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miércoles, 6 de febrero de 2019

A-normal

Siento frío, mis brazos tiemblan, mis dientes rechinan y, en general, mi cuerpo tirita con tal fuerza que apenas puedo respirar. Pero no pienso quejarme. No diré una sola palabra sobre el indolente frío, ni comentaré cosa alguna sobre mi malestar. Simplemente continuaré de pie, con la mirada intermitente entre el tablero de arribos y el piso de la terminal. En todo caso, mi autobús está próximo a llegar y en una hora más estaré en casa, en mi hogar. ¿Cuál es la razón de mi silencio? ¿Por qué me debo abstener de hablar?

Quizás se deba a los 33 centígrados que, según la información en el tablero de arribos, son los grados a los que asciende la temperatura de la ciudad. Ahora mismo puedo sentir sobre mí la mirada de algunos viajeros mientras procuro controlar mi temblor corporal.

No se trata de una enfermedad terminal ni de un virus tropical. Mi malestar tiene otro origen. Algunos lo llamarían crisis existencial, pero no soy tan refinada como para sufrir males filosóficos. Si tuviese que describirlo diría que... tengo muerta el alma y nada más.

Lo sé. Tener el alma podrida en estos días es tan común como sufrir un resfriado en invierno. Pero, cuando digo que tengo muerta el alma me refiero exactamente a eso... cuando la vida termina las emociones se apagan... no existen más. Llevo años caminando, respirando, sonriendo y nada más. El acto de vivir se ha transformado en un reflejo naturalizado en mi comportamiento por continua repetición. Nada más. No hay detrás de mis acciones algo más. ¿Acaso eso no es el equivalente a estar muerto en vida?  

Algunas veces me sorprendo a mi misma con la mirada perdida entre la multitud preguntándome, casi con incredulidad, cómo es posible que sean tantas las personas que viven sus anodinas vidas sin preguntarse siquiera sobre su propia humanidad. 

Mientras las observo comprendo que gran parte de mi malestar proviene del reflejo que asoma a través de sus falsas sonrisas... miles de rostros autoconvencidos de su propia autosatisfacción... tanta falsedad, tanta negación, caldo perfecto para la violencia... autodestrucción. Quiero vomitar. Quiero escapar. Dejar atrás mi humanidad. Transmutar...

Inclino un poco hacia abajo mi cabeza y cerrando mis ojos los presiono suavemente con los dedos corazón y pulgar, de mi mano derecha. Intento parecer casual.  ¿Un dolor de cabeza, quizás? Algunas personas lo notan y se alejan un poco de mi, posiblemente temiendo ser contagiados por alguna gripe de temporada.

El autobús se acerca. Pronto estaré en casa. Pronto dejaré atrás este terrible malestar. Lo repito en mi mente una y otra vez, dándome ánimos para continuar. 

De una cosa estoy segura. Esta será la última vez que tenga que escucharles. A partir de hoy no tendrán duda alguna. Si. Soy anormal. No cumplo con sus expectativas, ni me ajusto a sus estándares de realidad. Soy a-normal. Sin-norma. Lo he comprendido finalmente, justo ahora. Es por eso que no me pienso detener. No tengo norma alguna de la cual deba depender. Pronto cumpliré mi sueño. Despertaré de mi crisálida y como un ser nuevo todos verán lo A-normal que puedo ser.

Subo al autobús...la cuenta regresiva comienza... es inevitable.

 

