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lunes, 28 de noviembre de 2016

YouTube está matando a los Gamers


Hola Ryders, para los que son demasiado perezosos para leer todo la entrada, les voy a explicar porque es un mal negocio seguir haciendo gameplays en YouTube, que ese tipo de contenido sólo es rentable en Twitch, y porque voy a continuar con este tipo de contenido en YouuTube a pesar de ello.

youtube matando gamers

YouTube experimentó un incremento de usuarios significativo gracias al fenómeno de los Gamers, y es comprensible el por qué, pues algunos encuentran informativos los comentarios, y otros se entretienen con las reacciones graciosas.

Si bien YouTube se ha visto beneficiada por la comunidad Gamer, nunca apreció realmente a dichos creadores de contenido. La razón para el desprecio es simple: no son vídeos que sean aptos para todo público. La mayoría de los gameplays están dirigido a un público adolescente y contienen lenguaje inapropiado para los menores, escenas de sexo y/o violencia no siempre moderada.

En cambio los vídeos creados específicamente para una audiencia infantil son muy rentables para YouTube, en especial porque tienen un alto valor de repetición, pues nada le fascina más a un niño que le pongan un mismo vídeo una y otra vez. Los gameplay en cambio rara vez tienen valor de repetición, pues su valor está en el impacto de la primera reacción.

YouTube ha cambiado su algoritmo varias veces para que publicite los vídeos que duren más de diez minutos, que los usuarios vean más de una vez, y cuyo contenido sea apto para todos. Con YouTube Gaming, en lugar de promocionar el contenido Gamer, este fue relegado a un lado no muy visitado.

¿Qué entiende YouTube por contenido para todo público? Todo lo que aparece en YouTube Kids. Vídeos para niños, sin groserías, sin contenido político y sin mensajes elaborados. Para YouTube, lo más importante en la actualidad es la forma, no el contenido. Prueba de esto es que ya no es PewDiePie el YouTuber que gana más dinero, hace dos atrás sí lo era, pero ahora él logra 210 millones de visualizaciones mensuales, mientras que por otro lado tenemos a RyanToysReview con 600 millones de visualizaciones mensuales, una cantidad que se transforma en unos ingresos mínimos de $168.4K y un máximo de $2.7M de acuerdo a Social Blade. El informe sobre Ryan ToysReview originalmente lo vi en el vídeo "Who's the Highest PaidYoutuber? - GFM” del YouTuber TheGamerFromMars, y CinnamonToastKen me dio la idea general para esta entrada con su vídeo “YouTube IsKilling Us | Youtube Rant.”

Los que menos se han visto afectados por los cambios de YouTube han sido los famosos y los vídeos musicales, y desde luego los que pertenezcan a ambas categorías no se han resentido ni un poco, pero todos los demás se han visto afectados en mayor o menor medida.

Por mucho tiempo, yo desconocí los cambios del algoritmo en YouTube, y pensé que yo estaba haciendo algo mal para que mi canal fuera en picada. Intenté hacer más vídeos a costa de rebajar la calidad, hice todo tipo de cambios en mi forma de producir y nada funcionó, pues el problema no era mio, sino de YouTube.

Tras reflexionar mucho, creo que ya sé lo que es mejor para mí. Seguiré haciendo gameplays en YouTube por ahora, pues yo no he dejado de ser un escritor al que le gustan los videojuegos. Cuando tenga un mejor computador y un mejor Internet, voy a intentar emitir en directo en Twitch, pues ellos hacen bien todo lo que YouTube está haciendo mal con los Gamers.

Hablando de cosas por hacer o no hacer, les recomiendo que no se unan a ninguna Network en YouTube, los únicos que reciben contratos ventajosos, y eso que negociando con esfuerzo, son los que ya sean famosos, el contrato estándar apesta y en realidad no te prestan ningún servicio que justifique la porción de ingresos que toman.


Les agradezco mucho a los que llegaron hasta el final. Por ahora soy Rhaidot, y les digo adiós.


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 60

Capítulo 59             Capítulo 61

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad


Capítulo 60


El Experimento de la Prisión Stanford, Parte 10

dumbledore y fenix
Fan Art por dinosaurusgede

"Despierta."

Los ojos de Harry se abrieron a toda prisa pues se despertó con un jadeo asfixiante, un sacudido inicio para su cuerpo prono. No podía recordar sueño alguno, tal vez su cerebro había estado demasiado exhausto para soñar, parecía que acababa de cerrar sus ojos y luego escuchado esa palabra al momento siguiente.

"Debes despertar," dijo la voz de Quirinus Quirrell. "Te dí tanto tiempo como pude, pero sería sabio guardar al menos un uso de tu Giratiempo. Pronto debemos regresar cuatro horas al Lugar de Mary, aparentando en toda manera que no hemos hecho nada interesante este día. Deseaba hablar contigo antes de eso."

Harry lentamente se sentó en el medio de la oscuridad. Su cuerpo dolía, y no solamente en los lugares donde había yacido sobre el duro concreto. Las imágenes se tropezaban unas con otras en su memoria, todo su cerebro inconsciente había estado demasiado cansado para descartar todo en una pesadilla propiamente dicha.

Doce terribles vacíos flotando y descendiendo por un corredor de metal, deslustrando el metal a su alrededor, luz disminuida y temperatura cayendo a medida que los vacíos procuraban succionar toda la vida de éste mundo -

Piel blanca como la tiza, estirada justo por encima del hueso que había quedado después de que la grasa y el musculo hubieran desaparecido -

Una puerta de metal -

La voz de una mujer -

No, no era mi intención, por favor no mueras -

Ya no puedo recordar los nombres de mis hijos -

No te vayas, no te lo lleves, no no no -

"¿Qué era ese lugar?" Harry preguntó con voz ronca, con una voz empujada por fuera de su garganta como agua forzada a través de una tubería demasiado delgada, en la oscuridad casi sonaba como la rota voz que había tenido Bellatrix Black. "¿Qué era ese lugar? ¡Eso no era una prisión, eso era un INFIERNO!"

"¿Infierno?" comentó la calmada voz del Profesor de Defensa. "¿Te refieres a la fantasía de castigo Cristiana? Supongo que hay una similitud."

"Cómo -" La voz de Harry estaba bloqueada, había algo enorme hospedado en su garganta. "Cómo – cómo pueden ellos -" Personas habían construido ese lugar, alguien había hecho Azkaban, lo habían hecho a propósito, lo habían hecho deliberadamente, esa mujer, ella tenía hijos, niños que no recordaría, algún juez había decidido que eso le pasara a ella, alguien había necesitado arrastrarla dentro de esa celda y bloqueado la puerta mientras ella gritaba, alguien la había alimentado cada día y se había alejado sin dejarla salir -

"¿CÓMO PUEDEN LAS PERSONAS HACER ESO?"

"¿Por qué no deberían?" replicó el Profesor de Defensa. Una pálida luz azul iluminaba la bodega, en aquel momento, enseñando un alto, cavernoso techo de concreto, y un polvoriento piso de concreto; y al Profesor Quirrell sentándose algo distante de Harry, apoyando su espalda contra una pared pintada; la pálida luz azul convertía las paredes en una superficie glaciar, el polvo en el piso en nieve moteada, y al hombre delante suyo en una escultura de hielo, envuelto en la oscuridad en las partes cubiertas por su túnica. "¿De qué uso son los prisioneros de Azkaban para ellos?"

La boca de Harry se abrió para graznar. Ninguna palabra salió.

Una débil sonrisa torció los labios del Profesor de Defensa. "Sabe, Sr. Potter, si Aquel-Que-No-Debe-Ser-Nombrado hubiera llegado a gobernar sobre la Bretaña Mágica, y construido un lugar como Azkaban, la habría construido porque disfrutaba ver sufrir a sus enemigos. Y si en vez de eso él hubiera empezado a encontrar su sufrimiento desagradable, por la razón que fuera, habría ordenado que Azkaban fuera destrozada al día siguiente. En cuanto a aquellos que sí hicieron Azkaban, y aquellos que no la destruyeron, mientras pregonan sublimes sermones e imaginan que ellos mismos no son villanos... bueno, Sr. Potter, creo que si tuviera la elección de tomar té con ellos, o de tomar té con Quien-Usted-Sabe, encontraría mis sensibilidades menos ofendidas por el Señor Oscuro."

"No lo comprendo," Harry dijo, su voz temblaba, había leído sobre el clásico experimente de la psicología de las prisiones, los ordinarios estudiantes de universidad que se habían convertido en sádicos tan pronto como les fue asignado el rol de guardas de prisión; sólo que ahora él se daba cuenta que el experimento no había examinado la pregunta correcta, la pregunta que era la más importante, no habían observado a la gente clave, no los guardas de prisión sino todos los demás, "Realmente no entiendo, Profesor Quirrell, cómo pueden las personas quedarse ahí y permitir que esto pase, por qué el país de Bretaña mágica está haciendo esto -" la voz de Harry se detuvo.

