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lunes, 5 de enero de 2015

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 29

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Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


Capítulo 29

Prejuicio Egocéntrico

Profesor Quirrell color HPMOR
Original

Desafortunadamente, a nadie se le puede decir quién es J. K. Rowling. Tienes que verla por ti mismo.

Advertencias científicas: Luosha apunta que toda la teoría en el Cap. 27 (usas tu propio cerebro para simular el de otros) no es un hecho científico tan conocido. La evidencia hasta ahora señala en esa dirección, pero todavía no hemos analizado el circuito cerebral para comprobarlo. De manera similar, las formulaciones atemporales de la mecánica cuántica (referida en el Cap. 28) son tan elegantes que me sorprendería descubrir que la teoría final tuvo algo incorrecto en ella, sin embargo no han sido establecidas todavía.

...

Últimamente había una sensación aplastante en el estómago de Hermione, cada vez que escuchaba a otros estudiantes hablar sobre ella y Harry. Había estado en las regaderas cuando escuchó una conversación entre Morag y Padma que había sido la última gota que derramó el vaso además de muchas otras gotas.

Estaba empezando a pensar que involucrarse en una rivalidad con Harry Potter había sido un error terrible.

Si sólo se hubiera quedado apartada de Harry Potter, podría haber sido Hermione Granger, la más brillante estrella académica de Hogwarts, quien estaba recibiendo más puntos para Ravenclaw que cualquier otro. No habría sido tan famosa como el Niño-Que-Vivió, mas habría sido famosa por sí misma.

En vez de eso el Niño-Que-Vivió tenía una rival académica, y su nombre por coincidencia era Hermione Granger.

Y peor, ella había tenido una cita con él.

La idea de meterse en un Romance con Harry había parecido una idea atractiva en principio. Había leído libros al respcto, y si había alguien en Hogwarts que era candidato como interés amoroso de la heroína ese era obviamente Harry Potter. Brillante, divertido, famoso, a veces aterrador...

Así que forzó a Harry en ir a una cita con ella.

Y ahora ella era su interés amoroso.

O peor, una de las opciones en su menú de comida.

Había estado en las regaderas esa mañana y a punto de encender el agua, cuando escuchó risas que provenían de afuera. Y escuchó a Morag hablando sobre esa chica hija de Muggle que probablemente no lucharía con suficiente ahínco para ganar contra Ginevra Weasley, y Padma especulando que Harry Potter podría decidir quedarse con ambas.

Era como si ellas no entendieran que las CHICAS tenían opciones en su menú de comida y los CHICOS peleaban por ellas.

Pero esa ni siquiera era la parte que le dolía, realmente. Era que cuando obtenía 98 en una de las pruebas de la Profesora McGonagall, la noticia no fue que Hermione Granger había conseguido la nota más alta de la clase, la noticia fue que la rival de Harry Potter había conseguido siete puntos más que él.

Si te acercabas demasiado al Niño-Que-Vivió, te volvías parte de su historia.

No ganabas la tuya propia.

Y a Hermione le llegó el pensamiento de que sólo tendría que alejarse, mas eso hubiera sido demasiado triste.

Pero no quería recuperar lo que accidentalmente había regalado al permitir ser conocida como la rival de Harry. Quería ser una persona separada de nuevo en lugar de la tercera pierna de Harry Potter, ¿eso era mucho pedir?

Era una trampa difícil de trepar una vez que caías adentro. Sin importar que tantos puntos obtuvieras en clase, aún si era algo que merecía un anuncio especial a la hora de la cena, nada más significaba que estaban rivalizando otra vez con Harry Potter.

Aunque pensó que se le ocurriría alguna forma.

Algo para hacer que no fuera visto como levantar el columpio de Harry Potter en dirección opuesta.

Sería arduo.

Iría en contra de su naturaleza.

Tendría que pelear contra alguien muy malo.

Y necesitaría pedirle ayuda a alguien todavía más malo.

Hermione alzó su mano para llamar a esa terrible puerta.

Ella titubeó.

Hermione se dio cuenta que estaba siendo una tonta, y levantó su mano un poco más alto.

Intentó llamar de nuevo.

Su mano falló por mucho en tocar la puerta.

Y luego la puerta se abrió de par en par.

"Querida," saludó la araña, sentada en su red. "¿Era realmente tan difícil perder un solo punto Quirrell, Señorita Granger?"

Hermione se quedó ahí de pie con la mano alzada, sus cachetes poniéndose rosados. Eso había sido.

"Bueno, Señorita Granger, tendré que ser misericordioso," dijo el malvado Profesor Quirrell. "Considérelo ya perdido. Listo, la he liberado de una dura decisión. ¿No se siente agradecida?"

"Profesor Quirrell," Hermione se las arregló para hablar con una voz que chilló un poco. "Tengo muchos puntos Quirrell, ¿no es así?"

"Usted los tiene en efecto," respondió el Profesor Quirrell. "Aunque uno menos de lo que tenía antes. Terrible, ¿no es cierto? Sólo piense, si no me gusta su razón para venir aquí, usted podría perder otros cincuenta. Quizá si se los voy quitando uno... por uno... por uno..."

Las mejillas de Hermione estaban enrojeciendo aún más. "Usted es realmente malo, ¿alguien se lo dijo antes?"

