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miércoles, 14 de mayo de 2014

Trance

Atardecer

Capítulo 5
Trance

Isabella accidente
Fuente

...

El ser humano está compuesto principalmente por tres elementos: cuerpo, mente y emociones. La combinación de esos tres aspectos en un individuo tiene como resultado lo que llamamos identidad. Cuando un ser humano es transformado en vampiro, esos tres aspectos se ven potenciados. Aquello que llamamos 'don' nacen del elemento que cada individuo tenga más desarrollado en el momento del renacimiento. Todos los vampiros tienen un don, sólo que algunos son tan sutiles que parecen inexistentes.”

...

Era viernes y estaba en clase de Biología II.

Isabella, por favor toma asiento.” Repitió el profesor Banner un poco mosqueado por mi tardanza en ocupar mi lugar.

Me senté al lado del hombre más hermoso del mundo. ¿Cómo podía alguien verse tan blanco y no parecer enfermo sino encantador?

Por más que le dirigí ordenes a mi boca, ningún saludo ni presentación surgió de mí.

Hola, mi nombre es Edward Cullen, encantado de conocerte.”

Maldije a todos los diablos cuando me encontré incapaz de contestar.

Tu debes ser Isabella Swan, ¿correcto?”

¿Cómo sabes mi nombre?” No me gustó mi propio tono demandante; al menos ya estaba hablando.

Oh, creo que el pueblo entero sabe tu nombre. Todo el mundo estaba esperando que llegaras, y con la forma en que ayudaste a la policía el otro día, en este momento eres la sensación.” Edward Cullen dibujó una ligera sonrisa en sus labios y descarriló mi tren de pensamientos de nuevo.

Me estaba enojando mucho conmigo misma, jamás me había llegado a pasar algo así. Tenía que serenarme y pronto. Si este chico me interesaba, mayor razón para no comportarme como una tonta. Dejé de mirarlo con la excusa de rebuscar un libro en mi mochila y a propósito me demoré más de lo necesario para respirar profundo un par de veces. Cuando volví a verlo seguía siendo tan brutalmente bello como antes, pero yo ya había recuperado el control.

Sea cual sea el rumor que hayas escuchado, no soy tan inteligente como dicen.“

Yo creo que eres aún más inteligente y especial de lo que escuché.”

Algo en el tono de sus palabras no encajó. No detecté sarcasmo ni una vana intención de halago, más bien había en su voz una gran certeza, la fuerza de su afirmación me despistó. No era posible que supiera más sobre mí que otros, ¿o sí?

Percibí dos cosas en ese momento, tan fugazmente que casi me las pierdo. Primero, Edward hizo una expresión de auto-reproche. Segundo, él giró su rostro hacia un lado y tomó una gran inhalación, haciendo a la vez una mueca que casi era de dolor. Y se quedó un rato apretando los dientes en silencio.

Que ternura, concluyó mi cerebro, ambos están actuando del mismo modo, avergonzándose ante la mínima posibilidad de hablar una estupidez y parecer un tonto ante la persona que les gusta. Creo que están enamorados.

Le ordené a mi cerebro que se callara.

Empiecen.” Señaló el Sr. Banner, y tuve que recordar que estaba en clase y que aunque un ángel caído del cielo era mi compañero de laboratorio, tenía una misión muy importante por cumplir.

¿Las damas primero?” Ofreció Edward.

Gracias.” No podía perder tiempo con intercambios muy corteses. Entonces caí en cuenta. “Tu forma de hablar es muy graciosa.”

¿Cómo graciosa?” Interrogó con una sonrisa juguetona.

No hablas como adolescente, sino como alguien mayor.”

Tú tampoco hablas como los demás.” Replicó Edward con seriedad.

Touché.” Admití cogiendo el maltratado microscopio y una de las diapositivas. “Profase.”

¿Te importa si miro?” Edward se apresuró a coger mi mano para evitar que yo retirara la diapositiva.

Yo no era una mojigata, y no era la primera vez que mi mano rozaba la de un chico, mas nunca había sentido algo así. Sentí como si una descarga eléctrica se hubiera producido entre nosotros, como si mi mano se hubiera quemado, a la vez que un frío glacial me produjo temblores que recorrieron toda mi espina dorsal.

