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martes, 6 de diciembre de 2016

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 61

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Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


Capítulo 61


El Experimento de la Prisión Stanford, Parte 11, Secretos y Sinceridad

minerva hpmor

A través de la flama verde se arremolinaron, a través de la red Floo giraron, el corazón de Minerva corriendo con un latido de horror que no había sentido en diez años y tres meses, los corredores entre el espacio los tosieron y escupieron en el vestíbulo de Gringotts (el receptor Floo más seguro en el Callejón Diagon, la conexión más difícil de interceptar, el camino más rápido para salir de Hogwarts sin un fénix). Un asistente duende se giró hacia ellos, sus ojos se ensancharon, él comenzó una inclinación ligeramente respetuosa -

¡Determinación, Destinación, Deliberación!

Y los dos Aparecieron en el callejón justo en la parte trasera del Lugar de Mary, varitas afuera y alzadas, girando espalda contra espalda y las palabras de un Encantamiento Anti-Desilusionador ya surgiendo de los labios de Severus.

El callejón estaba vacío.

Cuando ella se giró para ver a Severus, su varita ya estaba golpeando su propia cabeza produciendo un sonido similar al del romper un huevo, al tiempo que sus labios conjuraban palabras de invisibilidad; él adquirió los colores que lo rodeaban, se convirtió en un difuminado de lo que estaba alrededor, el borrón se movía y se igualaba con lo que había detrás de él y entonces ya no hubo nada allí.

Ella bajó su varita y dio un paso adelante para recibir su propio Desilusionador -

Atrás de ella, el inconfundible sonido de una explosión de fuego.

Ella giró y vio a Albus allí, su larga varita ya esgrimida y levantada en su mano derecha. Sus ojos estaban ensombrecidos bajo sus gafas de media luna, y Fawkes sobre sus hombros había desplegado sus alas coloreadas por el fuego dispuesto para volar y pelear.

"¡Albus!" ella exclamó. "Pensé -" Ella acababa de verlo partir para Azkaban, y pensó que ni siquiera un fénix podía regresar de allí con tanta facilidad.

Entonces se dio cuenta.

"Ella escapó," confirmó Albus. "¿Tu Patronus lo alcanzó?"

El latido en su corazón creció en fuerza, el horror en sus venas se solidificó. "Él dijo que estaba aquí, en el lavabo -"

"Tengamos la esperanza de que haya hablado con la verdad," la interrumpió Albus, la varita golpeó suavemente su cabeza produciendo una sensación de agua goteando sobre ella, y un momento después los cuatro (incluso Fawkes había sido vuelto invisible, aunque a veces veías un chasquido de algo como fuego en el aire) estaban corriendo hacia el frente del restaurante. Hicieron una pausa ante la puerta mientras Albus susurró algo, y un momento después uno de los clientes visibles a través de la ventana se levantó con una expresión vaga sobre su rostro y abrió la puerta como si fuera a echar una mirada rápida en busca de algún amigo; y los tres entraron por ahí, pasaron corriendo a un lado de los inocentes clientes (Severus ya estaba identificando sus caras, sabía Minerva, y Albus descubriría cualquier Desilusionador) hacia la señal que apuntaba al lavamanos -

Una envejecida puerta de madera marcada con la señal de un inodoro, se abrió de par en par con un portazo, y los cuatro rescatadores invisibles penetraron en el lugar.

El pequeño aunque limpio cuarto de madera estaba vacío, se veían frescas gotas de agua en el fregadero, sin embargo no había rastro de Harry, únicamente una hoja de papel dejada sobre la tapa cerrada del inodoro.

Ella no pudo respirar.

La hoja de papel se elevó en el aire pues Albus la cogió, y un momento después fue arrojada en su dirección.

M: ¡Qué me pidió el sombrero que le dijera?

- H

"Ah," Minerva pronunció en voz alta por la sorpresa, su mente requiriendo un momento para ubicar la pregunta, no era el tipo de cosa que olvidabas mas ella no había estado pensando en ese modo, realmente – "Soy una jovenzuela impúdica y que debía salirme de sus dominios."

"¿Eh?" titubeó en el aire la voz de Albus, como si incluso él pudiera ser sorprendido.

Y luego la cabeza de Harry Potter apareció, suspendida en el aire a un lado del inodoro, su rostro frío y alerta, el Harry demasiado-adulto que ella había visto a veces, ojos que apuntaban para atrás y adelante y alrededor.

"Qué está pasando -" el niño inició.

Albus, visible una vez más junto con ella y Fawkes, avanzó hacia adelante en un instante, su mano izquierda se extendió y arrancó un cabello de la cabeza de Harry (produciendo un chillido asombrado por parte del niño), Minerva aceptó el cabello en su propia mano, y un momento después Albus levantó al niño mayormente invisible en sus brazos y hubo un estallido de fuego rojo-dorado.

Y Harry Potter estaba a salvo.

Minerva dio unos cuantos pasos hacia adelante, se apoyó contra la pared donde Albus y Harry habían estado, intentando recuperar su serenidad.

Ella había... perdido algunos hábitos, en diez años desde que la Orden del Fénix se había disuelto.

A su lado, Severus brillo hasta ser visible. Su mano derecha ya estaba extrayendo el matraz de entre su túnica, su mano izquierda ya estirándose hacia ella demandante. Ella le dio el cabello de Harry, y tras un momento, lo soltó dentro del matraz de la inacabada Poción Multijugos, que de inmediato empezó a fermentar y burbujear al tiempo que alcanzaba la potencia que le permitiría a Severus actuar su parte como la carnada.

"Eso fue inesperado," el Maestro de Pociones dijo lentamente. "¿Por qué nuestro Director no retiró al Sr. Potter antes, me preguntó, si iba a llegar tan lejos como para retorcer el Tiempo? No debió haber nada previniendo que lo hiciera así... en efecto, tu Patronus debió haber hallado al Sr. Potter ya a salvo..."

Ella no había pensado en eso, un descubrimiento diferente había saltado al frente de su mente. No era ni de cerca tan horroroso como el que Bellatrix Black hubiera escapado de Azkaban, sin embargo -

"¿Harry tiene una capa de invisibilidad? " ella espetó.

El Maestro de Pociones no respondió; se estaba encogiendo.

...

Tick-snick, drip-blip, ding-ring-ting-

Todavía la molestaba, aunque se había relegado fuera de su atención tras un tiempo; y cuando y si ella se volvía Directora, tenía el propósito de Silenciarlos a todos. ¿Cuál Director de Hogwarts, ella se cuestionaba, había sido el primero en ser tan inconsiderado como para crear un dispositivo que hacía ruido, para pasarlo a sus sucesores?

Estaba sentada en la oficina del Director usando un escritorio que ella misma había Transformado rápidamente, haciendo algunos de las cientos de pequeños papeleos necesarios que mantenían a Hogwarts girando sin parar; se podía perder en ello fácilmente, y evitaba que pensara en otras cosas. Albus había señalado una vez, sonando más bien burlón, que Hogwarts parecía funcionar con mayor agilidad cuando había una crisis externa sobre la cual ella intentaba no pensar...

...hace diez años, esa fue la última vez que Albus había pronunciado eso.

Hubo un campaneo que indicaba a un visitante que se aproximaba.

Minerva siguió leyendo su pergamino actual.

La puerta se abrió de par en par, revelando a Severus Snape, quien dio tres pasos hacia adentro y demandó sin hacer pausa alguna, "¿Alguna palabra de parte de Ojo-Loco?"

Albus ya se estaba levantando de su silla, al tiempo que ella guardó sus pergaminos y deshizo el escritorio. "El Patronus de Moody se está reportando al yo que está en Azkaban," Albus declaró. "Su Ojo no vio nada; y si el Ojo de Vance no ve una cosa, entonces tal cosa no existe. ¿Tu reporte?"

"Nadie ha intentado tomar mi sangre por la fuerza," Severus respondió. Entregó una rápida mueca de una sonrisa. "Excepto el Profesor de Defensa."

"¿Qué?" exclamó Minerva.

"Me vio como un impostor antes de que yo pudiera abrir mis labios, y con bastante razón me atacó de inmediato, demandando saber la localización del Sr. Potter." Otra mueca como imitación de sonrisa. "Gritar que yo era Severus Snape no pareció tranquilizarlo, por alguna razón. Creo que ese hombre me mataría por un Sickle y daría a cambio cinco Knuts. Tuve que paralizar a nuestro buen Profesor Quirrell, lo que no fue sencillo, y entonces él reaccionó pobremente al maleficio. 'Harry Potter', naturalmente alarmado, salió corriendo y le dijo al propietario, y el Profesor de Defensa fue llevado a San Mungos -"

"¿San Mungos?"

"- donde dijeron que él probablemente había estado trabajando demasiado durante semanas antes de colapsar, tal era su estado de agotamiento. Tu precioso Profesor de Defensa está bien, Minerva, el paralizador puede haberle ayudado al forzarlo a tomar un par de días de descanso. Después decliné la oferta de usar un Floo a Hogwarts, y regresé al Callejón Diagon y anduve por ahí; pero nadie parece haber querido tomar la sangre del Sr. Potter el día de hoy."

"Nuestro Profesor de Defensa está en las mejores manos, de eso estoy seguro," declaró Albus. "Asuntos más importantes comandan nuestra atención, Minerva."

Le requirió considerable esfuerzo traer su atención de vuelta, mas al final volvió a sentarse, y Severus hizo un gesto para conjurar una silla para sí mismo, y los tres se sentaron juntos para iniciar su concilio.

Se sentía como un impostor que había usado Poción Multijugos, sentada entre aquellos dos. La guerra no era su arte, ni la intriga. Ella tenía que esforzarse para mantenerse un paso por delante de los gemelos Weasley, y a veces ella fallaba en eso. Estaba sentada aquí, en últimas, únicamente porque había escuchado la profecía...

"Enfrentamos," el Director habló primero, "un misterio realmente alarmante. Sólo puedo pensar en dos magos que hayan organizado este escape."

Minerva apenas y logró respirar. "¿Hay una oportunidad de que no sea Quien-Tú-Sabes?"

"Me temo que sí," reiteró el Director.

Ella echó una mirada a su lado y vio que Severus parecía tan confundido como ella misma. ¿Temer que el Señor Oscuro no estuviera de regreso? Ella habría dado casi cualquier cosa para que eso fuera verdad.