"Señorita Granger," el Profesor Quirrell clamó con gravedad, "puede ser peligroso darle a las personas cumplidos cuando no se los han ganado en verdad. El receptor podría sentirse avergonzado e inmerecido y querría hacer algo digno de sus elogios. ¿Qué era lo que deseaba hablar conmigo, Señorita Granger?"

...

Después del almuerzo en la tarde del Jueves, Hermione y Harry estaban resguardados en un pequeño rincón de la biblioteca, con un área envuelta en Quietus para que pudieran hablar. Harry yacía boca abajo sobre el suelo con sus codos reposando sobre el piso y su cabeza en sus manos y sus pies pateando casualmente tras él. Hermione estaba ocupando una silla mullida demasiado grande para ella, como si ella fuera el centro de Hermione cubierto de caramelo.

Harry había sugerido que podían, como un primer paso, él leer sólo los títulos de todos los libros en la biblioteca, y entonces Hermione podría leer todas las tablas de contenido.

Hermione había considerado que esto era una brillante idea. Ella nunca había hecho eso antes en una biblioteca.

Desafortunadamente había una pequeña falla en este plan.

Llámese, que ambos eran Ravenclaws.

Hermione estaba leyendo un libro titulado Mnemotecnias Mágicas.

Harry estaba leyendo un libro nombrado El Mago Escéptico.

Cada uno había pensado que no era más que una excepción especial que iban a hacer nada más que esta vez, y ninguno de los dos se había dado cuenta de que era imposible para ambos llegar a finalizar todos los títulos de los libros sin importar cuán duro lo intentaran.

El silencio de su pequeño rincón se rompió por dos palabras.

"Oh, no," Harry de repente exclamó en voz alta, sonando como si las palabras lo hubieran desgarrado.

Se produjo algo de silencio.

"Él no lo hizo," Harry continuó, con la misma voz.

Entonces ella escuchó que Harry empezó a reírse sin poder contenerse.

Hermione levantó la vista de su libro.

"De acuerdo," ella preguntó, "¿de qué se trata?"

"Acabo de descubrir por qué nunca le preguntas a los Weasleys por la rata familiar," Harry reveló. "Es en verdad espantoso y no me debería estar riendo y soy una persona terrible."

"Sí," Hermione afirmó con remilgo, "lo eres. Dime también."

"Bueno, primero el trasfondo. Hay un capítulo entero en este libro de teorías de la conspiración sobre Sirius Black. Recuerdas quien es ese, ¿cierto?"

"Por supuesto," respondió Hermione. Sirius Black era un traidor, un amigo de James Potter que permitió que Voldemort ingresara al hogar protegido de los Potters.

"Resulta que hubo un número de, digamos, irregularidades, asociadas con que Black fuera a Azkaban. Él no recibió un juicio, y el Ministro Junior a cargo cuando los Aurores arrestaron a Black no era otro que Cornelius Fudge, quien se convirtió en nuestro actual Ministro de Magia."

Eso sonaba un poco sospechoso para Hermione también, y así se lo hizo saber.

Harry hizo un movimiento de impotencia con sus hombros, ya que yacía sobre el suelo mirando a su libro. "Cosas sospechosas ocurren todo el tiempo, y su eres un teórico de la conspiración siempre puedes encontrar algo."

"¿Pero sin juicio? " cuestionó Hermione.

"Fue justo después de la derrota del Señor Oscuro," Harry aclaró, con voz sería al pronunciarlo. "Las cosas eran increíblemente caóticas, y cuando los Aurores rastrearon a Black él estaba de pie en la calle sumergido en un charco de sangre hasta los tobillos, con veinte testigos para relatar cómo él había asesinado a un amigo de mi padre llamado Peter Pettigrew además de doce espectadores. Yo no apruebo que Black no recibiera un juicio. Pero aquí estamos hablando de magos, así que realmente no es más sospechoso que eso, No lo sé, ese es el tipo de cosa que las personas apuntan cuando quieren discutir por quién le disparó a John F. Kennedy. De todos modos, Sirius Black es el equivalente mágico de Lee Harvey Oswald. Hay toda clase de teorías de la conspiración sobre quien traicionó en verdad a mis padres en lugar de él, y uno de los favoritos es Peter Pettigrew, y aquí es cuando comienza a ponerse complicado."

Hermione escuchó, fascinada. "Pero cómo vas desde ahí hasta la rata mascota de los Weasleys -"

