regresar de entre los muertos y matar a Voldemort solamente unas cuantas horas después. No creo que Albus estuviera esperando semejante cosa. No estoy del todo segura sobre qué será de su legado -"

Amelia Bones se levantó a medias de su silla. "¿Acaso implicas que esa niña Granger podría haber heredado la Línea Intacta de Merlín? ¡Esto es una catástrofe! Ella tiene doce años, es inexperta - ¡de seguro Albus no sería tan irresponsable como para dejar la Línea a quién fuera que hubiese derrotado a Voldemort, sin saber quién!"

"Bueno, es una forma de decirlo," Minerva replicó. Sus dedos aplanaron los papeles que había traído consigo, ahora yaciendo sobre el escritorio. "Albus sí creyó conocer al que iba derrotar a Voldemort. Había una profecía al respecto, una verificada, que ahora parece haber sido suspendida, o - ¡no lo sé, Madam Bones! Tengo una carta que debo entregar al Sr. Potter en caso de que Albus hubiese muerto o desaparecido, y otra carta que Albus afirmó el Sr. Potter sería capaz de abrir únicamente tras la derrota de Voldemort. No sé qué es lo que va a pasar ahora. Quizá la Señorita Granger será capaz de abrirla, o quizá nunca pueda ser abierta -"

"Un momento," la interrumpió Ojoloco Moody. Metió la mano dentro de su túnica, sacó una varita larga, de protuberancias grises que Harry reconoció; era la varita de Dumbledore, de una forma y estilo diferente a todas las varitas en Hogwarts. Moody depositó la varita sobre la mesa. "Antes de seguir adelante, debo decir que Albus también me dejó un par de instrucciones a mí. Coge esta varita, niño."

Harry vaciló, pensando.

Albus Dumbledore se sacrificó por mí. Él confiaba en Moody. Esto probablemente no es una trampa.
Entonces Harry empezó a extender su mano hacia la varita.

La varita brincó a través de la mesa, hacia la mano de Harry. Y en el momento en que los dedos de Harry se cerraron sobre ella fue como si estuviera escuchando una canción, un himno de gloria y batalla que resonaba dentro de su mente. Una ola de fuego blanco surgió desde la base hacia el resto de la madera, creciendo al ir subiendo, produciendo en la punta una tremenda lluvia de chispas. A través de la madera bajo sus dedos corría una sensación de fuerza y peligro contenido, como un lobo amarrado.

Harry también estaba recibiendo una impresión de marcado escepticismo, como si la varita tuviera algún nivel de consciencia, y se estuviera cuestionando cómo rayos había acabado siendo dominada por alguien de primer año en Hogwarts.

"Correcto," declaró Ojoloco Moody a las miradas confundidas. "Así que no fue la Señorita Granger quien derrotó a Voldie. No me lo creía."

"Qué." Amelia Bones espetó la palabra categóricamente.

Ojoloco Moody le dedicó una respetuosa inclinación de cabeza. "Albus me explicó que esta varita va a quien fuera que hubiese derrotado a su dueño anterior. Del viejo Grindie, él la tomó. Entonces Voldie derrotó a Albus, ayer. ¿Necesito decir más, Amelia?"

Amelia Bones estaba viendo a Harry fijamente, su boca plenamente abierta.

"Eso podría no ser correcto," Harry indicó. Tragó otro nudo de terrible culpa. "Me refiero a que, Voldemort me usó como un rehén porque yo, yo fui estúpido, y Dumbledore se sacrificó para salvar mi persona, quizá la varita cree que eso cuenta como yo derrotando a Dumbledore. Aunque, yo sí derroté a Voldemort, mmm. Lo vencí. Pero creo que es mejor si nadie sabe que yo estuve allí."

Bip. Tic. Wir. Ding. Put.

"Eso tiene que haber requerido algo de esfuerzo," Ojoloco lo felicitó. El hombre cicatrizado inclinó su cabeza lentamente, un gesto de profundo respeto. "No te sientas demasiado culpable por haber perdido a Albus y David y Flamel, hijo, sin importar cuán estúpido hayas sido. Al fin y al cabo ganaste. Todos nosotros juntos nunca pudimos hacerlo. Nada más para estar seguros, hijo, ¿David y tú también destruyeron el horrocrux de Voldie? ¿Y tienes la certeza de que era el verdadero?"

Harry vaciló, sopesando las probables consecuencias de la confianza, los posibles desastres del silencio, y luego sacudió su cabeza antes de responder a Moody. De todos modos, había planeado contar a McGonagall sobre lo que ahora estaba adentro de su escuela. "Voldemort tenía... un gran montón de horrocruxes, de hecho. Así que opté por Desmemorizar la mayoría de sus memorias, luego lo Transformé en esto." Harry levantó su mano, y en silencio apuntó la esmeralda sobre su anillo.

Pam. Bum. Pam. Pam.

"Ah," Moody dijo, recostándose en su silla. "Minerva y yo vamos a poner algunas alarmas y encantos sobre ese anillo tuyo, hijo, si no te importa. Por si alguna vez se te olvida alimentar la Transformación. Y no vuelvas a cazar ningún otro Mago Oscuro, jamás, sólo vive una vida calmada y pacífica." El hombre cicatrizado sacó un pañuelo y se limpió las gotas de sudor que habían aparecido sobre su frente. "Pero bien hecho, chico, tanto David como tú, pueda él descansar en paz. Esta fue idea de él, ¿verdad? Bien hecho, debo reconocer."

"En efecto," comentó Amelia Bones, quien ya había recuperado su compostura. "Todos nosotros tenemos una tremenda deuda de gratitud con ambos. Sin embargo debo reiterar que hay un asunto urgente sobre la Línea Intacta de Merlín."

"Creo," Minerva McGonagall habló despacio, "que mejor le doy las cartas de Albus al Sr. Potter, ahora mismo." Sobre el montón de papeles ahora había un sobre de pergamino, y un pergamino enrollado sellado con un lazo gris.

Primero, la Directora le entregó el sobre de pergamino, y Harry lo abrió.

...

Si estás leyendo esto, Harry Potter, entonces he caído ante Voldemort, y la misión ahora recae sobre tus manos.

Aunque te puede sorprender averiguarlo, este era el final que yo deseaba en mi corazón. Para cuando escribo esto, todavía parece posible que Voldemort pueda caer por mi propia mano. Y entonces, en su momento, yo mismo me convertiré en la oscuridad que tú debes superar, para alcanzar tu máximo poder. Pues se dijo una vez que tú podrías necesitar levantar tu mano contra tu mentor, aquel que te moldeó, aquel que amaste; se dijo que tú podrías ser la causa de mi caída. Si estás leyendo esto, entonces eso nunca llegará a pasar, y eso me alegra.

Incluso así, Harry, te voy a evitar esto, la solitaria batalla contra Voldemort. Te escribo esto, jurando protegerte tanto como pueda, sin importar cuál sea el costo final para mí mismo. Aunque si he fallado, entonces debes saber que estoy feliz de que haya sido así, en mi propia forma egoísta.

En mi ausencia, no queda nadie para oponerse a Voldemort como un igual excepto tú. Su sombra caerá larga y terrible sobre la Bretaña mágica, y muchos sufrirán y morirán por ello. Esa sombra no se irá hasta que destruyas su origen, hasta que hayas borrado el corazón de la oscuridad. Cómo vas a hacer esto, no lo sé. Si Voldemort desconoce el poder que tú posees, entonces yo también. Debes encontrar ese poder dentro de ti mismo, aprenderlo a manejar, debes convertirte en el juez final de Voldemort, y te suplico que no cometas el error de mostrarle misericordia.

Mi varita, te la entrego a ti dejándola bajo el cuidado de Moody, no te atrevas a usarla contra Voldemort. Pues cuando el maestro de la varita es derrotado, se vuelve propiedad del vencedor. Cuando hayas conquistado a mi conquistador, entonces la varita responderá verdaderamente a tu mano; pero si intentas usarla contra Voldemort antes de eso, ciertamente te traicionará. La debes mantener lejos del alcance de Voldemort a toda costa. Debería aconsejarte no usar esa varita para nada, aunque después de todo es un dispositivo de gran poder, que podrías necesitar para algún caso desesperado. Pero si la tomas debes temer su traición en todo momento.