Los ojos del Profesor de Defensa aparecían del mismo color que siempre, bajo la pálida luz azul, pues la luz era del mismo color que los irises de Quirinus Quirrell, esas esquirlas de hielo que nunca se derretían. "Bienvenido, Sr. Potter, a su primer encuentro con las realidades políticas. ¿Qué tienen las desdichadas criaturas dentro de Azkaban para ofrecer a cualquier facción? ¿Quién se beneficiaría de ayudarlas? Un político que abiertamente se aliará con ellos sería asociado con criminales, con la debilidad, con cosas desagradables que las personas prefieren no pensar. Alternativamente, los políticos podrían demostrar su fuerza y crueldad al pedir sentencias más largas; hacer una muestra de fuerza requiere una victima a la que puedas aplastar bajo tus pies, después de todo. Y la población aplaude, porque su instinto es apoyar al ganador." Una fría y divertida carcajada. "Vera usted, Sr. Potter, nadie cree que ellos mismos irán a Azkaban, así que no ven daño para ellos mismos. En cuanto a lo que hacen a otros... ¿Supongo que alguna vez le enseñaron que las personas se preocupan por ese tipo de cosas? Es una mentira, Sr. Potter, a las personas no les importa en lo más mínimo, y de no ser porque usted tuvo una infancia muy resguardada ya lo habría notado hace un largo tiempo. Consuélese a sí mismo con ésto: aquellos que ahora son prisioneros en Azkaban votaron por los mismos Ministros de Magia que solicitaron que sus celdas se movieran más cerca de los Dementores. Admito, Sr. Potter, que veo poca esperanza para la democracia como una forma efectiva de gobierno, pero admiro la poesía de cómo hace que sus víctimas sean cómplices en su propia destrucción."

El recientemente coherente ser de Harry amenazaba con destrozarse en fragmentos otra vez, las palabras cayendo como martillazos sobre su conciencia, haciéndolo retroceder, paso a paso, hacia el precipicio donde acechaba algún basto abismo; y él estaba intentando salvarse a sí mismo, con alguna ingeniosa replica que pudiera refutar las palabras, pero la replica no surgía.

El Profesor de Defensa observó a Harry, su mirada reflejando más curiosidad que autoridad. "Es muy simple, Sr. Potter, comprender cómo Azkaban fue construido, y cómo continua siendo. A los hombres les importa lo que, ellos mismos, esperan sufrir o ganar; y por tanto tiempo han esperado no repetirlo sobre ellos mismos, que su crueldad y descuido no tiene limites. Todos los otros magos de éste país no son tan diferentes por dentro de aquel que juró gobernar sobre ellos, Quien-Usted-Sabe; lo único que a ellos les hace falta es su poder y su... franqueza."

Las manos del niño estaban apretadas en puños tan cerrados que las uñas estaban cortando sus palmas, si sus dedos eran blancos o su rostro pálido no se podía ver, pues la reducida luz azul lanzaba hielo o sombra sobre todo eso. "Usted una vez me ofreció apoyo si mi ambición era convertirme en el siguiente Señor Oscuro. ¿Es ese el por qué, Profesor?"

El Profesor de Defensa inclinó su cabeza, una fina sonrisa sobre sus labios. "Aprenda todo lo que tengo para enseñarle, Sr. Potter, y con el tiempo usted dominará éste país. Entonces usted podrá desgarrar la prisión que la democracia construyó, si encuentra que Azkaban todavía ofende sus sensibilidades. Le guste o no, Sr. Potter, el día de hoy usted ha visto que su propia voluntad entra en conflicto con la voluntad del pueblo de éste país, y que usted no baja la cabeza y no se rinde ante sus decisiones cuando eso ocurre. Así que para ellos, lo sepan ellos o no, y sea que usted lo reconozca o no, usted es su próximo Señor Oscuro."

Bajo la monocromática luz, imperturbable, tanto el niño como el Profesor de Defensa parecían estáticas esculturas de hielo, los irises de sus ojos reducidos a colores similares, viéndose como la misma persona bajo esa luz.

Harry contempló directamente aquellos ojos pálidos. Todas las preguntas largamente suprimidas, las que él se había convencido que ponía en espera hasta los Idus de Mayo. Eso había sido una mentira, Harry lo sabía ahora, un auto-engaño, él había guardado silencio por temor de lo que pudiera escuchar. Y ahora todo salía de sus labios, todo al mismo tiempo. "En nuestro primer día de clases, usted procuró convencer a mis compañeros de que yo era un asesino."

"Usted lo es." Animadamente. "Mas si su pregunta es por qué se los conté a ellos, Sr. Potter, la respuesta es que usted hallará que la ambigüedad es una gran aliada en su camino hacia el poder. De una señal de Slytherin un día, y contradiga aquella señal con otra de Gryffindor al día siguiente; y los Slytherins serán capaces de creer lo que desean, mientras que los Gryffindors discutirán consigo mismos para apoyarlo también. Siempre y cuando haya incertidumbre, las personas pueden creer lo que parezca ser para su propia ventaja. Siempre y cuando usted aparezca fuerte, siempre y cuando parezca estar ganando, sus instintos les dirán que su ventaja yace con usted. Camine siempre entre las sombras, y tanto la luz como la oscuridad lo seguirán."

"Y," dijo el niño, su voz controlada, "¿qué quiere obtener usted de todo esto?"

El Profesor Quirrell se había apoyado más contra la pared donde se había sentado, poniendo su cara en las sombras, sus ojos cambiando del pálido hielo a las rendijas oscuras más propias de su forma de serpiente. "Deseo que Bretaña se vuelva más fuerte bajo un líder fuerte; ese es mi deseo. En cuanto a mis razones para ello," el Profesor Quirrell sonrió sin alegría, "creo que permanecerán conmigo."

"La sensación de destrucción que siento alrededor suyo." Las palabras se iban volviendo más difíciles de pronunciar, pues el tema iba danzando cada vez más cerca hacia algo terrible y prohibido. "Usted siempre supo que significaba."

"Tenía varias suposiciones," comentó el Profesor Quirrell, su expresión era inescrutable. "Y no revelaré todo lo que deduje. Pero si te diré por lo menos lo siguiente: es tu destrucción la que se asoma cuando nos acercamos, no la mía."

Por una vez el cerebro de Harry se las arregló para marcar esto como una afirmación cuestionable y una posible mentira, en vez de creer todo lo que había escuchado. "¿Por qué a veces se convierte en un zombi?"

"Razones personales," respondió el Profesor Quirrell sin nada de humor en la voz.

"¿Cuál fue su motivo ulterior para rescatar a Bellatrix?"

Hubo un breve silencio, durante el cual Harry procuró con esfuerzo controlar su respiración, mantenerla estable.

Finalmente el Profesor de Defensa se encogió de hombros, como si no fuera importante. "Todo al respecto lo he dicho para usted, Sr. Potter. Le conté todo lo que necesitaba saber para deducir la respuesta, de haber sido usted lo suficiente maduro para considerar de primera esa obvia pregunta. Bellatrix Black era la sirviente más poderosa del Señor Oscuro, su lealtad era la más confiable; ella era la única persona con la mayor probabilidad de que se le entregara alguna parte de las artes ocultas de Slytherin que debieron ser para usted."

Lentamente la ira trepó sobre Harry, lenta la cólera, algo terrible empezando a hervir en su sangre, en unos cuantos momentos él diría algo que no debería salir de su boca mientras los dos estuvieran a solas en una bodega abandonada -

"Sin embargo ella era inocente," prosiguió el Profesor de Defensa. No estaba sonriendo. "Y el grado hasta el cual todas sus opciones le fueron arrebatadas, es tan grande que ella nunca tuvo una oportunidad de sufrir por sus propios errores... me resulta aquello excesivo, Sr. Potter. Si ella no le cuenta nada que pueda usar -" El Profesor de Defensa volvió a encogerse de hombros ligeramente. "No consideraré que fue este un día de trabajo desperdiciado."

"Que altruista de su parte," Harry espetó con frialdad. "Si todos los magos son por dentro como Quien-Usted-Sabe, ¿es usted una excepción a eso, entonces?"

Los ojos del Profesor de Defensa seguían dentro de la sombra, oscuros pozos que no podían ser penetrados. "Diga que es un capricho, Sr. Potter. A veces me ha divertido jugar la parte de un héroe. Quien sabe si Quien-Usted-Sabe afirmaría lo mismo."

Harry abrió su boca una última vez -

Y descubrió que no podía hablar, no podía realizar la pregunta final, la última y más importante cuestión, no podía hacer que salieran las palabras. Aún cuando rehusarse de ese modo era prohibido para alguien racional, pues por todo lo que había recitado la Letanía de Tarski o la Letanía de Gendlin o jurado que todo lo que pudiera ser destruido por la verdad debería serlo, en ese único momento, no pudo obligarse a sí mismo a decir su última pregunta en voz alta. A pesar de saber que estaba pensando de manera incorrecta, aún cuando se suponía que él debía ser mejor que esto, a pesar de todo no pudo pronunciarlo.

"Ahora es mi turno de interrogarte." La espalda del Profesor Quirrell se separó de la pared glacial pintada de concreto donde se había apoyado. "Me estaba preguntando, Sr. Potter, si usted tenía algo para decir sobre el hecho de casi asesinarme y arruinar nuestros esfuerzos mutuos. Entiendo que una disculpa, en tales casos, es considerada una señal de respeto. Sin embargo usted no me ha ofrecido ninguna. ¿Es que acaso no sabe cómo hacerlo, Sr. Potter?"

El tono era calmado, el silencioso filo tan fino y cortante que te cortaría por la mitad antes de darte cuenta que te estaban asesinando.