"Aguarda un poco," solicitó Harry, "Ya llego allí. Ahora, tras la muerte Pettigrew se descubrió que él era un espía para la Luz – no un doble agente, nada más alguien que husmeaba por ahí y encontraba cosas. Había sido bueno en ello desde que era un adolescente, incluso en Hogwarts tenía reputación de hallar toda clase de secretos. Así que la teoría de la conspiración es que Pettigrew se convirtió en un Animago sin registrar cuando estaba en Hogwarts, un Animago de algo pequeño que podía escurrirse y escuchar conversaciones. El problema principal es que los Animagos exitosos son raros y lograrlo como un adolescente sería improbable, así que por supuesto la teoría de la conspiración señala que mi padre y Black eran Animagos sin registrar también. Y en esa teoría de la conspiración, Pettigrew mató por sí mismo a los doce espectadores, se convirtió en su pequeña forma de Animago, y escapó. Entonces Michael Shermer apunta que hay cuatro problemas adicionales con esto. Uno, Black era el único aparte de mis padres que conocía cómo atravesar las protecciones alrededor de su casa." (La voz de Harry se azoró un poco mientras hablaba sobre eso.) "Dos, Black era un sospechoso más probable para empezar que Pettigrew, hay un rumor de que Black deliberadamente intentó asesinar a un estudiante en su tiempo en Hogwarts, y él pertenecía a esta familia verdaderamente desagradable de puristas de la sangre, Bellatrix Black era literalmente su prima. Tres, Black era veinte veces el mago luchador que Pettigrew era, aún si no era tan listo. El duelo entre ellos habría sido como uno entre el Profesor Quirrell contra la Profesora Sprout. Pettigrew probablemente ni siquiera tuvo una oportunidad de sacar su varita, menos de falsear toda la evidencia que esa teoría de la conspiración requiere. Y cuatro, Black estaba de pie en la calle riendo."

"Pero la rata -" cuestionó Hermione.

"Claro," Harry dijo. "Bueno, para hacer corta una historia larga, Bill Weasley decidió que la pequeña rata mascota de su hermano menor Percy era la forma de Animago de Pettigrew-"

A Hermione se le cayó la mandíbula.

"Sí," Harry prosiguió, "no esperarías exactamente que el Malvado Pettigrew estuviera viviendo una triste y furtiva vida como la rata mascota de una familia de magos enemiga, él estaría con los Malfoys o, más fácilmente, lejos en el Caribe tras un poco de cirugía plástica. Como sea, Bill deja inconsciente a su pequeño hermano Percy, lo paraliza y agarra la rata, envía un montón de búhos con mensajes de emergencia -"

"¡Oh, no! " Hermione exclamó, las palabras desgarrándose de ella.

"- y de algún modo se las arregló para reunir a Dumbledore, el Ministro de Magia, y al Jefe de Aurores -"

"¡Él no lo hizo! " dijo Hermione.

"Y por supuesto cuando llegan allí piensan que él está loco, sin embargo usan el Veritas Oculum en la rata por si las dudas, nada más para estar seguro, ¿y qué descubren?"

Ella hubiera muerto. "Una rata."

"¡Ganaste una galleta! Así que arrastraron al pobre Bill Weasley hacia San Mungo y resultó que tenía un caso muy común de esquizofrenia, sólo le pasa a algunas personas, especialmente a hombres jóvenes alrededor de lo que nosotros consideramos universidad. El tipo estaba convencido de que tenía noventa y siete años y había muerto y regresado en el tiempo mediante una estación de tren. Y respondió perfectamente bien a los antipsicóticos y volvió a la normalidad y todo está bien ahora, excepto que las personas ya no hablan tanto de las teorías de la conspiración sobre Sirius Black, y tú nunca les preguntas a los Weasleys por la rata de la familia."

Hermione estaba carcajeando sin poder contenerse. Era realmente horrible y ella no debía estarse riendo y era una persona terrible.

"La cosa que no entiendo," Harry habló, cuando sus risas fueron desapareciendo, "es por qué Black cazaría a Pettigrew en lugar de correr tan rápido como pudiera. Tenía que saber que los Aurores irían tras él. ¿Desconozco si ellos le sacaron a Black la razón para ello antes de que lo metieran en Azkaban? Ves, por eso es que las personas que son absoluta y positivamente culpables aún tienes que recorrer en sistema legal y obtener juicios."

Hermione tuvo que estar de acuerdo con eso.

Pronto Harry había terminado su libro mientras que Hermione nada más iba por la mitad – el suyo era un libro mucho más difícil que el de Harry, pero ella se sintió avergonzada de todos modos. Y entonces tuvo que poner Mnemotecnias Mágicas de regreso en la estantería y alejarse penosamente, porque era tiempo de enfrentar la más temida clase en Hogwarts, VUELO EN ESCOBA.

Harry la acompañó en su caminata hacia allá, aún cuando su propia clase no era hasta dentro de una hora y media después, como un jet de combate escoltando a un triste y pequeño avión planeador en su camino a su propio funeral.

El chico le deseó un adiós en voz baja, con simpatía, y ella avanzó hacía los campos de hierba de la Muerte.

Y hubo muchos chillidos y casi horrible roces con la muerte y el suelo en el lugar completamente equivocado y el sol metiéndose en sus ojos y Morag zumbando hacia ella y Mandy creyendo que estaba siendo sutil al estar siempre cerca para atraparla si se caía y ella sabía que las otras estudiantes se estaban riendo de ambas pero nunca le decía nada a Mandy porque de hecho no quería morir.

Tras diez millones de años la clase finalizó, y ella estaba de regreso en el suelo donde pertenecía hasta el próximo Jueves. A veces tenía pesadillas en las que siempre era Jueves.

Por qué todos tenían que aprender esto, cuando ellos iban a Aparecer o usar Flu o Traslador a todos lados cuando crecieran, era un completo y total misterio para Hermione. Nadie de hecho necesitaba montar escobas como un adulto, era como ser forzada a jugar quemados en Educación Física.

Al menos Harry tenía la decencia de estar avergonzado por ser bueno en ello.

...

