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martes, 25 de octubre de 2016

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 59

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Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad



Capítulo 59

El Experimento de la Prisión Stanford, Curiosidad, Parte 9


harry potter racionalidad 59
Fan art realizado por Ben Gutierrez


Las escobas habían sido inventadas durante lo que un Muggle hubiera llamado la Edad Oscura, supuestamente por una legendaria bruja de nombre Celestria Relevo, proclamada la tatara-tatara-nieta de Merlín.

Celestria Relevo, o quien fuera la persona o grupo que había inventado realmente aquellos encantamientos, no sabían ni una maldita cosa sobre los mecanismos Newtonianos.

Las escobas, por lo tanto, funcionaban bajo la física Aristotélica.

Iban hacia donde las apuntaras.

Si querías moverte directamente hacia adelante, las apuntabas directo hacia adelante; no te preocupabas por mantener algo del impulso yendo hacia abajo para cancelar el efecto de la gravedad.

Si girabas en una escoba, toda su nueva velocidad estaba en la nueva dirección que estaba apuntando, no iba hacia los lados basado en su anterior empuje.

Las escobas tenían máxima velocidad, no máxima aceleración. No por algo que ver con la resistencia al aire, sino porque una escoba tenía algunos ímpetus Aristotélicos máximos que sus encantamientos podían ejercer.

Harry nunca se había dado cuenta explícitamente de eso antes, a pesar de ser lo suficientemente diestro como para conseguir las mejores calificaciones en clase de vuelo. Las escobas funcionaban tanto como la mente humana instintivamente esperaban que funcionaran que su cerebro había logrado pasar por alto su absurdidad física por entero. Harry, en su primer Jueves de lecciones de escoba, había estado distraído por fenómenos que parecían más interesantes, palabras escritas sobre el papel y una bola resplandeciente de color rojo. Así que su cerebro simplemente suspendió su incredulidad, marcó la realidad de las escobas como aceptada, y procedió a divertirse, sin jamás llegar a pensar ni una vez la pregunta cuya respuesta hubiera sido obvia. Porque es un triste hecho que sólo meditamos sobre una pequeña fracción de todos los fenómenos que vamos encontrando...

Esa es la historia de cómo Harry James Potter-Evans-Verres fue casi asesinado por su propia falta de curiosidad.

Porque los cohetes no funcionaban bajo la física Aristotélica.

Los cohetes no funcionaban como la mente humana instintivamente pensaba que debía funcionar el vuelo.

Una escoba asistida por cohete, por lo tanto, no se movía como las escobas mágicas sobre las cuales Harry era tan buen volador.

Nada de ésto pasó realmente por la mente de Harry en ese momento.

Por un lado, el más grande ruido que hubiera llegado a escuchar en toda su vida evitaba que incluso se escuchara pensar a sí mismo.

Por otro lado, acelerar hacia arriba a cuatro veces la gravedad significaba que tenía más o menos dos segundos y medio, en total, para ir desde el fondo hasta la cima de Azkaban.

Y aún si hubieran sido los dos segundos y medio más largos en la historia del Tiempo, eso no daba mucho margen para pensar.

Nada más hubo tiempo para ver las luces de las maldiciones de los Aurores lanzándose a él, ladear ligeramente la escoba para evadir, darse cuenta de que la escoba simplemente continuaba con la mayor parte del mismo empuje en vez de ir en la dirección que apuntaba, y activar los conceptos sin pronunciar de

*rayos*

y

*Newton*

después de lo cual Harry ladeó la escoba con mucha más fuerza y entonces empezaron a aproximarse a la pared muy rápidamente así que la volvió a ladear de nuevo en otra dirección y hubo más luces descendiendo y los Dementores estaban deslizándose suavemente hacia arriba junto con alguna clase de criatura gigante alada hecha de flama blanco-dorada por lo que Harry torció la escoba de vuelta al cielo pero aún seguía dirigiéndose a otra pared por lo que inclinó la escoba ligeramente y ya no estaba acercándose mas estaba demasiado cerca por lo que la inclinó de nuevo y entonces los Aurores distantes sobre sus escobas ya no estaban tan lejos y se iba a estrellar con una mujer por lo que giró su escoba lejos de ella y al siguiente instante se dio cuenta que su cohete era un lanzallamas extremadamente poderoso y en una fracción de segundo estaría apuntando directamente a la Auror así que giró la escoba lateralmente al tiempo que seguía subiendo y no pudo recordar si estaba apuntando a algún Auror pero al menos ya no le estaba apuntando a ella.