sábado, 12 de enero de 2019

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 74

Capítulo 73             Capítulo 75

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


hpmor
Portada Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad

Capítulo 74: Auto-Actualización, Escalar los Conflictos, Parte 9


Harry avanzó un paso, luego otro paso, hasta que una sensación de intranquilidad lo empezó a empapar, un desasosiego en sus nervios.
Él no dijo nada, no alzó mano alguna; la sensación de intranquilidad empapada llamaría a la puerta en su lugar.
Del otro lado de la puerta cerrada surgió un susurro, atravesando la puerta como si no hubiera puerta alguna.
"No son mis horas de oficina," informó el frío susurro, "ni el tiempo de nuestro encuentro. Le quitó diez puntos Quirrell, y alégrese de que no sean más."
Harry permaneció calmado. Atravesar Azkaban había re-calibrado su escala de perturbaciones emocionales; y perder un punto de Casa, que antes había puntuado entre cinco y diez, ahora yacía entre cero y tres puntos. La voz de Harry fue calmada, cuando pronunció, "Usted hizo una predicción comprobable y resultó falsa, Profesor. Únicamente deseaba señalar eso."
Mientras Harry se daba la vuelta para irse, escuchó la puerta abrirse detrás suyo, y volvió a girar con algo de sorpresa.
El Profesor Quirrell estaba recostado en su silla, su cabeza arrellanada contra la cabecera, mientras que un pergamino flotaba ante él. Ambas manos del Profesor de Defensa descansaban débilmente sobre el escritorio, como si no tuvieran vida. Podría haber sido un cadáver, excepto que los ojos azul-hielo aún se movían, de un lado a otro, de un lado a otro.
El pergamino se desvaneció, y fue reemplazado por otro tan velozmente que fue como si el material solamente hubiera parpadeado.
Entonces los labios se movieron también. "Y de esto," murmuraron los labios, "¿qué infiere usted, Sr. Potter?"
Aunque Harry se conmocionó por lo que vio, su voz siguió controlada cuando habló, "Que la gente ordinaria no siempre deja las cosas pasar, y que Hermione Granger está en mayor peligro por la Casa de Slytherin de lo que usted pensó."
Los labios se curvaron, apenas un poco. "Por lo que usted cree que he fallado en mi comprensión de la naturaleza humana. Sin embargo difícilmente sería esa la única posibilidad, niño. ¿Acaso ve usted la otra?"
Las cejas de Harry se surcaron mientras contemplaba al Profesor de Defensa.
"Estoy cansado de esto," susurró el Profesor de Defensa. "Usted se quedará ahí hasta que lo vea por usted mismo, o de lo contrario se irá." Como si Harry hubiera dejado de existir, los ojos del Profesor de Defensa volvieron al pergamino, una vez más escaneando una línea tras otra.
Fue seis pergaminos después que Harry lo vio, y expuso en voz alta, "Usted piensa que su predicción falló porque hubo otro factor en funcionamiento que no hacía parte de su modelo. Alguna razón por la cual la Casa de Slytherin odia a Hermione más de lo que usted se dio cuenta. Como cuando los cálculos de órbita para Urano estaban equivocados, y el problema no eran las Leyes de Newton, era que no sabían sobre Neptuno -"

viernes, 14 de diciembre de 2018

Saint Seiya de Netflix será el mejor anime del 2019

Casi una semana atrás, Netflix publicó en su cuenta de YouTube el trailer para su versión de Saint Seiya, también conocida como Caballeros del Zodiaco por los hispanohablantes. Las reacciones en su mayoría han sido de burla y disgusto. Sin embargo, ¿es el trailer realmente tan malo?


saint seiya netflix

Algo que muchos no parecen entender, es que esta nueva versión de los Caballeros del Zodiaco no está dirigida a un público adulto, sino a una audiencia infantil. Por lo que no hay sangre ni temas polémicos a la vista. No quiero caer en la vieja discusión de "el que sea para niños no justifica que sea malo". Si bien Saint Seiya Netflix busca capitalizar la nostalgia, están más interesados en atraer la atención de esa nueva generación llamada Copitos de Nieve, que son demasiado sensibles y sólo pueden ser tocados por los pétalos de un rosa. Como un viejo (muy viejo) fanático de los Caballeros del Zodiaco, estoy contento con que la franquicia se mantenga viva a pesar del paso del tiempo.

Uno de los mayores problemas con la adaptación parece ser el cambio del Caballero Shun de Andromeda de un hombre a una mujer. Parece ser uno de esos cambio bienintencionados cuyas implicaciones no fueron medidas con antelación. Añadir una mujer al elenco principal parece ser una acción progresista, sin embargo, Shun de Andromeda era para muchos un modelo a seguir, un hombre que no temía a su sensibilidad, un hombre sin miedo del rosa o de mostrar su debilidad para llegar a superarla. Y para la comunidad LGTB, Shun era una posible representación bastante decente. Volverlo mujer no es tan progresista como parece, porque le quitaron al personaje precisamente lo que lo hacia especial. En lugar de haber convertido a Shun en mujer, habría sido más inteligente incluir a Saori Kido, la famosa Athena, como una guerrera y quitarle de encima ese yugo de damisela en peligro. Eso habría sido inclusión genuina.