Un par de horas después, y ella estaba en el salón de estudio de Hufflepuff con Hannah, Susan, Leanne, y Megan. El Profesor Flitwick, de manera sorprendente y apocada para un profesor, le había pedido si le era posible ayudarle a esas cuatro con sus tareas de Encantamiento por un tiempo, aún si ellas no eran Ravenclaws, y Hermione había sentido tanto orgullo que casi explotó.

Hermione cogió un pedazo de pergamino, roció un poco de tinta sobre este, lo partió en cuatro piezas, los arrugó, y arrojó las piezas sobre la mesa.

Ella podría haberlo logrado con tan sólo el arrugar, pero hacer todo eso hacía que se viera más como basura, y eso ayudaba cuando alguien estaba practicando el Encantamiento de Eliminación por primera vez.

Hermione aguzó sus oídos y ojos, y pronunció, "De acuerdo, inténtelo."

"Everto."

"Everto."

"Everto."

"Everto."

Hermione no creyó que hubiera captado todos los problemas. "¿Pueden hacerlo de nuevo?"

Una hora después Hermione había concluido que, (1) Leanne y Megan eran medio perezosas, mas si le pedías que siguieran practicando algo, lo harían, (2) Hannah y Susan se enfocaban y determinaban hasta el punto de que tenías que repetirles que le bajaran un poco y se relajaran y pensaran sobre las cosas en lugar de esforzarse demasiado – era raro considerar que esas dos pronto serían de ella – y (3) le gustaba ayudar a los Hufflepuffs, todo el salón de estudio tenía una atmósfera muy animada.

Cuando se fue a cenar, se encontró al Niño-Que-Vivió leyendo un libro mientras esperaba para escoltarla. La hacía sentirse halagada, y también un poco preocupada porque Harry no parecía hablarle a nadie más aparte de ella.

"¿Sabías que hay una chica en Hufflepuff que es una Metamorfomaga?" inquirió Hermione cuando se dirigían hacía el Gran Comedor. "Puede hacer su cabello realmente rojo, rojo como una señal de alto no como rojo Weasley, y cuando derramó su té caliente sobre ella misma se convirtió en un chico de cabello negro hasta que pudo controlarlo de nuevo."

"¿En verdad? Asombroso," replicó Harry, sonando un poco distraído. "Este, Hermione, nada más para revisar, sabes que mañana es el último día para unirse a los ejércitos del Profesor Quirrell, ¿correcto?"

"Sí," Hermione contestó. "Los ejércitos del malvado Profesor Quirrell." Su voz contenía un poco de enojo, aunque Harry no sabía por qué, por supuesto.

"Hermione," Harry intervino, con voz exasperada, "él no es malvado. Es un poco Oscuro y mucho de Slytherin. No es lo mismo a ser malo."

Harry Potter tenía demasiadas palabras para las cosas, ese era su problema. Él hubiera estado mejor si tan sólo dividiera el universo en Bueno y Malo. "¡El Profesor Quirrell me llamó en frente de toda la clase y me ordenó disparar a alguien! "

"Él estaba en lo correcto," Harry reiteró, con rostro sobrio. "Lo siento, Hermione, pero él lo estaba. Debiste haberme disparado, no me habría importado. No puedes aprender Batalla Mágica si no puedes practicar contra oponentes reales usando hechizos reales. Y ahora lo estás haciendo bien en combate, ¿no es así?"

Hermione nada más tenía doce, y era consciente, mas no podía ponerlo en palabras, no podía encontrar que decir para convencer a Harry.

El Profesor Quirrell había cogido a una joven chica y la había llamado en frente de todos, y le ordenó abrir fuego sin provocación contra un compañero.

No importaba si el Profesor Quirrell estaba en lo correcto sobre su necesidad de aprender.

La Profesora McGonagall jamás hubiera hecho eso.

El Profesor Flitwick jamás hubiera hecho eso.

Tal vez ni siquiera el Profesor Snape hubiera hecho eso.

El Profesor Quirrell era MALO.

Pero no podía hallar las palabras, y sabía que Harry nunca le creería.

"Hermione, he hablado con estudiantes mayores," Harry arguyó. "El Profesor Quirrell podría ser el único Profesor de Defensa competente que consigamos en nuestros siete años en Hogwarts. Cualquier otra cosa que queramos aprender después, si queremos estudiar Defensa, tenemos que hacerlo este año. Los estudiantes que firmen para todo lo extracurricular van a aprender una gran cantidad de cosas, más allá de lo que el Ministerio cree que los de primer año se suponen deben estudiar – ¿sabías que vamos a aprender el Encantamiento Patronus? ¿En Enero? "

"¿El Encantamiento Patronus? " Hermione cuestionó, su voz elevándose en sorpresa.

Sus libros informaban que ese era una de las magias más brillantes conocidas, un arma contra las criaturas Más Oscuras, lanzada con emociones puras y positivas. No era algo que ella esperara que les fuera a enseñar el malvado Profesor Quirrell – o arreglar que les enseñaran, ya que Hermione no se podía imaginar que él pudiera hacer el hechizo por sí mismo.