Harry falló otro Auror por un metro, pasando a su lado como un relámpago sobre un lanzallamas que apuntaba lateralmente y moviéndose hacia arriba a, Harry deduciría después, alrededor de los 300 kilómetros por hora.

Si hubo más gritos de Aurores asados él no los escuchó, sin embargo ésto no era evidencia ni a favor en contra, porque todo lo que Harry estaba escuchando en ese momento era un ruido extremadamente abrumador.

Un par de segundos después más calmados si bien no silenciosos, no parecía haber ningún Auror alrededor, o Dementores, o alguna criatura gigante de flamas y alada, y el vasto y terrible edificio de Azkaban se veía increíblemente pequeño desde esa altura.

Harry puso la escoba en dirección al Sol, apenas visible a través de las nubes, no estaba alto en el cielo a esa hora del día y del mes de invierno, y la escoba aceleró por otros dos segundos en esa dirección y alcanzó una cantidad de velocidad sorprendente muy pronto antes de que el combustible sólido para cohete se quemara por completo.

Tras eso, una vez que Harry se pudo escuchar a sí mismo pensar otra vez, cuando no hubo otra cosa que el ulular del viento a causa de su ridícula velocidad, y los dedos de Harry sosteniendo la escoba y asistidos con encantamientos apenas estaban resistiendo el desacelerado arrastre de moverse mucho más rápido que la velocidad terminal, fue ahí cuando Harry de hecho pensó en todas las cosas sobre los mecanismos Newtonianos y la física Aristotélica y las escobas y los cohetes y la importancia de la curiosidad y como nunca iba a hacer algo tan Gryffindor nunca más o al menos no hasta después de aprender el secreto de la inmortalidad del Señor Oscuro y por qué había escuchado al Profesor Quirinus "Te asseguro, niño, que no intentaría éssto ssi no anticipara mi propia ssupervivencia" Quirrell en vez de al Profesor Michael "Hijo, si intentas cualquier cosa con cohetes por tu cuenta, me refiero a cualquier cosa sin un profesional entrenado acompañándote, morirás y eso pondrá triste a Mamá" Verres-Evans.

***

"¿QUÉ?" Le chilló Amelia al espejo.

***

El viento se había reducido hasta un nivel soportable a medida que la resistencia al aire los iba haciendo más lentos, dando a Harry la gran oportunidad de escuchar el zumbido, el sonido de campanilleo que pareció llenar todo su cerebro.

Se suponía que el Profesor Quirrell lanzaría un Encantamiento Silenciador sobre el escape del cohete... aparentemente había limites a lo que un Encantamiento Silenciador podía hacer... en retrospectiva, Harry debió Transformar un par de tapones para los oídos, no confiar únicamente en el Encantamiento Silenciador, aunque probablemente eso no hubiera bastado tampoco...

Bueno, la magia sanadora probablemente tenía algo para tratar el daño permanente del oído.

No, realmente, la magia sanadora debía tener algo para tratar eso. Había visto estudiantes ir donde Madam Pomfrey con heridas que sonaban mucho peor...

¿Hay alguna manera de trasplantar una personalidad imaginaria a la cabeza de alguien más? Preguntó Hufflepuff. Ya no quiero seguir viviendo en la tuya.

Harry empujó todo a la parte trasera de su mente, en verdad no había nada que él pudiera hacer al respecto ahora mismo. Había algo sobre lo que él debiera estar preocupado -

Entones Harry echó una mirada para atrás, recordando por primera vez revisar si Bellatrix o el Profesor Quirrell habían sido tirados de la escoba.