Y Harry simplemente observó al Profesor de Defensa con ojos fríos que nunca retrocederían ante nada; ni siquiera ante la muerte, de ahora en adelante. Ya no estaba en Azkaban, ya no le tenía miedo a la parte suya que no le tenía miedo a nada; y la sólida piedra preciosa que era Harry había rotado para enfrentarse al estrés, girando con suavidad de una faceta a otra, de la luz hacia la oscuridad, del calor al frio.

¿Una táctica calculada de su parte, para hacerme sentir culpable, ponerme en una posición donde me debo subyugar?

¿Emoción genuina de su parte?

"Ya veo," comentó el Profesor Quirrell. "Supongo que eso responde -"

"No," lo interrumpió el niño con una helada, compuesta voz, “usted no va a controlar la conversación tan fácilmente, Profesor. Llegué a considerables extremos para protegerlo a usted y sacarlo de Azkaban a salvo, después de que pensé que usted había intentado asesinar a un oficial de policía. Eso incluyó encarar a doce Dementores sin un Encantamiento Patronus. Me pregunto, de haberme disculpado cuando usted lo demandó, ¿habría usted dicho gracias a cambio? ¿O estoy en lo correcto al pensar que era mi sumisión lo que usted demandaba, y no solamente mi respeto?"

Hubo una pausa, y luego la voz del Profesor Quirrell surgió en replica, abiertamente helada y con peligro que no era velado. "Parece que usted sigue siendo incapaz de perder, Sr. Potter."

La oscuridad salió de los ojos de Harry sin tambalear, el propio Profesor de Defensa reducido a una cosa mortal dentro de ellos. "Oh, ¿y está usted reflexionando ahora, sobre si usted debería pretender perder ante mí, y pretender humillarse ante mi propia ira, con el objetivo de preservar sus propios planes? ¿Acaso el pensamiento de una calculada y falsa disculpa le cruzó por su mente? A mí tampoco, Profesor Quirrell."

El Profesor de Defensa se rió, bajo y sin humor, más vacío que el vacío entre las estrellas, tan peligroso como cualquier vacío saturado con radiación dura. "No, Sr. Potter, usted no ha aprendido su lección, para nada."

"Pensé en perder muchas veces, en Azkaban," declaró el niño, su voz nivelada. "Que yo simplemente debía rendirme, y entregarme a los Aurores. Perder habría sido la cosa sensata para hacer. Escuché su voz indicándolo, en mi mente; y lo habría hecho, si sólo se hubiera tratado de mí. Mas no fui capaz de perderle a usted."

Hubo silencio, entonces, por un tiempo; como si ni siquiera el Profesor de Defensa pudiera pensar del todo en qué responder ante eso.

"Tengo curiosidad," dijo el Profesor Quirrell al fin. "¿Por qué cree que debería yo disculparme, precisamente? Le di instrucciones explicitas en el evento de una pelea. Usted debía estar agachado, permanecer fuera del camino, lanzar ninguna magia. Usted violó aquellas instrucciones y arruinó la misión."

"No tomé decisión alguna," el niño declaró sin alzar la voz, "no hubo elección, sólo el deseo de que el Auror no tuviera que morir, y mi Patronus estaba allí. Para que ese deseo nunca ocurriera, usted debió haberme advertido que podría llegar a hacer una finta usando la Maldición Asesina. Automáticamente, asumí que si su varita apuntaba a alguien y pronunciaba Avada Kedavra, es porque usted lo quiere muerto. ¿No debería ser esa la primera regla de la Seguridad para las Maldiciones Imperdonables?"

"Las reglas son para los duelos," contestó el Profesor de Defensa. Algo de la frialdad había regresado a su voz. "Y los duelos son un deporte, no una rama de la Batalla Mágica. En un combate real, una maldición que no puede ser bloqueada y que debe ser esquivada es una táctica indispensable. Había considerado que esto era obvio para usted, pero parece ser que juzgué mal su intelecto."

"También me parece imprudente," habló el niño, continuando como si el otro no hubiera dicho nada, "no contarme nada sobre el hecho de que lanzar cualquier hechizo sobre usted podría matarnos a ambos. ¿Qué tal si usted hubiera sufrido algún percance, y yo hubiera intentado un Innervate, o un Encantamiento Levitador? Esa ignorancia, que usted permitió por propósitos que no puedo suponer, también jugó parte en esta catástrofe."

Hubo otro silencio. Los ojos del Profesor de Defensa se volvieron como rendijas, y hubo una fugaz mirada de confusión sobre su rostro, como si hubiera encontrado una situación completamente desconocida; y el hombre prosiguió sin pronunciar palabra.

"Bueno," opinó el niño. Sus ojos no se había desviado de los del Profesor de Defensa. "Ciertamente me arrepiento de haberlo lastimado, Profesor. Sin embargo no creo que la situación requiera que yo me subyugue ante usted. Realmente nunca comprendí el concepto de disculpa, menos aún si aplica a una situación como esta; ¿si usted cuenta con mi arrepentimiento, mas no mi sumisión, cuenta eso como decir lo siento?"

Una vez más esa fría, helada risa, más oscura que el vacío entre las estrellas.

No lo sabría," reconoció el Profesor de Defensa, "Yo, también, nunca entendí el concepto de disculpa. Esa táctica sería fútil entre nosotros, parece, con los dos siendo conscientes de que sería una mentira. No hablemos más de ello, entonces. Las deudas se saldarán entre nosotros a su debido tiempo."

Hubo silencio por un tiempo.

"Por cierto," arguyó el niño. "Hermione Granger nunca habría construido Azkaban, sin importar quién fuera a ser puesto allí adentro. Y ella habría muerto antes de lastimar a un inocente. Nada más lo menciono, ya que usted aseveró que todos los magos son como Quien-Usted-Sabe por dentro, y eso no es más que una falsedad pretendiendo ser un simple hecho. Me habría dado cuenta antes de no haber estado," el niño dejó escapar una breve y siniestra sonrisa, "estresado."

Los ojos del Profesor de Defensa estaban medio cerrados, su expresión distante. "El interior de las personas no siempre es como su exterior, Sr. Potter. Quizá ella únicamente desea que otros piensen que es una buena niña. Ella no es capaz de usar el Encantamiento Patronus -"

"Ja," interrumpió el niño; su sonrisa parecía más real ahora, más caliente. "Ella está teniendo problemas exactamente por la misma razón que yo. Hay suficiente luz dentro de ella como para destruir Dementores, estoy seguro. Ella no sería capaz de evitar destruir Dementores, aún a costa de su propia vida..." El niño se sumió en sus pensamientos, y cuando su voz regresó dijo. "Puede que yo no sea tan buena persona, tal vez; pero las personas buenas existen, y ella es una de ellos."

Con sequedad. "Ella es joven, y hacer una exhibición de amabilidad le cuesta poco."

Hubo una pausa ante esto. Entonces el niño habló, "Profesor, tengo que preguntar, cuando usted ve algo totalmente oscuro y melancólico, ¿no se le ocurre nunca intentar mejorarlo de algún modo? Por ejemplo, sí, algo sale terriblemente mal en las cabezas de las personas que los hace pensar que es grandioso torturar criminales, sin embargo eso no significa que ellos sean verdaderamente malvados por dentro; y quizá si usted les enseñará las cosas correctas, les mostrara lo que ellos estaban haciendo mal, usted podría cambiar -"

El Profesor Quirrell se rió, entonces, y no con el vacío de antes. "Ah, Sr. Potter, a veces olvido lo joven que es usted. Sería más fácil cambiar el color del cielo." Otra carcajada, esta vez más fría. "Y la razón por la cual es fácil para usted perdonar tales tonterías y pensar bien de ellos, Sr. Potter, es que usted mismo no ha sido gravemente herido. Pensará con menos cariño de los idiotas del común tras la primera intervención de ellos que le cueste a usted algo querido. Ojalá sean cien Galeones de su propio bolsillo, en vez de las agonizantes muertes de cientos de extraños." El Profesor de Defensa estaba sonriendo débilmente. Extrajo un reloj de bolsillo de entre su túnica, le echó una ojeada. "Partamos ahora, si no hay nada más para conversar entre nosotros."

"¿No tiene ninguna pregunta sobre las cosas imposibles que realicé para sacarnos de Azkaban?"

"No," contestó el Profesor de Defensa. "Creo que ya he resuelto la mayoría de ellas. En cuanto al resto, es muy raro que encuentre a una persona que no puede descifrar inmediatamente con un solo vistazo, sea amigo o enemigo. Resolveré los rompecabezas sobre usted por mi cuenta, a su debido tiempo."

El Profesor de Defensa se empujó a sí mismo para arriba, apoyándose en la pared de atrás con ambas manos hasta ponerse de pie, con agilidad aunque quizá muy despacio. El niño, con menos gracia, hizo lo mismo.

Y el niño espetó la última y más terrible cuestión que antes había sido incapaz de pronunciar; como si decirla en voz alta la hiciera real, y como si no fuera, a estas alturas, nefastamente obvia.

"¿Por qué no soy como los otros niños de mi edad?"

...

En un camino apartado del Callejón Diagon, donde restos de basura sin Desvanecer podían ser vistas amontonadas en los bordes de la calle de ladrillos y la construcción cuyos lados eran ladrillo blanco, junto con desperdigados restos de suciedad y otras señales de negligencia, un mago antiguo y su fénix Aparecieron en existencia.

El mago ya iba a coger el reloj de arena dentro de su túnica cuando, por habito, sus ojos saltaron a un espacio al azar entre el camino y la pared, para memorizarlo -

Y el mago anciano parpadeo sorprendido; había un pedazo de pergamino en ese lugar.