Lo siento.” Se disculpó Edward, y avergonzado escondió su mirada con el microscopio.

Yo soy la que debo pedir perdón.” Me sobé la mano por debajo de la mesa. “No te iba a dar oportunidad de verlo por ti mismo. Supongo que estoy mal acostumbrada a ser la que hace todo el trabajo cuando estoy en un equipo.”

Profase.” Concordó Edward conmigo y procedió a cambiar la diapositiva. “Creo que es lógico que ambos aprendamos a tomar turnos. Anafase.”

Estás en lo cierto. Así que, ¿cuál es tu excusa para el crimen de ser listo y guapo? ¿Es verdad que tu padre adoptivo en un científico loco y ustedes son clones genéticamente mejorados? Interfase.”

Veo que no te andas por las ramas. Y acertaste otra vez. Me refiero a la diapositiva, desde luego.”

Estoy exagerando, por supuesto. Aunque no puedo negar que tengo más preguntas de las que Charlie consideraría apropiadas. De acuerdo a él, tu familia es lo mejor que le ha pasado a Forks desde... no sé, la invención del tenedor, supongo.”

Por la forma en que Mike Newton me está mirando creo que quiere hacerme desaparecer de tu lado.”

De reojo pude comprobar que la manera en que Mike veía a Edward no era amistosa.

Él no es mi tipo.” Solté a prisa, sin darme cuenta de la extensión de mis palabras.

¿Y yo soy tu tipo?” Preguntó Edward sin desaprovechar la ocasión.

Usted tampoco se anda por las ramas, caballero.” Tumbé mi cabello sobre mi rostro para disimular mis cachetes sonrojados. Vi que Edward no se veía muy cómodo que digamos. Me animó no ser la única que se sentía boba ante la situación. “Confieso que nunca había conocido a alguien como tú.”

Espero que eso sea bueno.” Él murmuró con ojos soñadores.

Lo es.” Al tiempo de susurrar esto tomé su mano impulsivamente, y permití que la perturbadora sensación me invadiera de nuevo.

Para cuando el profesor Banner se acercó a nuestra mesa habíamos terminado de examinar las cinco diapositivas. Mentalmente felicité a Edward por retirar su mano de la mía justo antes de que el profesor pudiera vernos.

Edward, ¿no pensaste que Isabella merecía una oportunidad con el microscopio?” Su malintencionada pregunta disparó mi mal genio.

¿Por el hecho de que las respuestas son correctas no pude haberlas resuelto yo?” Como el profesor Banner se quedó boquiabierto, añadí: “Espero que su comentario nazca de la creencia de que Edward es muy inteligente, y no de un chovinismo arcaico en contra de las mujeres.”

¡Señorita Swan, esa no es forma de dirigirse a un maestro!” Chilló el profesor Banner.

Por debajo de la mesa, Edward toco mi rodilla con gentileza, con la punta de sus dedos, como un llamado a la cordura. Por mi mente cruzaron las imágenes necesarias para calmarme: el juez pidiéndome que me comportara, la despedida de Phil y Renée, la expresión adusta de Charlie, la infinita suerte de tener a Edward al lado.

Lo siento, profesor. Sólo quería aclarar que tres de las cinco diapositivas las identifique yo primero, y revisé las otras dos que Edward hizo primero. Había hecho un laboratorio similar a este, en una clase avanzada en Phoenix.”

El profesor Banner tenia la duda pintada en la cara, de si mandarme a castigo o no, entonces Edward intervino con una sonrisa gloriosa.

Es bueno que ella y yo seamos compañeros.”

Esa simple frase calmó al profesor Banner como por arte de magia, quien murmurando procedió a revisar el trabajo de otras parejas.

¿Eres domador de profesores? Creo que me salvaste de un castigo.” Apenas y noté que las mejillas me dolían de tanto sonreír.

Edward se encogió de hombros como si no le diera importancia. “¿Qué deberíamos hacer ahora? Aún falta media hora para que concluya la clase.”

Oportunidad perfecta.

De hecho hay algo más que quisiera observar por el microscopio, si no te molesta.”