Sin embargo la serpiente verde seguía en su arnés, y la demacrada mujer seguía aferrada a la escoba, su cara todavía cargada con el insalubre color y sus ojos todavía brillantes y peligrosos. Sus hombros seguían temblando como si ella estuviera riéndose de forma histérica, y sus labios se estaban moviendo como si fuera a gritar, mas ningún sonido estaba saliendo -

Oh, cierto.

Harry se quitó la capucha de su capa, se tocó las orejas para dejarla saber que no la podía escuchar.

Tras lo cual Bellatrix agarró su varita, apuntó a Harry, y de repente el tintineo en sus orejas disminuyó, la podía escuchar.

Un momento después se arrepintió de ello; las imprecaciones que ella estaba gritando a Azkaban, los Dementores, los Aurores, Dumbledore, Lucius, Bartemy Crouch, algo llamado la Orden del Fénix, y todo lo que se interpusiera en el camino de su Señor Oscuro, etcétera, no eran adecuados para los espectadores más jóvenes y sensibles; y su risa estaba lastimando sus recién sanados oídos.

"Suficiente, Bella," Harry dijo finalmente, y su voz se detuvo al instante.

Hubo una pausa. Harry se volvió a cubrir la cabeza con la Capa, sólo por principio general; y se dio cuenta en el mismo instante que ellos podrían tener telescopios allá abajo o algo por el estilo, en retrospectiva quitarse la capucha por tan siquiera un momento había sido un movimiento increíblemente tonto, esperaba que la misión entera no acabara de fallar por culpa de ese único error...

Realmente no servimos para ésto, ¿o sí? observó Slytherin.

Oye, Hufflepuff objetó por puro reflejo, no podemos tener la expectativa de hacer cualquier cosa perfectamente la primera vez, probablemente necesitamos más práctica OLVIDA QUE YO PRONUNCIÉ TAL COSA.

Harry miró de nuevo hacia atrás, vio a Bellatrix mirando alrededor con una confundida, inquisitiva mirada sobre su rostro. Su cabeza seguía girando, girando.

Y finalmente Bellatrix preguntó, su voz más baja, "Mi Señor, ¿dónde estamos?"

¿A qué te refieres? Fue lo que Harry hubiera querido replicar, sin embargo el Señor Oscuro nunca admitiría no comprender algo, por lo que Harry espetó, con sequedad, "Estamos sobre una escoba."

¿Acaso cree que está muerta, que ésto es el Cielo?

Las manos de Bellatrix seguían atadas a la escoba, por lo que nada más un dedo se movió y apuntó cuando habló, "¿Qué es eso?"

Harry siguió la dirección del dedo y contempló... nada en particular, de hecho...

Entonces Harry se dio cuenta. Tras ascender muy alto, no había ninguna nube para mantenerlo escondido.

"Ese es el Sol, Bella querida."

Salió grandiosamente controlado, el Señor Oscuro sonando con calma perfecta y quizá un poco de impaciencia con ella, incluso cuando las lagrimas empezaron a descender por las mejillas de Harry.

En el frío sin fin, dentro de la más total oscuridad, el Sol de seguro habría sido...

Una memoria feliz...

La cabeza de Bellatrix siguió girando.

"¿Y esas cosas almidonadas?" ella indagó.

"Nubes."

Hubo una pausa, y entonces Bellatrix añadió, "¿Pero qué es lo que son?"

Harry no le respondió, no había manera de que su voz estuviera firme, todo lo que podía hacer era mantener su respiración perfectamente regular mientras lloraba.

Tras un rato, Bellatrix respiró, tan suavemente que Harry casi no la oye, "Lindas..."

Su cara se relajó lentamente, el color abandonando su palidez casi tan pronto como había aparecido.

Su esquelético cuerpo se desparramó contra la escoba.

La varita prestada colgó sin vida de la correa atada a su mano inmóvil.

TIENES QUE ESTAR BROMEANDO -

La mente de Harry recordó entonces, que la poción Pimentónica venía con un costo; Bellatrix dormirá por un conssiderable tiempo, el Profesor Quirrell había explicado.