"Así que," Albus expuso pesadamente, "nuestro primer sospechoso es Voldemort, levantándose de nuevo y en busca del poder para resucitarse a sí mismo. He estudiado muchos libros que desearía no haber leído, investigando cada posible opción para regresar, y he hallado no más que tres. Su camino más fuerte para la vida es la Piedra Filosofal, que Flamel asevera ni siquiera Voldemort podría crear por su cuenta; por ese camino se elevaría más grande y más terrible que antes. No hubiera pensado que Voldemort fuera capaz de resistirse a la tentación de la Piedra, todavía menos porque una trampa tan obvia es un reto a su inteligencia. Sin embargo su segunda opción es casi tan poderosa: La carne de su sirviente, dada por voluntad; la sangre de su enemigo, tomada por la fuerza; y el hueso de su ancestro, legado sin saberlo. Voldemort es un perfeccionista -" Albus le echó una ojeada a Severus, quien asintió para mostrar su acuerdo, "- y ciertamente él buscaría la combinación más poderosa: la carne de Bellatrix Black, la sangre de Harry Potter, y el hueso de su padre. La opción final de Voldemort es seducir a una victima y drenar su vida por un largo periodo de tiempo; en cuyo caso Voldemort sería débil comparado a su poder anterior. Su motivación para llevarse misteriosamente a Bellatrix es clara. Y si la está manteniendo a ella en reserva, para usarla nada más en caso de que no pueda obtener la Piedra, eso explicaría por qué ningún intento de secuestro fue hecho sobre Harry éste día."

Minerva miró otra vez de reojo a Severus, lo vio escuchando atentamente pero sin sorpresa.

"Lo que no es claro," el Director continuó, "es cómo Voldemort pudo haber organizado éste escape. Una muñeca muerta fue dejada en lugar de Bellatrix, se suponía que su escape pasara desapercibido; y aún cuando eso salió mal, los Dementores no pudieron encontrarla tras su primera advertencia. Azkaban ha permanecido impenetrable durante siglos, y no puedo imaginar medio alguno por el cual Voldemort podría haber logrado esto."

"Eso significa poco," Severus dijo, sin expresión. "Para que el Señor Oscuro haga lo que nosotros no podemos imaginar requiere solamente que él tenga una mejor imaginación."

Albus asintió con severidad. "Infortunadamente hay ahora otro mago que se ríe de las imposibilidades. Un mago quien, no hace mucho, desarrolló un nuevo y poderoso Encantamiento que pudo haber cegado a los Dementores ante el escape de Bellatrix Black. Y está implicado por otras razones, también."

El corazón de Minerva estaba perdiéndose algunos latidos, no supo cómo, o por qué, pero una terrible aprehensión estaba cayendo sobre ella en cuanto a quién -

"¿Quién sería ese?" inquirió Severus, sonando confundido.

Albus se recostó en el asiento y pronunció las fatales palabras, las mismas que ella tanto temía: "Harry James Potter-Evans-Verres."

"¿Potter?" cuestionó el Maestro de Pociones, lo más conmocionado que ella lo había llegado a escuchar con esa voz que usualmente era como la seda. "Director, ¿es acaso uno de sus chistes? ¡Él está en su primer año en Hogwarts! Un berrinche y unas cuantas bromas infantiles con una capa invisible no lo hacen -"

"No es un chiste," intervino Minerva, su voz apenas por encima de un murmullo. "Harry ya está haciendo descubrimientos originales en Transformación, Severus. Aunque desconocía que también estaba investigando Encantamientos."

"Harry no es un estudiante de primer año ordinario," el Director declaró solemnemente. "Él está marcado como el igual del Señor Oscuro, y tiene poder que el Señor Oscuro no conoce."

Severus la estaba contemplando, y tenías que conocerlo bien para reconocer que su mirada era suplicante. "¿Debo tomar esto seriamente?"

Minerva simplemente asintió.

"¿Alguien más conoce éste... nuevo y poderoso Encantamiento?" Severus interrogó.

El Director le lanzó una mirada apologética -

De alguna manera ella supo, lo supo antes que él lo revelara, y tuvo deseos de gritar con toda la fuerza de sus pulmones.

- y él contestó, "Quirinus Quirrell."

"Por qué," ella clamó, con una voz que debió haber derretido la mitad de los dispositivos en la oficina, "el Sr. Potter tan siquiera le CONTÓ a nuestro Profesor de Defensa sobre este nuevo y brillante Encantamiento para salir de prisiones -"

El Director pasó una mano fatigada y arrugada a través de su frente igualmente arrugada. "Quirinus estaba ahí por casualidad, Minerva. Ni siquiera yo lo vi como algo malo en su momento." El Director titubeó. "Y Harry afirmó que este Encantamiento era demasiado peligroso para ser explicado a alguno de nosotros; y cuando le volví a preguntar, este día, insistió que todavía no lo había explicado a Quirinus, ni había bajado sus barreras de Oclumancia ante la presencia del Profesor de Defensa -"

"¿El Sr. Potter es un Oclumante? ¿Le diste una capa de invisibilidad y es inmune al Veritaserum y es amigo de los gemelos Weasley? Albus, ¿tienes alguna idea de lo que has soltado sobre ésta escuela?" Su voz era ya casi un grito. "¡Para su séptimo año no quedará nada de Hogwarts excepto un hueco humeante en el suelo!"

Albus volvió a recostarse en su gran silla acolchada, y comentó, sonriendo, "No te olvides del Giratiempo."

Ella gritó entonces, pero en voz baja.

Severus arrastró las palabras, "¿Debería enseñarle a fabricar Poción Multijugos, Director? Pregunto únicamente en aras de ser exhaustivo, en caso de que no esté satisfecho con la magnitud de su desastre local."

"Quizá el próximo año," respondió Albus. "Mis queridos amigos, la pregunta ante nosotros es si Harry Potter ha participado en la salida de Bellatrix Black de Azkaban, que es demasiado espíritu juvenil incluso para mis tolerantes estándares."

"Excúseme, Director," Severus declaró con una de las sonrisas más secas que ella le había visto dirigir hacia Albus, "sin embargo registraré mi opinión de que la respuesta para eso es no. Éste es el trabajo del Señor Oscuro, puro y simple."

"Entonces por qué," Albus replicó, y ahora no había nada de humor en su voz, "cuando planeé retirar a Harry inmediatamente después de su llegada al Callejón Diagon, ¿descubrí que esto resultaría en una paradoja?"

Minerva se hundió aún más dentro de su silla, dejó caer su codo izquierdo encima del brazo duro y sin acolchar, apoyó su cabeza dentro de su mano, y cerró sus ojos en desesperación.

Había un proverbio que circulaba, entre unos pocos, que rezaba que sólo un Auror entre treinta estaba calificado para investigar casos que involucraban Giratiempos; y que de aquellos pocos, la mitad que ya no estaban locos, pronto lo estarían.

"Así que usted sospecha," la voz de Severus conjeturaba, "que Potter fue del Callejón Diagon a Azkaban, entonces regresó en el tiempo al Callejón Diagon después para ser recogido por nosotros -"

"Precisamente," explicó la voz de Albus. "Aunque también es posible que Voldemort o sus sirvientes observaran para asegurarse de que Harry si llegó al Callejón Diagon, antes de que ellos iniciaran su intento contra Azkaban. Y que tuvieran a alguien con un Giratiempo que pudiera enviar el mensaje de su éxito, para dar inicio al secuestro. En efecto, fue mi sospecha de esta posibilidad que causó que yo te enviara a ti y a Minerva en su propia misión, antes de que yo mismo fuera a Azkaban. Pensé que su fuga fracasaría, mas si retirar a Harry Potter significara observar el hecho de su eventual fracaso, entonces yo mismo no podría haber ido a Azkaban tras haber interactuado con él, pues el futuro de Azkaban no puede tocar su pasado. Cuando, dentro de Azkaban, no recibí reporte alguno de tu parte o de Minerva, ni de Flitwick a quien le pedí que intentara contactarse con ustedes, supe que su interacción con Harry Potter había sido una interacción con el futuro de Azkaban, indicando que alguien estaba enviando mensajes a través del tiempo -"

Entonces la voz de Albus se detuvo.

"Pero Director," arguyó Severus, "usted regresó del futuro de Azkaban e interactuó con nosotros..."

La voz del Maestro de Pociones se apagó.

"Sin embargo Severus, si yo hubiera recibido reporte de tu parte y de Minerva sobre la seguridad de Harry, yo no habría, en primer lugar, regresado en el tiempo para -"

"Director, creo que debemos dibujar diagramas para ésto."

"De acuerdo, Severus."

Hubo el sonido de pergaminos siendo esparcidos sobre la mesa, y luego las plumas garrapateando, y más argumentos.

Minerva se quedó sentada en su silla, cabeza reposando dentro de su mano, ojos cerrados.

Había una historia que ella había escuchado una vez sobre un criminal que había poseído un Giratiempo que el Departamento de Misterios había sellado para él, en un caso extremo de mal juicio sobre quien necesitaba uno; y hubo un Auror que había sido asignado a rastrear a éste desconocido criminal del tiempo, a quien también se le dio un Giratiempo; y la historia terminó con ambos en el ala de San Mungo para Demencias Totalmente Irrecuperables.

Minerva sentada allí con sus ojos cerrados, esforzándose por no escuchar, intentando no pensar sobre ello, y procurando no enloquecerse.

Tras un rato, cuando la discusión pareció haber mermado, ella habló en voz alta, "El Giratiempo del Sr. Potter está restringido a las horas entre las nueve PM y la medianoche. ¿Acaso el caparazón fue alterado, Albus?"

"No según mis Encantamientos más discernidores," contestó Albus. "Pero los caparazones son cosas nuevas; y derrotar las precauciones de los Innombrables sin dejar rastro de la derrota... podría no ser imposible."

Ella abrió sus ojos, y contempló a Severus y al Director mirando con intensidad a un pergamino cubierto con garabatos enredados que sin duda alguna la habrían enloquecido de haberlos comprendido.

"¿Han llegado ustedes a alguna conclusión?" Minerva preguntó. "Y por favor no me revelen cómo llegaron hasta allí."

Severus y el Director se miraron entre sí, entonces se giraron para verla a ella.

"Hemos concluido," el Director explicó con gravedad, "que bien Harry estuvo involucrado o no lo estuvo; que bien Voldemort tiene acceso a un Giratiempo o no lo tiene; y que sin importar lo que pudiera haber pasado dentro de Azkaban, nadie habría visitado la tumba de Little Hangleton durante el periodo en que Moody la estuvo vigilando dentro de mi propio pasado."

"En resumen," arrastró Severus las palabras, "no sabemos nada, querida Minerva; aunque al menos parece probable que otro Giratiempo estuvo involucrado, de alguna manera. Mi propia sospecha es que Potter ha sido sobornado, engañado, o amenazado para que envíe mensajes de regreso en el tiempo, quizá incluso sobre éste escape de prisión. No haré la sugerencia obvia de quién está jalando sus hilos. Pero sugiero que a las nueve de la noche de hoy, comprobemos si Potter es capaz de viajar las seis horas completas hacia atrás hasta las tres de la tarde, para ver si había usado su Giratiempo."

"Eso parece sabio de hacer en cualquier caso," reconoció Dumbledore. "Mira que se haga, Minerva, y ordena a Harry que vaya a mi oficina al tiempo que le convenga, después de eso."