En mi ausencia, el Wizengamot inevitablemente caerá ante Malfoy. La Línea Intacta de Merlín te la entrego a ti, con Amelia Bones como tu regente, hasta que seas un adulto o hayas alcanzado todo tu poder. Sin embargo ella no podrá oponerse a Malfoy por mucho tiempo, no tras haberme ido yo y con Voldemort habiendo regresado para poderlo aconsejar. Pronto, yo creo, el Ministerio caerá, y Hogwarts se convertirá en la última fortaleza. A Minerva le voy a entregar las llaves de Hogwarts, pero solamente tú eres su príncipe, y ella te va a ayudar en cualquier forma que pueda.

Alastor ahora lidera la Orden del Fénix. Presta gran atención a sus palabras, tanto su consejo como sus confidencias. Uno de los arrepentimientos más grandes de mi vida es no haber escuchado a Alastor más y no haberlo hecho antes.

Que al final vas a derrotar a Voldemort, no me queda duda.

Pues ese será únicamente el principio del destino de tu vida. De eso, también, yo tengo la certeza.
Cuando hayas vencido a Voldemort, cuando hayas salvado a este país, entonces, espero, podrás embarcarte hacia el verdadero significado de tus días.

Apresúrate a empezar.

Tuyo en la muerte (o lo que sea),

Dumbledore.

Posdata: Las contraseñas son 'precio del fénix', 'destino del fénix', y 'huevo del fénix', pronunciados dentro de mi oficina. Minerva puede mover esos cuartos a donde tú los puedas acceder más fácilmente.

...

Harry dobló el pergamino y lo volvió a meter dentro de su sobre, frunciendo el ceño pensativo, luego tomó de la Directora el pergamino enrollado con el lazo gris. Cuando la larga varita gris en la mano de Harry tocó el lazo, se soltó en el acto; y Harry abrió el pergamino, y lo leyó.

...

Querido Harry James Potter-Evans-Verres:

Si estás leyendo esto, has derrotado a Voldemort.

Felicitaciones por eso.

Espero que tuvieras algo de tiempo para celebrar antes de abrir este rollo, porque las noticias aquí no son felices.

Durante la Primera Guerra Mágica, llegó un momento en que me di cuenta que Voldemort estaba ganando, que faltaba poco para que él tuviera todo en su mano.

Ante esa extremidad, fui dentro del Departamento de Misterios e invoqué una contraseña que nunca había sido pronunciada en la historia de la Línea de Merlín Intacta, hice una cosa prohibida y de alguna manera no enteramente prohibida.

Escuché todas las profecías que habían sido grabadas.

Y así descubrí que mis problemas eran mucho peores que Voldemort.

Pues ciertos adivinos y profetas habían llegado a un creciente coro prediciendo que este mundo estaba condenado a la destrucción.

Y tú, Harry James Potter-Evans-Verres, eres uno de aquellos que se predijo lo va a destruir.

Tenía todo el derecho de eliminar tu línea de posibilidad, evitar que llegaras a nacer, así como hice lo mejor que pude para evitar todas las otras posibilidades que descubrí en ese día de terrible despertar.

Aún así en tu caso, Harry, y únicamente en tu caso, las profecías de tu apocalipsis tenían vacíos legales, aunque aquellos vacíos legales eran muy pequeños.

Siempre 'él va terminar el mundo', no 'él va a terminar la vida'.

Aún cuando se dijo que vas a destrozar las mismísimas estrellas en el cielo, no se dijo que fueras a destrozar a las personas.

Y así, siendo claro que este mundo no va a durar para siempre, he apostado literalmente todo sobre ti, Harry James Potter-Evans-Verres. No había profecías sobre cómo el mundo podría ser salvado, así que encontré las profecías que ofrecían vacíos legales en la destrucción; y provoqué las extrañas y complejas condiciones para que aquellas profecías pudieran cumplirse. Me aseguré de que Voldemort descubriera una de aquellas profecías, y así (tal como lo había temido) condené tus padres a muerte y te hice lo que tú eres. Escribí una extraña nota en el libro de Pociones de tu madre, sin tener la más mínima idea de por qué debía hacerlo; y esto le mostró a Lily cómo ayudar a su hermana, y aseguró que obtendrías el amor incondicional de Petunia Evans. Me introduje invisible dentro de tu habitación en Oxford y te administré la poción que se le da a los estudiantes con Giratiempos, para extender tu ciclo diario por dos horas más. Cuando tenías seis años yo destrocé una roca que estaba en el alfeizar de tu ventana, y hasta el día de hoy no puedo ni imaginar por qué.

Todo hecho con la esperanza desesperada de que nos pudieras ayudar a pasar a través del ojo de la tormenta, de alguna manera terminando este mundo y aún así sacar a la gente con vida.

Ahora que has pasado la prueba preliminar de derrotar a Voldemort, pongo todo en tus manos, todas las herramientas que me es posible darte. La Línea de Merlín Intacta, el comando de la Orden del Fénix, toda mi fortuna y todos mis tesoros, la Varita de Saúco de las Reliquias de la Muerte, la lealtad de todos mis amigos que escuchen mi petición. He dejado Hogwarts bajo el cuidado de Minerva, pues no creo que vayas a tener tiempo para la escuela, sin embargo incluso la escuela será tuya si así se lo demandas a ella.

Hay una cosa que no te doy, y son las profecías. Al momento de mi partida, serán destruidas, y ninguna profecía será grabada en el futuro, pues se dijo que no las debes mirar. Si crees que eso es causa de frustración, créeme cuando te insisto que ni siquiera tu ingenio puede alcanzar a comprender el nivel de frustración que te estoy ahorrando. Voy a morir, o seré perdido por tu causa, o de alguna otra manera seré apartado de ti - las profecías no son claras, naturalmente - sin saber ni una sola vez lo que realmente aguarda en el futuro, o por qué debo hacer lo que hago. Todo es un montón de locura críptica y vas a estar mejor sin eso.

Únicamente puede haber un rey sobre el tablero.

Únicamente puede haber una pieza cuyo valor es invaluable.

Esa pieza no es el mundo, son las personas del mundo, magos y Muggles por igual, duendes y elfos de casa y todos los demás.

Mientras sobreviva cualquier remanente de nuestra especie, esa pieza aún está en juego, incluso si las estrellas deben morir en el cielo.

Y si esa pieza se pierde, el juego termina.

Conoce el valor de todas tus otras piezas, y juega para ganar.


- Albus

...

Harry sostuvo el pergamino enrollado por un largo tiempo, contemplando a la nada.

Entonces.

Había veces en que la frase 'Eso lo explica' realmente no alcanzaba como definición, pero no obstante, eso lo explicaba.

Con aire ausente Harry volvió a enrollar el pergamino en su puño, todavía contemplando a la nada.

"¿Qué es lo que dice?" preguntó Amelia Bones.

"Es una carta de confesión," Harry contestó. "Resulta que Dumbledore fue el que mató a mi roca mascota."

"¡Este no es momento para bromas!" aulló la bruja anciana. "¿Eres el verdadero dueño de la Línea Intacta de Merlín?"

"Sí," respondió ausente, su mente ocupada con pensamientos que eran, por cualquier cuantificación objetiva, mucho más importantes a un nivel sobrecogedor.

La bruja anciana estaba sentada muy rígida en su silla. Giró su cabeza, y fijó sus ojos sobre los de Minerva McGonagall.

Mientras tanto el cerebro de Harry, que estaba haciendo malabares con demasiadas posibilidades sobre demasiados horizontes temporales, algunos teniendo que ver literalmente con billones de años y procedimientos de desmembramiento estelar, declaró la bancarrota cognitiva y volvió a empezar. De acuerdo, qué es lo primero que tengo que hacer para salvar el mundo... no, hazlo algo más local, qué tengo que hacer el día de hoy... además de descubrir qué hacer, eso es, y mejor que no me demore mucho buscando lo que fuera que Dumbledore me dejó en el cuarto del Huevo del Fénix...

Harry levantó sus ojos del pergamino enrollado y observó a la Profesora - a la Directora McGonagall, a Ojoloco Moody, y la bruja anciana de aspecto curtido, como si los estuviera viendo por primera vez. Aunque de hecho estaba viendo a Amelia Bones por primera vez que él supiera.