Y en el mismo instante otra parte de Harry se convenció por completo, al volver a contemplar a la demacrada mujer blanca como la tiza, pareciendo más muerta bajo la brillante luz solar que cualquier otra cosa que Harry hubiera visto antes con vida, que ella estaba muerta, que acababa de pronunciar su última palabra, que el Profesor Quirrell no había calculado bien la dosis -

- o había sacrificado deliberadamente a Bellatrix para proteger su propio escape -

¿Está respirando?

Harry no podía ver si estaba respirando.

No había forma, sobre la escoba, de alcanzarla y tomar su pulso.

Harry miró hacia adelante para asegurarse de que no se iban a estrellar contra alguna roca voladora, siguió inclinando la escoba hacia al Sol, el niño invisible y la mujer posiblemente muerta cabalgando hacia el atardecer, mientras que sus dedos agarraron la madera con tanta fuerza que se pusieron blancos.

No podía alcanzarla y realizar respiración artificial.

No podía usar nada de su equipo sanador.

¿Confiar en que el Profesor Quirrell no la había puesto en peligro?

Extraño, era extraño, que aún creyendo de forma genuina que el Profesor Quirrell no tenía intención de asesinar al Auror (porque hubiera sido estúpido), considerar los argumentos del Profesor de Defensa en sí mismo ya no lo tranquilizaban.

Entonces se le ocurrió a Harry que tenía que revisar -

Harry miró hacia atrás, y siseó, "¿Professor?"

La serpiente no se retorció dentro del arnés, y no dijo palabra alguna.

...tal vez la serpiente, al no ser un verdadero jinete, no había sido protegido de la aceleración. O quizá acercarse demasiado a los Dementores sin un escudo, aunque fuera por un momento en forma de Animago, había dejado inconsciente al Profesor de Defensa.

Eso no era bueno.

Era el Profesor Quirrell quien tenía que informar a Harry cuando era seguro usar el traslador.

Harry inclinó la escoba con dedos emblanquecidos, y pensó, pensó con mucho esfuerzo durante una pequeña cantidad de tiempo sin mesurar, durante la cual Bellatrix podría o no haber estado respirando, durante la cual el propio Profesor Quirrell podría no haber estado respirando desde un rato aún más largo.

Y Harry decidió que mientras era posible recuperarse del error de desperdiciar el traslador en su posesión, no era posible recuperarse del error de permitir que un cerebro estuviera demasiado tiempo sin oxigeno.

Por lo que Harry cogió el siguiente traslador en la secuencia que estaba dentro de su monedero, al tiempo que redujo la velocidad de la escoba hasta detenerse en el brillante aire azul (Harry no sabía, cuando lo consideró, si la habilidad de un traslador para ajustarse sobre la rotación de la Tierra también incluía la habilidad de igualar la velocidad en general con sus nuevos alrededores), tocó la escoba con el traslador, y...

Harry hizo una pausa, sosteniendo todavía la rama, la compañera de la rama que él había partido lo que parecía hace dos semanas. De repente sintió una reluctancia; su cerebro parecía haber aprendido la regla, por algún proceso operante de condicionamento puramente neuronal, que Partir las Ramas Es Una Mala Idea.

Sin embargo eso no era realmente lógico, por lo que Harry partió la rama de todos modos.

***

Hubo una explosión estruendosa desde el otro lado de la cercana puerta de metal, causando que Amelia dejara caer el espejo que sostenía y diera la vuelta con la varita en la mano, y entonces esa puerta estalló para revelar a Albus Dumbledore, de pie y frente a un gran hueco humeante en la pared de la prisión.

"Amelia," explicó el mago anciano. No había trazo de su acostumbrada ligereza, sus ojos eran duros como zafiros debajo de sus gafas de media luna. "Debo abandonar Azkaban y debo hacerlo ahora. ¿Hay alguna manera más rápida que una escoba para salir del área de las protecciones?"

"No -"

"Entonces demando tu escoba más rápida, ¡de inmediato!"