Una arruga cruzó la cara de Albus Dumbledore al tiempo que dio un paso hacia adelante y lo cogió, procediendo a desdoblar el arrugado recorte.

Dentro había una sola palabra "NO", y nada más.

Lentamente el mago lo dejó deslizar de entre sus dedos. Ausente se acercó al pavimento, y recogió el más cercano pedazo de pergamino, que se veía notablemente similar al que él acababa de tomar; lo tocó con su varita, y un momento después tenía inscrito la misma palabra "NO", con la misma escritura, que era la suya propia.

El mago anciano había planeado regresar tres horas a cuando Harry Potter llegó en primer lugar al Callejón Diagon. Ya había observado, mediante sus instrumentos, que el niño dejaba Hogwarts, y eso no podía ser deshecho (su único intento de engañar a sus propios instrumentos, y de controlar el Tiempo sin alterar su apariencia para sí mismo, había terminado con un desastre tal que lo convenció de nunca procurar semejante truco). Había esperado retirar al niño en el primer momento posible tras su llegada, y llevarlo a otro lugar seguro, tal vez no Hogwarts (porque sus instrumentos no habían mostrado el regreso del niño). Pero ahora -

"¿Una paradoja si lo retiro inmediatamente después de que él llegue al Callejón Diagon?" murmuró el mago anciano para sí mismo. "Quizá ellos no pusieron sus planes en marcha para robar Azkaban, hasta después de que confirmaron su llegada aquí... o a lo mejor... tal vez..."

...

Concreto pintado, piso duro y techo distante, dos figuras encarándose una a la otra desde lados opuestos. Una entidad vestía la figura de un hombre al final de sus treinta que ya estaba quedándose calvo, y otra mente que vestía la forma de un niño de once años de edad con una cicatriz sobre su frente. Hielo y sombre, pálida luz azul.

"No lo sé," admitió el hombre.

El niño se lo quedó mirando. Y luego dijo, "¿Oh, en serio?"

"De verdad," reiteró el hombre. "No sé nada, y de mis suposiciones nada hablaré. Aún así al menos diré esto -"

Capítulo 59             Capítulo 61


...

Nota del Traductor

Que sorpresa, me tardé más de lo esperado. Igualmente, las dos semanas que debería tomarme traducir el próximo capítulo podrían llegar a crecer mágicamente, pero espero con ingenuo optimismo que no sea ese el caso.

El siguiente episodio involucra muchas teorías de viaje en el tiempo, lo que será divertido de leer, y una patada en el trasero para traducir.

Creo que el cinismo de Quirrell es peligrosamente contagioso.

Con sinceridad, les manifiesto mis agradecimientos por su constante atención, ojalá tengan un día proporcionalmente agradable.
...

Escrito por Less Wrong / Eliezer Yudkowsky


Traducido al español por +Rhaidot 



lunes, 14 de noviembre de 2016

Reseña del anime Mob Psycho 100 Episodio 12

El siguiente artículo es una traducción de Mob Psycho 100 Episode 12 por Nick Creamer aparecido en Anime News Network


Mob Psycho 100 Episodio 12

Reseña del anime Mob Psycho 100 Episodio 12


Mob Psycho 100 se desmandó hasta su conclusión en éste episodio, ofreciendo una respuesta relativamente agraciada a la pregunta imposible del episodio anterior. Al final de ese episodio, a Mob se le pidió ser dos personas diferentes al mismo tiempo - la persona que puede sostener los ideales de su mentor de lo que significa ser una persona adulta y madura, y la persona que puede salvar a sus amigos de su aniquilación psíquica inmediata. Mob no puede ser ambas personas, y de intentar salvar a sus amigos, probablemente tendría que abandonar la bondad fundamental que lo hace un gran protagonista. Por lo tanto, huyendo de la pregunta por completo, Mob hizo la única cosa que podía hacer: permitir que Reigen lo manejara.

Reigen pudo ser la estrella de éste episodio, con toda la energía de Mob hirviendo concentrada a través de su mentor y no tan falso psíquico. Los primeros minutos de éste episodio fueron un glorioso espectáculo, con los poderes de Mob doblando las habilidades de Garra contra ellos mismos, rompiendo espadas y destrozando ilusiones y despojando a Ishiguro de su mascara y dignidad. Del estilo de las consistentes imágenes pintadas en aceite para mostrar el poder de Mob transferirse a lo salvaje, a los planos esbozados desordenadamente de Reigen arrojando sin cuidado el poder psíquico por todos lados, aquellos minutos fueron lo más impactante que el programa logró mostrar hasta la fecha.

Sin embargo más allá de su maravillosamente constante animación, la confrontación de Reigen con los Cicatrices también ofreció finalmente una respuesta satisfactoria a las preguntas temáticas generales del programa. Confrontados por alguien que fácilmente podía contrarrestar sus habilidades, las Cicatrices ya no pudieron seguir escondiéndose tras ellas. Reigen fue tan franco en sus comentarios como en sus ataque; sin esfuerzo arrojando a sus oponentes de un lado para otro, continuó explicando su creencia de que en últimas los poderes no son gran cosa. “Ustedes están tan adictos a sus poderes, que han desarrollado visión de túnel,” él les dijo, notando la estupidez de algunas cosas como las inútiles hombreras de Muraki. Separados de la amenaza de sus poderes, se demostró que las Cicatrices era exactamente lo que él afirmó - niños que nunca maduraron, que vieron la dificultad de la sociedad humana y declararon “No he sido rechazado, es que soy demasiado especial para éste mundo.”

Fue un golpe tremendo para la promesa fundamental de Garra - la idea de que los miembros de Garra no eran en verdad especiales, sólo que no tenían la voluntad para abrazar las dificultades de la realidad. Confrontado con ésta idea, el ahora desenmascarado Ishiguro dijo que las palabras de Reigen eran “demasiado crueles,” y que “¡ningún grupo hecho de acuerdo a tan estúpido criterio es lo suficientemente grande para mí!” Sin embargo envuelto en una cursi capa y gritando como niño, Ishiguro sólo podía verse exactamente como el tonto que Reigen creyó ver desde un principio. Al final, Ishiguro sonó igual que el lacayo de Garra Gen del episodio diez - hecho a un lado como basura por parte de la sociedad, se aferró a tener relevancia en un sistema por fuera de ella, donde sus propios poderes eran la única cosa que importaba. Pero sin importar que fueran un lacayo como Gen o un jefe de división como Ishiguro, la sociedad no tiene nada excepto desdén para las rechazados de Garra.

Por supuesto, la sociedad no es una amable y benévola fuerza en modo alguno. Tanto Mob Psycho como One-Punch Man a menudo parecen cínicos sobre la sociedad y los juicios arbitrarios de las personas que la conforman. Esto hace que la afirmación final de Reigen para la amabilidad sea mucho más importante. El juicio de la sociedad no es lindo ni justo, pero rechazar la sociedad por completo simplemente significa que no has logrado madurar. Sólo al reconocer los problemas con la sociedad y aceptar su presencia general, intentando promover la amabilidad de una manera individual, así es como podemos crecer para ser adultos honorables.

Tras ese desnudo filosófico, Sho Suzuki apareció y limpió el desastre de Garra, y el resto del episodio fue dedicado a echarle un vistazo a todos los diversos personajes de Mob Psycho. Este epílogo extendido no era estrictamente necesario, sin embargo estuve muy feliz de verlo. Mob Psycho ha hecho un trabajo notable al impartir algo de peso emocional y complejidad a casi todos sus personajes - desde el poco poderoso grupo de niños psíquicos hasta el club de mejoramiento del cuerpo, de hecho me sentí involucrado en básicamente todos los que el programa tocó, y acabar con una pequeña y alocada viñeta dibujada para imitar el estilo real de ONE se sintió como una despedida apropiadamente extraña para un programa que siempre ha sido más adorable y personal de lo que su hermosa dirección y animación habría implicado.

En general, estoy un poco sorprendido de lo mucho que me gustó este programa. Mob Psycho 100 fue un conjunto dinámico de dirección con un fuerte estilo creativo y bellos efectos de animación, sin embargo nunca se sintió como “un mero espectáculo.” Podías ver muchas voces artísticas únicas en la fluida sensibilidad visual del programa, y toda esa estética divina era emparejada con excelente trabajo de personajes y alguna conflictiva pero en últimas satisfactoria discusión temática. Algo del humor fue muy soso y algunos puntos un poco vagos, mas el programa siguió siendo rico y relevante de principio a fin. Voy a extrañar a Mob y sus amigos, y espero que los veamos pronto de nuevo.

Calificación general: 4.5

Mob Psycho 100 está siendo emitido actualmente en Crunchyroll.

Nota del traductor


Y así concluimos, finalmente, la reseña de Mob Psycho 100. Quedamos cruzando los dedos para una segunda temporada.

Gracias a todos por leer.

+Rhaidot

viernes, 28 de octubre de 2016

Reseña del anime Mob Psycho 100 Episodio 11

El siguiente artículo es una traducción de Mob Psycho 100 Episode 11 por Nick Creamer aparecido en Anime News Network


mob psycho 100 episodio 11

Reseña del anime Mob Psycho 100 Episodio 11


Estaba un poco preocupado por la forma en que Mob Psycho 100 iba a re-introducir a Reigen en la historia. Mientras que Mob y Reigen tienen una buena compenetración entre los dos, Reigen generalmente existe en un espacio más enfocado en la comedia donde el material del programa no ha estado recientemente. Las batallas entre psíquicos durante la invasión a Garra han sido puro espectáculo shounen - no sólo Reigen carece de algún poder real lo que probablemente lo haría inutil aquí, además su tendencia a dirigir el programa hacia chistes exagerados también podría provocar un tono mezclado e incómodo.