"Sí," Harry prosiguió. "¡Los estudiantes usualmente no aprenden el Encantamiento Patronus hasta su quinto año o después! Sin embargo el Profesor Quirrell asegura que las agendas del Ministerio fueron hechas por Gusarajos parlantes, y la habilidad para lanzar el Encantamiento Patronus depende más de las emociones que de la fuerza mágica. El Profesor Quirrell piensa que la mayoría de estudiantes realizan mucho menos de lo que podrían, y este año va a demostrarlo."

La voz de Harry tenía ese usual tono de asombrada reverencia de cuando hablaba del Profesor Quirrell, y Hermione apretó los dientes y siguió caminando.

"Ya me apunté, de hecho," Hermione anunció, en voz baja. "Lo hice esta mañana. Para todo, justo como dijiste."

Untado el dedo, metida la mano era la expresión que se acostumbraba.

Además, ella no quería perder, y si deseaba ganar tenía que aprender.

"¿Conque estarás en los ejércitos, entonces?" La voz de Harry se puso repentinamente entusiasta. "¡Eso es asombroso, Hermione! Yo ya armé mi lista de soldados, pero estoy seguro de que el Profesor Quirrell me permitirá añadir una más, o intercambiar -"

"No me voy a unir a tu ejército." La voz de Hermione era afilada. Sabía que era una suposición razonable pero la molesto de todos modos.

Harry parpadeó. "Tampoco en la de Draco Malfoy, seguramente. ¿Así que quieres estar en el tercer ejército? ¿Aún cuando desconocemos quién va a ser el general?" Harry sonaba sorprendido y un poco herido, y ella no podía echarle la culpa, aunque por supuesto lo hacía, ya que de hecho todo era su culpa. "¿Pero por qué no en la mía?"

"Piensa al respecto," Hermione espetó, "¡y tal vez lo descubras!"

Y ella aceleró su paso y dejó a Harry con la boca abierta atrás suyo.

...

"Profesor Quirrell," Draco habló con su voz más formal, "Debo protestar su elección de Hermione Granger como la tercer general."

"¿Oh?" replicó el Profesor Quirrell, apoyándose en su silla en una manera casual y relajada. "Proteste a sus anchas, Sr. Malfoy."

"Granger no está calificada para la posición," señaló Draco.

El Profesor Quirrell golpeó con un dedo su mejilla en gesto pensativo. "Porque sí, sí es cierto. ¿Tiene alguna otra protesta?"

"Profesor Quirrell," añadió Harry Potter a su lado, "con todo el debido respeto a los muchos y sobresalientes talentos académicos de la Señorita Granger y a los puntos Quirrell que ella ha ganado justamente en su clase, su personalidad no está ajustada para ser una comandante militar."

Draco había sentido alivio cuando Harry accedió a acompañarlo a la oficina del Profesor Quirrell. No sólo porque Harry era una gigantesca y evidente mascota a la que el Profesor Quirrell le prestaba atención. Draco también se había empezado a preocupar que Harry realmente fuera amigo de Granger, había pasado un tiempo y él todavía no había ejecutado su movimiento... pero hacer esto era más apropiado.

"Estoy de acuerdo con el Sr. Potter," continuó Draco. "Elegirla a ella como general convierte todo en una farsa."

"Severamente expuesto," dijo Harry, "mas no puedo estar en desacuerdo con el Sr. Malfoy. Para ser franco, Profesor Quirrell, Hermione Granger tiene tanta intención asesina como un recipiente de uvas mojadas."

"Eso," concluyó el Profesor Quirrell con suavidad, "no es algo que yo dejara de notar por mi mismo. No me están contando nada que ya sepa."

Era el turno de Draco para hablar, sin embargo la conversación había tenido un traspié repentino. Esa respuesta no había estado dentro de las posibilidades que él y Harry habían imaginado antes de llegar aquí. ¿Qué argumentabas después de que el profesor aseguraba que ya sabía todo lo que tú sabías y de todos modos iba a cometer un error obvio?

El silencio se estiró.

"¿Es alguna clase de complot?" Harry dedujo lentamente.

"¿Debe ser todo lo que hago algún tipo de complot?" preguntó el Profesor Quirrell. ¿No puedo alguna vez crear caos sólo por el placer del caos?"

Draco casi se ahoga.

"No en su clase de Batalla Mágica," Harry afirmó con camada certeza. "En otros lugares, quizá, mas no allí."

El Profesor Quirrell levantó sus cejas con lentitud.

Harry le devolvió la mirada sin titubear.

Draco tuvo escalofríos.

"Bueno entonces," el Profesor Quirrell retomó. "Ninguno de los dos parece haber considerado una pregunta muy simple. ¿A quién podría elegir en lugar de la Señorita Granger?"

"Blaise Zabini," Draco propuso sin dudar.

"¿Alguna otra sugerencia?" cuestionó el Profesor Quirrell, sonando bastante divertido.

Anthony Goldstein y Ernie Macmillan, le llegaron al pensamiento, antes de que el sentido común de Draco lo pateara para descartar a los sangre sucia y a los Hufflepuffs sin importar que tan agresivamente lucharan. Así que en vez de eso Draco dijo, "¿Qué hay de malo con Zabini?"

"Ya veo..." Harry reconoció despacio.

"Yo no," reiteró Draco. "¿Por qué no Zabini?"

