Buscar este blog

domingo, 15 de junio de 2014

Mi gata tuvo bebes y yo le ayudé

El día de ayer estaba preparado para apoyar a Colombia en su partido contra Grecia. En la mañana antes del partido escribí un artículo sobre anime y manga. En la tarde después del partido escribí un guión para un vídeo que a lo mejor Melissa y yo grabemos esta semana. Entonces pensé que mi día había culminado y para relajarme empecé a ver el partido de Italia contra Inglaterra. No imaginé que mi gata Tory entraría en labor de parto justo en ese momento.


Los gritos de la pobrecita eran desgarradores. La gata primeriza optó por tener sus bebes en la mitad de la sala. En opinión de Melissa, quien me asesoró como veterinaria amateur por celular, la razón para que Tory se hiciera donde todos la pudiéramos ver fue porque ella es una gata algo mimada y quería contar con nuestra ayuda en caso de emergencia. Fue una buena decisión.

Mis padres no estaban en casa. Como hermano mayor una vez más me vi en la obligación de asumir el liderazgo. Conseguí trapos y camisetas viejas para que los recién nacidos no fueran depositados sobre las frías baldosas. Y cogí otra camisa blanca, lavada con agua tibia, para enrollar mis manos en caso de que fuera necesario jalar a los bebes.

El primogénito de la gata
El hermoso milagro de la vida gatuna.

El primogénito no fue problema, nació de manchas naranjas, negras y blancas al igual que Tory. El segundo se demoró demasiado en salir. Melissa me indicó que tenía que hacer presión con la palma de mi mano, casi desde el cuello de Tory hasta su panza, y con este masaje le hacía más fácil pujar. Casi todo el cuerpo salió, pero una pata se había quedado atascada. Siguiendo el consejo de mi novia, permitiendo que me guiara mi instinto y no el temor que gritaba en mi cabeza, jalé al diminuto gato con toda la delicadeza y firmeza que me fue posible. Tory exhaló un grito de alivió. El segundo gato, de pelaje completamente blanco, se arrastró sin problemas hacía su mamá.

Había sido horrible jalar el cuerpo extraño y resbaloso. Ser médico fue una de las profesiones que decidí no estudiar porque la sangre me pone algo nervioso. Mi única ventaja es que soy bueno para actuar bajo presión. Necesite esa habilidad al máximo cuando el tercer bebe llegó de patas. Tory gritó aún más que antes, necesité nuevas instrucciones de Melissa y la ayuda de mi hermana menor para inmovilizar a Tory boca arriba, mientras yo luché por sacar la cabeza que se había quedado adentro. El cuerpo del gatito no se movía, y nuestra prioridad era extraerlo del camino en caso de que fuera a nacer otro bebe. No podíamos dejarle ese gatito muerto atravesado.



Fue horrible. Tory gritando, mordiendo y aruñando a mi hermana, la cabeza que se negaba a nacer. Cuando finalmente lo pude retirar, produjo el mismo ruido que un caño al ser destapado. Tory quedó desfallecida, inerte, exhausta. Me quede mirando al tercer bebe, de color blanco y negro. Tenía la boca abierta y estaba paralizado. Sentí ganas de llorar al comprender que el gato tal vez había muerto por mi culpa, porque había tardado en actuar... Y entonces el gatito empezó a respirar con agitación, lo acerqué a Tory y ella poco a poco le dio lamidas como había hecho con los otros dos para limpiarlos muy bien.

Los gatos se alimentan
Tory dando de amamantar.

Pasó media hora en la que Tory apenas y daba señales de vida. Estaba luchando contra ese cansancio que invade a las que dan a luz, y del cual no se pueden dejar llevar o pueden morir dormidas. Yo estaba pensando en lo similar que somos los seres humanos con los animales, cuando de repente mi herma gritó: había humo por toda la casa a causa de una olla encendida que ella había olvidado. En modo automático, me dirigí a la cocina, observé la olla en llamas amenazando con quemar el resto de la cocina, tome un vaso de agua y se lo eché sin dudar. La llama se intensificó por un segundo y se apagó al instante.

Regresé con los bebes y su mamá sin tiempo de pensar en otra cosa que no fueran ellos. Tory me miró de esa forma que, yo ya había entendido, significaba que otro bebe estaba en camino. Al igual que el primero, el cuarto llegó en la posición correcta y sin complicaciones. Pero como mi gata estaba sin energías, le ayudé suavemente a jalar a la última de sus crías, lo cual me lo agradeció haciéndome un gesto para que la acariciara.

Gatos de varios colores
La nueva familia de Tory.

Así terminó el milagro de la vida, aunque supongo que apenas y comienza. La primera noche no pegué el ojo preocupado por los chillidos de los gatitos. Sin embargo Tory ha hecho un excelente trabajo como mamá, tiene un buen instinto maternal. Por ahora nuestra única preocupación inmediata es encontrar una caja más grande. Hay algunas personas interesadas en los bebes, sin embargo habrá que esperar unos meses antes de separarlos de Tory. Y la llevaremos al veterinario en cuanto sea posible para que la esterilicen, porque un susto así no lo vuelvo a pasar hasta que tenga mis propios hijos. Espero que para cuando ese momento llegue, no me toque hacer las de doctor.

No tengas dudas, Los gatos son mejores que las flores


SÍGUENOS EN GOOGLE

+SÍGUENOS EN TWITTER

SÍGUENOS EN FACEBOOK


Publicar un comentario