Por fortuna, éste episodio hizo explotar mis desconfianzas. La entrada de Reigen en efecto hizo que el programa se apoyara más en la comedia, mas sus bromas me hicieron reír de manera más consistente que su  material anterior. Encima de eso, la explicación de cómo terminó allí dando zancadas largas y confiadas dentro de la base refleja muy bien el enfoque del episodio sobre los poderosos contra todos los demás. Como Hanazawa advirtió, los subalternos de Garra se inclinan naturalmente a postrarse ante cualquiera que pueda demostrar su superioridad - confrontados con la improvisada confianza de Reigen, ellos asumen rápidamente que él debe ser el mismísimo líder de Garra. Así que el primer segmento de éste episodio fue un grandioso chiste largo, mientras Reigen impartía una gran pila de sabiduría a su espontaneo culto de seguidores.

Que Reigen cogiera inmediatamente las riendas de los lacayos de Garra también tiene sentido para una nueva y razonable reflexión sobre la naturaleza del poder en sí mismo. Si Reigen tiene alguna fuerza verdadera, está en la confianza que posee que al menos nace parcialmente de la ignorancia - él casi nunca sabe en cuántos problemas se está metiendo, por lo que es capaz de actuar rudo porque no sabe nada en realidad. Éste poder le permite pasar a través de una gran variedad de situaciones terribles sin esforzarse mucho, desde el túnel embrujado en el primer episodio o penetrar en los cuarteles de Garra en éste episodio. Sin embargo el hecho de que el poder de Reigen es ilusorio parece reflejar las ideas generales de ONE de tales jerarquías; incluso la idea de poder es una especie de poder en sí misma, y la fuerza psíquica de los líderes de Garra no puede evitar que las afirmaciones de Reigen sobre como ellos son como niños que pretenden ser adultos terminen siendo verdad. La fuerza para hacer realidad tu voluntad es un poder de significado métrico, pero está lejos de ser el único tipo de fuerza.

Junto con la comedia de Reigen, éste episodio también fue elevado por algunos pequeños momentos excelentes de los personajes. La reunión de Mob y Ritsu fue un amoroso pedazo de comprensible catarsis, demostrando los desiguales mas inseparables lazos entre los dos hermanos. El amor de  Mob por su hermano ha sido usado consistentemente en un sentido negativo, ofreciendo un catalizador para sus explosiones, por lo que es importante que el programa demuestre que su relación es fundamentalmente una cosa positiva. Y mientras el descenso de Ritsu hacia la villanía fue una construcción un poco apresurada, sus acciones desde entonces lo han hecho un bienvenido aporte al elenco principal del programa. Es extremadamente compensador ver que éste programa respeta el cotidiano mas increíble valor del amor compartido entre éstos dos, ya que es una relación más satisfactoria que cualquier otra en la historia.

Y por supuesto, está esa batalla final. A pesar de los mejores esfuerzos de Reigen, el final de éste episodio hizo erupción en un torrente de animada acción psíquica, demostrando más de esa fluida perspectiva que hizo el octavo episodio tan excitante. Los cuarteles de Garra fueron animados con tanto dinamismo como cualquiera de los personajes - las paredes y el techo se doblaron y derrumbaron alrededor de los personajes, creando una sensación de incertidumbre apocalíptica. Sin embargo, la cuidadosa solidez del movimiento de los personajes mantuvo los intercambios altamente impactantes. Incluso cuando los personajes estaban volando para apartarse los unos de los otros y apunto de ser aplastados por los escombros caídos, las leyes de la física y la anatomía fueron obedecidas; pequeños toques como la velocidad de Hanazawa al deslizarse a través de los escombros o la reverberación de tuberías expuestas al ser golpeado el concreto aseguraron que todavía se pudiera tener un sentido de lo físico y consecuente. Sería fácil para secuencias de combates como ésta abrazar la creatividad visual a costa de perder el sentido de un peligro real, pero ésta magnifica secuencia se sintió a la vez visualmente exuberante y consistentemente peligrosa.

En general, estuve muy impresionado con la gracia con que éste episodio integró los muy divergentes personajes de Mob Psycho, sus temas, e incluso estilos de género. Reigen tuvo su material más dramático y cómico, ganando para sí mismos un culto accidental en una escena y enseñando en otros la clara y positiva influencia que ha tenido en la vida de Mob. Tanto las facciones de Garra como la de Mob pudieron hacer gallardía de sus habilidades, ofreciendo una vez más una muestra de acción en un programa que ya puede pavonearse de tener un montón. Finalmente, el escenario ha sido puesto para una continuación de clímax, cuando los poderes de Mob serán finalmente liberados para defender al primer hombre que le enseñó a contenerse.

Calificación general: 4.5

Mob Psycho 100 está siendo emitido actualmente en Crunchyroll.

Nota del traductor


Me estoy sintiendo muy bien a pesar de la operación. No me inflamé y no he sentido mucha fiebre, sólo un poco. No puedo grabar, pero al menos sí escribir. Lo único es que me cansó con relativa facilidad y pues no avanzo tan veloz como normalmente lo hago. Todavía tengo una semana de descanso por delante.

Ya casi llegamos al final de la traducción de las reseñas para la primera temporada de Mob Psycho 100, bueno, al menos yo espero que haya una segunda temporada, dedos cruzados.

+Rhaidot

martes, 25 de octubre de 2016

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad Capítulo 59

Capítulo 58             Capítulo 60

Harry Potter y los Métodos de la Racionalidad



Capítulo 59

El Experimento de la Prisión Stanford, Curiosidad, Parte 9


harry potter racionalidad 59
Fan art realizado por Ben Gutierrez


Las escobas habían sido inventadas durante lo que un Muggle hubiera llamado la Edad Oscura, supuestamente por una legendaria bruja de nombre Celestria Relevo, proclamada la tatara-tatara-nieta de Merlín.

Celestria Relevo, o quien fuera la persona o grupo que había inventado realmente aquellos encantamientos, no sabían ni una maldita cosa sobre los mecanismos Newtonianos.

Las escobas, por lo tanto, funcionaban bajo la física Aristotélica.

Iban hacia donde las apuntaras.

Si querías moverte directamente hacia adelante, las apuntabas directo hacia adelante; no te preocupabas por mantener algo del impulso yendo hacia abajo para cancelar el efecto de la gravedad.

Si girabas en una escoba, toda su nueva velocidad estaba en la nueva dirección que estaba apuntando, no iba hacia los lados basado en su anterior empuje.

Las escobas tenían máxima velocidad, no máxima aceleración. No por algo que ver con la resistencia al aire, sino porque una escoba tenía algunos ímpetus Aristotélicos máximos que sus encantamientos podían ejercer.

Harry nunca se había dado cuenta explícitamente de eso antes, a pesar de ser lo suficientemente diestro como para conseguir las mejores calificaciones en clase de vuelo. Las escobas funcionaban tanto como la mente humana instintivamente esperaban que funcionaran que su cerebro había logrado pasar por alto su absurdidad física por entero. Harry, en su primer Jueves de lecciones de escoba, había estado distraído por fenómenos que parecían más interesantes, palabras escritas sobre el papel y una bola resplandeciente de color rojo. Así que su cerebro simplemente suspendió su incredulidad, marcó la realidad de las escobas como aceptada, y procedió a divertirse, sin jamás llegar a pensar ni una vez la pregunta cuya respuesta hubiera sido obvia. Porque es un triste hecho que sólo meditamos sobre una pequeña fracción de todos los fenómenos que vamos encontrando...

Esa es la historia de cómo Harry James Potter-Evans-Verres fue casi asesinado por su propia falta de curiosidad.

Porque los cohetes no funcionaban bajo la física Aristotélica.

Los cohetes no funcionaban como la mente humana instintivamente pensaba que debía funcionar el vuelo.

Una escoba asistida por cohete, por lo tanto, no se movía como las escobas mágicas sobre las cuales Harry era tan buen volador.

Nada de ésto pasó realmente por la mente de Harry en ese momento.

Por un lado, el más grande ruido que hubiera llegado a escuchar en toda su vida evitaba que incluso se escuchara pensar a sí mismo.

Por otro lado, acelerar hacia arriba a cuatro veces la gravedad significaba que tenía más o menos dos segundos y medio, en total, para ir desde el fondo hasta la cima de Azkaban.

Y aún si hubieran sido los dos segundos y medio más largos en la historia del Tiempo, eso no daba mucho margen para pensar.