El lugar en donde Amelia quería estar era con la Auror que había sido lastimada por ese Fuego Demoníaco o lo que fuera que hubiera sido.

Lo que ella necesitaba hacer era descubrir lo que Dumbledore ya sabía.

"¡Ustedes!" la bruja anciana le ladró al equipo a su alrededor. "Sigan limpiando los corredores hasta que lleguen al fondo, podría ser que no todos ellos hayan escapado!" Y entonces, para el mago anciano, "Dos escobas. Puedes informarme en cuanto estemos en el aire."

Se produjo un concurso de miradas, pero no fue uno largo.

***

Un agobiante y fuerte jalón atrapó el abdomen de Harry, considerablemente más fuerte que el jalón que lo transportó a Azkaban, y en ésta ocasión la distancia recorrida fue tan grande como para que pudiera escuchar un instante de silencio, observar el oculto espacio entre espacios, la grieta entre un lugar y otro.

***

El Sol, que había iluminado a los dos por un breve momento, fue rápidamente oculto por nubes de lluvia cuando salieron disparados muy lejos de Azkaban, en la dirección del viento y más veloces que el viento.

"¿Quién está detrás de ésto?" gritó Amelia a la escoba volando a su lado.

"Una de dos personas," Dumbledore dijo a su vez, "Desconozco, en éste instante, quién. Si es el primero, entonces estamos en problemas. Si es el segundo, todos nosotros estamos en problemas aún más grandes."

Amelia no desperdició aliento suspirando. "¿Cuándo lo sabrás?"

La voz del mago anciano era severa, calmada y de alguna manera se elevaba por encima del viento. "Tres cosas necesita para la perfección, si es el primero: La carne del sirviente más fiel del Señor Oscuro, la sangre del más grande enemigo del Señor Oscuro, y acceso a una cierta tumba. Había pensado que Harry estaba seguro, que su intento contra Azkaban fracasaría – aunque de todos modos puse guardias sobre él – mas ahora en verdad tengo miedo. Él tiene acceso al Tiempo, alguien con un Giratiempo está enviando mensajes para él; y sospecho que el intento de secuestro contra Harry Potter tuvo lugar hace un par de horas. Razón por la cual todavía no hemos escuchado sobre ello, al estar en Azkaban donde el Tiempo no puede atarse consigo mismo. Ese pasado ocurrió después de nuestro propio futuro, verás."

"¿Y si es el segundo?" exclamó Amelia. Lo que ya había escuchado parecía ser bastante preocupante de por sí; eso sonaba como el más oscuro de los rituales Oscuros, y centrado alrededor del mismísimo y muerto Señor Oscuro.

El mago anciano, con rostro incluso más grave, no pronunció palabra, nada más sacudió su cabeza.

***

Cuando el jalón del traslador hubo amainado, el Sol apenas estaba asomándose por encima del horizonte, pareciendo más ocaso que amanecer, y su escoba flotaba no muy alto sobre una extensión de arena y rocas de color naranja-oscuro, acomodadas en colinas grumosas como si alguien hubiera amasado la masa de la tierra y luego se hubiera olvidado de que la tenía que desenrollar para poderla aplanar. En la distancia cercana, las olas se meneaban en una interminable vista de agua, aunque la tierra sobre la cual la escoba levitaba estaba por encima del mar al menos por unos metros.

Harry parpadeó ante los colores del ocaso, y se dio cuenta que el traslador había sido internacional.

"¡Anda!" surgió un enérgico, femenino grito detrás suyo, y Harry giró sobre la escoba para observar. Una dama de mediana edad estaba sosteniendo una mano sobre la boca en un deliberado gesto de llamada, y aproximándose rebosante. Sus bondadosos rasgos, ojos estrechos, y piel ocre oscura marcaban una raza que no era familiar para Harry; estaba revestida con una túnica purpura brillante de un estilo que Harry no había visto antes; y cuando sus labios se abrieron de nuevo ella habló con un acento que Harry no pudo ubicar, pues él no había viajado mucho. "¿Dónde estabas? ¡Llegas con dos horas de retraso! Casi me rendí contigo... ¿Hola?"