El Profesor Quirrell observó a Draco. "Porque, Sr. Malfoy, sin importar que tanto él se esfuerce, él nunca será capaz de mantener el ritmo con usted o el Sr. Potter."

El impacto dejó a Draco estupefacto. "Usted no puede creer que Granger va a -"

"Él está apostando en ella," Harry dijo en voz baja. "No está garantizado. Las probabilidades ni siquiera son buenas. Es casi seguro que ella nunca nos dará una buena pelea, y aún si lo hace, le podría tomar meses aprender. Pero ella es la única en nuestro año con el potencial para crecer hasta vencernos."

Las manos de Draco se retorcieron mas no se cerraron en puños. Presentarse como tu compañero y luego retractarse era una táctica clásica de sabotaje, así que Harry Potter estaba del lado de Granger y eso implicaba -

"Sin embargo Profesor," Harry siguió con lisonja, "me preocupa que Hermione será miserable como la general de un ejército. Ahora estoy hablando como su amigo, Profesor Quirrell. La competición podría ser buena para Draco y para mí, ¡pero lo que usted le está pidiendo no es bueno para ella! "

No importa.

"Su amistad con Hermione Granger habla bien de usted," el Profesor Quirrell se defendió con sequedad. "Especialmente porque es capaz de ser amigo con Draco Malfoy al mismo tiempo. Un gran logro, eso."

Harry de repente se mostró un poco nervioso, lo que indicaba que se sentía todavía mucho más nervioso, y Draco maldijo en silencio. Por supuesto que Harry no iba a engañar al Profesor Quirrell.

"Y dudo que la Señorita Granger aprecie su amistosa preocupación," señaló el Profesor Quirrell. "Fue ella quien me pidió la posición, Sr. Potter, no fui yo."

Harry se quedó callado por un momento. Luego le lanzó a Draco una rápida mirada mezcla de disculpa y advertencia, explicando todo al mismo tiempo, Lo siento, hice lo mejor y Es mejor que Nosotros no le presionemos más allá.

"En cuanto a que ella sea miserable," el Profesor Quirrell continuó, con una ligera sonrisa jugueteando en sus labios, "sospecho que ella no lo tendrá tan arduo con los rigores de su posición tanto como ustedes creen, y que les pondrá una buena pelea más pronto de lo que se imaginan."

Tanto Harry como Draco abrieron la boca en horror.

"No le va a dar consejos, ¿o sí?" acusó Draco, totalmente espantado.

"¡Yo nunca firmé para pelear contra usted! " exclamó Harry.

La sonrisa que jugaba en los labios del Profesor Quirrell se hizo más grande. "De hecho, yo hice el ofrecimiento de compartir unas cuantas sugerencias para las primeras batallas de la Señorita Granger."

"¡Profesor Quirrell!" clamó Harry.

"Oh, no se preocupe," aclaró el Profesor Quirrell. "Ella me rechazó. Tal y como esperaba."

Los ojos de Draco se pusieron como rendijas.

"Vaya vaya, Sr. Potter," apuntó el Profesor Quirrell, "¿nadie le dijo que es de mala educación mirar fijamente a los ojos?"

"Usted no va a ayudarle en secreto de alguna otra forma, ¿o sí?" preguntó Harry.

"¿Haría yo algo así?" replicó el Profesor Quirrell.

"Sí," afirmaron Draco y Harry al mismo tiempo.

"Me siento herido por su falta de confianza. Bueno entonces, prometo que no le ayudaré a la General Granger de ningún modo en que ustedes dos no sepan. Y ahora les sugiero que ambos vayan a dedicarse a sus asuntos militares. Noviembre se aproxima, y con rapidez."

...

Draco vio las implicaciones antes de que la puerta se hubiera cerrado por completo detrás de ellos al salir de la oficina del Profesor Quirrell.

Harry había hablado una vez despectivamente de "las cosas de las personas".

Y ahora esa era la única esperanza de Draco.

Deja que no se de cuenta, deja que no se de cuenta...

"Deberíamos ir y atacar a la chica Granger sin rodeos y sacarla de nuestro camino," aventuró Draco. "Después de que la aplastemos, podemos tener nuestro propio concurso sin ninguna distracción."

"Eso realmente no me parece justo con ella, ¿no crees?" interpuso Harry con voz suave.

"¿Qué te importa?" cuestionó Draco. "Ella es tu rival, ¿cierto?" Entonces, con la nota precisa de sospecha en su voz, "No me digas que ha empezado a agradarte de verdad, tras haber sido su rival por todo este tiempo..."

"Prohibido sea por los Fundadores," espetó Harry. "¿Qué te puedo decir, Draco? Meramente tengo un sentido natural de justicia. Granger también lo tiene, ya sabes. Ella tiene una firme opinión sobre lo que son el bien y el mal, y probablemente va a atacar lo malo primero. Tener un nombre como 'Malfoy' es pedir por algo así, ya sabes."

¡MALDICIÓN!

"Harry," tanteó Draco, sonando herido y tal vez un poco superior, "¿no quieres pelear de manera justa conmigo?"

"¿En lugar de atacarte después de que hayas perdido unas cuantas fuerzas al vencer a Granger?" declaró Harry. "Oh, no lo sé. Quizá cuando me canse de ganar intentaré esa cosa 'justa'."

"Tal vez ella te atacará a ti," Draco dijo. "Tú eres su rival."