...

El día anterior, encerrada en el sótano mientras Charlie no estaba, había sacado mi cajón secreto de tesoros. Era una colección de objetos los cuales había robado en su mayoría y el resto comprado sin que Renée se enterara. Y entre la primera categoría se encontraban una serie de lentes muy completa que había reunido a lo largo de los años.

Tras haber limpiado el sótano hasta alcanzar un grado de antisepsia suficiente, procedí a preparar los reactivos necesarios para estudiar las muestras. Normalmente no es posible mirar los cromosomas a través de un microscopio óptico, excepto durante la división celular cuando se condensan lo suficiente como para poder ser fácilmente analizados a 1.000 aumentos. Para obtener células con sus cromosomas en este estado condensado, se las expone a un inhibidor de la mitosis que bloquea la formación del huso mitótico y detiene la división celular en la etapa de Metafase.

Había razonado que usaríamos un microscopio óptico en la clase. Lo más ideal hubiera sido uno digital o electrónico, sin embargo eso era demasiado pedir para un lugar pequeño como Forks. De haberse tratado de un microscopio compuesto todas mis preparaciones hubieran sido en vano.

Cuando los reactivos estuvieron listos, los guarde cuidadosamente en mi mochila junto con los lentes.

...

Tuve muchísima suerte esa mañana, más de la que me había atrevido a esperar.

Todos los microscopios del salón, aunque viejos, eran ópticos después de todo, lo cual dificultaba el análisis pero lo hacía posible.

Sin la ayuda de Edward jamás hubiera logrado analizar el fragmento a tiempo. Tenía un sexto sentido para advertirme de la presencia del profesor e incluso de miradas indiscretas de compañeros. Sus conocimientos de genética eran harto superiores a los míos, y su destreza para manipular el microscopio nos permitió observar la frágil partícula, que a pesar de los mejores cuidados, terminó por desintegrarse al final de la clase.

Pude determinar que dicho fragmento pertenecía a un animal, con algunas similitudes a nivel celular con el ser humano, sin embargo con enormes diferencias en su construcción genética. Me impactó descubrir que contaba con un par de cromosomas extra, 25 pares de cromosomas en lugar de 23. Una parte muy infantil mía se emocionó al imaginar la posibilidad de mutantes con control sobre las fuerzas de la naturaleza, mas logré calmar mis ánimos. En lo que a la ciencia concernía, la cantidad de cromosomas no era tan importante como la calidad de la información presente dentro de ellos, no era como si el que tuviera más cromosomas ganara. Aunque nada más con recordar la destrucción en el aula podía visualizar a una criatura por lo menos humanoide. ¿Acaso estaba buscando a Pie Grande?

¡Qué interesante!” Fue lo único que Edward mencionó sobre el asunto, procediendo a cambiar de tema. “¿Quieres comer conmigo y mi familia al mediodía?”

Acepté explicando que me disculparía primero con unos amigos. La expresión asombrada de Jessica NO me preparó para la extraña escena que siguió en la cafetería.

...

Hermanos y hermanas, ella es Isabella Swan, la hija de Charlie, el Jefe de Policía. Isabella, ellos son mis hermanos Jasper y Emmett, y mis hermanas Rosalie y Alice.”

Me quedé en silencio, atónita. Había escuchado que los ricos eran una especie diferente. Lo que tenía ante mis ojos, era de otra dimensión. Cada uno de ellos era maravillosamente perfecto a su manera. Encontrarse a uno solo de ellos hubiera sido un impacto; toparse a los seis era una experiencia de muerte. Todos compartían los ojos de color amarillo intenso, y a mi pesar las habladurías de Jessica ganaron peso dentro de mi opinión.

Jasper tenía el cabello rizado y rubio, dándole un aspecto de querubín juguetón. Lastima que su expresión nada más variaba entre absoluta neutralidad y visceral disgusto.

Emmett era enorme como un oso, no había otra forma de describirlo, y no era feo a pesar de su desmedida altura. Su sonrisa era la de un niño feliz y al igual que con uno era fácil sentarse a su lado y dejar pasar el tiempo hablando de tonterías. Su cabello negro y corto le daba un aire marcial que no encajaba con el resto de su persona.