Hubo una breve pausa. Los pensamientos de Harry se movieron con extrañeza, demasiado lentos, todo se sentía distante, como si hubiera un grueso vidrio de cristal entre él y el mundo, y otro grueso vidrio de cristal entre él y sus sentimientos, por lo que podía ver, mas no tocar. Había caído sobre él tras ver la luz del ocaso y a la amable bruja, y pensar que todo parecía un final apropiado para la aventura.

Entonces la bruja se adelantó corriendo y sacando su varita; una palabra murmurada cortó las esposas que ataban a la demacrada mujer a la escoba, y Bellatrix fue bajada flotando sobre la arenosa roca con sus brazos de esqueleto y piernas pálidas colgando como cosas sin vida. "Oh, Merlín," susurró la bruja, "Merlín, Merlín, Merlín..."

Parece preocupada, pensó una abstracta, cosa distante entre dos vidrios de cristal. ¿Es eso lo que pronunciaría una sanadora real, o es lo que diría alguien a quien le pidieron actuar como tal?

Como si no fuera Harry quien habló, sino otra parte de él que provenía de otro vidrio de cristal, un susurro surgió de sus labios. "La serpiente verde sobre su espalda es un Animago." No era un susurro agudo, ni frío, sólo calmado. "Está inconsciente."

La cabeza de la bruja se sacudió, para mirar hacia donde parecía que hablaba una voz donde no había más que aire, y luego bajó los ojos de regreso a Bellatrix. "Usted no es el Señor Jaffe."

"Ese sería el Animago," murmuraron los labios de Harry. Oh, pensó el Harry detrás del vidrio, escuchando el sonido de sus propios labios, eso tiene sentido; el Profesor Quirrell debe haber usado un nombre diferente.

"Desde cuándo es él un – bah, olvidalo." La bruja apoyó su varita sobre la nariz de la serpiente por un momento, entonces sacudió su cabeza con agudeza. "Nada mal con él que un día de descanso no vaya a curar. Ella..."

"¿Puede despertarlo ya?" murmuraron los labios de Harry. ¿Es esa una buena idea? Pensó Harry, pero sus labios definitivamente lo creían así.

Otra vez el agudo movimiento de cabeza. "Si un Innervate no funcionó con él -" inició la bruja.

"Yo no intenté uno," susurraron los labios de Harry.

"¿Qué? Por qué - oh, no importa. Innervate."

Hubo una pausa, y entonces una serpiente lentamente se arrastró por fuera de su arnés. Despacio la cabeza de la serpiente se levantó, para observar sus alrededores.

Un borrón después, el Profesor Quirrell estaba de pie, y un momento después se había hundido sobre sus rodillas.

"Acuéstate," dijo la bruja sin levantar la mirada de Bellatrix. "¿Estás completo allí, Jeremy?"

"Sí," declaró el Profesor de Defensa con voz muy ronca, al tiempo que se acostó con cuidado sobre un pedazo de naranja roca arenosa relativamente plano. No estaba tan pálido como Bellatrix, sin embargo a su cara le faltaba sangre bajo la tenue luz del ocaso. "Saludos, Señorita Camblebunker."

"Te pedí," replicó la bruja, con voz afilada y una ligera sonrisa sobre su rostro, "que me llamaras Crystal, ésto no es Bretaña y no tendremos nada de tu formalidad por aquí. Y ahora es Doctora, no Señorita."

"Mis disculpas, Doctora Camblebunker." Ésto fue seguido por una carcajada seca.

La sonrisa de la bruja se hizo un poco más ancha, su voz mucho más afilada. "¿Quién es tu amigo?"

"No necesitas saberlo." Los ojos del Profesor de Defensa estaban cerrados, mientras yacía sobre el suelo.

"¿Qué tan mal fue?"

Con mucha sequedad en efecto: "Puedes leer sobre ello mañana en cualquier periódico con una sección internacional."

La varita de la bruja estaba dando golpes ligeros por aquí, y por allá, pinchando y auscultando por todo el cuerpo de Bellatrix. "Te extrañé, Jeremy."