Amelia Bones, Jefa del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, a quien Albus Dumbledore había considerado digna de liderar el Wizengamot al menos temporalmente. Su cooperación sería invaluable, quizá necesaria, para... para lo que fuera que estuviera delante del camino de Harry. Dumbledore la había escogido a ella, y había leído profecías que Harry no había visto.

Amelia Bones, quien había pensado que sería nombrada regente sobre la Línea Intacta de Merlín y reconocida como la Jefa de Magos, nada más para enterarse que la posición había acabado en manos de, aparentemente, un niño de once años.

Ahora, declaró la voz de Hufflepuff dentro de su cabeza, ahora vas a ser amable. No vas a ser tu condenado idiota patentado de siempre. Porque el destino del mundo podría depender de ello. O no. Ni siquiera lo sabemos.

"Lamento terriblemente todo esto," Harry Potter pronunció, luego hizo una pausa para ver qué efecto, o no, había producido esta frase amable.

"Minerva parece creer," la bruja anciana replicó, "que no te vas a ofender por palabras honestas."

Harry asintió. Su parte Ravenclaw quería incluir la advertencia de que eso era diferente a permitir que las personas fueran a intentar hacerte caer mientras gritaban que tú eras intolerante con las críticas, sin embargo Hufflepuff lo vetó. Fuera lo que fuera que ella iba a decir, Harry lo iba a escuchar.

"No deseo hablar mal de los difuntos," la bruja anciana argumentó. "Pero desde tiempos inmemoriales, la Línea Intacta de Merlín ha pasado a aquellos que han demostrado rigurosamente que son, no solamente buenas personas, sino lo suficientemente sabias como para distinguir a sucesores que sean tanto buenos como sabios. Un solo error, en cualquier punto de esa cadena, ¡y la sucesión podría descarrilarse y nunca regresar! Fue un acto demente de Dumbledore pasarte la Línea a ti siendo tan joven, incluso si fue bajo la condición de que hubieras derrotado a Quien-Tú-Sabes. Una mancha sobre el legado de Dumbledore, así es como será visto." La bruja anciana vaciló, sus ojos todavía fijos sobre Harry. "Creo que es mejor si nadie por fuera de este cuarto se llega a enterar."

"Ah," Harry dudó. "Usted... no piensa muy bien de Dumbledore, ¿o sí?"

"Yo creí..." dijo la bruja anciana. "Bueno. Albus Dumbledore era un mejor mago que yo, una mejor persona que yo, en más maneras de las que puedo contar sin pensar. Sin embargo el hombre tenía sus fallas."

"Porque, pues. O sea. Dumbledore sabía todo lo que usted acaba de decir. Sobre yo siendo demasiado joven y el funcionamiento de la Línea. Usted se comporta como si Dumbledore no fuera consciente de esos hechos, o si los hubiese ignorado, cuando tomó su decisión. Es cierto que a veces las personas estúpidas, como yo, toman decisiones así de locas. Pero no Dumbledore. Él no estaba loco." Harry tragó saliva, forzando que una repentina humedad se fuera de sus ojos. "Yo creo... me empiezo a dar cuenta... que Dumbledore era la única persona cuerda, durante todo esto, desde el principio. El único que estaba haciendo las cosas correctas por las razones correctas..."

Madam Bones estaba maldiciendo en voz baja, desagradables maldiciones que estaban haciendo que Minerva McGonagall parpadeara.

"Lo siento," Harry reiteró impotente.

Ojoloco estaba haciendo una mueca, el rostro cicatrizado retorcido por la sonrisa. "Siempre supe que Albus estaba tramando algo que nunca nos reveló a los demás. Chico, no tienes ni idea de cuán difícil es para mí no usar mi Ojo sobre ese pergamino."

Harry introdujo a toda prisa el pergamino dentro de su monedero.

"Alastor," Amelia habló. La voz de la bruja anciana se estaba elevando. "Eres un hombre sensato, ¡no puedes creer que este chico es capaz de llenar los calcetines de Dumbledore! ¡No hoy!"

"Dumbledore," Harry explicó, el nombre tenía un sabor extraño en su lengua, "hizo una deducción incorrecta, cuando tomó sus decisiones. Él pensó que íbamos a estar combatiendo a Voldemort durante años, todos nosotros juntos. No sabía que iba a vencer a Voldemort inmediatamente. Era lo correcto para que yo hiciera, salvó muchas vidas en comparación a librar una larga batalla. Sin embargo Dumbledore creyó que usted iba a tener años para conocerme, confiar en mí... y en vez de eso terminó todo en una noche." Harry inhaló. "¿No puede usted pretender que hemos estado combatiendo a Voldemort durante años y que me gané su confianza y todo lo demás? ¿Para no ser penalizado por ganar más rápidamente de lo que Dumbledore había esperado?"

"¡Sigues siendo alguien de primer año en Hogwarts!" la bruja anciana exclamó. "¡No puedes tomar el lugar de Dumbledore, sin importar cuáles fueran sus intenciones!"

"Claro, todo ese asunto de 'verse como alguien de once años'." La mano de Harry se alzó, frotó la parte de su nariz donde reposaban sus gafas. Supongo que podría usar la Piedra, cambiar mi propio aspecto para parecer de noventa...

"No soy una tonta," la bruja anciana dijo. "Sé que no eres un niño ordinario. Te he visto hablar con Lucius Malfoy, observé como asustaste un Dementor, y presencié a Fawkes conceder tu petición. Cualquiera con una pizca de sabiduría que te haya visto frente al Wizengamot - y me refiero a mí y máximo otros dos - puede haber deducido que absorbiste alguna porción del alma desgarrada de Quien-Tú-Sabes en la noche en que su cuerpo fue carbonizado, pero la venciste y usaste su conocimiento para el bien."

Hubo una ligera pausa en el cuarto.

"Bueno, sí, por supuesto," comentó Minerva McGonagall. Ella suspiró, se retorció un poco en la silla de la Directora. "Como Albus claramente sabía desde el principio, sin embargo fue muy considerado al declinar hacerme una advertencia en cualquier manera posible."

"Claro," Moody dijo. "Ya sabía eso. Aja. Perfectamente obvio. Para nada confuso."

"Supongo que eso está bastante cercano a la verdad," admitió Harry. "Entonces, pues. ¿Cuál es el problema, exactamente?"

"El problema," Amelia Bones respondió, su voz perfectamente normal, "es que eres una burbuja, una mezcla inestable de un estudiante de Hogwarts de primer año y Quien-Tú-Sabes." Ella hizo una pausa, como si estuviera esperando algo.

"Es algo en lo que estoy mejorando," Harry dijo, ya que ella parecía esperar algún comentario de su parte. "A un ritmo bastante rápido, de hecho. Más importante, no es algo que Dumbledore no supiera."

La anciana bruja continuó. "Entregar tu fortuna y contraer una deuda con Lucius Malfoy para mantener a tu mejor amiga por fuera de Azkaban, si bien demuestra que tienes una moralidad característicamente superior, también demuestra que no puedes dirigir el Wizengamot. Ahora veo que hiciste lo que era correcto para ti mismo, lo que tenías que hacer para mantener el control sobre tu cordura y vencer tu oscuridad interna. Pero también hiciste una cosa que un heredero de Merlín no debe hacer. Un líder sentimental puede ser peor que uno egoísta. Albus, maestro y sirviente de un fénix, apenas y podía sobrevivir - e incluso él se opuso a ti ese día." Amelia hizo un gesto en la dirección de Ojoloco Moody. "Alastor tiene dureza. Es astuto. Aún así no tiene el talento para gobernar. Tú, Harry Potter, todavía no tienes la severidad, la capacidad para el sacrificio, ni siquiera para dirigir la Orden del Fénix. Y siendo lo que eres, tú no debes intentar convertirte en esa persona. No ahora, no a tu edad. Tomate el tiempo para alinear y fusionar tu alma dividida, si es que es posible. No intentes ser el Jefe de Magos mientras estás haciendo eso. Si Albus creyó que eso era una buena idea, estaba forjando una linda historia a costa de lo práctico del mundo real. Yo sí creo que el hombre tenía un problema con eso."