Rosalie era despampanante. Su belleza era inconmensurable. Si lo deseaba, podría disponer de un ejercito de hombres – y unas cuantas mujeres – dispuestos a cumplir hasta el más misero de sus caprichos. Era la más bella entre los bellos, y mi cerebro no era capaz de procesar este argumento. Con respecto a mi persona, un frío desdén fue todo lo que recibí de parte de ella. Supuse que era natural. Después de todo, mi aspecto era muy normal para sus estándares.

Alice era muy agradable y dulce. La más baja de los Cullen y con un cuerpo delgado en extremo que recordaba a un hada. Sus grandes ojos sumado a su cabello corto – muy negro – y en puntas no le daba una apariencia muy femenina sino más bien aniñada. Era linda de un modo inocente.

¡Oh! ¡Hueles tan bien Isabella!” Alice me felicitó. Eso, fue raro. Luego la mesa se sacudió, lo que por un segundo me hizo pensar que Edward acababa de patear a Alice... Ambos estaban sonriendo como si nada, por lo que silencié mi desbordada imaginación.

Ya debes estar aburrida de las conversaciones sobre el clima en Forks.” Continuó Alice. “¿Te gusta el béisbol o algún deporte similar?”

Soy buena en los deportes en general,” respondí, “pero prefiero practicar boxeo y artes marciales. Claro, aceptaría gustosa cualquier evento deportivo que involucre a tu familia.”

Cielos, vamos a divertirnos mucho tú y yo.” Celebró Emmett.

La mesa se sacudió otra vez.

¿Acaso esta mesa está desnivelada?” Bromeé en voz alta. A excepción de Rosalie y Jasper, todos en la mesa sonrieron con candor.

Me comencé a sentir en La dimensión desconocida. Todas las teorías locas posibles, desde robots hasta extraterrestres, llegaron a mí. Me volví a a reír para mis adentros.

Alice asintió con la cabeza como para si misma. Me critiqué a mi misma por ser tan observadora.

Isabella, ¿quisieras tener una cita conmigo esta noche? Podemos ver una película o lo que tú prefieras.” Edward solicitó con galantería.

Sopesé un poco la situación. En principio a Charlie no le gustaría que tuviera citas al final de mi primera semana de clases. Existía la posibilidad que la excepción a esa regla fueran los Cullen ya que Charlie los tenía en excelente opinión. Aún así...

Ven en la noche a mi casa. Le avisaré a Charlie. Es posible que quiera acompañarnos, aunque improbable. ¿Te molestaría?”

En lo absoluto. Allí estaré.” La sonrisa de Edward desbarató la organización de mis ideas. A pesar de la lindura de sus hermanos, Edward era el único que me seguía interesando en el plano amoroso.

...

Charlie recibió con entusiasmo la visita de Edward, a pesar de que no podría estar con nosotros a causa de su trabajo.

Isabella, ¿qué hay de los tatuajes?” Demandó Charlie antes de irse.

No había forma de escapar a esa conversación.

Me los hice entre los doce y catorce años. Tengo siete tatuajes. Una luna en el tobillo derecho. En la cadera tengo a Tory, la gata que me diste cuando tenía siete años. En el centro de mi espalda tengo una tortuga cuyo caparazón es un Yin–Yang. En el hombro derecho un dragón chino de color blanco que transporta el mundo dentro de su boca. En mi muslo izquierdo – en la parte de atrás – tengo el ala de un ángel. Debajo de mi seno izquierdo tengo un ermitaño pescando en un lago. Y tengo escrito DARK ANGEL con tinta negra justo encima de mi trasero. Me los hice porque estaba pasando una fase. Te estaré eternamente agradecida si no discutimos esto con la psicóloga o Renée. Por favor, no volvamos a hablar sobre ello nunca más.”

Charlie se quedó apesadumbrado y callado. Lo único que hizo fue asentir y retirarse.

Le rogué a cual fuera la fuerza que regía el universo para que Charlie nunca descubriera los pormenores de esa fase.

...