"¿En verdad?" replicó el Profesor de Defensa, sonando ligeramente sorprendido.

"Ni siquiera un poco. Si no fuera porque estoy en deuda contigo -"

El Profesor de Defensa empezó a reír, y luego se convirtió más en una tos ahogada.

¿Qué piensas? Le habló Slytherin al Crítico Interno, mientras Harry escuchaba detrás de las paredes de cristal. ¿Actuación, o realidad?

No puedo decirlo, comentó el Crítico Interno de Harry. No estoy en mi mejor forma crítica en éste momento.

¿Puede alguien pensar en una buena maniobra para reunir más información? Solicitó Ravenclaw.

De nuevo el susurro proveniente del aire vacío encima de la escoba: "¿Cuáles son las probabilidades de deshacer todo lo que le hicieron a ella?"

"Oh, vamos a ver. ¿Legeremancia y rituales Oscuros desconocidos, sufridos durante diez años para que se cimentaran, seguido por diez años de exposición a los Dementores? ¿Deshacer eso? Estás por fuera de tus cabales, Señor Quien-Quiera-Que-Seas. La pregunta es si queda algo, y diría que tal vez hay una oportunidad de una en tres -" La bruja de repente se interrumpió. Su voz, cuando habló de nuevo, era más sosegada. "Si fuiste su amigo, antes... entonces no, nunca la vas a recuperar. Es mejor que comprendas eso ahora."

Voy a votar por actuación, opinó el Crítico Interno. Ella no expondría todo eso en respuesta a una sola pregunta a menos que estuviera esperando una oportunidad para ello.

Anotado, pero voy a poner poco peso de confianza en eso, manifestó Ravenclaw. Es muy difícil no dejar que tus sospechas controlen tu percepción cuando intentas sopesar evidencia así de sutil.

"¿Qué poción le diste?" la bruja preguntó abriendo la boca de Bellatrix y echando un vistazo adentro, su varita resplandeciendo con múltiples colores de iluminación.

El hombre que yacía en el suelo contestó con calma, " Pimentónica -"

"¿Estabas demente acaso?"

Otra vez la risa con tos.

"Ella dormirá durante una semana si tiene suerte," la bruja pronunció, y chasqueó su lengua. "Te enviaré un búho cuando abra los ojos, supongo, para que puedas regresar y convencerla para que haga ese Juramento Inquebrantable. ¿Tienes algo que impida que me asesine en cuanto me vea, si es que se las arregla para moverse antes de que pase un mes?"

El Profesor de Defensa, ojos aún cerrados, sacó una hoja de papel de su túnica; un momento después, empezaron a aparecer palabras sobre dicho papel, acompañadas por diminutas volutas de humo. Cuando el humo dejó de alzarse, el papel flotó hacia la mujer.

La mujer observó el papel con las cejas alzadas, soltó un bufido sardónico. "Mejor que ésto funcione, Jeremy, o mi última voluntad y testamento dirá que todo lo que poseo se convertirá en una recompensa por tu cabeza. Y hablando de ello -"

El Profesor de Defensa metió de nuevo la mano entre su túnica y le arrojó a la bruja una bolsa que producía un sonido metálico. La bruja lo atrapó, lo sopesó, hizo un ruido de complacimiento.

Entonces se levantó, y la mujer pálida y esquelética flotó del suelo para ponerse a su lado. "Voy a regresar," informó la bruja. "No puedo iniciar mi trabajo aquí."

"Espera," pidió el Profesor de Defensa, y con un gesto retiró su varita del arnés y de la mano de Bellatrix. Entonces con su varita en mano apuntó a Bellatrix, y la movió en un pequeño gesto circular, acompañada por un "Obliviate" dicho en voz baja.

"Eso es todo," espetó la bruja, "me la llevo lejos de aquí antes de que cualquiera le haga más daño -" Uno de sus brazos abrazó la huesuda forma de Bellatrix Black por un lado, y las dos desaparecieron con el sonoro crujido de la Aparición.