"¿Sin embargo ustedes todavía sospechan que Harry haya estado involucrado directamente en el escape mismo de la prisión?" Minerva inquirió.

"Posible mas improbable," contestó Severus, al mismo tiempo que Albus respondió, "Sí."

Minerva se pinchó la punta de su nariz, respiró profundamente, lo dejó salir. "Albus, Severus, ¡qué posible razón tiene el Sr. Potter para hacer semejante cosa!"

"Ninguna que yo pueda pensar," admitió Albus, "sin embargo es un hecho que solamente la magia de Harry, de todos los medios conocidos para mí, podrían haber -"

"Alto," pidió Severus. Toda expresión desaparecida de su cara. "Un pensamiento se me ocurre, debo revisar -" El Maestro de Pociones cogió un puñado de polvos Floo, cruzó con zancadas largas el cuarto hacia la chimenea – Albus agitó su varita a toda prisa para encenderla – y luego tras una flama verde, y las palabras "Oficina del Jefe de la Casa de Slytherin," Severus se había ido.

Ella y Albus se miraron entre sí y se encogieron de hombros; y Albus regresó a estudiar el pergamino.

Fueron sólo unos minutos después que Severus surgió por fuera del Floo, sacudiendo rastros de ceniza de sí mismo.

"Bueno," expresó el Maestro de Pociones. Otra vez un rostro sin emociones. "Me temo que el Sr. Potter sí tiene un motivo."

"¡Habla!" solicitó Albus.

"Encontré a Lesath Lestrange en la sala común de Slytherin, estudiando," expuso Severus. "No fue reluctante a verme a los ojos. Y parece que al Sr. Lestrange no le gustaba pensar en sus padres dentro de Azkaban, dentro del frío y la oscuridad, con los Dementores chupando su vida, hiriéndolos cada segundo de cada día, y le dijo así al Sr. Potter con tales palabras, y le suplicó a él que los sacara de allí. Ya que, ven ustedes, el Sr. Lestrange había escuchado que el Niño-Que-Vivió podía hacer cualquier cosa."

Ella y Albus intercambiaron oteadas.

"Severus," Minerva opinó, "de seguro... ni siquiera Harry... tiene más sentido común que eso..."

Su voz se fue apagando.

"El Sr. Potter piensa que es un Dios," Severus afirmó sin expresión, "y Lesath Lestrange se arrodilló ante él para rezar y llorar de todo corazón."

Minerva se quedó observando a Severus, sintiendo el estómago revuelto. Había estudiado religión Muggle – era la razón más común para necesitar el Encantamiento Desmemorizador para los padres Muggles de algunos magos – y ella sabía suficiente como para comprender lo que Severus acababa de explicar.

"En cualquier caso," prosiguió el Maestro de Pociones. "Busqué dentro del Sr. Lestrange para ver si sabía cualquier cosa sobre el escape de su madre. No había escuchado nada. Pero en el instante que lo descubra, concluirá que la persona responsable fue Harry Potter."

"Ya veo..." Albus habló despacio. "Gracias, Severus. Estas son buenas noticias."

"¿Buenas noticias?" Minerva espetó.

Albus la oteó, su rostro ahora tan inexpresivo como el de Severus; y ella recordó, conmocionada, que el propio Albus – "Es la mejor razón posible que puedo imaginar para remover a Bellatrix de Azkaban," Albus señaló con calma. "Y si no es Harry, recordemos, que entonces ciertamente se trata del propio Voldemort haciendo sus primeros movimientos. Sin embargo no seamos apresurados a juzgar mientras hay tanto que desconocemos todavía, mas pronto lo sabremos."

Albus una vez más se levantó de su escritorio, dio zancadas largas para llegar a la chimenea aún encendida, lanzó otro puñado de polvo verde, y metió su cabeza dentro de las flamas. "Departamento de Refuerzo de la Ley Mágica," él pronunció, "Oficina de la Directora."

Tras un momento, la voz de Madam Bones surgió clara y afilada, "¿Qué ocurre, Albus? Estoy algo ocupada."

"Amelia," dijo Albus, "Te suplicó que compartas cualquier descubrimiento que hayas hecho con relación a éste asunto."

Hubo una pausa. "Oh," replicó la fría voz de Madam Bones desde el resplandeciente fuego, "¿y es esa una vía en doble sentido entonces, Albus?"

"Podría serlo," el mago anciano declaró con serenidad.

"Si cualquier Auror muere a causa de tu reticencia, viejo entrometido, te haré el completo responsable."

"Entiendo, Amelia," Albus arguyó, "sin embargo no deseo dar un inicio innecesario a la alarma e incredulidad -"

"¡Bellatrix Black ha escapado de Azkaban! ¿Qué alarma o incredulidad piensas que yo llamaría innecesaria, en vista de los acontecimientos?"

"Puede ser que te haga recordar tus palabras," comentó el mago anciano dentro de las flamas verdes. "Porque si descubro que mis temores no son infundados, yo te lo revelaré. Ahora, Amelia, te suplico, si has hallado cualquier cosa sobre este asunto, por favor compártela."

Hubo otra pausa, y luego la voz de Madam Bones añadiendo, "Tengo información que conseguí dentro de cuatro horas en el futuro, Albus. ¿Aún la quieres?"

Albus hizo una pausa -

(sopesando, Minerva sabía, la posibilidad de que él podría querer regresar más de dos horas a partir de este instante; pues no se podía enviar información más que seis horas para atrás en el tiempo, sin importar la cadena de Giratiempos,)

- y finalmente dijo, "Sí, por favor."

"Tuvimos un golpe de suerte," declaró la voz de Madam, "una de las Aurores que atestiguó el escape era una hija de Muggles, y ella nos contó que el hechizo de Fuego-Volador, como lo estábamos llamando, podría no ser ningún hechizo en realidad, sino un artefacto Muggle."

Como un puño en el estómago, así fue como se sintió, y la pesadez en la panza de Minerva se redobló. Cualquiera que observara una batalla de la Legión del Caos sabía de que manos se trataba...

La voz de Madam Bones continuó. "Trajimos a Arthur Weasley de la Oficina Contra el Uso Incorrecto de los Artefactos Muggles – él sabe más sobre artefactos Muggle que cualquier otro mago con vida – le dimos la descripción de los Aurores en la escena, y lo descifró. Fue un artefacto Muggle llamado un cabezón, y lo llaman así porque tienes que estar mal de la cabeza para pilotar uno. Apenas hace seis años uno de sus cabezones explotó, asesinó cientos de Muggles en un instante y casi hace arder la Luna en llamas. Weasley afirma que los cabezones usan un tipo especial de ciencia llamada reacción opuesta, así que el plan es desarrollar un maleficio que evitará que esa ciencia funcione alrededor de Azkaban."

"Gracias, Amelia," Albus manifestó gravemente. "¿Es eso todo?"

"Voy a revisar si obtenemos algo para dentro de seis horas," contestó la voz de Madam Bones, "de ser así no me lo comentarán a mí, pero les ordenaré que te lo informen a ti. ¿Tienes tú algo que quieras revelarme, Albus? ¿Cuál de las posibilidades será?"

"No aún, Amelia," Albus respondió, "mas podría tener una palabra para ti pronto."

Se levantó del fuego, entonces, que volvió a convertirse en ordinarias llamas amarillas. Cada minuto de los años del mago anciano, casa segundo natural desde su nacimiento y cada segundo que el Giratiempo había añadido, todo eso más unas cuantas décadas extras por el estrés, fue visible sobre las lineas de su cara.

"¿Severus?" el mago anciano preguntó. "¿Qué fue en realidad?"

"Un cohete," afirmó el mestizo Maestro de Pociones, quien había crecido en el pueblo Muggle de Spinner's End. "Una de las más impresionantes tecnologías Muggle."

"¿Qué tan probable es que Harry conozca tales artes?" inquirió Minerva.

Severus arrastró las palabras, "Oh, un niño como el Sr. Potter conoce todo sobre los cohetes; eso, querida Minerva, es una certeza. Debes recordar que las cosas se hacen diferente en el mundo Muggle." Severus hizo una mueca. "Sin embargo los cohetes son peligrosos, y costosos..."

"Harry ha robado y escondido una cantidad desconocida de dinero de su bóveda en Gringotts, quizá miles de Galeones," comentó el Director, recibiendo sendas miradas gemelas de desaprobación, "Ese no fue mi plan, pero cometí el error de enviar al Profesor de Defensa a supervisar a Harry en el retiro de cinco Galeones para regalos de Navidad..." El Director se encogió de hombros. "Sí, estoy de acuerdo, pura tontería en retrospectiva, continuemos."

En silencio Minerva golpeó su cabeza unas cuantas veces contra el respaldo de su silla.

"A pesar de todo, Director," Severus expuso. "Sólo porque los Mortífagos nunca usaron artefactos Muggle en la primera guerra, eso no significa que él sea ignorante. Cayeron cohetes sobre Bretaña como armas, en el lado Muggle de la guerra de Grindelwald. Si él pasó el verano de aquellos años en un orfanato Muggle, como usted nos contó, Director... entonces él, también, ha escuchado de los cohetes. Y si ha estado oyendo reportes del Sr. Potter y sus batallas burlescas usando artefactos Muggle, ciertamente aprendería las fuerzas de su enemigo e intentaría multiplicarlas para sí mismo. Justo así es como él piensa; cualquier poder que vea él procurará tomar para sí mismo."

El mago anciano seguía de pie quieto, completamente inmóvil, incluso los pelos de su barba congelados como si fueran cables sólidos; y le llegó el pensamiento a Minerva, el pensamiento más aterrador que ella había tenido en su vida, que Albus Dumbledore estaba petrificado en ese lugar por el horror.

"Severus," Albus Dumbledore clamó, con voz casi rota, "¿te das cuenta de lo que afirmas? ¡Si Harry Potter y Voldemort luchan su guerra con armas Muggle no quedará nada de este mundo excepto fuego!"

"¿Qué?" espetó Minerva. Ella había escuchado de las pistolas, por supuesto, mas esas ni siquiera eran tan peligrosas para una bruja experimentada -

Severus habló como si ella no estuviera en el cuarto. "Entonces quizá, Director, él está enviando una advertencia deliberada a Harry Potter de exactamente eso; diciendo que cualquier ataque con armas Muggle será respondido con retaliación similar. Comande al Sr. Potter cesar su uso de tecnología Muggle en sus batallas; eso le mostrará que el mensaje ha sido recibido... y no le de más ideas." Severus hizo una mueca. "Aunque, pensando en ello, el Sr. Malfoy – y por supuesto la Señorita Granger – bueno, pensándolo mejor parece más sabio una prohibición total sobre la tecnología -"

El mago anciano presionó ambas manos contra su frente, y de sus labios surgió una voz inestable, "Comienzo a esperar que sea Harry quien esté detrás de éste escape... oh, Merlín nos defienda a todos, qué he hecho, qué he hecho, ¿qué sucederá con el mundo?"