Edward trajo tres películas que habían sido muy populares el año pasado. Opté por Buscando a Nemo, la única que no había visto. Nuestras manos volvieron a tomarse, y las suyas seguían siendo tan frías como en el laboratorio de Biología II.

Edward, no quiero arruinar la velada, pero hasta donde yo sé, la piel fría es señal de emergencia médica.”

Él asintió y agregó: “Tengo una condición que enfría mi piel. No tienes porque preocuparte, mi salud no peligra en absoluto.”

No hubo titubeos en su respuesta; tuve la impresión de que había escogido cada una de sus palabras con sumo cuidado.

¿Será posible que tenga que ver con tu padre adoptivo?” Apenas y me contuve de preguntar si él y sus hermanos habían recibido alguna clase de droga experimental.

Edward volvió a asentir y yo no quise proseguir. Tuve la intuición de que él no deseaba hablar al respecto. O que yo aún no estaba preparada para sus respuestas.

...

Desperté y vi el televisor apagado; caí en cuenta de que me había quedado dormida en los brazos de Edward y estaba helada.

¿Qué me perdí?” Mascullé quitándome el cabello de la cara.

A ti durmiendo.” Contestó él con esa voz que ya me derretía.

Oh, no me digas que volví a hablar dormida.”

Creo que es muy tierno. Estaba a punto de despertarte, estás tiritando de frío. No quiero que te enfermes por mi culpa.”

Vale la pena.” Puse las palmas de mis manos sobre sus mejillas y acerqué mi rostro al suyo. El rostro de Edward se endureció y fue claro para mí que no quería besarme, por lo que me retiré de inmediato. “Lo lamento. Pensé que yo te interesaba de ese modo.”

me interesas de eso modo.” Aseveró afligido. “Supongo que soy... Chapado a la antigua. Para mí es demasiado pronto para un beso, aún no estoy listo.”

Lo miré con incredulidad. Me sentía confundida y más desvalida de lo que hubiera querido. Llegué a creer en ese momento que alguien como él no podía interesarse en alguien como yo, que a lo mejor se había acercado a mí para hacerme una broma y habíamos llegado al final de la charada.

Velozmente Edward se puso de rodillas, tomó mis manos entre las suyas y las besó suavemente.

Isabella, de verdad, me gustas. Incluso más que eso. Siento por ti más de lo que debería teniendo en cuenta lo poco que me conoces. Por favor, no creas que me burlo de ti, soy sincero. Dame algo de tiempo para prepararme, yo también deseo besarte.”

Sorprendida, comencé a hablar a toda prisa.

Lo siento Edward, no quise dudar de ti. Por favor, levántate, si Charlie entra y te ve así le podría dar un infarto. He pasado una buena noche contigo. Ha sido perfecta. Confieso que me dolió tu rechazo, mas ya te explicaste. Lo entiendo y respeto tu postura. Todo está bien entre nosotros, ¿de acuerdo?”

Un rato después Edward se fue, poco antes de que llegara Charlie. Puesto que la psicóloga – con la que Charlie y yo tuvimos nuestra primera cita el miércoles – me había recomendado que construyera una relación con mi padre basada en la verdad y en el compartir, le comenté los pormenores de mi velada con Edward. Se notaba que estaba satisfecho por el lento avance de mi pretendiente, que según Charlie demostraba “la pureza de sus intenciones.”

Desahogué mis deseos de golpear algo mordisqueando una barra de chocolate. Fue entonces cuando caí en cuenta de que no le ofrecí nada de comer a Edward. Mi humor de perros se transformó en jauría de lobos.

Cuando Jessica llamó pidiendo detalles de mi cita con Edward, colgué el teléfono de la forma más maleducada que pude.

...

Di vueltas en la cama durante una hora sin poder conciliar el sueño. Me levanté, encendí una lampara y como estaba cerca tomé la libreta que estaba utilizando para registrar la investigación del fragmento. Procedí a escribir todo lo que me había sucedido con Edward. Mi objetivo era separar los eventos de mis impresiones emocionales. El estar enamorada no era excusa para abandonar el sentido común, y sospechaba que había razones para clasificar a Edward como extraño, aún si mi cerebro aporreado por las endorfinas me estaba impidiendo pensar con claridad.