Sin embargo, el cambio de Shun en mujer no me molesta mucho. En parte porque para pensar en Shun como mujer sólo se necesita un paso, y entiendo que como escritor es demasiado fácil caer en una salida perezosa. Pero sobretodo, porque la voz que le pusieron a Shun en español no me molesto, creo que suena bastante decente.

En cambio, lo que sí detesté con toda mi alma fue la nueva voz que le pusieron al Caballero Seiya de Pegaso, Entiendo el descontento general con que fue recibido este desafortunado actor, que tiene una voz sin personalidad, neutra y aburrida. Reemplazar a Jesús Barrero no es tarea sencilla, son unos zapatos muy grandes para llenar, pero es como si ni siquiera hubieran enviado a un hombre a intentarlo, sino a un niño que apenas y sabe caminar.

Decidí hacer el ejercicio de ver el trailer en inglés, y no sentí la misma animadversión que al verlo en español. Todo lo puedo perdonar y pasar por alto (la animación en 3D, Shun mujer, la falta de sangre) excepto la nueva voz de Seiya. El que tantas personas hayan trabajado en ese proyecto y que ni a una se le ocurriera abrir la boca para decir "¡Oigan, esa voz apesta!" es algo que no tiene perdón. Por personas como esas, que se quedan con la boca cerrada, es que los nazis llegaron al poder.

Ahora que han sido advertidos, y si aún no han experimentado el dolor, ¿se atreven a ver el adelanto de lo que será el mejor anime del 2019 (en una realidad alterna) de Caballeros del Zodiaco según Netflix?