Nada más hubo tiempo para ver las luces de las maldiciones de los Aurores lanzándose a él, ladear ligeramente la escoba para evadir, darse cuenta de que la escoba simplemente continuaba con la mayor parte del mismo empuje en vez de ir en la dirección que apuntaba, y activar los conceptos sin pronunciar de

*rayos*

y

*Newton*

después de lo cual Harry ladeó la escoba con mucha más fuerza y entonces empezaron a aproximarse a la pared muy rápidamente así que la volvió a ladear de nuevo en otra dirección y hubo más luces descendiendo y los Dementores estaban deslizándose suavemente hacia arriba junto con alguna clase de criatura gigante alada hecha de flama blanco-dorada por lo que Harry torció la escoba de vuelta al cielo pero aún seguía dirigiéndose a otra pared por lo que inclinó la escoba ligeramente y ya no estaba acercándose mas estaba demasiado cerca por lo que la inclinó de nuevo y entonces los Aurores distantes sobre sus escobas ya no estaban tan lejos y se iba a estrellar con una mujer por lo que giró su escoba lejos de ella y al siguiente instante se dio cuenta que su cohete era un lanzallamas extremadamente poderoso y en una fracción de segundo estaría apuntando directamente a la Auror así que giró la escoba lateralmente al tiempo que seguía subiendo y no pudo recordar si estaba apuntando a algún Auror pero al menos ya no le estaba apuntando a ella.

Harry falló otro Auror por un metro, pasando a su lado como un relámpago sobre un lanzallamas que apuntaba lateralmente y moviéndose hacia arriba a, Harry deduciría después, alrededor de los 300 kilómetros por hora.

Si hubo más gritos de Aurores asados él no los escuchó, sin embargo ésto no era evidencia ni a favor en contra, porque todo lo que Harry estaba escuchando en ese momento era un ruido extremadamente abrumador.

Un par de segundos después más calmados si bien no silenciosos, no parecía haber ningún Auror alrededor, o Dementores, o alguna criatura gigante de flamas y alada, y el vasto y terrible edificio de Azkaban se veía increíblemente pequeño desde esa altura.

Harry puso la escoba en dirección al Sol, apenas visible a través de las nubes, no estaba alto en el cielo a esa hora del día y del mes de invierno, y la escoba aceleró por otros dos segundos en esa dirección y alcanzó una cantidad de velocidad sorprendente muy pronto antes de que el combustible sólido para cohete se quemara por completo.

Tras eso, una vez que Harry se pudo escuchar a sí mismo pensar otra vez, cuando no hubo otra cosa que el ulular del viento a causa de su ridícula velocidad, y los dedos de Harry sosteniendo la escoba y asistidos con encantamientos apenas estaban resistiendo el desacelerado arrastre de moverse mucho más rápido que la velocidad terminal, fue ahí cuando Harry de hecho pensó en todas las cosas sobre los mecanismos Newtonianos y la física Aristotélica y las escobas y los cohetes y la importancia de la curiosidad y como nunca iba a hacer algo tan Gryffindor nunca más o al menos no hasta después de aprender el secreto de la inmortalidad del Señor Oscuro y por qué había escuchado al Profesor Quirinus "Te asseguro, niño, que no intentaría éssto ssi no anticipara mi propia ssupervivencia" Quirrell en vez de al Profesor Michael "Hijo, si intentas cualquier cosa con cohetes por tu cuenta, me refiero a cualquier cosa sin un profesional entrenado acompañándote, morirás y eso pondrá triste a Mamá" Verres-Evans.

***

"¿QUÉ?" Le chilló Amelia al espejo.

***

El viento se había reducido hasta un nivel soportable a medida que la resistencia al aire los iba haciendo más lentos, dando a Harry la gran oportunidad de escuchar el zumbido, el sonido de campanilleo que pareció llenar todo su cerebro.

Se suponía que el Profesor Quirrell lanzaría un Encantamiento Silenciador sobre el escape del cohete... aparentemente había limites a lo que un Encantamiento Silenciador podía hacer... en retrospectiva, Harry debió Transformar un par de tapones para los oídos, no confiar únicamente en el Encantamiento Silenciador, aunque probablemente eso no hubiera bastado tampoco...

Bueno, la magia sanadora probablemente tenía algo para tratar el daño permanente del oído.

No, realmente, la magia sanadora debía tener algo para tratar eso. Había visto estudiantes ir donde Madam Pomfrey con heridas que sonaban mucho peor...

¿Hay alguna manera de trasplantar una personalidad imaginaria a la cabeza de alguien más? Preguntó Hufflepuff. Ya no quiero seguir viviendo en la tuya.

Harry empujó todo a la parte trasera de su mente, en verdad no había nada que él pudiera hacer al respecto ahora mismo. Había algo sobre lo que él debiera estar preocupado -

Entones Harry echó una mirada para atrás, recordando por primera vez revisar si Bellatrix o el Profesor Quirrell habían sido tirados de la escoba.

Sin embargo la serpiente verde seguía en su arnés, y la demacrada mujer seguía aferrada a la escoba, su cara todavía cargada con el insalubre color y sus ojos todavía brillantes y peligrosos. Sus hombros seguían temblando como si ella estuviera riéndose de forma histérica, y sus labios se estaban moviendo como si fuera a gritar, mas ningún sonido estaba saliendo -

Oh, cierto.

Harry se quitó la capucha de su capa, se tocó las orejas para dejarla saber que no la podía escuchar.

Tras lo cual Bellatrix agarró su varita, apuntó a Harry, y de repente el tintineo en sus orejas disminuyó, la podía escuchar.

Un momento después se arrepintió de ello; las imprecaciones que ella estaba gritando a Azkaban, los Dementores, los Aurores, Dumbledore, Lucius, Bartemy Crouch, algo llamado la Orden del Fénix, y todo lo que se interpusiera en el camino de su Señor Oscuro, etcétera, no eran adecuados para los espectadores más jóvenes y sensibles; y su risa estaba lastimando sus recién sanados oídos.

"Suficiente, Bella," Harry dijo finalmente, y su voz se detuvo al instante.

Hubo una pausa. Harry se volvió a cubrir la cabeza con la Capa, sólo por principio general; y se dio cuenta en el mismo instante que ellos podrían tener telescopios allá abajo o algo por el estilo, en retrospectiva quitarse la capucha por tan siquiera un momento había sido un movimiento increíblemente tonto, esperaba que la misión entera no acabara de fallar por culpa de ese único error...

Realmente no servimos para ésto, ¿o sí? observó Slytherin.

Oye, Hufflepuff objetó por puro reflejo, no podemos tener la expectativa de hacer cualquier cosa perfectamente la primera vez, probablemente necesitamos más práctica OLVIDA QUE YO PRONUNCIÉ TAL COSA.

Harry miró de nuevo hacia atrás, vio a Bellatrix mirando alrededor con una confundida, inquisitiva mirada sobre su rostro. Su cabeza seguía girando, girando.

Y finalmente Bellatrix preguntó, su voz más baja, "Mi Señor, ¿dónde estamos?"

¿A qué te refieres? Fue lo que Harry hubiera querido replicar, sin embargo el Señor Oscuro nunca admitiría no comprender algo, por lo que Harry espetó, con sequedad, "Estamos sobre una escoba."

¿Acaso cree que está muerta, que ésto es el Cielo?

Las manos de Bellatrix seguían atadas a la escoba, por lo que nada más un dedo se movió y apuntó cuando habló, "¿Qué es eso?"

Harry siguió la dirección del dedo y contempló... nada en particular, de hecho...

Entonces Harry se dio cuenta. Tras ascender muy alto, no había ninguna nube para mantenerlo escondido.

"Ese es el Sol, Bella querida."

Salió grandiosamente controlado, el Señor Oscuro sonando con calma perfecta y quizá un poco de impaciencia con ella, incluso cuando las lagrimas empezaron a descender por las mejillas de Harry.

En el frío sin fin, dentro de la más total oscuridad, el Sol de seguro habría sido...

Una memoria feliz...

La cabeza de Bellatrix siguió girando.

"¿Y esas cosas almidonadas?" ella indagó.

"Nubes."

Hubo una pausa, y entonces Bellatrix añadió, "¿Pero qué es lo que son?"

Harry no le respondió, no había manera de que su voz estuviera firme, todo lo que podía hacer era mantener su respiración perfectamente regular mientras lloraba.

Tras un rato, Bellatrix respiró, tan suavemente que Harry casi no la oye, "Lindas..."

Su cara se relajó lentamente, el color abandonando su palidez casi tan pronto como había aparecido.

Su esquelético cuerpo se desparramó contra la escoba.

La varita prestada colgó sin vida de la correa atada a su mano inmóvil.

TIENES QUE ESTAR BROMEANDO -

La mente de Harry recordó entonces, que la poción Pimentónica venía con un costo; Bellatrix dormirá por un conssiderable tiempo, el Profesor Quirrell había explicado.

Y en el mismo instante otra parte de Harry se convenció por completo, al volver a contemplar a la demacrada mujer blanca como la tiza, pareciendo más muerta bajo la brillante luz solar que cualquier otra cosa que Harry hubiera visto antes con vida, que ella estaba muerta, que acababa de pronunciar su última palabra, que el Profesor Quirrell no había calculado bien la dosis -

- o había sacrificado deliberadamente a Bellatrix para proteger su propio escape -

¿Está respirando?

Harry no podía ver si estaba respirando.

No había forma, sobre la escoba, de alcanzarla y tomar su pulso.

Harry miró hacia adelante para asegurarse de que no se iban a estrellar contra alguna roca voladora, siguió inclinando la escoba hacia al Sol, el niño invisible y la mujer posiblemente muerta cabalgando hacia el atardecer, mientras que sus dedos agarraron la madera con tanta fuerza que se pusieron blancos.

No podía alcanzarla y realizar respiración artificial.

No podía usar nada de su equipo sanador.

¿Confiar en que el Profesor Quirrell no la había puesto en peligro?