Los ojos de Harry se abrieron un poco, al escuchar todo eso. "Pues... ¿qué es lo que cree que está pasando aquí exactamente?" Harry tocó su cabeza con un dedo justo por encima de su oreja.

"Imagino que dentro de ti está el alma de un niño que sigue siendo honesto y verdadero, reuniendo su fuerza de voluntad para amarrar el fragmento del espíritu de Voldemort que te intenta consumir, al tiempo que grita que eres débil y sentimental - ¿acabas de reírte?"

"Lo siento. Aunque seriamente, nunca fue así de malo. Es más como tener un montón de malos hábitos que necesito romper."

"Mmm," opinó la Directora McGonagall. "Sr. Potter, creo que al principio del año sí era así de malo."

"Malos hábitos que se enlazaban y activaban entre sí. Sí, esos son algo más que un pequeño problema." Harry suspiró. "Y usted, Madam Bones... eh. Me disculpo si estoy equivocado al respecto. ¿Pero mi deducción es que usted se está sintiendo algo molesta porque la Línea terminó en manos de alguien con once años?"

"No del modo en que estás pensando," la bruja anciana replicó con calma. "Aunque es natural que sospeches de mí. La posición de Jefe de Magos no es una que yo vaya a encontrar placentera, ni siquiera comparada a los horrores del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica. Albus me persuadió sobre ese asunto, y reconozco que le requirió algo de tiempo convencerme, sin embargo la verdad es que no desperdicie su tiempo en una discusión que yo estuviese esperando perder. Sabía que iba a odiar la tarea, y sabía que de todos modos la iba a hacer. Minerva afirma que posees algo de sentido común, especialmente cuando otros te lo recuerdan. ¿Realmente te puedes ver a ti mismo sobre el alto estrado del Wizengamot? ¿Estás seguro que no se trata de algún remanente de Quien-Tú-Sabes que se imagina a sí mismo preparado para la posición, y que tal vez la desea por ambición?"

Harry se quitó sus gafas y se frotó su frente. Su cicatriz todavía dolía un poco, por el daño que se había hecho a sí mismo al arañarse el día de ayer hasta que había sangrado de una manera apropiadamente dramática. "Tengo algo de sentido común, y sí, ser el Jefe de Magos suena como una gran fuente de irritación y un trabajo que, en realidad, no encaja conmigo ni en lo más mínimo. El problema es. Pues. No estoy seguro que la Línea de Merlín se trate únicamente sobre ser el Jefe de Magos. Hay, pues. Sospecho... que hay otras cosas raras que la acompañan. Y que Dumbledore tenía la intención de que yo tomara la responsabilidad de... esas otras cosas. Y que las otras cosas son... posiblemente bastante e increíblemente importantes."

"Rayos," Moody dijo. Luego Alastor Moody repitió, "Rayos. Niño, ¿es seguro que nos digas eso a nosotros?"

"No lo sé," Harry contestó. "Si hay un manual de usuario, no lo he ojeado todavía."

"Rayos."

"Y si esos otros asuntos requieren severidad y sacrificio?" Amelia Bones inquirió, todavía con calma. "¿Y si te examinan del mismo modo que en el Wizengamot? Soy vieja, Harry Potter, y tengo conocimiento de algunos misterios. Has visto que fue capaz de percibir tu propia naturaleza de un solo vistazo."

"Amelia," intervino Ojoloco Moody. "¿Qué habría ocurrido si tú hubieses combatido a Quien-Tú-Sabes anoche?"

La bruja anciana se encogió de hombros. "Habría muerto, supongo."

"Habrías perdido," argumentó Alastor Moody. "Y el Niño-Que-Vivió no solamente venció  Voldie, lo organizó para que su buena amiga Hermione Granger volviera de la muerte al mismo tiempo que Voldie se resucitó a sí mismo. De ningún condenado modo o doblemente condenado eso pudo haber sido un accidente, y tampoco creo que fuera idea de David. Amy, la verdad es, que ninguno de nosotros sabe lo que el guardián del legado de Merlín tiene que hacer. Pero no somos lo suficientemente locos para esta locura."

Amelia Bones frunció el ceño. "Alastor, sabes que he lidiado con cosas extrañas antes. Y las he manejado bastante bien, en mi opinión."

"Sí. Tú lidias con esa locura para poder regresar a la vida real. No eres el tipo de loca que construye un castillo de locuras y se queda viviendo allí." Moody suspiró. "Amy, en algún nivel tú sabes exactamente por qué Albus tuvo que dejar quién-sabe-cuál-trabajo al pobre niño."

La bruja anciana apretó sus puños sobre la mesa. "¿Tienes alguna idea del desastre que sería para Bretaña? Llamame cuerda, ¡pero no pudo aceptar ese resultado! ¡He trabajado por demasiado tiempo para ver este día para verlo caer justo ahora, ahora justamente!"

"Disculpen," la Directora McGonagall apuntó, sonando bastante precisa y Escocesa. "¿hay alguna razón por la que el Sr. Potter no pueda simplemente instruir a la Línea que Madam Bones es su regente para la posición del Jefe de Magos, aunque no en todo lo relacionado con el Departamento de Misterios, hasta que sea mayor de edad? Si Albus pudo ordenar a la Línea que pusiera un regente únicamente hasta la derrota de Voldemort, claramente es capaz de seguir órdenes complejas."

Lentamente, este inesperado golpe de martillo de sentido común fue absorbido por todos los presentes.

Harry abrió su boca para acceder a apuntar a Amelia Bones como su regente en todos los asuntos relacionados con el Wizengamot, y luego vaciló de nuevo.

"Pues," Harry inició. "Pues. Madam Bones, preferiría bastante que usted se pudiera encargar de lidiar con el Wizengamot en mi lugar."

"En eso estamos de acuerdo," añadió la bruja anciana. "¿Deberíamos hacerlo ya?"

"Pero -"

Una expresión de frustración surgió en los otros. "¿Cuál es el problema, Sr. Potter?" cuestionó la Directora, con voz que indicaba que esperaba que no fuera nada serio.

"Pues. Creo que hay un par de cosas que podría tener que hacer pronto que pueden causar... controversia a un nivel político, y a cambio de entregar el poder político de la Línea a Madam Bones voy a querer que ella... pues, coopere conmigo en algunas cosas."

Amelia Bones intercambió otra larga mirada con Minerva McGonagall. Luego volvió a observar a Harry Potter.

"¡Me indigna tu petición!" Amelia Bones exclamó. "Tu vacilación me dice que eres débil y sin experiencia para negociar, y probablemente te vas a rendir si opongo resistencia."

Harry cerró sus ojos.

Un Harry ligeramente teñido de oscuridad los volvió a abrir.

"De acuerdo," Harry habló, "permita que lo exprese con otras palabras. No quiero interferir con su trabajo a diario ni tampoco mensualmente, sin embargo no me es posible simplemente hacer a un lado la responsabilidad final que Dumbledore me dejó. No le voy a enviar un búho con pergaminos bizarros salidos de la nada, podemos conversar antes de eso, pero en algún punto puede ocurrir que yo tenga que darle una orden a usted. Si rehúsa la orden podría tener que quitarle las funciones del Wizengamot de la Línea y asumir el control directo. ¿Puede aceptar eso?"

"¿Y sí respondo que no?" preguntó la bruja anciana.

Ligera, ligera la nota de oscuridad... "No tengo una alternativa para usted. Podría empezar preguntando a Augusta Longbottom quién cree ella que sea indicado para el puesto y trabajar desde allí. Sin embargo podría ser importante mantenernos apegados al plan de Dumbledore tanto como sea posible, ya que desconozco por qué él hizo exactamente las cosas que él hizo, y él creyó que Amelia Bones debía ser la Jefa de Magos por un tiempo. No voy a poner el nombre de Merlín sobre usted, pero... no, que rayos, voy a poner el nombre de Merlín sobre usted, esto podría o no ser locamente importante."

La bruja anciana pensó por un tiempo, sus ojos yendo de una persona a otra alrededor de la mesa. "No estoy satisfecha con esto," ella anunció tras un rato. "Sin embargo el Wizengamot debe ser llamado a orden pronto. Será suficiente por ahora."