Severus se encogió de hombros. "De los rumores que he escuchado, Director, las armas Muggle son apenas ligeramente peores que los más... recónditos aspectos de la hechicería -"

"¿Peores?" Minerva se quedó con la boca abierta, y luego la cerró forzosamente.

"Peor que cualquier peligro en estos años de declinación," añadió Albus. "No peor que aquello que borró a Atlántida del Tiempo."

Minerva se lo quedó mirando fijamente, sintiendo el sudor deslizarse por toda su espina dorsal.

Severus continuó, todavía dirigiéndose a Albus. "Todos los Mortífagos excepto Bellatrix lo habrían traicionado, todos los que lo apoyaban le habrían dado la espalda, todos los poderes del mundo convergerían para destruirlo, de haber sido él imprudente con cualquier potencia verdaderamente peligrosa. ¿Es ésto acaso tan diferente, entonces?"

Algo de movimiento, algo de color, había regresado al rostro del mago anciano. "Quizá no..."

"Y en cualquier caso," Severus dijo con una sonrisa ligeramente condescendiente, "las armas Muggle no son fáciles de obtener, no por miles de Galeones o miles de miles."

¿Acaso Harry no sólo Transforma los dispositivos que usa en sus batallas? pensó Minerva, pero antes de que ella pudiera abrir su boca para preguntar -

La chimenea eructó llamas verdes, en ese momento, y la cara de Pius Thicknesse, el asistente de Madam Bones, apareció allí adentro. "¿Jefe Supremo?" interrogó Thicknesse. "Tengo un reporte para usted, transmitido desde -" Los ojos de Thicknesse titubearon sobre Minerva y Severus, "hace seis minutos."

"Seis horas en el futuro, te refieres," aclaró Albus. "Éstos dos lo pueden escuchar; entrega tu reporte."

"Sabemos cómo fue hecho," expuso Thicknesse. "En la celda de Bellatrix Black, escondida en una esquina, había un vial de pociones; y comprobando los rastros de fluidos remanentes mostró que se trataba de una poción de Animago."

Hubo una larga pausa.

"Ya veo..." Albus concluyó con pesadez.

"¿Disculpe?" inquirió Minerva. Ella no entendía.

La cabeza de Thicknesse se giró hacia ella. "Un Animago, Madam McGonagall, en su forma Animal, son de menor interés para los Dementores. Todos los prisioneros son revisados antes de su ingreso a Azkaban; y de ser Animagos, su forma Animal es destruida. Sin embargo no habíamos considerado que alguien protegido por un Encantamiento Patronus mientras tomaba la poción y realizaba la meditación, podría ser capaz de convertirse en Animal después de estar dentro de Azkaban -"

"Hasta donde sé," Severus interrumpió, luciendo su cara de desprecio acostumbrada, "la meditación de Animago requiere considerable tiempo."

"Bueno, Sr. Snape," ladró Thicknesse, "los registros enseñan que Bellatrix Black era una Animaga antes de ser sentenciada a Azkaban y su forma fue destruida; ¡por lo que tal vez su segunda meditación no necesitó tanto tiempo como la primera!"

"No habría considerado que fuera posible para ningún prisionero de Azkaban hacer tal cosa..." Albus reflexionó. "Mas Bellatrix Black era una hechicera poderosa antes de su encarcelamiento, y ella podría haberlo hecho si cualquier bruja podía hacerlo. ¿Puede Azkaban ser protegido contra éste método?"

"Sí," afirmó la confiada cabeza de Pius Thicknesse. "Nuestro experto asevera que es casi inimaginable que una meditación de Animago pudiera ser realizada en menos de tres horas, sin importar la experiencia. Todas las visitas a los prisioneros que se les permita recibirlas serán limitadas a dos horas de ahora en adelante, y los Dementores nos informarán si cualquier Encantamiento Patronus es mantenido en las áreas de la prisión por más tiempo que eso."

Albus se mostró infeliz ante eso último, pero asintió. "Ya veo. No habrá más intentos de esa clase, por supuesto, mas no relajen su vigilancia. Y cuando a Amelia se le cuente sobre ésto, dile que tengo información para ella."

La cabeza de Pius Thicknesse se desvaneció sin otra palabra.

"¿No habrá más intentos...?" preguntó Minerva.

"Porque, querida Minerva," Severus arrastró las palabras, no habiéndose quitado del todo su habitual desprecio, "si el Señor Oscuro hubiera planeado liberar algún otro de sus sirvientes de Azkaban, él no habría dejado el vial de poción para indicarnos cómo fue hecho." Severus hizo una mueca. "Confieso que... a pesar de todo no veo por qué ese vial fue dejado allí."

"Es algún tipo de mensaje..." Albus habló despacio. "Y no puedo ver qué significa, para nada..." Él tamborileó con sus dedos sobre el escritorio.

Por un largo minuto o tres, el mago anciano se quedó contemplando la nada, con una arruga en el rostro; mientras Severus también se quedó sentado en silencio.

Entonces Albus sacudió su cabeza por la desesperación, e inquirió, "Severus, ¿comprendes tú ésto?"

"No," respondió el Maestro de Pociones, y con una sonrisa sardónica, "lo que probablemente es mejor para todos nosotros; lo que sea que él pretendía que concluyéramos de ello, esa parte de su plan ha fallado."

"Están seguros, ahora, de que se trata de Quien-Tú... ¿es Voldemort?" interrogó Minerva. "¿No podría ser otro Mortífago que concibió éste astuto plan?"

"¿Y que supiera también sobre cohetes?" Severus replicó secamente. "No creo que los otros Mortífagos estuvieran tan encariñados con los Estudios Muggle. Se trata de él."

"Ajá, es él," Albus expuso. "Azkaban ha permanecido impenetrable durante años, para caer únicamente ante una poción de Animago ordinario. Es demasiado astuto y también imposible, lo que fue desde siempre la firma de Voldemort desde que era conocido como Tom Riddle. Cualquiera que desee forjar esa firma tendría que ser tan inteligente como el propio Voldemort. Y no hay nadie más en el mundo que accidentalmente sobrestimaría mi ingenio, y dejarme un mensaje del cual yo no puedo comprender nada."

"A menos que él lo haya evaluado con exactitud," Severus explicó con tono neutral, "en cuyo caso todo ésto es justamente lo que él pretendía que usted pensara."

Albus suspiró. "En efecto. Pero aún si él me ha engañado perfectamente, podemos al menos estar confiados en la conclusión de que no fue Harry Potter."

Debió haber sido un alivio, y aún así Minerva sintió el escalofrío recorrer su espina dorsal y sus venas, sus pulmones y sus huesos.

Ella recordaba conversaciones como ésta.

Ella recordaba conversaciones como ésta hace diez años atrás, de un tiempo cuando la sangre había corrido a chorros través de Bretaña, cuando los magos y brujas a los que había enseñado alguna vez en clase habían sido masacrados por cientos, recordaba las casas ardiendo y los gritos de los niños y los destellos de luz verde -

"¿Qué le dirás a Madam Bones?" ella susurró.

Albus se levantó de su escritorio y caminó hasta el centro del cuarto, su mano tocando ligeramente los dispositivos, aquí un instrumento de luz, por allí un instrumento de sonido; ajustó sus gafas con una mano, usó la otra mano para acomodar la larga barba plateada contra su túnica, y entonces finalmente el mago antiguo dio la vuelta y los encaró.

"Le contaré lo poco que conozco sobre el Arte Oscura llamada horrocrux, por la cual una alma es privada de la muerte," explicó Albus Dumbledore, con una voz suave que pareció llenar todo el cuarto, "y le revelaré lo que podría ser hecho con la carne de la sirviente."

"Le informaré que voy a reconstituir la Orden del Fénix."

"Le diré que Voldemort ha regresado."

"Y que la Segunda Guerra Mágica ha empezado."

...

Algunas horas después...

El anticuado reloj sobre la pared en el despacho de la Subdirectora tenía manecillas doradas, y números plateados que conformaban la cara del reloj; sin hacer sonido cosquilleaba y se sacudía a través de sus movimientos, pues tenía un encantamiento Silenciador sobre sí.

La mano dorada de la hora se aproximaba al número nueve, la mano dorada del minuto hacia lo mismo, los dos componentes enlazados del Tiempo acercándose entre ellos, pronto estarían en el mismo lugar y nunca colapsarían.

Eran las 8:43 PM, y se acercaba el momento cuando el Giratiempo de Harry se abriría, para ser comprobado en la única forma que ningún hechizo imaginable podía engañar, a menos que el hechizo pudiera sobrepasar las leyes del Tiempo mismo. Ningún cuerpo o mente, ningún conocimiento o substancia, podía alargar unas siete horas extras en un mismo día. Ella improvisaría un mensaje, y le pediría a Harry llevar el mensaje de regreso en seis horas para el Profesor Flitwick a las 3PM, y ella le preguntaría al Profesor Flitwick si lo había recibido a esa hora.

Y el Profesor Flitwick le indicaría que en efecto él lo había recibido a las 3PM.

Y ella le diría a Severus y Albus que tuvieran un poco más de fe en Harry la próxima vez.

La Profesora McGonagall invocó el Encantamiento Patronus, y le ordenó a su resplandeciente gato, "Ve donde el Sr. Potter, y pronuncia lo siguiente para él: Sr. Potter, por favor venga a mi oficina tan pronto como escuche ésto, sin hacer nada más en el camino."

Capítulo 60             Capítulo 62


...

Nota del Traductor

El próximo capítulo lo tendré listo como mínimo en dos semanas. Tiene el mote de final para la saga de la Prisión de Standford pero no se apresuren a celebrar, porque después siguen las Conclusiones y ese es un capítulo de extensión larga que podría tardarme un mes en traducir. Y sumando el omake, faltan dos meses para que yo por fin empiece a trabajar en la versión PDF de HPMOR. Si quieren hacer recomendaciones de dónde puedo ponerlo disponible para comodidad de todos, hagan un comentario para hacérmelo saber. Creo que en primer lugar lo pondré en mi blog, mas sigo abierto a sugerencias.

Éste capítulo es muy intenso, podemos ver todo desde la perspectiva de Minerva y conocer más a Dumbledore y Severus. Una vez más, en éste episodio podemos ver como usando las pistas correctas se puede llegar a una conclusión equivocada.

Tras leer la parte sobre lo perfeccionista que es Voldemort y cómo era lógico que buscara a su sirviente más fiel y fuerte, me hace pensar que la verdadera causa de la caída del Voldemort canon es haber escogido la mano de Colagusano. Es un pensamiento muy divertido para mí, no sé para otros. Igualmente, el intercambio sobre el desastre local que es Harry, precioso.

Creo que no me quedó tan mal el Photoshop de Minerva, para ser cosa elaborada en minutos desde luego.