Extraño, era extraño, que aún creyendo de forma genuina que el Profesor Quirrell no tenía intención de asesinar al Auror (porque hubiera sido estúpido), considerar los argumentos del Profesor de Defensa en sí mismo ya no lo tranquilizaban.

Entonces se le ocurrió a Harry que tenía que revisar -

Harry miró hacia atrás, y siseó, "¿Professor?"

La serpiente no se retorció dentro del arnés, y no dijo palabra alguna.

...tal vez la serpiente, al no ser un verdadero jinete, no había sido protegido de la aceleración. O quizá acercarse demasiado a los Dementores sin un escudo, aunque fuera por un momento en forma de Animago, había dejado inconsciente al Profesor de Defensa.

Eso no era bueno.

Era el Profesor Quirrell quien tenía que informar a Harry cuando era seguro usar el traslador.

Harry inclinó la escoba con dedos emblanquecidos, y pensó, pensó con mucho esfuerzo durante una pequeña cantidad de tiempo sin mesurar, durante la cual Bellatrix podría o no haber estado respirando, durante la cual el propio Profesor Quirrell podría no haber estado respirando desde un rato aún más largo.

Y Harry decidió que mientras era posible recuperarse del error de desperdiciar el traslador en su posesión, no era posible recuperarse del error de permitir que un cerebro estuviera demasiado tiempo sin oxigeno.

Por lo que Harry cogió el siguiente traslador en la secuencia que estaba dentro de su monedero, al tiempo que redujo la velocidad de la escoba hasta detenerse en el brillante aire azul (Harry no sabía, cuando lo consideró, si la habilidad de un traslador para ajustarse sobre la rotación de la Tierra también incluía la habilidad de igualar la velocidad en general con sus nuevos alrededores), tocó la escoba con el traslador, y...

Harry hizo una pausa, sosteniendo todavía la rama, la compañera de la rama que él había partido lo que parecía hace dos semanas. De repente sintió una reluctancia; su cerebro parecía haber aprendido la regla, por algún proceso operante de condicionamento puramente neuronal, que Partir las Ramas Es Una Mala Idea.

Sin embargo eso no era realmente lógico, por lo que Harry partió la rama de todos modos.

***

Hubo una explosión estruendosa desde el otro lado de la cercana puerta de metal, causando que Amelia dejara caer el espejo que sostenía y diera la vuelta con la varita en la mano, y entonces esa puerta estalló para revelar a Albus Dumbledore, de pie y frente a un gran hueco humeante en la pared de la prisión.

"Amelia," explicó el mago anciano. No había trazo de su acostumbrada ligereza, sus ojos eran duros como zafiros debajo de sus gafas de media luna. "Debo abandonar Azkaban y debo hacerlo ahora. ¿Hay alguna manera más rápida que una escoba para salir del área de las protecciones?"

"No -"

"Entonces demando tu escoba más rápida, ¡de inmediato!"

El lugar en donde Amelia quería estar era con la Auror que había sido lastimada por ese Fuego Demoníaco o lo que fuera que hubiera sido.

Lo que ella necesitaba hacer era descubrir lo que Dumbledore ya sabía.

"¡Ustedes!" la bruja anciana le ladró al equipo a su alrededor. "Sigan limpiando los corredores hasta que lleguen al fondo, podría ser que no todos ellos hayan escapado!" Y entonces, para el mago anciano, "Dos escobas. Puedes informarme en cuanto estemos en el aire."

Se produjo un concurso de miradas, pero no fue uno largo.

***

Un agobiante y fuerte jalón atrapó el abdomen de Harry, considerablemente más fuerte que el jalón que lo transportó a Azkaban, y en ésta ocasión la distancia recorrida fue tan grande como para que pudiera escuchar un instante de silencio, observar el oculto espacio entre espacios, la grieta entre un lugar y otro.

***

El Sol, que había iluminado a los dos por un breve momento, fue rápidamente oculto por nubes de lluvia cuando salieron disparados muy lejos de Azkaban, en la dirección del viento y más veloces que el viento.

"¿Quién está detrás de ésto?" gritó Amelia a la escoba volando a su lado.

"Una de dos personas," Dumbledore dijo a su vez, "Desconozco, en éste instante, quién. Si es el primero, entonces estamos en problemas. Si es el segundo, todos nosotros estamos en problemas aún más grandes."

Amelia no desperdició aliento suspirando. "¿Cuándo lo sabrás?"

La voz del mago anciano era severa, calmada y de alguna manera se elevaba por encima del viento. "Tres cosas necesita para la perfección, si es el primero: La carne del sirviente más fiel del Señor Oscuro, la sangre del más grande enemigo del Señor Oscuro, y acceso a una cierta tumba. Había pensado que Harry estaba seguro, que su intento contra Azkaban fracasaría – aunque de todos modos puse guardias sobre él – mas ahora en verdad tengo miedo. Él tiene acceso al Tiempo, alguien con un Giratiempo está enviando mensajes para él; y sospecho que el intento de secuestro contra Harry Potter tuvo lugar hace un par de horas. Razón por la cual todavía no hemos escuchado sobre ello, al estar en Azkaban donde el Tiempo no puede atarse consigo mismo. Ese pasado ocurrió después de nuestro propio futuro, verás."

"¿Y si es el segundo?" exclamó Amelia. Lo que ya había escuchado parecía ser bastante preocupante de por sí; eso sonaba como el más oscuro de los rituales Oscuros, y centrado alrededor del mismísimo y muerto Señor Oscuro.

El mago anciano, con rostro incluso más grave, no pronunció palabra, nada más sacudió su cabeza.

***

Cuando el jalón del traslador hubo amainado, el Sol apenas estaba asomándose por encima del horizonte, pareciendo más ocaso que amanecer, y su escoba flotaba no muy alto sobre una extensión de arena y rocas de color naranja-oscuro, acomodadas en colinas grumosas como si alguien hubiera amasado la masa de la tierra y luego se hubiera olvidado de que la tenía que desenrollar para poderla aplanar. En la distancia cercana, las olas se meneaban en una interminable vista de agua, aunque la tierra sobre la cual la escoba levitaba estaba por encima del mar al menos por unos metros.

Harry parpadeó ante los colores del ocaso, y se dio cuenta que el traslador había sido internacional.

"¡Anda!" surgió un enérgico, femenino grito detrás suyo, y Harry giró sobre la escoba para observar. Una dama de mediana edad estaba sosteniendo una mano sobre la boca en un deliberado gesto de llamada, y aproximándose rebosante. Sus bondadosos rasgos, ojos estrechos, y piel ocre oscura marcaban una raza que no era familiar para Harry; estaba revestida con una túnica purpura brillante de un estilo que Harry no había visto antes; y cuando sus labios se abrieron de nuevo ella habló con un acento que Harry no pudo ubicar, pues él no había viajado mucho. "¿Dónde estabas? ¡Llegas con dos horas de retraso! Casi me rendí contigo... ¿Hola?"

Hubo una breve pausa. Los pensamientos de Harry se movieron con extrañeza, demasiado lentos, todo se sentía distante, como si hubiera un grueso vidrio de cristal entre él y el mundo, y otro grueso vidrio de cristal entre él y sus sentimientos, por lo que podía ver, mas no tocar. Había caído sobre él tras ver la luz del ocaso y a la amable bruja, y pensar que todo parecía un final apropiado para la aventura.

Entonces la bruja se adelantó corriendo y sacando su varita; una palabra murmurada cortó las esposas que ataban a la demacrada mujer a la escoba, y Bellatrix fue bajada flotando sobre la arenosa roca con sus brazos de esqueleto y piernas pálidas colgando como cosas sin vida. "Oh, Merlín," susurró la bruja, "Merlín, Merlín, Merlín..."

Parece preocupada, pensó una abstracta, cosa distante entre dos vidrios de cristal. ¿Es eso lo que pronunciaría una sanadora real, o es lo que diría alguien a quien le pidieron actuar como tal?

Como si no fuera Harry quien habló, sino otra parte de él que provenía de otro vidrio de cristal, un susurro surgió de sus labios. "La serpiente verde sobre su espalda es un Animago." No era un susurro agudo, ni frío, sólo calmado. "Está inconsciente."

La cabeza de la bruja se sacudió, para mirar hacia donde parecía que hablaba una voz donde no había más que aire, y luego bajó los ojos de regreso a Bellatrix. "Usted no es el Señor Jaffe."

"Ese sería el Animago," murmuraron los labios de Harry. Oh, pensó el Harry detrás del vidrio, escuchando el sonido de sus propios labios, eso tiene sentido; el Profesor Quirrell debe haber usado un nombre diferente.

"Desde cuándo es él un – bah, olvidalo." La bruja apoyó su varita sobre la nariz de la serpiente por un momento, entonces sacudió su cabeza con agudeza. "Nada mal con él que un día de descanso no vaya a curar. Ella..."

"¿Puede despertarlo ya?" murmuraron los labios de Harry. ¿Es esa una buena idea? Pensó Harry, pero sus labios definitivamente lo creían así.

Otra vez el agudo movimiento de cabeza. "Si un Innervate no funcionó con él -" inició la bruja.

"Yo no intenté uno," susurraron los labios de Harry.

"¿Qué? Por qué - oh, no importa. Innervate."

Hubo una pausa, y entonces una serpiente lentamente se arrastró por fuera de su arnés. Despacio la cabeza de la serpiente se levantó, para observar sus alrededores.