Primero: Edward y sus hermanos compartían unos ojos amarillos-ámbar a pesar de que no todos estaban relacionados por la sangre. También lucían pálidos, saludables y atractivos, carentes de imperfecciones, al menos visibles. Eran demasiados rasgos en común para no ser familia.

Segundo: La piel de Edward era inusitadamente fría. Él lo había explicado como una “condición”, una palabra muy vaga. ¿Sería otro rasgo común entre los Cullen?

Tercero: Su padre adoptivo, el Doctor Carlisle Cullen, era millonario. De seguro el Volvo que había observado destacando el Lunes les pertenecía a ellos.

Cuarto: Explicando el punto anterior, había rumores en Forks – Jessica – que mencionaban una droga experimental desarrollada por el Doctor Cullen.

Quinto: ¡Ellos no había comido nada en la cafetería! Y Edward no había demostrado apetito alguno estando conmigo. Las dos cosas juntas podían sugerir que los Cullen gozaban de una dieta muy particular.

Sexto: Si la apariencia del Doctor Cullen y su esposa era similar a la de los otros, este no era un caso para Sherlock Holmes sino para Las Pistas de Blue.

Releí dos veces lo que acababa de escribir. Me fui calmando al concluir que no estaba loca, algo inusitado sucedía con los Cullen. Al sosegarme noté que casi había escrito por encima de los tan importantes descubrimientos del día relacionados con el fragmento. Los sentimientos que Edward me provocaban estaban haciendo que actuara con desesperación y descuido. Eso no me gustaba.

Entonces lo vi, tan diáfano como la luz del mediodía. Cómo las anotaciones de la mañana en la libreta podían ser justificadas con las anotaciones de la noche.

Había estado ciega por el amor. Lo habría visto antes de no ser así.

...

No pude pegar el ojo en toda la noche. Reí como histérica, apenas y disminuyendo el ruido pegando la cara contra la almohada. Lloré sin poder evitarlo. Caminé de un lado a otro. Me cambié de ropa, me desnudé y me volví a vestir sin que nada me ayudara a dormir.

Charlie me vino a buscar en la mañana para invitarme a desayunar y halló que tenía fiebre. Me obligó a dormir bebiendo una poderosa infusión de Te de eucalipto, descubierto por él tras años de forzarse a dormir cuando cerraba un caso.

Entre mis delirios, Charlie me avisó que Edward había llamado preocupado por mí.

...

El Sábado, al igual que el Viernes, la pasé en la cama.

...

El Domingo hubiera querido dormir, pero me forcé a sacar mi cuerpo de la cama porque tenía mi segunda cita con la psicóloga. Sería mi primera reunión con ella a solas.

El consultorio no era muy grande y quedaba a las afueras de Forks. La Doctora ni siquiera necesitaba una secretaria. Charlie me contó que la psicóloga no era de por aquí, y venía muy de vez en cuando, pues eran pocos los que solicitaban sus servicios por temor de ser encasillados como locos de remate. Pueblo pequeño infierno grande.

La placa rezaba con letras negras sobre un fondo blanco: Dr. B. Morgan.

Toque tres veces, como Renée me había enseñado, como diciendo Á–bran–me.

La puerta fue abierta por una profesional muy joven. Cuando vine con Charlie no le preste mucha atención, tan absorbidos estaban mis pensamientos por el fragmento. Ahora me fijaba en ella y apreciaba que aún era joven, podría haber pasado por mi hermana mayor, en edad al menos, porque su aspecto difería mucho del mio. Lo único que teníamos en común era la piel pálida. Ella tenía el cabello rubio y atado en cola de caballo, cayéndole hasta los omóplatos, ojos azules y una expresión ceñuda. ¿Malhumorada o inteligencia extrema? Probablemente ambas.

Bienvenida Isabella. Por favor, entra y recuéstate en el diván.” Habló la Doctora con un tono serio, acorde con alguien que no bromeaba con frecuencia. Me gustaba la combinación de sus rasgos, podía confiar en alguien que respetara el juramento hipocrático.

Me acosté en el diván mullido y rojo. Me relajé.