Ya casi llega Diciembre época de feliz reencuentro con mi novia y eso me pone de buen humor. También les deseo a ustedes felices fiestas.

Agradecimientos especiales a MadameNullaRen, SrtaPoetry y Dorabel Essa que me enviaron comentarios que me alegraron mucho.

Como siempre, gracias por leer.

...

Escrito por Less Wrong / Eliezer Yudkowsky


Traducido al español por +Rhaidot 

lunes, 28 de noviembre de 2016

YouTube está matando a los Gamers


Hola Ryders, para los que son demasiado perezosos para leer todo la entrada, les voy a explicar porque es un mal negocio seguir haciendo gameplays en YouTube, que ese tipo de contenido sólo es rentable en Twitch, y porque voy a continuar con este tipo de contenido en YouuTube a pesar de ello.

youtube matando gamers

YouTube experimentó un incremento de usuarios significativo gracias al fenómeno de los Gamers, y es comprensible el por qué, pues algunos encuentran informativos los comentarios, y otros se entretienen con las reacciones graciosas.

Si bien YouTube se ha visto beneficiada por la comunidad Gamer, nunca apreció realmente a dichos creadores de contenido. La razón para el desprecio es simple: no son vídeos que sean aptos para todo público. La mayoría de los gameplays están dirigido a un público adolescente y contienen lenguaje inapropiado para los menores, escenas de sexo y/o violencia no siempre moderada.

En cambio los vídeos creados específicamente para una audiencia infantil son muy rentables para YouTube, en especial porque tienen un alto valor de repetición, pues nada le fascina más a un niño que le pongan un mismo vídeo una y otra vez. Los gameplay en cambio rara vez tienen valor de repetición, pues su valor está en el impacto de la primera reacción.

YouTube ha cambiado su algoritmo varias veces para que publicite los vídeos que duren más de diez minutos, que los usuarios vean más de una vez, y cuyo contenido sea apto para todos. Con YouTube Gaming, en lugar de promocionar el contenido Gamer, este fue relegado a un lado no muy visitado.

¿Qué entiende YouTube por contenido para todo público? Todo lo que aparece en YouTube Kids. Vídeos para niños, sin groserías, sin contenido político y sin mensajes elaborados. Para YouTube, lo más importante en la actualidad es la forma, no el contenido. Prueba de esto es que ya no es PewDiePie el YouTuber que gana más dinero, hace dos atrás sí lo era, pero ahora él logra 210 millones de visualizaciones mensuales, mientras que por otro lado tenemos a RyanToysReview con 600 millones de visualizaciones mensuales, una cantidad que se transforma en unos ingresos mínimos de $168.4K y un máximo de $2.7M de acuerdo a Social Blade. El informe sobre Ryan ToysReview originalmente lo vi en el vídeo "Who's the Highest PaidYoutuber? - GFM” del YouTuber TheGamerFromMars, y CinnamonToastKen me dio la idea general para esta entrada con su vídeo “YouTube IsKilling Us | Youtube Rant.”

Los que menos se han visto afectados por los cambios de YouTube han sido los famosos y los vídeos musicales, y desde luego los que pertenezcan a ambas categorías no se han resentido ni un poco, pero todos los demás se han visto afectados en mayor o menor medida.

Por mucho tiempo, yo desconocí los cambios del algoritmo en YouTube, y pensé que yo estaba haciendo algo mal para que mi canal fuera en picada. Intenté hacer más vídeos a costa de rebajar la calidad, hice todo tipo de cambios en mi forma de producir y nada funcionó, pues el problema no era mio, sino de YouTube.

Tras reflexionar mucho, creo que ya sé lo que es mejor para mí. Seguiré haciendo gameplays en YouTube por ahora, pues yo no he dejado de ser un escritor al que le gustan los videojuegos. Cuando tenga un mejor computador y un mejor Internet, voy a intentar emitir en directo en Twitch, pues ellos hacen bien todo lo que YouTube está haciendo mal con los Gamers.

Hablando de cosas por hacer o no hacer, les recomiendo que no se unan a ninguna Network en YouTube, los únicos que reciben contratos ventajosos, y eso que negociando con esfuerzo, son los que ya sean famosos, el contrato estándar apesta y en realidad no te prestan ningún servicio que justifique la porción de ingresos que toman.


Les agradezco mucho a los que llegaron hasta el final. Por ahora soy Rhaidot, y les digo adiós.


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 60

Capítulo 59             Capítulo 61

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


Capítulo 60


El Experimento de la Prisión Stanford, Parte 10

dumbledore y fenix
Fan Art por dinosaurusgede

"Despierta."

Los ojos de Harry se abrieron a toda prisa pues se despertó con un jadeo asfixiante, un sacudido inicio para su cuerpo prono. No podía recordar sueño alguno, tal vez su cerebro había estado demasiado exhausto para soñar, parecía que acababa de cerrar sus ojos y luego escuchado esa palabra al momento siguiente.

"Debes despertar," dijo la voz de Quirinus Quirrell. "Te dí tanto tiempo como pude, pero sería sabio guardar al menos un uso de tu Giratiempo. Pronto debemos regresar cuatro horas al Lugar de Mary, aparentando en toda manera que no hemos hecho nada interesante este día. Deseaba hablar contigo antes de eso."

Harry lentamente se sentó en el medio de la oscuridad. Su cuerpo dolía, y no solamente en los lugares donde había yacido sobre el duro concreto. Las imágenes se tropezaban unas con otras en su memoria, todo su cerebro inconsciente había estado demasiado cansado para descartar todo en una pesadilla propiamente dicha.

Doce terribles vacíos flotando y descendiendo por un corredor de metal, deslustrando el metal a su alrededor, luz disminuida y temperatura cayendo a medida que los vacíos procuraban succionar toda la vida de éste mundo -

Piel blanca como la tiza, estirada justo por encima del hueso que había quedado después de que la grasa y el musculo hubieran desaparecido -

Una puerta de metal -

La voz de una mujer -

No, no era mi intención, por favor no mueras -

Ya no puedo recordar los nombres de mis hijos -

No te vayas, no te lo lleves, no no no -

"¿Qué era ese lugar?" Harry preguntó con voz ronca, con una voz empujada por fuera de su garganta como agua forzada a través de una tubería demasiado delgada, en la oscuridad casi sonaba como la rota voz que había tenido Bellatrix Black. "¿Qué era ese lugar? ¡Eso no era una prisión, eso era un INFIERNO!"

"¿Infierno?" comentó la calmada voz del Profesor de Defensa. "¿Te refieres a la fantasía de castigo Cristiana? Supongo que hay una similitud."

"Cómo -" La voz de Harry estaba bloqueada, había algo enorme hospedado en su garganta. "Cómo – cómo pueden ellos -" Personas habían construido ese lugar, alguien había hecho Azkaban, lo habían hecho a propósito, lo habían hecho deliberadamente, esa mujer, ella tenía hijos, niños que no recordaría, algún juez había decidido que eso le pasara a ella, alguien había necesitado arrastrarla dentro de esa celda y bloqueado la puerta mientras ella gritaba, alguien la había alimentado cada día y se había alejado sin dejarla salir -

"¿CÓMO PUEDEN LAS PERSONAS HACER ESO?"

"¿Por qué no deberían?" replicó el Profesor de Defensa. Una pálida luz azul iluminaba la bodega, en aquel momento, enseñando un alto, cavernoso techo de concreto, y un polvoriento piso de concreto; y al Profesor Quirrell sentándose algo distante de Harry, apoyando su espalda contra una pared pintada; la pálida luz azul convertía las paredes en una superficie glaciar, el polvo en el piso en nieve moteada, y al hombre delante suyo en una escultura de hielo, envuelto en la oscuridad en las partes cubiertas por su túnica. "¿De qué uso son los prisioneros de Azkaban para ellos?"

La boca de Harry se abrió para graznar. Ninguna palabra salió.

Una débil sonrisa torció los labios del Profesor de Defensa. "Sabe, Sr. Potter, si Aquel-Que-No-Debe-Ser-Nombrado hubiera llegado a gobernar sobre la Bretaña Mágica, y construido un lugar como Azkaban, la habría construido porque disfrutaba ver sufrir a sus enemigos. Y si en vez de eso él hubiera empezado a encontrar su sufrimiento desagradable, por la razón que fuera, habría ordenado que Azkaban fuera destrozada al día siguiente. En cuanto a aquellos que sí hicieron Azkaban, y aquellos que no la destruyeron, mientras pregonan sublimes sermones e imaginan que ellos mismos no son villanos... bueno, Sr. Potter, creo que si tuviera la elección de tomar té con ellos, o de tomar té con Quien-Usted-Sabe, encontraría mis sensibilidades menos ofendidas por el Señor Oscuro."

"No lo comprendo," Harry dijo, su voz temblaba, había leído sobre el clásico experimente de la psicología de las prisiones, los ordinarios estudiantes de universidad que se habían convertido en sádicos tan pronto como les fue asignado el rol de guardas de prisión; sólo que ahora él se daba cuenta que el experimento no había examinado la pregunta correcta, la pregunta que era la más importante, no habían observado a la gente clave, no los guardas de prisión sino todos los demás, "Realmente no entiendo, Profesor Quirrell, cómo pueden las personas quedarse ahí y permitir que esto pase, por qué el país de Bretaña mágica está haciendo esto -" la voz de Harry se detuvo.

Los ojos del Profesor de Defensa aparecían del mismo color que siempre, bajo la pálida luz azul, pues la luz era del mismo color que los irises de Quirinus Quirrell, esas esquirlas de hielo que nunca se derretían. "Bienvenido, Sr. Potter, a su primer encuentro con las realidades políticas. ¿Qué tienen las desdichadas criaturas dentro de Azkaban para ofrecer a cualquier facción? ¿Quién se beneficiaría de ayudarlas? Un político que abiertamente se aliará con ellos sería asociado con criminales, con la debilidad, con cosas desagradables que las personas prefieren no pensar. Alternativamente, los políticos podrían demostrar su fuerza y crueldad al pedir sentencias más largas; hacer una muestra de fuerza requiere una victima a la que puedas aplastar bajo tus pies, después de todo. Y la población aplaude, porque su instinto es apoyar al ganador." Una fría y divertida carcajada. "Vera usted, Sr. Potter, nadie cree que ellos mismos irán a Azkaban, así que no ven daño para ellos mismos. En cuanto a lo que hacen a otros... ¿Supongo que alguna vez le enseñaron que las personas se preocupan por ese tipo de cosas? Es una mentira, Sr. Potter, a las personas no les importa en lo más mínimo, y de no ser porque usted tuvo una infancia muy resguardada ya lo habría notado hace un largo tiempo. Consuélese a sí mismo con ésto: aquellos que ahora son prisioneros en Azkaban votaron por los mismos Ministros de Magia que solicitaron que sus celdas se movieran más cerca de los Dementores. Admito, Sr. Potter, que veo poca esperanza para la democracia como una forma efectiva de gobierno, pero admiro la poesía de cómo hace que sus víctimas sean cómplices en su propia destrucción."