"Pero yo soy su rival amistoso," Harry se mofó con una mueca malvada. "Yo le compre un lindo regalo de cumpleaños entre otras cosas. Tú no irías por ahí saboteando a tu rival amistoso de ese modo."

"¿Qué hay de sabotear la oportunidad de tu amigo para tener una lucha justa?" exclamó Draco furioso. "¡Pensé que eramos amigos!"

"Permite que parafrasee eso," replicó Harry. "Granger no sabotearía a su rival amistoso. Sin embargo eso es porque ella tiene el instinto asesino de un recipiente de uvas mojadas. Tu sí. Tú lo harías totalmente. Y adivina que, yo también."

¡MALDICIÓN!

...

De haber sido una obra de teatro, hubiera sonado música dramática.

El héroe, impecablemente engalanado en una túnica de bordes verdes y perfectamente peinado cabello rubio-blanco, encarando a la villana.

La villana, recostada en una simple silla de madera con su dientes de conejo claramente visibles y enmarañados rizos castaños cayendo sobre sus mejillas, enfrentando al héroe.

Era Miércoles, Octubre 30, y la primera batalla iba a ocurrir el Domingo.

Draco estaba de pie en la oficina de la General Granger, un cuarto del tamaño de un pequeño salón de clases. (Por qué las oficinas de los generales eran tan grandes, Draco no estaba muy seguro. Una silla y un escritorio hubieran sido suficientes para él. Él ni siquiera tenía claro por qué los generales necesitaban oficinas para empezar, sus soldados sabían dónde encontrarlo. A menos que el Profesor Quirrell hubiera arreglado lo de las enormes oficinas deliberadamente como una señal de prestigio, en cuyo caso Draco estaba muy de acuerdo.)

Granger sentada en la única silla en el cuarto como si fuera un trono, al otro lado de la parte de la oficina donde se encontraba la puerta abierta. Había una larga mesa oblonga y alargada en la mitad del cuarto que los separaba, y cuatro pequeñas mesas circulares desperdigadas por las esquinas, mas nada más que una sola silla, hasta el otra lado del extremo opuesto. El cuarto tenía ventanas en una de las paredes, y un rayo de luz tocaba la cima del cabello de Granger como si fuera una corona resplandeciente.

Hubiera sido genial si Draco pudiera haber avanzado con lentitud. Pero había una mesa en el camino, y Draco tendría que pasar a un lado diagonalmente, y no había una buena forma para hacer eso siendo dramático y dignificado. ¿Había sido deliberado? De haber sido su padre, seguramente hubiera sido así; aunque esta era Granger, así que seguramente no.

No había ningún lugar para que él se pudiera sentar, y Granger no se había levantado, tampoco.

Draco mantuvo la indignación fuera de su cara.

"Bueno, Sr. Draco Malfoy," Granger saludó una vez que estuvo delante de ella, "usted pidió una audiencia conmigo y yo he sido tan bondadosa como para concederla. ¿Cuál es su solicitud?"

Ven a visitarme a la Mansión Malfoy, mi padre y yo quisiéramos mostrarte unos hechizos interesantes.

"Su rival, Potter, vino a mí con una oferta," expuso Draco, poniendo una mirada seria en su rostro. "A él no le importa perder conmigo, pero estaría humillado si usted ganara. Así que el desea unirse conmigo y aplastarte de inmediato, no sólo en nuestra primera batalla, en todas ellas. Si no hago eso, Potter quiere que aguarde o te acose, mientras que él lanza un ataque total contra ti en su primer movimiento."

"Ya veo," Granger masculló, viéndose sorprendida. "¿Y está ofreciendo ayudarme contra él?"

"Por supuesto," acotó Draco con suavidad. "No creí que lo que él quería hacerte fuera justo."

"Vaya, eso es muy lindo de su parte, Sr. Malfoy," dijo Granger. "Lamento la forma en que le hablé antes. Deberíamos ser amigos. ¿Puedo llamarlo Drakey?"

Campanadas de alarma empezaron a sonar en la cabeza de Draco, pero había una oportunidad de que ella fuera seria al respecto...

"Por supuesto," aceptó Draco, "si yo puedo llamarte Hermy."

Draco estuvo muy seguro de que captó un titubeó en la expresión de ella.

"Como sea," Draco continuó, "Estaba pensando que le daría una lección a Potter si ambos lo atacáramos y lo aplastáramos."

"Sin embargo eso no sería justo con el Sr. Potter, ¿o sí?" cuestionó Granger.

"Pienso que sería muy justo," Draco insistió. "Él estaba planeando hacértelo a ti primero."

Granger le estaba dando una severa mirada que posiblemente lo hubiera intimidado de haber sido un Hufflepuff en vez de un Malfoy. "Usted cree que soy muy estúpida, ¿no es así, Sr. Malfoy?"

Draco sonrió encantadoramente. "No, Señoritas Granger, pero pensé que valía la pena revisar. Entonces, ¿qué es lo que quiere?"

"¿Está ofreciendo sobornarme?" preguntó Granger.

"Seguro," admitió Draco. "¿Puedo dejar cae un Galeón y conseguir que usted ataque a Potter en lugar de a mí por el resto de año?"