Mucho gusto Doctora. Me muero por preguntar, ¿cuál es su nombre? Si lo mencionó el otro día la verdad es que no lo recuerdo, andaba algo distraída. No estoy segura de qué nombre que comience por B encajé bien con Morgan. Por favor, no tomé mi curiosidad como insulto. Es un error que muchos cometen conmigo.”

La curiosidad es un signo de sabiduría.” La Doctora me mostró una indulgente sonrisa. “Mi nombre es Bunny, soy consciente de que no es muy impresionante. El tuyo en cambio demanda admiración.”

Gracias. La llamaré Morgan, si no le molesta.”

En lo absoluto. Y perdona que te lo diga Isabella; no tienes un buen aspecto. ¿Estás enferma?”

No realmente,” respondí, “recibí una mala noticia esta semana y creo que ello me ha indispuesto, ya sabe, un trastorno psicosomático.”

¿Quieres hablar de ello?”

No en realidad. Es un secreto de Estado.”

No tienes que revelarlo entonces. Puedes compartir conmigo lo que te hace sentir. A lo mejor si lo sacas de tu mente te aliviara un poco.”

Mi agradable disposición era totalmente calculada, de la buena opinión de la Doctora Bunny dependía no tener impedimentos innecesarios en el proyecto Isabella Marie la Chica Linda Swan. Para mi sorpresa, ella me agradaba de manera natural. Y su premisa al menos merecía cierta consideración. Podía liberar algo de presión mientras guardara cuidado de mantener ciertos detalles ocultos.

Veamos... Supongo que mudarme a Forks fue tan duro como lo había esperado. No contaba con que me pasaran ciertas cosas. Hay un chico que ha puesto mi mundo de cabeza. Y aunque es algo que había esperado e incluso buscado toda mi vida, no sé cómo aceptar una realidad que al menos desde mi perspectiva, es imposible.”

¿Y este chico desea hacerte daño?”

No. Al menos en lo que he observado hasta el momento, no.”

Tienes miedo porque es extraño, ¿correcto?”

Asentí.

A lo mejor no hay nada que temer.” Ella prosiguió. “Lo único que debes lograr es que él se de a conocer, que se abra a ti. Aquello que da origen al miedo es lo desconocido.”

Usted es mejor psicóloga de lo que habría pensado.”

Gracias, mi trabajo es hacerte escuchar lo que necesitas oír. Ahora, como agradecimiento a mis facultades, cierra los ojos y duerme hasta que te sientas mejor. Y esa también es mi medicación para cuando llegues a casa. Descansa, Isabella.”

...

Charlie no quería que fuera a estudiar. Insistí en que la escuela era importante, que me sentía lo suficientemente bien, y que ya le había causado muchos problemas al obligarlo a cuidar de mí todo el fin de semana.

Era el Lunes en la mañana más fría que había vivido hasta ahora. La niebla de las mañanas había sido reemplazada por una capa de nieve. Me sentía nerviosa por lo de Edward. Para calmarme, me detuve a la mitad del camino e hice ángeles de nieve. Como si fuera una niña de diez años. Hacer esto y recordar el consejo de la Doctora Morgan me ayudó a normalizarme.

Cuando iba a subirme de nuevo al camión, noté las finas cadenas entrecruzadas sobre las llantas. Ni siquiera había notado la excelente tracción de la camioneta; aunque había nieve, el vehículo no se había deslizado ni una sola vez. Podría haberme estrellado y echado a perder el regalo de Charlie. Tras reprenderme por mi descuido y enternecerme por el gesto de Charlie – porque estaba segura que fue él quien puso las cadenas para la nieve – abordé mi viejo camión.

...

En el estacionamiento muchos me saludaron por mi nombre y mostraron preocupación por mi salud. Me limité a saludar con la mano, no tenía ánimos para intercambiar convenciones sociales. A propósito me demoré examinando las cadenas puestas por Charlie. En realidad, quería tener un buen vistazo de Edward y su familia bajando del Volvo.

Un chirrido estruendoso me sorprendió. Me volteé y en un segundo capté diferentes escenas, efecto de la adrenalina disparada por el miedo que agudizó mis sentidos.