Y hubo silencio en ese espacio grumoso, excepto por la gentil acometida de las olas al pasar, y una pequeña brisa de viento.

Creo que la actuación ha acabado, manifestó el Crítico Interno. Le doy dos estrellas y media de cinco posibles. Probablemente ella no es una actriz muy experimentada.

¿Me pregunto si un sanador real parecería más falso que un actor al que se le pidiera interpretar uno? Se preguntó Ravenclaw.

Como ver un programa de televisión, así fue como lo sentí, como ver un programa de televisión con personajes con los que no pudiste tener empatía, eso fue todo lo que pude ver y sentir detrás de las paredes de cristal.

De alguna manera, Harry se las arregló para mover sus propios labios, enviar su propia voz dentro del aire que todavía era de ocaso, y estuvo sorprendido de escuchar su propia inquietud. "¿Cuántas personas diferentes eres, de todos modos?"

El pálido hombre que yacía en el suelo no sonrió, sin embargo desde la escoba los ojos de Harry vieron los lados de los labios del Profesor Quirrell curvarse hacia arriba, el previo a esa familiar y sardónica sonrisa. "No puedo afirmar que me haya tomado el trabajo de mantener la cuenta. ¿Cuántas eres tú?"

No debió sacudir tanto el interior de Harry, escuchar esa respuesta, y aún así se sintió - sintió – inestabilidad, como si su propio centro hubiera sido substraído -

Oh.

"Disculpe," declaró la voz de Harry. Ahora se oía tan distante y despegada como el propio y desvanecido Harry se sentía. "Voy a desmayarme en unos pocos segundos, creo."

"Usa el cuarto traslador que te di, el que dije que sería nuestro refugio de emergencia," sugirió el hombre yaciendo sobre el suelo, con calma mas sin perder tiempo. "Será más seguro allí. Y prosigue vistiendo tu capa."

La mano libres de Harry retiró otra rama de su monedero y la partió en dos.

Hubo otro jalón de traslador, largamente internacional, y entonces él estuvo en algún lugar a oscuras.

"Lumos," hablaron los labios de Harry, alguna parte de él buscaba que todo fuera seguro.

Estaba dentro de lo que parecía una bodega Muggle, una abandonada.

Las piernas de Harry se bajaron de la escoba, se acostó sobre el piso. Sus ojos cerrados, y alguna fracción ordenada de sí mismo permitió que su luz se apagara, antes de que la oscuridad lo tomará a él.

***

"¿A dónde vas a ir?" gritó Amelia. Ya casi estaban por fuera de las protecciones.

"De regreso en el tiempo para proteger a Harry Potter," contestó el mago anciano, y antes de que Amelia pudiera abrir sus labios para preguntarle si quería ayuda, ella sintió que cruzaron el limite de las protecciones.

Hubo una explosión de Aparición, y el mago y el fénix desaparecieron, dejando la escoba prestada atrás de ellos.

Capítulo 58             Capítulo 60


***

Nota del Traductor

No estoy seguro de si el autor se refiere a los Años Oscuros de laEdad Media (De los siglos 5 al 15 D.C.) o a los Años Oscuros deGrecia (Desde el 1.100 al 750 A.C.) Me inclinaría a pensar que debe ser la de los Griegos por ciertas informaciones recibidas en capítulos posteriores.

Más información sobre las mecánica Newtoniana y la físicaaristotélica.

Para los que no lean mi blog o no estén pendientes de mi canal de YouTube o de mis redes sociales, me van a realizar una cirugía para extraer una muela cordal y estaré incapacitado durante 48 horas y medio incapacitado durante una semana, por lo que todas las actividades de Rhaidot quedan pospuestas para mí hasta que me recupere por completo.

Sobre el capítulo, ¿qué piensan ustedes, actuación o realidad?

Espero que el siguiente capítulo esté listo en dos semanas, sin embargo ese periodo depende de mi recuperación, por lo que es probable que sea más.

Como siempre, gracias por leer.

***

Escrito por Less Wrong / Eliezer Yudkowsky

Traducido al español por +Rhaidot 

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