Lentamente la bruja anciana metió la mano dentro de su túnica, y sacó una corta vara de piedra, piedra oscura.

Ella ubicó la vara sobre la mesa ante Harry. "Toma lo que es tuyo," ella dijo. "Y por favor devuélvelo."

Harry extendió su mano y la tomó.

En el momento en que los dedos de Harry primero tocaron la piedra oscura -

- nada sucedió.

Bueno, quizá Merlín no había sido dado al melodrama. Eso podría explicar por qué su legado final se veía como una pequeña vara oscura, nada llamativa. Si eso era todo lo que se necesitaba para su función, eso sería todo lo que habría.

Harry cogió la Línea, frunciendo el ceño. "Me gustaría apuntar a Amelia Bones como mi regente para las funciones relacionadas con el Wizengamot." Entonces, se le ocurrió el pensamiento de que necesitaba especificar un punto de detención para definir una regencia, Harry concluyó, "Hasta que yo diga que las quiero recuperar."

Entonces Harry se quedó con la cara larga. Había esperado más de la Línea, pero no era más que una llave para lugares en el Departamento de Misterios donde había cosas interesantes guardadas, o para sellos donde Merlín y sus sucesores habían acumulado cosas que no debían ser destruidas aunque debían ser mantenidas por fuera de la circulación general. Aparte de eso, la Línea no hacía mucho.

La Línea tampoco te permitía sobrepasar el Interdicto de Merlín. No, ni siquiera si el destino de la galaxia estaba en riesgo. Ni siquiera si la persona parecía cuerda, había tomado un Juramento Inquebrantable, y honestamente creía que el mundo estaba a punto de ser destruido.

Merlín había soñado con una carrera larga, un mundo que iba a durar durante eones y no solamente siglos. El mundo no tenía razón para durar por siempre, si los poderes verdaderamente peligrosos eran removidos de forma definitiva. Por el contrario, un solo vacío legal en las salvaguardias hacía que la destrucción del mundo no fuera más que una cuestión de tiempo. Algún día la Línea de Merlín sería pasada a la persona incorrecta. Podía rechazar a los que obviamente no eran dignos, aunque eventualmente iba a pasar a unas manos muy sutilmente defectuosas para que la Línea las pudiera detectar. Esto era inevitable, cuando lidiamos con seres humanos, y Harry necesitaba mantener eso en mente antes de sellar algo donde los futuros portadores de la Línea lo pudieran retirar - el desastre de este mal uso inevitable algún día necesitaba ser sopesado por sus beneficios durante los próximos miles de años.

Harry dejó escapar un pequeño y triste suspiro, con los dientes apretados. Merlín, idiota...

Pensar eso no desbloqueo ninguna salvaguardia final.

Actualmente no había nada en llamas en el Departamento de Misterios, así que Harry puso con mucho cuidado la Línea de vuelta sobre la mesa.

"Gracias," la bruja anciana dijo. Recogió la vara de piedra oscura. "Sabes cómo puedo usarla para llamar al orden en el Wizengamot, o - no importa, sólo debería intentar golpear el podio. Eso parece bastante obvio. Para el resto del país, por supuesto, soy el Jefe de Magos hasta donde todo el mundo sabe excepto nosotros cuatro."

Harry dudó. Luego imaginó los búhos que recibiría si cualquiera supiera que se le permitía ser la segunda opinión de la Jefe de Magos, y lo que eso provocaría en el poder de negociación de Amelia. "De acuerdo."

Amelia metió la vara de vuelta en su túnica. "No diré que fue un placer hacer negocios contigo, Niño-Que-Vivió, aunque podría haber sido mucho peor. Muchas gracias por eso."

Harry ya se estaba sintiendo preocupado sobre el exacto balance del poder aquí, por el modo en que Madam Bones estaba actuando. Los otros habían, con mucha lógica, deducido que la mayor parte del plan para derrotar a Voldemort había sido elaborado por David Monroe en su mayoría, lo que significaba que ellos lo seguían subestimando. Podría requerir una crisis de algún tipo, con Harry resolviéndolo con con éxito en vez de arruinarlo todo, antes de que Amelia Bones empezara a respetar su autoridad. O creer en él aunque fuera un poco, en realidad... "Entonces," Harry dijo. "¿Alguna rareza para mí que habría traído a Dumbledore de seguir todavía con nosotros?"

Amelia pareció pensativa. "Ya que preguntas... Se me ocurren tres cosas, en efecto Primero, no tenemos ni la más mínima noción del ritual que fue usado para sacrificar a los Mortífagos y resucitar a Quien-Tú-Sabes. No se corresponde con ninguna leyenda conocida, y los rastros mágicos del ritual han sido erradicados. Hasta donde mis Aurores pueden saber, las cabezas de todos se cayeron de sus cuellos por causas naturales. Excepto por Walden MacNair, quien fue asesinado mediante fuego mágico tras haber disparado una Maldición Asesina con su varita. Un muy extraño ritual en efecto." Le estaba dando a Harry Potter una mirada bastante precisa.

Harry consideró esto, escogiendo sus palabras con cuidado. Voldemort había afirmado que había puesto protecciones, por lo que Harry tenía confianza de no haber sido observado por Aurores usando Giratiempos, pero aún así... "Creo que este es un asunto en que no necesita investigar demasiado, Madam Bones."

La anciana bruja hizo una ligera mueca. "No nos pueden ver haciendo una investigación floja con tantos Nobles muertos, Harry Potter. Cuando escuché tu relato particular sobre la batalla final de David, me aseguré de enviar a algunos investigadores que yo considero confiables en cuanto a la calidad de su trabajo usual. El Auror Nobbs y el Auror Colon, de hecho, que son muy respetados por fuera de mi Departamento. Encontré su reporte muy fascinante de leer." Amelia hizo una pausa. "Hay una posibilidad de que Augustus Rookwood haya dejado un fantasma -"

"Lo tiene que exorcizar antes de que cualquiera hable con él," Harry pidió, consciente del repentino martilleo de su corazón.

"Sí, señor," la bruja anciana aceptó con sequedad. "Voy a interrumpir el anclaje del alma por un tiempo, hasta que ya no sea capaz de materializarse nunca más. El segundo asunto es que había un brazo humano aún con vida entre las cosas del Señor Oscuro -"

"Bellatrix," Harry dedujo. Su mente había regresado atrás, hecho la conexión que el trauma del momento había nublado. "Creo que ese es el brazo de Bellatrix Black." Lesath Lestrange no fue nombrado entre aquellos que habían perdido un padre. "Oh, por todos los demonios. Ella sigue ahí afuera, claro que sí. ¿Pueden usar su brazo para poderla rastrear de alguna manera?"

Amelia Bones adquirió una expresión amarga. "Ya veo. Como estaba diciendo, un brazo humano todavía con vida fue encontrado entre las cosas del Señor Oscuro, pero fue incinerado con gran facilidad."

"Qué idiota -" Harry se detuvo a sí mismo. "No, no un idiota. Porque destruir objetos Oscuros de inmediato es política del Departamento. Por experiencias pasadas con anillos que realmente debieron ser tirados dentro de volcanes sin demora. ¿Verdad?"

Moody y Amelia asintieron en unísono. "Buena suposición, hijo," dijo Moody.

Podría parecer literalmente inevitable que la estupidez pasada de Harry volviera y lo persiguiera de alguna manera horrible después, aunque no había razón para no intentar revertir esa trama. "Espero que ya haya pensado en esto," Harry explicó, "pero el siguiente paso obvio es poner un equivalente a un boletín internacional para una bruja flaca a la que le falta un brazo izquierdo. Oh, y añada veinticinco mil Galeones de mi parte - Directora, está bien, por favor confíe en mí al respecto - a cuál sea la recompensa que ya se está ofreciendo."

"Bien dicho." La bruja anciana se inclinó un poco hacia adelante. "El tercer y último asunto... hubo un elemento verdaderamente confuso sobre los eventos de anoche, y tengo curiosidad de ver lo que piensas de ello, Harry Potter. Entre los cadáveres estaban la cabeza y cuerpo de Sirius Black."

"¿Qué?" gritó Moody, medio parándose de su silla. "¡Creí que estaba en Azkaban!"