El recientemente coherente ser de Harry amenazaba con destrozarse en fragmentos otra vez, las palabras cayendo como martillazos sobre su conciencia, haciéndolo retroceder, paso a paso, hacia el precipicio donde acechaba algún basto abismo; y él estaba intentando salvarse a sí mismo, con alguna ingeniosa replica que pudiera refutar las palabras, pero la replica no surgía.

El Profesor de Defensa observó a Harry, su mirada reflejando más curiosidad que autoridad. "Es muy simple, Sr. Potter, comprender cómo Azkaban fue construido, y cómo continua siendo. A los hombres les importa lo que, ellos mismos, esperan sufrir o ganar; y por tanto tiempo han esperado no repetirlo sobre ellos mismos, que su crueldad y descuido no tiene limites. Todos los otros magos de éste país no son tan diferentes por dentro de aquel que juró gobernar sobre ellos, Quien-Usted-Sabe; lo único que a ellos les hace falta es su poder y su... franqueza."

Las manos del niño estaban apretadas en puños tan cerrados que las uñas estaban cortando sus palmas, si sus dedos eran blancos o su rostro pálido no se podía ver, pues la reducida luz azul lanzaba hielo o sombra sobre todo eso. "Usted una vez me ofreció apoyo si mi ambición era convertirme en el siguiente Señor Oscuro. ¿Es ese el por qué, Profesor?"

El Profesor de Defensa inclinó su cabeza, una fina sonrisa sobre sus labios. "Aprenda todo lo que tengo para enseñarle, Sr. Potter, y con el tiempo usted dominará éste país. Entonces usted podrá desgarrar la prisión que la democracia construyó, si encuentra que Azkaban todavía ofende sus sensibilidades. Le guste o no, Sr. Potter, el día de hoy usted ha visto que su propia voluntad entra en conflicto con la voluntad del pueblo de éste país, y que usted no baja la cabeza y no se rinde ante sus decisiones cuando eso ocurre. Así que para ellos, lo sepan ellos o no, y sea que usted lo reconozca o no, usted es su próximo Señor Oscuro."

Bajo la monocromática luz, imperturbable, tanto el niño como el Profesor de Defensa parecían estáticas esculturas de hielo, los irises de sus ojos reducidos a colores similares, viéndose como la misma persona bajo esa luz.

Harry contempló directamente aquellos ojos pálidos. Todas las preguntas largamente suprimidas, las que él se había convencido que ponía en espera hasta los Idus de Mayo. Eso había sido una mentira, Harry lo sabía ahora, un auto-engaño, él había guardado silencio por temor de lo que pudiera escuchar. Y ahora todo salía de sus labios, todo al mismo tiempo. "En nuestro primer día de clases, usted procuró convencer a mis compañeros de que yo era un asesino."

"Usted lo es." Animadamente. "Mas si su pregunta es por qué se los conté a ellos, Sr. Potter, la respuesta es que usted hallará que la ambigüedad es una gran aliada en su camino hacia el poder. De una señal de Slytherin un día, y contradiga aquella señal con otra de Gryffindor al día siguiente; y los Slytherins serán capaces de creer lo que desean, mientras que los Gryffindors discutirán consigo mismos para apoyarlo también. Siempre y cuando haya incertidumbre, las personas pueden creer lo que parezca ser para su propia ventaja. Siempre y cuando usted aparezca fuerte, siempre y cuando parezca estar ganando, sus instintos les dirán que su ventaja yace con usted. Camine siempre entre las sombras, y tanto la luz como la oscuridad lo seguirán."

"Y," dijo el niño, su voz controlada, "¿qué quiere obtener usted de todo esto?"

El Profesor Quirrell se había apoyado más contra la pared donde se había sentado, poniendo su cara en las sombras, sus ojos cambiando del pálido hielo a las rendijas oscuras más propias de su forma de serpiente. "Deseo que Bretaña se vuelva más fuerte bajo un líder fuerte; ese es mi deseo. En cuanto a mis razones para ello," el Profesor Quirrell sonrió sin alegría, "creo que permanecerán conmigo."

"La sensación de destrucción que siento alrededor suyo." Las palabras se iban volviendo más difíciles de pronunciar, pues el tema iba danzando cada vez más cerca hacia algo terrible y prohibido. "Usted siempre supo que significaba."

"Tenía varias suposiciones," comentó el Profesor Quirrell, su expresión era inescrutable. "Y no revelaré todo lo que deduje. Pero si te diré por lo menos lo siguiente: es tu destrucción la que se asoma cuando nos acercamos, no la mía."

Por una vez el cerebro de Harry se las arregló para marcar esto como una afirmación cuestionable y una posible mentira, en vez de creer todo lo que había escuchado. "¿Por qué a veces se convierte en un zombi?"

"Razones personales," respondió el Profesor Quirrell sin nada de humor en la voz.

"¿Cuál fue su motivo ulterior para rescatar a Bellatrix?"

Hubo un breve silencio, durante el cual Harry procuró con esfuerzo controlar su respiración, mantenerla estable.

Finalmente el Profesor de Defensa se encogió de hombros, como si no fuera importante. "Todo al respecto lo he dicho para usted, Sr. Potter. Le conté todo lo que necesitaba saber para deducir la respuesta, de haber sido usted lo suficiente maduro para considerar de primera esa obvia pregunta. Bellatrix Black era la sirviente más poderosa del Señor Oscuro, su lealtad era la más confiable; ella era la única persona con la mayor probabilidad de que se le entregara alguna parte de las artes ocultas de Slytherin que debieron ser para usted."

Lentamente la ira trepó sobre Harry, lenta la cólera, algo terrible empezando a hervir en su sangre, en unos cuantos momentos él diría algo que no debería salir de su boca mientras los dos estuvieran a solas en una bodega abandonada -

"Sin embargo ella era inocente," prosiguió el Profesor de Defensa. No estaba sonriendo. "Y el grado hasta el cual todas sus opciones le fueron arrebatadas, es tan grande que ella nunca tuvo una oportunidad de sufrir por sus propios errores... me resulta aquello excesivo, Sr. Potter. Si ella no le cuenta nada que pueda usar -" El Profesor de Defensa volvió a encogerse de hombros ligeramente. "No consideraré que fue este un día de trabajo desperdiciado."

"Que altruista de su parte," Harry espetó con frialdad. "Si todos los magos son por dentro como Quien-Usted-Sabe, ¿es usted una excepción a eso, entonces?"

Los ojos del Profesor de Defensa seguían dentro de la sombra, oscuros pozos que no podían ser penetrados. "Diga que es un capricho, Sr. Potter. A veces me ha divertido jugar la parte de un héroe. Quien sabe si Quien-Usted-Sabe afirmaría lo mismo."

Harry abrió su boca una última vez -

Y descubrió que no podía hablar, no podía realizar la pregunta final, la última y más importante cuestión, no podía hacer que salieran las palabras. Aún cuando rehusarse de ese modo era prohibido para alguien racional, pues por todo lo que había recitado la Letanía de Tarski o la Letanía de Gendlin o jurado que todo lo que pudiera ser destruido por la verdad debería serlo, en ese único momento, no pudo obligarse a sí mismo a decir su última pregunta en voz alta. A pesar de saber que estaba pensando de manera incorrecta, aún cuando se suponía que él debía ser mejor que esto, a pesar de todo no pudo pronunciarlo.

"Ahora es mi turno de interrogarte." La espalda del Profesor Quirrell se separó de la pared glacial pintada de concreto donde se había apoyado. "Me estaba preguntando, Sr. Potter, si usted tenía algo para decir sobre el hecho de casi asesinarme y arruinar nuestros esfuerzos mutuos. Entiendo que una disculpa, en tales casos, es considerada una señal de respeto. Sin embargo usted no me ha ofrecido ninguna. ¿Es que acaso no sabe cómo hacerlo, Sr. Potter?"

El tono era calmado, el silencioso filo tan fino y cortante que te cortaría por la mitad antes de darte cuenta que te estaban asesinando.

Y Harry simplemente observó al Profesor de Defensa con ojos fríos que nunca retrocederían ante nada; ni siquiera ante la muerte, de ahora en adelante. Ya no estaba en Azkaban, ya no le tenía miedo a la parte suya que no le tenía miedo a nada; y la sólida piedra preciosa que era Harry había rotado para enfrentarse al estrés, girando con suavidad de una faceta a otra, de la luz hacia la oscuridad, del calor al frio.

¿Una táctica calculada de su parte, para hacerme sentir culpable, ponerme en una posición donde me debo subyugar?

¿Emoción genuina de su parte?

"Ya veo," comentó el Profesor Quirrell. "Supongo que eso responde -"

"No," lo interrumpió el niño con una helada, compuesta voz, “usted no va a controlar la conversación tan fácilmente, Profesor. Llegué a considerables extremos para protegerlo a usted y sacarlo de Azkaban a salvo, después de que pensé que usted había intentado asesinar a un oficial de policía. Eso incluyó encarar a doce Dementores sin un Encantamiento Patronus. Me pregunto, de haberme disculpado cuando usted lo demandó, ¿habría usted dicho gracias a cambio? ¿O estoy en lo correcto al pensar que era mi sumisión lo que usted demandaba, y no solamente mi respeto?"

Hubo una pausa, y luego la voz del Profesor Quirrell surgió en replica, abiertamente helada y con peligro que no era velado. "Parece que usted sigue siendo incapaz de perder, Sr. Potter."

La oscuridad salió de los ojos de Harry sin tambalear, el propio Profesor de Defensa reducido a una cosa mortal dentro de ellos. "Oh, ¿y está usted reflexionando ahora, sobre si usted debería pretender perder ante mí, y pretender humillarse ante mi propia ira, con el objetivo de preservar sus propios planes? ¿Acaso el pensamiento de una calculada y falsa disculpa le cruzó por su mente? A mí tampoco, Profesor Quirrell."

El Profesor de Defensa se rió, bajo y sin humor, más vacío que el vacío entre las estrellas, tan peligroso como cualquier vacío saturado con radiación dura. "No, Sr. Potter, usted no ha aprendido su lección, para nada."

"Pensé en perder muchas veces, en Azkaban," declaró el niño, su voz nivelada. "Que yo simplemente debía rendirme, y entregarme a los Aurores. Perder habría sido la cosa sensata para hacer. Escuché su voz indicándolo, en mi mente; y lo habría hecho, si sólo se hubiera tratado de mí. Mas no fui capaz de perderle a usted."

Hubo silencio, entonces, por un tiempo; como si ni siquiera el Profesor de Defensa pudiera pensar del todo en qué responder ante eso.

"Tengo curiosidad," dijo el Profesor Quirrell al fin. "¿Por qué cree que debería yo disculparme, precisamente? Le di instrucciones explicitas en el evento de una pelea. Usted debía estar agachado, permanecer fuera del camino, lanzar ninguna magia. Usted violó aquellas instrucciones y arruinó la misión."