viernes, 16 de noviembre de 2018

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 73

Capítulo 72             Capítulo 74

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


harry potter y hermione
Harry Potter y Hermione por charsiew space

Capítulo 73: Auto-Actualización, Lo Sagrado y lo Mundano, Parte 8


El chorro de fuego rojo cogió a Hannah de lleno en el rostro, volteándola de pies a cabeza y aporreando su cabeza directamente con la pared de piedra, donde su pálida cara pareció dilatarse por un instante, enmarcada por hebras voladoras de cabello café-dorado, antes de que ella colapsara en el suelo sobre su propia túnica, cuando la tercera y final descarga de resplandecientes espirales verdes derribó el Encantamiento Escudo de sus enemigos.
Los días de Marzo siguieron pasando, llenos con lecturas y tarea, desayuno y almuerzo y cena.
El chico de Gryffindor las miró fijamente a las ocho, tensión en cada línea marcada de su cuerpo, su rostro trabajando sin hacer ruido; y luego sus manos liberaron del agarre las solapas del chico de Slytherin, y él se fue caminando sin que nadie dijera una palabra. (Bueno, Lavender casi había pronunciado una palabra - su boca apenas se estaba abriendo en indignación, quizá porque ella no había tenido oportunidad de declamar su discurso - aunque afortunadamente Hermione la vio y le hizo el gesto que significaba CÁLLATE.)
Y también había que dormir, por supuesto. No querías olvidarte de dormir solamente porque parecía algo muy normal.
"¡Innervate!" exclamó la joven voz de Susan Bones, y los ojos de Hermione se abrieron de par en par y sus labios inhalaron aire con una bocanada, sus pulmones sintiéndose pesados como si un enorme peso yaciera sobre su pecho. A su lado, Hannah ya estaba sentada, agarrando su cabeza entre sus manos y haciendo una mueca de dolor. Daphne les había advertido que esta sería una batalla 'difícil', creando una cierta trepidación en Hermione, y lo mismo en todas ellas. Excepto quizá Susan, quien nada más se presento a la hora señalada para el encuentro, y caminó a su lado sin hablar, y luchó contra el abusón de séptimo año hasta ser la última chica de pie. Tal vez el Gryffindor se había sentido reluctante de combatir a la última hija de Bones, o quizá Susan simplemente había tenido mucha suerte; de cualquier modo, cuando Hermione había intentado sentarse de nuevo, se había dado cuenta que su pecho se sentía pesado porque había, de hecho, un cuerpo bastante largo esparcido sobre ella.
Y no querías olvidar la magia tampoco, aún si el momento actual de lanzar un hechizo nada más formaba una muy pequeña parte de tu día. Era el punto central de Hogwarts, después de todo.
"De acuerdo, ¿qué tal si todas montamos en monopatines?" propuso Lavender. "Podríamos llegar a otros lugares más rápido que si vamos caminando. Y nos veríamos realmente asombrosas sobre monopatines, los artefactos Muggle pueden no ser tan rápidos como las escobas pero se ven más geniales - deberíamos votar al respecto -"
En cuanto a las fracciones de tiempo remanentes, las completarías de acuerdo a tu naturaleza: chismear sobre romances de los estudiantes mayores, o libros y secciones de estudio.
Hermione extendió una mano temblorosa para coger su libro de Hogwarts: Una Historia de donde había caído, el siempre confortador libro estaba sólo a un paso de distancia de donde ella había acabado sobre el suelo, después de que la chica mayor la había "tropezado" contra una pared. Y luego la bruja de Gryffindor más grande que ella se había alejado caminando sin voltear a mirar, nada más susurrando "... de Salazar -" una palabra que hería más que cualquier cosa que los Slytherins dijeran sobre los sangre sucia, 'sangre sucia' no era más que una extraña frase del mundo mágico pero Hermione conocía la palabra que la Gryffindor había pronunciado. No podía acostumbrarse, simplemente no podía acostumbrarse a ser odiada. Todavía dolía mucho cada vez que pasaba, y de algún modo dolía incluso más proviniendo de parte de los Gryffindors que se suponía eran los buenos.
Harry había dividido ocho de sus soldados entre los otros ejércitos, como se había ordenado; voluntariamente él había renunciado a dos Tenientes Caóticos, enviando a Dean Thomas al Ejército Dragón y luego intercambiando a Seamus Finnigan con ella por Blaise Zabini, quien Harry había afirmado estaba siendo "sub-utilizado" en Rayo de Sol. Lavender había elegido reunir a la mayor parte de S.P.I.H.B. en Rayo de Sol; Tracey había decidido permanecer con Caos.
"¿Para que puedas utilizar tus encantos sobre el General Potter?" inquirió Lavender, mientras Hermione las ignoraba a las dos tanto como podía. "Tengo que decir, Traces(1), que creo que nuestra General Rayo de Sol ya lo tiene bastante amarrado - tendrías mejor suerte convenciendo a Hermione que los tres deberían tener uno de aquellos, ya sabes, arreglos -"
Nadie había descubierto aún lo que Draco Malfoy estaba tramando.
"¿Certeza?" replicó Harry Potter, sonando bastante reluctante. "Sabes que un racional no tiene certeza de algo nunca, Hermione, ni siquiera de que dos y dos son cuatro. En realidad no puedo leer la mente de Malfoy, y si pudiera, no tendría la certeza de que él no es un Oclumante perfecto. Todo lo que puedo afirmar es que por lo que he observado en Malfoy, es mucho más plausible de lo que Daphne Greengrass cree, que de hecho él esté intentando mostrar a los Slytherins un mejor camino. Deberíamos... deberíamos intentar seguir esa corriente, Hermione."
(Bueno, Harry parecía pensar que Draco Malfoy era un buen chico. Sin embargo el problema era que Harry también tenía la tendencia de confiar en personas como el Profesor Quirrell.)

sábado, 13 de octubre de 2018

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 72

Capítulo 71             Capítulo 73

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad



hermione harry draco
HPMOR comandor por  EJohni


Capítulo 72: Auto-Actualización, Negación Plausible, Parte 7


El Sol de invierno se había ocultado por completo para cuando terminó la cena, por lo que fue en medio de la pacífica luz de las estrellas titilando desde el techo del Gran Comedor que Hermione se fue para la Torre de Ravenclaw junto con su compañero de estudio Harry Potter, quien últimamente parecía tener una ridícula cantidad de tiempo para estudiar. Ella no tenía ni la más mínima idea de cuándo estaba Harry haciendo su tarea, excepto que estaba siendo hecha, quizá por elfos de casa mientras él dormía.

Casi cada par de ojos se posaron sobre ellos mientras pasaron a través de las poderosas puertas del Gran Comedor, demasiado parecidos a los portales cercados de un castillo para el gusto de los estudiantes que los tenían que cruzar en el camino de regreso de la cena.

Se fueron sin hablar, y caminaron hasta que el distante borboteo de las conversaciones estudiantiles se desvanecieron en silencio; y luego los dos avanzaron un poco más a través de los corredores de piedra antes de que Hermione finalmente hablara.

"¿Por qué hiciste eso, Harry?"