"Y lo sigue estando," habló Madam Bones. "Lo revisamos en un parpadeo. Los guardianes de Azkaban reportaron que Sirius Black seguía dentro de su celda. La cabeza y cuerpo de Black fueron transportados a la morgue de San Mungo, y muestran la misma causa de muerte que el resto de Mortífagos, o sea, que su cabeza se cayó espontáneamente. También se me informó que Sirius Black estaba, esta misma mañana, sentada en la esquina de su celda meciéndose para atrás y para adelante con su cabeza entre sus manos. No han sido encontrados otros duplicados de Mortífagos. Todavía."

Hubo una pausa llena de cosas chirriantes y ruidosas, mientras las personas consideraban esto.

"Ah..." opinó Minerva. "Eso no es posible ni siquiera para los estándares de Quien-Tú-Sabes. ¿O sí?"

"Yo habría pensado lo mismo cuando tenía tu edad, querida," respondió Amelia. "Es la sexta cosa más extraña que he visto en toda mi vida."

"¿Ves, hijo?" declaró Moody. "Por ese tipo de cosas es que nadie, ni siquiera yo, puede ser lo suficientemente paranoico." El hombre cicatrizado inclinó su cabeza, viéndose pensativo, mientras que su brillante ojo azul siguió en su carrera perpetua. "¿Hermano gemelo, escondido del resto del mundo? Walpurga Black tuvo gemelos, no fue capaz de matar a uno, sabía que el viejo Pollux lo iba a ordenar... no, ni yo me lo creo."

"¿Alguna idea, Sr. Potter?" preguntó Amelia Bones. "¿O este es otro asunto en que mi Departamento no debería investigar demasiado?"

Harry cerró sus ojos y pensó.

Sirius Black había perseguido a Peter Pettigrew, en vez de huir del país como tendría que haber indicado el sentido común.

Black había sido encontrado en medio de la calle, rodeado por cuerpos, riendo.

No había quedado nada de Pettigrew excepto un dedo.

Pettigrew había sido un espía de la Luz, no un doble agente sino alguien que podía husmear por ahí y terminaba descubriendo cosas.

Una de las teorías de la conspiración sobre Pettigrew había sido que él era un Animago, ya que había sido bueno para desenterrar secretos incluso mientras estudiaba en Hogwarts.

Los Dementores podían drenar toda la magia a su alrededor.

El Profesor Quirrell había dicho algo sobre un tipo particular de magia que permitía acomodar la carne como un herrero Muggle podía reformar el metal con un martillo y tenazas...

Harry volvió a abrir sus ojos.

"¿Era Peter Pettigrew un Metamorfomago en secreto?"

La cara de Amelia Bones cambió. Produjo un único sonido crujiente y se recostó dentro de su silla.

"Sí, de hecho..." Minerva reconoció lentamente. "¿Por qué?"

"Sirius Black Confundió a Peter Pettigrew," explicó la voz de Harry con paciencia, "para forzarlo a cambiar su apariencia y que pretendiera ser Black. Para cuando perdió efecto el Confundus, Peter ya estaba dentro de Azkaban y no podía recuperar su apariencia verdadera. Los Aurores están acostumbrados a que las personas en Azkaban pronuncien absolutamente cualquier cosa para salir, así que no le prestaron atención a lo que Peter Pettigrew gritó una y otra vez hasta que se le acabó la voz."

En ese momento, incluso el rostro de Ojoloco Moody mostró horror.

"En retrospectiva," prosiguió la voz de Harry, que parecía estar operando enteramente en automático, "debieron sospechar cuando se las arreglaron para meter a ese Mortífago en Azkaban sin un juicio."

"Pensamos que Malfoy estaba distraído," murmuró la bruja anciana. "Que únicamente estaba intentando salvarse a sí mismo. Hubo otros Mortífagos que pudimos coger en ese momento, como Bellatrix -"

Harry asintió, sintiendo como si su cuello y cabeza fueran movidos por hilos de títere. "La sirviente más fanática y devota del Señor Oscuro, un núcleo natural de oposición para alguien que quisiera controlar a los Mortífagos como Lucius. Creyeron que Lucius estaba distraído."

"Sáquenlo de allí," dijo Minerva McGonagall. Su voz se elevó hasta ser un grito. "¡Sáquenlo de allí!"

Amelia Bones se alzó de la silla con un brinco, corrió hacia el Flu -

"Alto."

Todos se quedaron contemplando a Harry con asombro, nadie más que Minerva McGonagall.

Alguien más parecía haberse apoderado de la voz de Harry. "Hay cuatro cosas que todavía necesitamos discutir. Un hombre inocente ha estado en Azkaban durante diez años, ocho meses, y catorce días. Puede quedarse allí un par de minutos más. Así de urgentes son estas cuatro cosas."

"Tú -" susurró Amelia Bones. "No deberías intentar ser esta persona, a tu edad -"

"Primero. Creo que yo debería mirar todos los registros policiales sobre cada Mortífago que acabó en Azkaban mientras Lucius estaba distraído. ¿Lo puede compilar para esta noche?"

"Dentro de una hora," contestó Amelia Bones. Se veía gris.

Harry asintió. "Segundo. Es el fin de Azkaban. Necesitan empezar preparaciones para mover a los prisioneros a Nurmengard u otra prisión segura sin Dementores, y proveer tratamiento inmediato para su exposición a los Dementores."

"Yo," dijo Amelia. La bruja anciana parecía doblada, disminuida. "Yo... no creo, que incluso con este... escándalo, que el resto del Wizengamot lo vaya a permitir... y los Dementores deben ser alimentados, no tanto como los hemos venido alimentado, sin embargo se les deben dar algunas víctimas, o van a ir libres por el mundo, cazando a los inocentes..."

"No importa la opinión del Wizengamot," Harry declaró. "Porque -" La voz de Harry se ahogó. "Porque -" Harry respiró profundamente, buscando la calma para sí mismo. Pensó que ya podía ver la figura del futuro inmediato, la podía ver estirándose frente a él como un camino dorado iluminado por la luz solar. ¿Esto también estaba escrito, en el libro del Tiempo que no debo ver? "Porque si estoy en lo correcto sobre lo que va a pasar a continuación, entonces dentro de muy poco, Hermione Granger, la Niña-Que-Revivió, va ir a Azkaban y destruir todos los Dementores que están allí."

"¡Imposible!" espetó Ojoloco Moody.

"Merlín," susurró Amelia Bones. "Oh, querido Merlín. Eso es lo que le ocurrió al Dementor que Dumbledore 'perdió'. Por eso es que te tienen miedo - ¿y ahora ella también?" Su voz temblaba. "¿Qué es esto, qué es todo esto?"

Si Hermione cree que la Muerte puede ser derrotada -

Aún si no lo podía creer antes, lo va a creer ahora.

"Un traslador autorizado a Azkaban sería apreciado -" la voz de Harry se rompió de nuevo. Las lágrimas estaban cayendo por sus mejillas.

Ella no puede morir. Tengo su horrocrux.

Pero Hermione no necesita saber eso. No durante una semana más.

Si ella está dispuesta a arriesgar su vida para acabar esto -

"Aunque creo, que ella podría llegar allí, por cuenta propia..."

"¿Harry?" lo llamó la Directora McGonagall.

Harry ya estaba llorando, enormes jadeos rasposos proviniendo de él. Sin embargo no dejó de hablar. Peter Pettigrew estaba esperando mientras Harry lloraba.

Todos lo estaban esperando, mientras él estaba llorando.

"Tercero. En algún lugar dentro de las protecciones de Hogwarts. En una posición con una defensa muy alta. Pero donde los casos de emergencia puedan ser trasladados desde afuera de las protecciones. Va a existir un h-h-hospital de alta seguridad. Con guardianes muy poderosos, que hayan tomado Juramentos Inquebrantables, no me, no me importa cuánto oro haya que pagar para esos Juramentos, el costo ya no importa en verdad. Y, y Alastor Moody va a diseñar la arquitectura de la seguridad, y se va a poner completamente exagerado con su paranoia sin ser limitado por el presupuesto o la cordura o el sentido común, sólo que tiene que ser abierto pronto." No era capaz de dejar de llorar.