"No," rechazó Granger, "mas puede ofrecerme diez Galeones y conseguir que los ataque a ambos en igualdad, y no sólo a usted."

"Diez Galeones es mucho dinero," Draco tanteó con cautela.

"Desconocía que los Malfoys fueran pobres," aguijoneó Granger.

Draco miró fijamente a Granger.

Él estaba comenzando a tener un extraño presentimiento sobre esto.

Esa replica en particular no parecía provenir de esta chica en particular.

"Bueno," habló Draco, "no te vuelves rico botando el dinero, sabes."

"No sé si sabe lo que es un dentista, Sr. Malfoy, pero mis padres son dentistas y cualquier cosa menos que diez Galeones no vale ni un poco de mi tiempo."

"Tres Galeones," Draco añadió, más como para sondearla que otra cosa.

"No," denegó Granger. "Si es que le interesa tan sólo un poco una pelea justa, no creo que un Malfoy desee más diez Galeones de lo que quiere una pelea en igualdad de condiciones."

Draco comenzaba a tener un presentimiento muy extraño sobre esto.

"No," clamó Draco.

"¿No?" ladró Granger. "Esta es una oferta limitada, Sr. Malfoy. ¿Está seguro que quiere arriesgarse a todo un año de ser miserablemente destrozado por el Niño-Que-Vivió? Eso sería muy vergonzoso para la Casa de Malfoy, ¿o no?"

Era un argumento muy persuasivo, uno que era difícil refutar, sin embargo tú no te volvías rico gastando dinero cuando tu corazón susurraba que se trataba de un engaño.

"No," repitió Draco.

"Lo veo el Domingo," cortó Granger.

Draco se giró y salió caminando de la oficina sin otra palabra.

Eso no había estado bien...

...

"Hermione," Harry explicó pacientemente, "se supone que tenemos que planear el uno contra el otro. Incluso tú podrías traicionarme y no significaría nada afuera del campo de batalla."

Hermione sacudió su cabeza. "No sería agradable, Harry."

Harry suspiró. "No creo que entiendas el espíritu de esto ni un tanto."

No sería agradable. Había llegado a decir eso. Hermione no sabía si sentirse insultada por lo que Harry pensaba de ella, o preocupada porque realmente ella sonaba así de buena-niña usualmente.

Probablemente era momento de cambiar de tema.

"Como sea, ¿vas a hacer algo especial para mañana?" preguntó Hermione. "Es -"

Su voz se cortó de manera abrupta cuando ella se dio cuenta.

"Sí, Hermione," Harry retomó un poco azorado, "¿qué día es?"

...

Interludio:

Hubo un tiempo en que el 31 de Octubre había sido llamado Halloween en la Bretaña Mágica.

Ahora era el día de Harry Potter.

Harry había declinado todas las ofertas, incluso la que provenía del Ministro Fudge que podría haber sido buena para futuros favores políticos y para la cual en verdad él tendría que haber apretado sus dientes y aceptado. Pero para Harry, el 31 de Octubre siempre sería el Día En Que El Señor Oscuro Asesinó A Mis Padres. Debió haber habido un silencioso, dignificado servicio memorial en algún lugar, y si había existido uno, él no había sido invitado.

Hogwarts tenía el día libre para celebrar. Ni siquiera los Slytherins se atrevían a vestir de negro por fuera de su dormitorio. Había eventos especiales y comidas especiales y los profesores miraban para otro lado si alguien corría por los pasillos. Era el décimo aniversario, después de todo.


Harry pasó el día dentro de su baúl para no arruinarlo para nadie más, comiendo bocadillos en barras en lugar de comidas, leyendo algunos de sus más tristes libros de ciencia ficción (no de fantasía), y escribiendo a Mamá y Papá una carta mucho más larga de las que enviaba normalmente.

Capítulo 28             Capítulo 30


Nota de traductor

Veritas Oculum se puede traducir del latín como "Ojos de la verdad"

El Gusarajo es un aburrido gusano de unas diez pulgadas de longitud, color marrón, se alimenta de vegetación, y sin importar lo que diga Draco Malfoy, no muerden.

Drakey me suena como a dragoncito, lo que es muy tierno.

Se me ocurre la teoría de que tal vez la rata de los Weasley sí era Peter Pettigrew después de todo, y Dumbledore, el Ministro de Magia, y al Jefe de Aurores se pusieron de acuerdo para mantenerlo en secreto. En esta teoría, sería Pettigrew quien está en Azkaban, y Sirius está por ahí, merodeando, a lo mejor con un sombrero y una capa...

Otra teoría que circula por ahí, la chica Metamorfomaga es en realidad Nymphadora Tonks haciéndose pasar por estudiante.

Es increíble la forma en que Draco concibe el mundo. Personalmente, me horroriza.

En comparación no fue un capítulo tan largo, pero vale la pena porque aquí empiezan las batallas mágicas, que están muy bien escritas. Como lo mencioné antes, me ha salido muy bien esto de traducir una página al día.

Las personas que se ofrecieron a colaborar con algunos capítulos de HPMOR no han vuelto a comunicarse conmigo. No ha pasado mucho tiempo, pero como soy tan intenso e impaciente, siento que hubieran pasado un millón de años.

Escrito por Less Wrong / Eliezer Yudkowsky

Traducido al español por Rhaidot
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