"No tomé decisión alguna," el niño declaró sin alzar la voz, "no hubo elección, sólo el deseo de que el Auror no tuviera que morir, y mi Patronus estaba allí. Para que ese deseo nunca ocurriera, usted debió haberme advertido que podría llegar a hacer una finta usando la Maldición Asesina. Automáticamente, asumí que si su varita apuntaba a alguien y pronunciaba Avada Kedavra, es porque usted lo quiere muerto. ¿No debería ser esa la primera regla de la Seguridad para las Maldiciones Imperdonables?"

"Las reglas son para los duelos," contestó el Profesor de Defensa. Algo de la frialdad había regresado a su voz. "Y los duelos son un deporte, no una rama de la Batalla Mágica. En un combate real, una maldición que no puede ser bloqueada y que debe ser esquivada es una táctica indispensable. Había considerado que esto era obvio para usted, pero parece ser que juzgué mal su intelecto."

"También me parece imprudente," habló el niño, continuando como si el otro no hubiera dicho nada, "no contarme nada sobre el hecho de que lanzar cualquier hechizo sobre usted podría matarnos a ambos. ¿Qué tal si usted hubiera sufrido algún percance, y yo hubiera intentado un Innervate, o un Encantamiento Levitador? Esa ignorancia, que usted permitió por propósitos que no puedo suponer, también jugó parte en esta catástrofe."

Hubo otro silencio. Los ojos del Profesor de Defensa se volvieron como rendijas, y hubo una fugaz mirada de confusión sobre su rostro, como si hubiera encontrado una situación completamente desconocida; y el hombre prosiguió sin pronunciar palabra.

"Bueno," opinó el niño. Sus ojos no se había desviado de los del Profesor de Defensa. "Ciertamente me arrepiento de haberlo lastimado, Profesor. Sin embargo no creo que la situación requiera que yo me subyugue ante usted. Realmente nunca comprendí el concepto de disculpa, menos aún si aplica a una situación como esta; ¿si usted cuenta con mi arrepentimiento, mas no mi sumisión, cuenta eso como decir lo siento?"

Una vez más esa fría, helada risa, más oscura que el vacío entre las estrellas.

“No lo sabría," reconoció el Profesor de Defensa, "Yo, también, nunca entendí el concepto de disculpa. Esa táctica sería fútil entre nosotros, parece, con los dos siendo conscientes de que sería una mentira. No hablemos más de ello, entonces. Las deudas se saldarán entre nosotros a su debido tiempo."

Hubo silencio por un tiempo.

"Por cierto," arguyó el niño. "Hermione Granger nunca habría construido Azkaban, sin importar quién fuera a ser puesto allí adentro. Y ella habría muerto antes de lastimar a un inocente. Nada más lo menciono, ya que usted aseveró que todos los magos son como Quien-Usted-Sabe por dentro, y eso no es más que una falsedad pretendiendo ser un simple hecho. Me habría dado cuenta antes de no haber estado," el niño dejó escapar una breve y siniestra sonrisa, "estresado."

Los ojos del Profesor de Defensa estaban medio cerrados, su expresión distante. "El interior de las personas no siempre es como su exterior, Sr. Potter. Quizá ella únicamente desea que otros piensen que es una buena niña. Ella no es capaz de usar el Encantamiento Patronus -"

"Ja," interrumpió el niño; su sonrisa parecía más real ahora, más caliente. "Ella está teniendo problemas exactamente por la misma razón que yo. Hay suficiente luz dentro de ella como para destruir Dementores, estoy seguro. Ella no sería capaz de evitar destruir Dementores, aún a costa de su propia vida..." El niño se sumió en sus pensamientos, y cuando su voz regresó dijo. "Puede que yo no sea tan buena persona, tal vez; pero las personas buenas existen, y ella es una de ellos."

Con sequedad. "Ella es joven, y hacer una exhibición de amabilidad le cuesta poco."

Hubo una pausa ante esto. Entonces el niño habló, "Profesor, tengo que preguntar, cuando usted ve algo totalmente oscuro y melancólico, ¿no se le ocurre nunca intentar mejorarlo de algún modo? Por ejemplo, sí, algo sale terriblemente mal en las cabezas de las personas que los hace pensar que es grandioso torturar criminales, sin embargo eso no significa que ellos sean verdaderamente malvados por dentro; y quizá si usted les enseñará las cosas correctas, les mostrara lo que ellos estaban haciendo mal, usted podría cambiar -"

El Profesor Quirrell se rió, entonces, y no con el vacío de antes. "Ah, Sr. Potter, a veces olvido lo joven que es usted. Sería más fácil cambiar el color del cielo." Otra carcajada, esta vez más fría. "Y la razón por la cual es fácil para usted perdonar tales tonterías y pensar bien de ellos, Sr. Potter, es que usted mismo no ha sido gravemente herido. Pensará con menos cariño de los idiotas del común tras la primera intervención de ellos que le cueste a usted algo querido. Ojalá sean cien Galeones de su propio bolsillo, en vez de las agonizantes muertes de cientos de extraños." El Profesor de Defensa estaba sonriendo débilmente. Extrajo un reloj de bolsillo de entre su túnica, le echó una ojeada. "Partamos ahora, si no hay nada más para conversar entre nosotros."

"¿No tiene ninguna pregunta sobre las cosas imposibles que realicé para sacarnos de Azkaban?"

"No," contestó el Profesor de Defensa. "Creo que ya he resuelto la mayoría de ellas. En cuanto al resto, es muy raro que encuentre a una persona que no puede descifrar inmediatamente con un solo vistazo, sea amigo o enemigo. Resolveré los rompecabezas sobre usted por mi cuenta, a su debido tiempo."

El Profesor de Defensa se empujó a sí mismo para arriba, apoyándose en la pared de atrás con ambas manos hasta ponerse de pie, con agilidad aunque quizá muy despacio. El niño, con menos gracia, hizo lo mismo.

Y el niño espetó la última y más terrible cuestión que antes había sido incapaz de pronunciar; como si decirla en voz alta la hiciera real, y como si no fuera, a estas alturas, nefastamente obvia.

"¿Por qué no soy como los otros niños de mi edad?"

...

En un camino apartado del Callejón Diagon, donde restos de basura sin Desvanecer podían ser vistas amontonadas en los bordes de la calle de ladrillos y la construcción cuyos lados eran ladrillo blanco, junto con desperdigados restos de suciedad y otras señales de negligencia, un mago antiguo y su fénix Aparecieron en existencia.

El mago ya iba a coger el reloj de arena dentro de su túnica cuando, por habito, sus ojos saltaron a un espacio al azar entre el camino y la pared, para memorizarlo -

Y el mago anciano parpadeo sorprendido; había un pedazo de pergamino en ese lugar.

Una arruga cruzó la cara de Albus Dumbledore al tiempo que dio un paso hacia adelante y lo cogió, procediendo a desdoblar el arrugado recorte.

Dentro había una sola palabra "NO", y nada más.

Lentamente el mago lo dejó deslizar de entre sus dedos. Ausente se acercó al pavimento, y recogió el más cercano pedazo de pergamino, que se veía notablemente similar al que él acababa de tomar; lo tocó con su varita, y un momento después tenía inscrito la misma palabra "NO", con la misma escritura, que era la suya propia.

El mago anciano había planeado regresar tres horas a cuando Harry Potter llegó en primer lugar al Callejón Diagon. Ya había observado, mediante sus instrumentos, que el niño dejaba Hogwarts, y eso no podía ser deshecho (su único intento de engañar a sus propios instrumentos, y de controlar el Tiempo sin alterar su apariencia para sí mismo, había terminado con un desastre tal que lo convenció de nunca procurar semejante truco). Había esperado retirar al niño en el primer momento posible tras su llegada, y llevarlo a otro lugar seguro, tal vez no Hogwarts (porque sus instrumentos no habían mostrado el regreso del niño). Pero ahora -

"¿Una paradoja si lo retiro inmediatamente después de que él llegue al Callejón Diagon?" murmuró el mago anciano para sí mismo. "Quizá ellos no pusieron sus planes en marcha para robar Azkaban, hasta después de que confirmaron su llegada aquí... o a lo mejor... tal vez..."

...

Concreto pintado, piso duro y techo distante, dos figuras encarándose una a la otra desde lados opuestos. Una entidad vestía la figura de un hombre al final de sus treinta que ya estaba quedándose calvo, y otra mente que vestía la forma de un niño de once años de edad con una cicatriz sobre su frente. Hielo y sombre, pálida luz azul.

"No lo sé," admitió el hombre.

El niño se lo quedó mirando. Y luego dijo, "¿Oh, en serio?"

"De verdad," reiteró el hombre. "No sé nada, y de mis suposiciones nada hablaré. Aún así al menos diré esto -"

Capítulo 59             Capítulo 61


...

Nota del Traductor

Que sorpresa, me tardé más de lo esperado. Igualmente, las dos semanas que debería tomarme traducir el próximo capítulo podrían llegar a crecer mágicamente, pero espero con ingenuo optimismo que no sea ese el caso.

El siguiente episodio involucra muchas teorías de viaje en el tiempo, lo que será divertido de leer, y una patada en el trasero para traducir.

Creo que el cinismo de Quirrell es peligrosamente contagioso.

Con sinceridad, les manifiesto mis agradecimientos por su constante atención, ojalá tengan un día proporcionalmente agradable.
...

Escrito por Less Wrong / Eliezer Yudkowsky


Traducido al español por +Rhaidot 



lunes, 14 de noviembre de 2016

Reseña del anime Mob Psycho 100 Episodio 12

El siguiente artículo es una traducción de Mob Psycho 100 Episode 12 por Nick Creamer aparecido en Anime News Network


Mob Psycho 100 Episodio 12

Reseña del anime Mob Psycho 100 Episodio 12


Mob Psycho 100 se desmandó hasta su conclusión en éste episodio, ofreciendo una respuesta relativamente agraciada a la pregunta imposible del episodio anterior. Al final de ese episodio, a Mob se le pidió ser dos personas diferentes al mismo tiempo - la persona que puede sostener los ideales de su mentor de lo que significa ser una persona adulta y madura, y la persona que puede salvar a sus amigos de su aniquilación psíquica inmediata. Mob no puede ser ambas personas, y de intentar salvar a sus amigos, probablemente tendría que abandonar la bondad fundamental que lo hace un gran protagonista. Por lo tanto, huyendo de la pregunta por completo, Mob hizo la única cosa que podía hacer: permitir que Reigen lo manejara.