"Harry," habló la Directora, "los dos van a creer que perdiste la razón, no te conocen como yo. Necesitas tomarte un momento para explicarte."

En vez de eso Harry metió la mano dentro de su monedero e hizo lenguaje de manos con sus dedos, y sacó, con esfuerzo, un pedazo de oro de cinco kilos más grande que su puño, resultado de sus experimentos en la mañana. Produjo un golpe pesado cuando aterrizó sobre la mesa.

Moody extendió su varita y lo tocó, y luego su garganta hizo un sonido incomprehensible.

"Ese es tu presupuesto inicial, Alastor, si necesitas dinero ya mismo. Nicolás Flamel no fabricó la Piedra Filosofal, sino que la robó, Dumbledore no conocía la historia secreta pero Monroe sí. Una vez que sabes cómo funciona, la Piedra puede hacer una restauración completa de la juventud y la salud cada doscientos treinta y cuatro segundos. Trescientas sesenta personas al día. Ciento treinta y cuatro mil sanaciones al año. Eso debería ser suficiente para evitar que, todos los magos en el mundo, y todos los duendes y elfos de casa y lo que sea, mueran. Por vejez, o lo que sea." Harry se estaba limpiando las lágrimas, una y otra vez. "Flamel tenía más sangre en sus manos que cien veces Voldemort, por todas las personas que pudo haber salvado y no quiso. Todo el tiempo, Moody, la Piedra Filosofal podría haber curado todas tus cicatrices y reparado tu pierna, en cualquier momento que a Flamel se le diera la gana. Dumbledore no lo sabía. Estoy seguro que él no lo sabía." Harry sonrió tembloroso. "No la puedo imaginar como una bruja adolescente, Madam Bones, pero apuesto que se verá muy bien. Eso le dará más energía para mantener al Wizengamot por fuera de mi camino, porque si creen que la Piedra es algo que pueden manipular de cualquier manera, multar, regular, no me importa, Hogwarts se va a separar de Bretaña y convertirse en su propio país. Directora, Hogwarts ya no depende del Ministerio para oro, ni tampoco para comida. Puede reformar el currículo educativo a voluntad suya. Creo que podríamos añadir algunos cursos avanzados pronto, especialmente en estudios Muggle."

"¡Más despacio!" exclamó Minerva McGonagall.

"Cuarto -" Harry dijo, y luego se detuvo a sí mismo.

Cuarto. Comenzar las preparaciones para derribar el Estatuto Internacional del Secreto y proveer sanación mágica a escala masiva para el mundo Muggle. Aquellos que se opongan a esta agenda no recibirán los servicios de la Piedra...

Los labios de Harry no se podían mover. No lo iban a hacer, no podía.

Con seis billones de Muggles pensando con creatividad sobre cómo usar la magia...

Transformar antimateria no era más que el principio. Ni siquiera era la idea más destructiva. También había agujeros negros y los strangelets de carga negativa. Y si los agujeros negros no podían ser Transformados porque ya no existían como lo podría definir la magia dentro de algún radio espacial, se podían Transformar montones y montones de armas nucleares y la plaga de la Peste Negra que se podía reproducir antes de desaparecer la Transformación y Harry ni siquiera había considerado el problema durante cinco minutos pero no importaba porque ya había pensado lo suficiente. Alguien lo iba a pensar, alguien lo iba a comentar, alguien lo iba a intentar. La probabilidad era tan cercana a la certeza que no hacía falta pensar más.

¿Qué pasaba si Transformamos un milímetro cúbico de dos quarks arriba, solamente los quarks arriba sin ningún quarks abajo para enlazar? Harry ni siquiera lo sabía, y los quarks arriba eran ciertamente un tipo de sustancia que ya existía. Todo lo que se necesitaba era un hijo de Muggle que supiera los nombres de los seis quarks y que decidiera intentarlo. Ese podría ser el reloj con cuenta regresiva para el final profetizado del mundo.

Antes Harry habría intentado negar ese pensamiento, racionalizarlo hasta hacerlo desaparecer.

Ya no podía hacer eso.

No era una cosa que Harry Potter fuera a hacer.

Como el agua que caía por la pendiente, Harry Potter no se iba a arriesgar cuando tenía que ver con no destruir el mundo.

"¿Cuarto?" inquirió Amelia Bones, quien se veía como si la hubiesen golpeado repetidamente en la cara con un planeta. "¿Qué es lo cuarto?"

"No importa," respondió Harry. Su voz no se rompió. No se dobló sobre sí mismo ni se puso a sollozar. Todavía había vidas que él podía salvar y esas tenían prioridad. "No importa. Jefe de Magos Bones, le he entregado la regencia del Wizengamot en sus manos. Por favor use esa posición para anunciar a nivel internacional que el poder sanador de la Piedra pronto estará disponible para todos, y que mientras tanto, todos los pacientes moribundos deben ser mantenidos con vida a toda costa, sin importar qué magia sea requerida para ello. Ese anuncio es su prioridad absoluta. Cuando haya hecho eso puede rescatar a Peter Pettigrew e informar a su Departamento anterior que debe iniciar las preparaciones para cerrar Azkaban. Entonces por favor haga que alguien prepare una lista de todos los Mortífagos prisioneros y qué se dijo durante sus juicios sobretodo si Lucius parecía extrañamente desinteresado en defenderlos. Gracias. Eso es todo."

Amelia Bones se giró sin decir más, y salió corriendo hacia el Flu como si ella misma estuviera en llamas.

"Y alguien," Harry pidió, su voz rota otra vez ahora que todo se había puesto en movimiento, y llorar no costaba tiempo, aunque la vasta mayoría de vidas totales en riesgo no se habían podido salvar todavía, "alguien tiene que, alguien tiene que hablar con Remus Lupin."

...

Capítulo 118             Capítulo 120


Nota del Autor (Marzo del 2015)


Si no te gustan los capítulos cortos, sugiero que esperes para leer del 120-122 al mismo tiempo.

Si cualquiera puede ponerme en contacto con J. K. Rowling o Daniel Radcliffe, lo agradecería.

Si cualquiera puede ponerme en contacto con John Paulson, lo agradecería.

Si cualquiera puede ofrecer de manera creíble la posibilidad de producir una película conteniendo efectos especiales,
o un anime, podría estar interesado en reescribir un viejo guión mío.

Y también estoy interesado en intentar ser un ángel inversor,
si cualquier inversos me quiere ascender a ángel.

Gracias.

Nota del Traductor (24 de Abril de 2.020)


Dumbledore Ex Machina.

De Wikipedia: “Los strangelets son pequeños fragmentos de materia extraña. Solo existirían si la "hipótesis de la materia extraña" es correcta, en cuyo caso son el verdadero estado fundamental de la materia, y los núcleos son solamente estados metaestables con una duración muy larga. El término strangelet, hiperdiminutivo de la palabra inglesa strange (extraño), se origina con E. Farhi y R.L. Jaffe.”

El siguiente episodio está alrededor de las 2.500 palabras, a ritmo de cuarentena, debería publicarlo el 26 de Abril de 2.020 para los Patrocinadores y el 3 de Mayo en el blog de Rhaidot y FNN.

Faltan 3 capítulos para el final de Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad.

Esta entrada fue posible gracias a Rocio Tou, Sergio Andres Rodriguez Vargas, Nkp, Richard Nole, Kbrem y Claudio Andres Cayulao Martinez.


Si lo deseas puedes apoyarme siendo un Patrocinador de Rhaidot.


Gracias por leer.

sábado, 25 de abril de 2020

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 118

Capítulo 117             Capítulo 119


Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


hermione y harry
Hermione y Harry por methodsofrationality

Capítulo 118: Conclusión, Algo Para Proteger, Profesor Quirrell


El Sol resplandeció sobre el verde Escocés, creando chispas blancas por cada gota de lluvia reflejada sobre la hoja que había quedado en la posición correcta, un claro cielo azul para un funeral.

Harry había declinado dar la eulogía. Había declinado por segunda vez. El Profesor Flitwick se lo había pedido semanas atrás en Mayo, para dar a Harry tiempo de escribir sus líneas antes de que fuera necesario hablar; y Harry había dicho que no entonces, también.