Un borrón después, el Profesor Quirrell estaba de pie, y un momento después se había hundido sobre sus rodillas.

"Acuéstate," dijo la bruja sin levantar la mirada de Bellatrix. "¿Estás completo allí, Jeremy?"

"Sí," declaró el Profesor de Defensa con voz muy ronca, al tiempo que se acostó con cuidado sobre un pedazo de naranja roca arenosa relativamente plano. No estaba tan pálido como Bellatrix, sin embargo a su cara le faltaba sangre bajo la tenue luz del ocaso. "Saludos, Señorita Camblebunker."

"Te pedí," replicó la bruja, con voz afilada y una ligera sonrisa sobre su rostro, "que me llamaras Crystal, ésto no es Bretaña y no tendremos nada de tu formalidad por aquí. Y ahora es Doctora, no Señorita."

"Mis disculpas, Doctora Camblebunker." Ésto fue seguido por una carcajada seca.

La sonrisa de la bruja se hizo un poco más ancha, su voz mucho más afilada. "¿Quién es tu amigo?"

"No necesitas saberlo." Los ojos del Profesor de Defensa estaban cerrados, mientras yacía sobre el suelo.

"¿Qué tan mal fue?"

Con mucha sequedad en efecto: "Puedes leer sobre ello mañana en cualquier periódico con una sección internacional."

La varita de la bruja estaba dando golpes ligeros por aquí, y por allá, pinchando y auscultando por todo el cuerpo de Bellatrix. "Te extrañé, Jeremy."

"¿En verdad?" replicó el Profesor de Defensa, sonando ligeramente sorprendido.

"Ni siquiera un poco. Si no fuera porque estoy en deuda contigo -"

El Profesor de Defensa empezó a reír, y luego se convirtió más en una tos ahogada.

¿Qué piensas? Le habló Slytherin al Crítico Interno, mientras Harry escuchaba detrás de las paredes de cristal. ¿Actuación, o realidad?

No puedo decirlo, comentó el Crítico Interno de Harry. No estoy en mi mejor forma crítica en éste momento.

¿Puede alguien pensar en una buena maniobra para reunir más información? Solicitó Ravenclaw.

De nuevo el susurro proveniente del aire vacío encima de la escoba: "¿Cuáles son las probabilidades de deshacer todo lo que le hicieron a ella?"

"Oh, vamos a ver. ¿Legeremancia y rituales Oscuros desconocidos, sufridos durante diez años para que se cimentaran, seguido por diez años de exposición a los Dementores? ¿Deshacer eso? Estás por fuera de tus cabales, Señor Quien-Quiera-Que-Seas. La pregunta es si queda algo, y diría que tal vez hay una oportunidad de una en tres -" La bruja de repente se interrumpió. Su voz, cuando habló de nuevo, era más sosegada. "Si fuiste su amigo, antes... entonces no, nunca la vas a recuperar. Es mejor que comprendas eso ahora."

Voy a votar por actuación, opinó el Crítico Interno. Ella no expondría todo eso en respuesta a una sola pregunta a menos que estuviera esperando una oportunidad para ello.

Anotado, pero voy a poner poco peso de confianza en eso, manifestó Ravenclaw. Es muy difícil no dejar que tus sospechas controlen tu percepción cuando intentas sopesar evidencia así de sutil.

"¿Qué poción le diste?" la bruja preguntó abriendo la boca de Bellatrix y echando un vistazo adentro, su varita resplandeciendo con múltiples colores de iluminación.

El hombre que yacía en el suelo contestó con calma, " Pimentónica -"

"¿Estabas demente acaso?"

Otra vez la risa con tos.

"Ella dormirá durante una semana si tiene suerte," la bruja pronunció, y chasqueó su lengua. "Te enviaré un búho cuando abra los ojos, supongo, para que puedas regresar y convencerla para que haga ese Juramento Inquebrantable. ¿Tienes algo que impida que me asesine en cuanto me vea, si es que se las arregla para moverse antes de que pase un mes?"

El Profesor de Defensa, ojos aún cerrados, sacó una hoja de papel de su túnica; un momento después, empezaron a aparecer palabras sobre dicho papel, acompañadas por diminutas volutas de humo. Cuando el humo dejó de alzarse, el papel flotó hacia la mujer.

La mujer observó el papel con las cejas alzadas, soltó un bufido sardónico. "Mejor que ésto funcione, Jeremy, o mi última voluntad y testamento dirá que todo lo que poseo se convertirá en una recompensa por tu cabeza. Y hablando de ello -"

El Profesor de Defensa metió de nuevo la mano entre su túnica y le arrojó a la bruja una bolsa que producía un sonido metálico. La bruja lo atrapó, lo sopesó, hizo un ruido de complacimiento.

Entonces se levantó, y la mujer pálida y esquelética flotó del suelo para ponerse a su lado. "Voy a regresar," informó la bruja. "No puedo iniciar mi trabajo aquí."

"Espera," pidió el Profesor de Defensa, y con un gesto retiró su varita del arnés y de la mano de Bellatrix. Entonces con su varita en mano apuntó a Bellatrix, y la movió en un pequeño gesto circular, acompañada por un "Obliviate" dicho en voz baja.

"Eso es todo," espetó la bruja, "me la llevo lejos de aquí antes de que cualquiera le haga más daño -" Uno de sus brazos abrazó la huesuda forma de Bellatrix Black por un lado, y las dos desaparecieron con el sonoro crujido de la Aparición.

Y hubo silencio en ese espacio grumoso, excepto por la gentil acometida de las olas al pasar, y una pequeña brisa de viento.

Creo que la actuación ha acabado, manifestó el Crítico Interno. Le doy dos estrellas y media de cinco posibles. Probablemente ella no es una actriz muy experimentada.

¿Me pregunto si un sanador real parecería más falso que un actor al que se le pidiera interpretar uno? Se preguntó Ravenclaw.

Como ver un programa de televisión, así fue como lo sentí, como ver un programa de televisión con personajes con los que no pudiste tener empatía, eso fue todo lo que pude ver y sentir detrás de las paredes de cristal.

De alguna manera, Harry se las arregló para mover sus propios labios, enviar su propia voz dentro del aire que todavía era de ocaso, y estuvo sorprendido de escuchar su propia inquietud. "¿Cuántas personas diferentes eres, de todos modos?"

El pálido hombre que yacía en el suelo no sonrió, sin embargo desde la escoba los ojos de Harry vieron los lados de los labios del Profesor Quirrell curvarse hacia arriba, el previo a esa familiar y sardónica sonrisa. "No puedo afirmar que me haya tomado el trabajo de mantener la cuenta. ¿Cuántas eres tú?"

No debió sacudir tanto el interior de Harry, escuchar esa respuesta, y aún así se sintió - sintió – inestabilidad, como si su propio centro hubiera sido substraído -

Oh.

"Disculpe," declaró la voz de Harry. Ahora se oía tan distante y despegada como el propio y desvanecido Harry se sentía. "Voy a desmayarme en unos pocos segundos, creo."

"Usa el cuarto traslador que te di, el que dije que sería nuestro refugio de emergencia," sugirió el hombre yaciendo sobre el suelo, con calma mas sin perder tiempo. "Será más seguro allí. Y prosigue vistiendo tu capa."

La mano libres de Harry retiró otra rama de su monedero y la partió en dos.

Hubo otro jalón de traslador, largamente internacional, y entonces él estuvo en algún lugar a oscuras.

"Lumos," hablaron los labios de Harry, alguna parte de él buscaba que todo fuera seguro.

Estaba dentro de lo que parecía una bodega Muggle, una abandonada.

Las piernas de Harry se bajaron de la escoba, se acostó sobre el piso. Sus ojos cerrados, y alguna fracción ordenada de sí mismo permitió que su luz se apagara, antes de que la oscuridad lo tomará a él.

***

"¿A dónde vas a ir?" gritó Amelia. Ya casi estaban por fuera de las protecciones.

"De regreso en el tiempo para proteger a Harry Potter," contestó el mago anciano, y antes de que Amelia pudiera abrir sus labios para preguntarle si quería ayuda, ella sintió que cruzaron el limite de las protecciones.

Hubo una explosión de Aparición, y el mago y el fénix desaparecieron, dejando la escoba prestada atrás de ellos.

Capítulo 58             Capítulo 60


***

Nota del Traductor

No estoy seguro de si el autor se refiere a los Años Oscuros de laEdad Media (De los siglos 5 al 15 D.C.) o a los Años Oscuros deGrecia (Desde el 1.100 al 750 A.C.) Me inclinaría a pensar que debe ser la de los Griegos por ciertas informaciones recibidas en capítulos posteriores.

Más información sobre las mecánica Newtoniana y la físicaaristotélica.

Para los que no lean mi blog o no estén pendientes de mi canal de YouTube o de mis redes sociales, me van a realizar una cirugía para extraer una muela cordal y estaré incapacitado durante 48 horas y medio incapacitado durante una semana, por lo que todas las actividades de Rhaidot quedan pospuestas para mí hasta que me recupere por completo.

Sobre el capítulo, ¿qué piensan ustedes, actuación o realidad?

Espero que el siguiente capítulo esté listo en dos semanas, sin embargo ese periodo depende de mi recuperación, por lo que es probable que sea más.

Como siempre, gracias por leer.

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Escrito por Less Wrong / Eliezer Yudkowsky

Traducido al español por +Rhaidot