A cuatro coches de distancia, Edward Cullen me miraba con expresión desconcertada. Su rostro destacaba de entre un mar de rostros horrorizados.

Una furgoneta azul oscuro, girando bruscamente sobre el hielo del estacionamiento, abalanzándose hacía mí, patinando sobre sus llantas trabadas, los frenos chirriando impotentes.

Alcancé a pensar que no tenía escapatoria, atrapada entre mi propio camión y la furgoneta azul.

Por instinto elevé mis brazos para protegerme.

Por una milésima de segundo me sentí aliviada cuando tuve la convicción de que no me haría ni un rasguño.

Entonces me asusté al caer en cuenta de que todos me estaban viendo.

La furgoneta me empujó y salí volando. Mi espalda se estrelló contra la parte trasera de mi camión.

Sin haber alcanzado a recuperarme, la furgoneta prosiguió su movimiento y me golpeó de frente una vez más.

Quedé aplastada entre ambos vehículos.

Los vidrios se rompieron al unisono con el choque. Algunas esquirlas se metieron en mis ojos y empañaron mi visión.

Como siempre, no hubo dolor.

Intenté zafarme y no pude, los automóviles eran demasiado pesados para quitármelos de encima. Estaba atascada, no podía salir de ahí.

La invulnerabilidad sin fuerza sobrehumana apestaba,

¡Isabella!” Gritó la voz de un chico que no reconocí.

Alguien que no pude distinguir por mis ojos vidriosos se acercó a mi, apartó la furgoneta azul y me cargó en sus brazos.

Ella está en un terrible estado, la llevaré al hospital con mi padre.” Reconocí el angelical tono de Edward.

Fuerza sobrehumana, confirmada.

Nexo con el evento del Lunes pasado y el fragmento, confirmado.

Intención de velar por mi salud, confirmada.

Peligrosidad = ?

Borrosamente pude percibir que me llevó hasta el brillante Volvo plateado, acomodándome en el asiento del pasajero. Él tomó el volante y encendió el carro, arrancando a toda velocidad.

Me restregué los ojos con mis manos, quería sacar los trozos de vidrio para ver con claridad.

No hagas eso.” Ordenó Edward. “Podrías lastimarte. Mi padre se encargara de –”

¡Acabas de ver que tuve un terrible accidente y no me pasó nada! Me mordí los labios para no gritar este pensamiento.

Tienes razón, no te pasó nada. Aún no entiendo cómo funciona tu don y de todos modos no puedo evitar preocuparme por ti.” Expuso Edward respondiendo a mis pensamientos.

¡QUÉ! ¿DON? ¿ACASO ESTÁS LEYENDO MI MENTE?

Así es Isabella.” Explicó, y percibí una dulce sonrisa en su voz. “No eres la única con un don. Tenemos mucho de que hablar.”

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Nota del Autor

A pasado tiempo desde que publiqué Atardecer. Tuve que hacerle una corrección drástica a este capítulo cuando me di cuenta de que el famoso accidente de Isabella ocurría en la mañana del Lunes, y no en la tarde del Lunes. Pequeño detalle que me hizo eliminar dos páginas enteras, al menos espero poder usarlas más adelante LOL

Y también estuvo la dichosa parte del microscopio óptico. No tengo ni idea del asunto. Aunque parezca que hice copia y pega de algún libro o Wikipedia, esas son más que las palabras exactas de mi novia Melissa, apasionada de la ciencia. Su único defecto es que casi no le gusta Crepúsculo :'(

Muchas gracias a Cleo de Luna, namy33 y itsumiminamino1 por sus comentarios, no se imaginan lo mucho que me animan. Con respecto a los temores de que la serie sufra a causa del romance, me reí mucho. Porque a mi me gustan mucho esas escenas siempre y cuando no se vuelvan muy cursis. Intento balancear el romance con acción, en este capítulo hay mucho de ambos, espero haber logrado jugar con ambos géneros de manera exitosa. A medida que la historia avance, les prometo que el foco de la historia serán los combates ;)

Les agradezco mucho por leer este experimento literario. Ahora le cedo el espacio a mi compañera, que de seguro tiene mucho que decir:

Meli: Meli estuvo aquí :3
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