Así que recayó sobre alguien de sexto año en Gryffindor, Oliver Habryka, quien tenía el cuarto puesto más alto de puntos totales Quirrell entre todos los estudiantes, y quien había sido General de un ejército. El chico de diecisiete años era alto y no especialmente apuesto dentro de su sólida túnica negra; en vez de una corbata roja, estaba usando una corbata púrpura como la que solía favorecer a veces el Profesor Quirrell.

Hablando, bajo las circunstancias, ex tempore. Las eulogias previas, escritas con bastante anticipación, habían sido descartadas; Oliver Habryka tenía un pergamino en su mano izquierda, aunque ni siquiera lo estaba mirando.

"El Profesor Quirrell estaba muy enfermo," pronunció el niño alto, su voz temblorosa provocando que los estudiantes guardaran silencio, ocasionalmente interrumpido por un sollozo apagado. "Creo que si el Profesor Quirrell hubiese podido combatir en la plenitud de su poder, Quien-Tú-Sabes no lo habría podido vencer tan fácilmente, o ni siquiera lo habría podido vencer. Dicen que David Monroe era el único a Quien-Tú-Sabes le llegó a tener miedo, en su momento. Pero," la voz de Oliver se rompió, "El Profesor Quirrell no estaba en la plenitud de su poder. Estaba muy enfermo. Tenía problemas para caminar sin ayuda. Y fue a enfrentar al Señor Oscuro, solo."

Hubo una pausa, entonces, mientras los estudiantes lloraron.

Oliver se limpió sus lágrimas con su manga, y habló de nuevo. "No sabemos exactamente lo que sucedió," dijo Oliver. "Imaginó que el Señor Oscuro se rió de él. Quizá se burló del Profesor, por retarlo cuando ni siquiera se podía poner de pie. Bueno, él no se está riendo ahora, claro que no."

Hubo fieros asentimientos de cabeza de parte de los estudiantes; todos los que Harry pudo ver, eran de Gryffindor y Slytherin.

"Tal vez el Señor Oscuro sabía alguna manera de curar al Profesor Quirrell, Quien-Tú-Sabes regresó de la muerte después de todo. Tal vez le ofreció la vida al Profesor Quirrell si estaba dispuesto a servirlo. El Profesor Quirrell sonrió, y le replicó al Señor Oscuro que era tiempo de jugar a Quién Era El Mago Más Peligroso En El Mundo."

Si no lo sabes, no te inventes nada. Sin embargo Harry nada dijo. Era lo que el Señor Voldemort podría haber intentado, era lo que el Profesor Quirrell podría haber respondido.

"Y todavía no nos están comunicando nada," Oliver prosiguió, "pero podemos suponer lo que ocurrió después. Todos sabemos que Hermione Granger, quien era una de las mejores estudiantes del Profesor, fue asesinada por un trol durante este año, tiene que haber sido el Señor Oscuro quien lo organizó, así como la culpó a ella por el Encantamiento Congelador de Sangre. El Profesor Quirrell sabía que el Señor Oscuro estaba detrás de ello, así que robó el cuerpo de la Señorita Granger y lo preservó, lo mantuvo a salvo -"

En eso no estaba tan errado.

"Entonces el Profesor Quirrell fue a enfrentar al Señor Oscuro. El Señor Oscuro asesinó al Profesor Quirrell. Y Hermione Granger regresó a la vida. Dicen que esta viva y entera, y quizá mejor que antes. Cuando el Señor Oscuro intentó apoderarse de ella, todo lo que quedó de él fueron su túnica quemada y sus manos sobre la garganta de la Señorita Granger. Así como Harry Potter fue protegido de la Maldición Asesina por el amor y sacrificio de su madre, el Profesor Quirrell yendo por voluntad propia, a encarar, al Señor Oscuro sin ayuda, debe haber llamado, el espíritu de Hermione Granger, de vuelta, de donde fuera, que ella estuviera -" la voz de Oliver se estaba rompiendo.

"No solamente por eso," Harry exclamó desde su silla en la primera fila, ronca su propia voz. Tenía que decir algo en ese punto, antes de que se fuera salir de control. Si es que ya no se había salido de control. "David Monroe era un mago poderoso, más poderoso que de los que todos sabían excepto él y yo. No creo que puedas revivir a alguien con tan sólo sacrificarte a ti mismo. Nadie debería intentar hacer algo así."

Una historia tan bella. Tendría que haber sido verdad. Tendría que haber sido verdad.

"No sé mucho sobre la persona detrás del Profesor," Oliver Habryka habló, tras lograr recuperar el control sobre sí mismo. "Sé que David Monroe no era un hombre feliz. Nunca fue capaz de invocar el Encantamiento Patronus."

Las lágrimas se estaban reuniendo otra vez en los ojos de Harry. No era correcto, no era justo, Voldemort había asesinado a tantas personas, tendría que haber muerto junto con sus seguidores, no merecía un tratamiento especial. Pero no había sido únicamente por la debilidad de Harry, había sido por los horrocruxes, Voldemort no podía ser asesinado directamente. Así que Harry lo podía admitir, estaba contento, estaba contento que el Profesor Quirrell no se hubiese ido por completo...

"Sin embargo yo, sé," prosiguió Oliver, con lágrimas resplandeciendo sobre sus mejillas, "que el Profesor Quirrell, es feliz, donde sea que esté, ahora es feliz."

Sobre la mano izquierda de Harry, una pequeña esmeralda fulguró brillante bajo el sol de la mañana.

No el Cielo, no alguna estrella lejana, no un lugar diferente sino una mejor persona, te lo voy a enseñar, algún día le voy a enseñar a cómo ser feliz -

El chico alto echó un vistazo al pergamino que sostenía en su mano izquierda, la primera vez que lo consultaba. "El Profesor Quirrell," Oliver recitó, ahora con voz fiera y veloz, "era, por mucho, el mejor Profesor de Batalla Mágica que Hogwarts haya tenido jamás. Salazar Slytherin no podría haber sido ni la mitad de buen maestro, sin importar qué hechizos conociera. El Profesor Quirrell nos dijo al principio del año que lo que nos iba a enseñar siempre sería nuestra fundación firme en las artes de Defensa. Y así será. Por siempre. Le vamos a enseñar a los estudiantes nuevos del próximo año, sin importar quién sea nuestro nuevo maestro. Los estudiantes mayores le enseñarán a los estudiantes más jóvenes. Esa es la solución de la maldición sobre la posición de Defensa. No nos vamos a quedar esperando a que la autoridad nos enseñe. Y nos vamos a asegurar que las enseñanzas del Profesor Quirrell nunca mueran en Hogwarts."

Harry miró hacia donde la Profesora - no, la Directora McGonagall - estaba sentada, y observó que la Directora asintió en silencio, con expresión que era de tristeza y severidad y orgullo.

"Aún no nos han dejado ver a la Señorita Granger," Oliver concluyó. Su voz temblorosa. "La Niña-Que-Revivió. Pero siempre voy a pensar en el Profesor de Defensa cuando la vea. Su sacrificio vive en ella, así como nuestras enseñanzas van a vivir dentro de nosotros." Oliver miró hacia donde estaba sentado Harry por un instante, luego volvió a bajar sus ojos hacia el pergamino. "¡Para el Profesor Quirrell, entonces, el mejor Slytherin que ha existido, lo que todo Slytherin debería ser! ¡Tres hurra para él!"

"¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra!"

Nadie se quedó en silencio esta vez, ni uno solo de los estudiantes que Harry pudo ver.

...

Capítulo 117             Capítulo 119


Nota del Traductor (18 de Abril de 2.020)


Estoy escuchando Wild Side, el opening de Beastars, una y otra vez.

El siguiente episodio está alrededor de las 10.000 palabras, a ritmo de cuarentena, debería publicarlo el 24 de Abril de 2.020 para los Patrocinadores y el 1 de Mayo en el blog de Rhaidot y FNN.

Faltan 4 capítulos para el final de Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad.

Esta entrada fue posible gracias a Rocio Tou, Sergio Andres Rodriguez Vargas, Nkp, Richard Nole, Kbrem y Claudio Andres Cayulao Martinez.


Si lo deseas puedes apoyarme siendo un Patrocinador de Rhaidot.


Gracias por leer.