Reigen pudo ser la estrella de éste episodio, con toda la energía de Mob hirviendo concentrada a través de su mentor y no tan falso psíquico. Los primeros minutos de éste episodio fueron un glorioso espectáculo, con los poderes de Mob doblando las habilidades de Garra contra ellos mismos, rompiendo espadas y destrozando ilusiones y despojando a Ishiguro de su mascara y dignidad. Del estilo de las consistentes imágenes pintadas en aceite para mostrar el poder de Mob transferirse a lo salvaje, a los planos esbozados desordenadamente de Reigen arrojando sin cuidado el poder psíquico por todos lados, aquellos minutos fueron lo más impactante que el programa logró mostrar hasta la fecha.

Sin embargo más allá de su maravillosamente constante animación, la confrontación de Reigen con los Cicatrices también ofreció finalmente una respuesta satisfactoria a las preguntas temáticas generales del programa. Confrontados por alguien que fácilmente podía contrarrestar sus habilidades, las Cicatrices ya no pudieron seguir escondiéndose tras ellas. Reigen fue tan franco en sus comentarios como en sus ataque; sin esfuerzo arrojando a sus oponentes de un lado para otro, continuó explicando su creencia de que en últimas los poderes no son gran cosa. “Ustedes están tan adictos a sus poderes, que han desarrollado visión de túnel,” él les dijo, notando la estupidez de algunas cosas como las inútiles hombreras de Muraki. Separados de la amenaza de sus poderes, se demostró que las Cicatrices era exactamente lo que él afirmó - niños que nunca maduraron, que vieron la dificultad de la sociedad humana y declararon “No he sido rechazado, es que soy demasiado especial para éste mundo.”

Fue un golpe tremendo para la promesa fundamental de Garra - la idea de que los miembros de Garra no eran en verdad especiales, sólo que no tenían la voluntad para abrazar las dificultades de la realidad. Confrontado con ésta idea, el ahora desenmascarado Ishiguro dijo que las palabras de Reigen eran “demasiado crueles,” y que “¡ningún grupo hecho de acuerdo a tan estúpido criterio es lo suficientemente grande para mí!” Sin embargo envuelto en una cursi capa y gritando como niño, Ishiguro sólo podía verse exactamente como el tonto que Reigen creyó ver desde un principio. Al final, Ishiguro sonó igual que el lacayo de Garra Gen del episodio diez - hecho a un lado como basura por parte de la sociedad, se aferró a tener relevancia en un sistema por fuera de ella, donde sus propios poderes eran la única cosa que importaba. Pero sin importar que fueran un lacayo como Gen o un jefe de división como Ishiguro, la sociedad no tiene nada excepto desdén para las rechazados de Garra.

Por supuesto, la sociedad no es una amable y benévola fuerza en modo alguno. Tanto Mob Psycho como One-Punch Man a menudo parecen cínicos sobre la sociedad y los juicios arbitrarios de las personas que la conforman. Esto hace que la afirmación final de Reigen para la amabilidad sea mucho más importante. El juicio de la sociedad no es lindo ni justo, pero rechazar la sociedad por completo simplemente significa que no has logrado madurar. Sólo al reconocer los problemas con la sociedad y aceptar su presencia general, intentando promover la amabilidad de una manera individual, así es como podemos crecer para ser adultos honorables.

Tras ese desnudo filosófico, Sho Suzuki apareció y limpió el desastre de Garra, y el resto del episodio fue dedicado a echarle un vistazo a todos los diversos personajes de Mob Psycho. Este epílogo extendido no era estrictamente necesario, sin embargo estuve muy feliz de verlo. Mob Psycho ha hecho un trabajo notable al impartir algo de peso emocional y complejidad a casi todos sus personajes - desde el poco poderoso grupo de niños psíquicos hasta el club de mejoramiento del cuerpo, de hecho me sentí involucrado en básicamente todos los que el programa tocó, y acabar con una pequeña y alocada viñeta dibujada para imitar el estilo real de ONE se sintió como una despedida apropiadamente extraña para un programa que siempre ha sido más adorable y personal de lo que su hermosa dirección y animación habría implicado.

En general, estoy un poco sorprendido de lo mucho que me gustó este programa. Mob Psycho 100 fue un conjunto dinámico de dirección con un fuerte estilo creativo y bellos efectos de animación, sin embargo nunca se sintió como “un mero espectáculo.” Podías ver muchas voces artísticas únicas en la fluida sensibilidad visual del programa, y toda esa estética divina era emparejada con excelente trabajo de personajes y alguna conflictiva pero en últimas satisfactoria discusión temática. Algo del humor fue muy soso y algunos puntos un poco vagos, mas el programa siguió siendo rico y relevante de principio a fin. Voy a extrañar a Mob y sus amigos, y espero que los veamos pronto de nuevo.

Calificación general: 4.5

Mob Psycho 100 está siendo emitido actualmente en Crunchyroll.

Nota del traductor


Y así concluimos, finalmente, la reseña de Mob Psycho 100. Quedamos cruzando los dedos para una segunda temporada.

Gracias a todos por leer.

+Rhaidot

viernes, 28 de octubre de 2016

Reseña del anime Mob Psycho 100 Episodio 11

El siguiente artículo es una traducción de Mob Psycho 100 Episode 11 por Nick Creamer aparecido en Anime News Network


mob psycho 100 episodio 11

Reseña del anime Mob Psycho 100 Episodio 11


Estaba un poco preocupado por la forma en que Mob Psycho 100 iba a re-introducir a Reigen en la historia. Mientras que Mob y Reigen tienen una buena compenetración entre los dos, Reigen generalmente existe en un espacio más enfocado en la comedia donde el material del programa no ha estado recientemente. Las batallas entre psíquicos durante la invasión a Garra han sido puro espectáculo shounen - no sólo Reigen carece de algún poder real lo que probablemente lo haría inutil aquí, además su tendencia a dirigir el programa hacia chistes exagerados también podría provocar un tono mezclado e incómodo.

Por fortuna, éste episodio hizo explotar mis desconfianzas. La entrada de Reigen en efecto hizo que el programa se apoyara más en la comedia, mas sus bromas me hicieron reír de manera más consistente que su  material anterior. Encima de eso, la explicación de cómo terminó allí dando zancadas largas y confiadas dentro de la base refleja muy bien el enfoque del episodio sobre los poderosos contra todos los demás. Como Hanazawa advirtió, los subalternos de Garra se inclinan naturalmente a postrarse ante cualquiera que pueda demostrar su superioridad - confrontados con la improvisada confianza de Reigen, ellos asumen rápidamente que él debe ser el mismísimo líder de Garra. Así que el primer segmento de éste episodio fue un grandioso chiste largo, mientras Reigen impartía una gran pila de sabiduría a su espontaneo culto de seguidores.

Que Reigen cogiera inmediatamente las riendas de los lacayos de Garra también tiene sentido para una nueva y razonable reflexión sobre la naturaleza del poder en sí mismo. Si Reigen tiene alguna fuerza verdadera, está en la confianza que posee que al menos nace parcialmente de la ignorancia - él casi nunca sabe en cuántos problemas se está metiendo, por lo que es capaz de actuar rudo porque no sabe nada en realidad. Éste poder le permite pasar a través de una gran variedad de situaciones terribles sin esforzarse mucho, desde el túnel embrujado en el primer episodio o penetrar en los cuarteles de Garra en éste episodio. Sin embargo el hecho de que el poder de Reigen es ilusorio parece reflejar las ideas generales de ONE de tales jerarquías; incluso la idea de poder es una especie de poder en sí misma, y la fuerza psíquica de los líderes de Garra no puede evitar que las afirmaciones de Reigen sobre como ellos son como niños que pretenden ser adultos terminen siendo verdad. La fuerza para hacer realidad tu voluntad es un poder de significado métrico, pero está lejos de ser el único tipo de fuerza.

Junto con la comedia de Reigen, éste episodio también fue elevado por algunos pequeños momentos excelentes de los personajes. La reunión de Mob y Ritsu fue un amoroso pedazo de comprensible catarsis, demostrando los desiguales mas inseparables lazos entre los dos hermanos. El amor de  Mob por su hermano ha sido usado consistentemente en un sentido negativo, ofreciendo un catalizador para sus explosiones, por lo que es importante que el programa demuestre que su relación es fundamentalmente una cosa positiva. Y mientras el descenso de Ritsu hacia la villanía fue una construcción un poco apresurada, sus acciones desde entonces lo han hecho un bienvenido aporte al elenco principal del programa. Es extremadamente compensador ver que éste programa respeta el cotidiano mas increíble valor del amor compartido entre éstos dos, ya que es una relación más satisfactoria que cualquier otra en la historia.

Y por supuesto, está esa batalla final. A pesar de los mejores esfuerzos de Reigen, el final de éste episodio hizo erupción en un torrente de animada acción psíquica, demostrando más de esa fluida perspectiva que hizo el octavo episodio tan excitante. Los cuarteles de Garra fueron animados con tanto dinamismo como cualquiera de los personajes - las paredes y el techo se doblaron y derrumbaron alrededor de los personajes, creando una sensación de incertidumbre apocalíptica. Sin embargo, la cuidadosa solidez del movimiento de los personajes mantuvo los intercambios altamente impactantes. Incluso cuando los personajes estaban volando para apartarse los unos de los otros y apunto de ser aplastados por los escombros caídos, las leyes de la física y la anatomía fueron obedecidas; pequeños toques como la velocidad de Hanazawa al deslizarse a través de los escombros o la reverberación de tuberías expuestas al ser golpeado el concreto aseguraron que todavía se pudiera tener un sentido de lo físico y consecuente. Sería fácil para secuencias de combates como ésta abrazar la creatividad visual a costa de perder el sentido de un peligro real, pero ésta magnifica secuencia se sintió a la vez visualmente exuberante y consistentemente peligrosa.

En general, estuve muy impresionado con la gracia con que éste episodio integró los muy divergentes personajes de Mob Psycho, sus temas, e incluso estilos de género. Reigen tuvo su material más dramático y cómico, ganando para sí mismos un culto accidental en una escena y enseñando en otros la clara y positiva influencia que ha tenido en la vida de Mob. Tanto las facciones de Garra como la de Mob pudieron hacer gallardía de sus habilidades, ofreciendo una vez más una muestra de acción en un programa que ya puede pavonearse de tener un montón. Finalmente, el escenario ha sido puesto para una continuación de clímax, cuando los poderes de Mob serán finalmente liberados para defender al primer hombre que le enseñó a contenerse.

Calificación general: 4.5

Mob Psycho 100 está siendo emitido actualmente en Crunchyroll.

Nota del traductor


Me estoy sintiendo muy bien a pesar de la operación. No me inflamé y no he sentido mucha fiebre, sólo un poco. No puedo grabar, pero al menos sí escribir. Lo único es que me cansó con relativa facilidad y pues no avanzo tan veloz como normalmente lo hago. Todavía tengo una semana de descanso por delante.

Ya casi llegamos al final de la traducción de las reseñas para la primera temporada de Mob Psycho 100, bueno, al menos yo espero que haya una segunda temporada, dedos cruzados.

+Rhaidot